{"id":10691,"date":"2015-04-30T14:26:28","date_gmt":"2015-04-30T17:26:28","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=10691"},"modified":"2015-04-30T14:26:28","modified_gmt":"2015-04-30T17:26:28","slug":"10691","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=10691","title":{"rendered":"El papa Francisco, \u00bfte\u00f3logo del pueblo?"},"content":{"rendered":"<p>En varias ocasiones se ha afirmado que la teolog\u00eda argentina del pueblo constituye una de las ra\u00edces teol\u00f3gicas de la pastoral del papa Francisco. En este art\u00edculo profundizar\u00e9 algo m\u00e1s en la misma cuesti\u00f3n, plante\u00e1ndome el interrogante que le sirve de t\u00edtulo. Pues el Papa \u0336 antiguo profesor de teolog\u00eda pastoral \u0336 aunque es ante todo pastor, no s\u00f3lo se basa en muchos planteos en la teolog\u00eda del pueblo, sino que la ahonda por su cuenta, avanzando sistem\u00e1ticamente en algunos puntos clave.<\/p>\n<p><strong>El pueblo y la figura del poliedro<\/strong><br \/>\n\u201cPueblo\u201d es una categor\u00eda clave tanto para Francisco \u0336 quien desde hace mucho se refiere frecuentemente al \u201csanto pueblo fiel\u201d de Dios \u0336, como para Lucio Gera, Rafael Tello y sus seguidores. Un papel importante le cupo a Justino O\u2019Farrell, quien sirvi\u00f3 de nexo en los a\u00f1os 60 entre la Comisi\u00f3n Episcopal de Pastoral (COEPAL), que dichos te\u00f3logos lideraban, y las C\u00e1tedras Nacionales de Sociolog\u00eda de la Universidad de Buenos Aires. Pues \u00e9stas privilegiaban dicha categor\u00eda \u0336 tomada de la historia latinoamericana y argentina, con respecto a las de las sociolog\u00eda liberal y la marxista \u0336 .<\/p>\n<p>Una objeci\u00f3n que se le hace es la de uniformizar las diferencias, por ejemplo, de clase, en una especie de conglomerado homog\u00e9neo, f\u00e1cilmente manipulable por un l\u00edder carism\u00e1tico. Precisamente en este punto se da un claro avance del Papa en la precisi\u00f3n del concepto de \u201cpueblo\u201d, tanto aplicado a los pueblos-naci\u00f3n como al Pueblo de Dios. Pues expl\u00edcitamente rechaza el modelo de la esfera, \u201cdonde cada punto es equidistante del centro y no hay diferencias entre unos y otros\u201d (Evangelii Gaudium 236). Y le contrapone el \u201cdel poliedro, que refleja la confluencia de todas las parcialidades que en \u00e9l conservan su originalidad\u201d (ib.). Al final del mismo p\u00e1rrafo lo aplica al orden civil global y nacional, afirmando: \u201cEs la conjunci\u00f3n de pueblos, que en el orden universal conservan su propia peculiaridad; es la totalidad de las personas en una sociedad que busca un bien com\u00fan que verdaderamente incorpora a todos\u201d (ib.). En cuanto a la Iglesia, se refiere \u0336 citando a Juan Pablo II \u0336 a \u201cla belleza de su rostro pluriforme\u201d (EG 116) y, luego, a su \u201cmultiforme armon\u00eda que atrae\u201d (EG 117). La armon\u00eda supone unidad de y en la diversidad, aludiendo \u0336 en ese contexto \u0336 a la interculturalidad. Por consiguiente, \u201cpueblo\u201d se predica an\u00e1logamente del pueblo civil y del de Dios.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de esa explicitaci\u00f3n que clarifica el concepto mismo de \u201cpueblo\u201d, previniendo malentendidos populistas, se puede se\u00f1alar otra aportaci\u00f3n, de car\u00e1cter epistemol\u00f3gico, tambi\u00e9n propia de Bergoglio. Pues \u00e9ste, como arzobispo, en una conferencia de 2010, hizo notar que ese concepto no es meramente racional sino \u201ctambi\u00e9n \u201chist\u00f3rico-m\u00edtico\u201d. Seg\u00fan mi interpretaci\u00f3n, es hist\u00f3rico porque cambia e interact\u00faa con otros pueblos en la historia y porque la pertenencia al mismo depende de la actitud \u00e9tico-hist\u00f3rica de cada persona y grupo para vivir juntos y no s\u00f3lo de su posicionamiento territorial, racial o estructural de clase; y es \u201cm\u00edtico\u201d porque es un concepto-s\u00edmbolo, anal\u00f3gico, y no una idea un\u00edvoca, clara y distinta, ni tampoco un concepto dial\u00e9ctico (a lo Hegel). En cuanto al ep\u00edteto \u201cm\u00edtico\u201d, constato un paralelismo con el \u201cn\u00facleo \u00e9tico-m\u00edtico\u201d que, seg\u00fan Ricoeur, caracteriza a las culturas nacionales : es \u00e9tico porque implica valores, y es m\u00edtico, porque se expresa en s\u00edmbolos.<\/p>\n<p><strong>La evangelizaci\u00f3n como inculturaci\u00f3n<\/strong><br \/>\nYa la teolog\u00eda del pueblo y el Documento de Puebla (1979) valorizaban dicha encarnaci\u00f3n de la fe en la cultura y las culturas \u0336 de acuerdo con Evangelii Nuntiandi (1975), de Pablo VI \u0336 , y la reconoc\u00edan en Am\u00e9rica Latina. Algo m\u00e1s tarde, Juan Pablo II us\u00f3 el neologismo inculturaci\u00f3n, que evoca la analog\u00eda de la encarnaci\u00f3n, de la que tratan luego expl\u00edcitamente la conferencia de Santo Domingo (1992) y documentos posteriores. Pero Francisco da un nuevo paso con respecto a todos estos, hablando de la \u201cevangelizaci\u00f3n como inculturaci\u00f3n\u201d (EG 122; el subrayado es m\u00edo).<\/p>\n<p>Pues, en el binomio \u201cevangelizaci\u00f3n de la cultura\u201d e \u201cinculturaci\u00f3n del Evangelio\u201d, que parec\u00edan ser s\u00f3lo dos caras de la misma moneda, el papa Bergoglio privilegia, con dicha formulaci\u00f3n, la inculturaci\u00f3n, que as\u00ed aparece claramente como un fin expl\u00edcito de la misi\u00f3n de la Iglesia. Ello est\u00e1 plenamente en sinton\u00eda con la importancia reconocida por el Papa a las Iglesia locales. Cuando era rector de las Facultades de Filosof\u00eda y Teolog\u00eda de San Miguel organiz\u00f3 un Congreso Internacional (1985) sobre el antedicho binomio. Entonces, en su discurso inaugural, recalc\u00f3 la importancia teol\u00f3gica y pastoral de la inculturaci\u00f3n del Evangelio, cit\u00f3 al padre Pedro Arrupe \u0336 precursor en el uso de ese neologismo \u0336 , y evoc\u00f3 la pr\u00e1ctica de muchos jesuitas como Mateo Ricci, De Nobili y Jos\u00e9 de Acosta. Aqu\u00ed tambi\u00e9n se aplica el modelo del poliedro, figura de la unidad en y de las diferencias, seg\u00fan una eclesiolog\u00eda genuinamente trinitaria, en la cual se reconoce un protagonismo al Esp\u00edritu Santo que hace la armon\u00eda (EG 116, 117).<\/p>\n<p><strong>La opci\u00f3n preferencial por los pobres<\/strong><br \/>\n\u201cDeseo una Iglesia pobre para los pobres\u201d (EG 198) asevera Francisco, desde la elecci\u00f3n de su nombre hasta una cantidad innumerable de gestos y palabras. Pues, como lo dec\u00eda ya la Instrucci\u00f3n Libertatis Nuntius de la Congregaci\u00f3n para la Doctrina de la Fe (1986), tal amor preferencial nos viene desde Jes\u00fas mismo (preanunciado por los profetas) y se vivi\u00f3 desde siempre en la Iglesia, aunque haya sido explicitado por las Conferencias del Episcopado latinoamericano y asumido por los \u00faltimos Papas, de tal manera que no llama la atenci\u00f3n que Francisco viva de ella, a no ser sino por su insistencia y ejemplaridad.<\/p>\n<p>Con todo, tambi\u00e9n aqu\u00ed ahonda el pensamiento, al expresar que se trata de una \u201ccategor\u00eda teol\u00f3gica, antes que cultural, sociol\u00f3gica, pol\u00edtica o filos\u00f3fica\u201d (EG 198). Por tanto, ha sacado las consecuencias metodol\u00f3gicas y epistemol\u00f3gicas para la teolog\u00eda, de esa actitud evang\u00e9lica y su puesta en pr\u00e1ctica pastoral.<\/p>\n<p><em>[1] Ver mi art\u00edculo \u201cPapa Francesco e la teolog\u00eda del popolo\u201d, La Civilt\u00e0 Cattolica 3930 (5 marzo 2014), 571-590; en espa\u00f1ol: Raz\u00f3n y fe N\u00ba 1395 (enero 2015), 31-50; y mi libro: Le Pape du peuple. Entretiens avec B. Sauvaget, Par\u00eds, Cerf, 2015.<\/em><\/p>\n<p><em>[1] Cf. S. Politi, Teolog\u00eda del pueblo. Una propuesta argentina a la teolog\u00eda latinoamericana 1967-1975, Buenos Aires, Guadalupe, 1992; M. Gonz\u00e1lez, Reflexi\u00f3n teol\u00f3gica en la Argentina (1962-2010). Aportes para un mapa de sus relaciones y desaf\u00edos hacia el futuro, Buenos Aires, Docencia, 2010<sup>2<\/sup>; ver tambi\u00e9n mi trabajo; \u201cLa teolog\u00eda argentina del pueblo\u201d, Gregorianum 96 (2015), 9-24.<\/em><\/p>\n<p><em>[1] En adelante citar\u00e9 esa exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica con las iniciales EG y el n\u00famero de p\u00e1rrafo.<\/em><\/p>\n<p><em>[1] Cf. J. M. Bergoglio, Nosotros como ciudadanos, nosotros como pueblo. Hacia un Bicentenario en justicia y solidaridad 2010-2016, Buenos Aires, Claretiana, 2011.<\/em><\/p>\n<p><em>[1]Cf. P. Ricoeur, \u201cCivilisation universelle et cultures nationales\u201d, en: Histoire et Verit\u00e9, Paris, 1964<sup>2<\/sup>, 286-300.<\/em><\/p>\n<p><em>[1] Cf. Juan Pablo II, Catechesi tradendae 53 (1979); ya antes el mismo Papa hab\u00eda usado ese neologismo ante la Comisi\u00f3n B\u00edblica (26 de abril, 1979), ver Acta Apostolicae Sedis 1979, p. 607.<\/em><\/p>\n<p><em>[1] Cf. J. M. Bergoglio, \u201cDiscurso inaugural\u201d, en: Evangelizaci\u00f3n de la cultura e inculturaci\u00f3n del Evangelio, Buenos Aires, Guadalupe, 1986, 15-19.<\/em><\/p>\n<p><em>[1] Seg\u00fan C. M. Galli, la exposici\u00f3n de Pironio en el S\u00ednodo de 1974 influy\u00f3 en Evangelii Nuntiandi 48: ver su introducci\u00f3n a Signos de los tiempos en Am\u00e9rica Latina. Evangelizaci\u00f3n y liberaci\u00f3n, Buenos Aires, Guadalupe, 2012, p. 10; ese texto de Pironio hab\u00eda sido publicado con el t\u00edtulo \u201cLa evangelizaci\u00f3n del mundo de hoy en Am\u00e9rica Latina\u201d, en la revista Teolog\u00eda 12 (1975), 155-165, sobre la religiosidad popular cf. pp.157 s.<\/em><\/p>\n<p><em>[1] Cf. Joaqu\u00edn Alliende, \u201cDiez tesis sobre pastoral popular\u201d, en: Religiosidad popular, Salamanca, S\u00edgueme, 1976, p. 119.<\/em><\/p>\n<p><em>[1] Cf. Alfredo Altamira, \u201cLa pastoral popular. Documentos y perspectivas\u201d, Stromata30 (1974), 397-347; 31 (1975), 221-235; el art\u00edculo prosigue en: ibid. 32 (1976), 227-251; 33 (1977), 3-40.<\/em><\/p>\n<p><em>[1]Sobre la espiritualidad popular, cf. Gustavo Guti\u00e9rrez, Beber en su propio pozo. En el itinerario espiritual de un pueblo, Lima, CEP, 1983; acerca de la m\u00edstica popular, cf. Jorge R. Seibold, M\u00edstica popular, M\u00e9xico, Buena Prensa, 2006.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>El autor es sacerdote jesuita \u00a0y\u00a0 profesor de Teolog\u00eda en el Seminario Jesuita de San Miguel\u00a0<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En varias ocasiones se ha afirmado que la teolog\u00eda argentina del pueblo constituye una de las ra\u00edces teol\u00f3gicas de la pastoral del papa Francisco. 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