{"id":10700,"date":"2015-04-30T11:31:40","date_gmt":"2015-04-30T14:31:40","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=10700"},"modified":"2015-07-14T20:34:33","modified_gmt":"2015-07-14T20:34:33","slug":"barthes-lector-de-loyola","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=10700","title":{"rendered":"Barthes, lector de Loyola"},"content":{"rendered":"<p><em><strong>Cuando se cumplen cien a\u00f1os del nacimiento del gran pensador y semi\u00f3logo franc\u00e9s, la autora lo recuerda a partir de un emblem\u00e1tico texto.<\/strong><\/em><\/p>\n<p>Los Ejercicios espirituales de san Ignacio de Loyola son otro Jap\u00f3n para Roland Barthes. Su lectura es laica, formal y no trascendente. En El imperio de los signos pein\u00f3 a contrapelo el pa\u00eds visitado: ni libro de viajes con noticias de usos y costumbres ni cuaderno de etn\u00f3grafo, Jap\u00f3n es un sistema. En la primera p\u00e1gina de su ensayo sobre Jap\u00f3n, Barthes escribe: \u201cMis ojos no se dirigen amorosamente hacia una esencia oriental. El Oriente me es indiferente; me ofrece tan solo una reserva de rasgos cuyo despliegue, como juego inventado, permite alimentar la idea de un sistema simb\u00f3lico desconocido, totalmente separado del nuestro\u201d. Su \u201cLoyola\u201d tambi\u00e9n. Son textos contempor\u00e1neos (1). Los Ejercicios espirituales le ofrecen a Barthes rasgos con los que \u00e9l, tan separado del cristianismo como de Oriente, construye un sistema.<br \/>\nGeorges Bataille, antes que Barthes, se hab\u00eda referido brevemente a los Ejercicios espirituales. Lo que sorprende hoy, cuando se leen las pocas frases de Bataille y el \u201cLoyola\u201d de Barthes, es que ambos coinciden en un punto: la teatralidad de los Ejercicios.<\/p>\n<p>En La experiencia interior (1943), Bataille escribi\u00f3: \u201cEn este aspecto, es un cl\u00e1sico error asignar los Ejercicios de san Ignacio al m\u00e9todo discursivo: se relacionan con un tipo de discurso que todo lo regula pero seg\u00fan el modo dram\u00e1tico. El discurso exhorta: repres\u00e9ntate el lugar, los personajes del drama y mu\u00e9vete all\u00ed como uno de ellos\u201d (2). Casi tres d\u00e9cadas despu\u00e9s, Barthes lee los Ejercicios como detallad\u00edsimas instrucciones destinadas a la imaginaci\u00f3n, auxiliada por todos los sentidos: el tacto, el o\u00eddo y el olfato, pero singularmente dependientes de la vista. Lo que el Ejercitante debe representarse ocupa un espacio visual imaginario, completamente indispensable. De la cita, subrayo dos observaciones: Bataille se\u00f1ala la cualidad total del modelo de ejercitaci\u00f3n ignaciana, que necesita de la percepci\u00f3n, la imaginaci\u00f3n y el pensamiento. La experiencia que produce una subjetividad ordenada por un plan: o sea, una subjetividad social, incluso cuando el Ejercitante reflexione sobre sus propias dudas y su propio camino personal.<\/p>\n<p>A diferencia de Bataille, Barthes no atraves\u00f3 un per\u00edodo religioso. Bataille, en junio de 1918, consider\u00f3 su vocaci\u00f3n en una casa de ejercicios espirituales de los jesuitas, en la Dordogne, que abandon\u00f3 r\u00e1pidamente, decidido a seguir sus estudios acad\u00e9micos. Bataille resign\u00f3 tomar las \u00f3rdenes, que hab\u00eda cre\u00eddo un camino posible. Barthes, en cambio, fue siempre un intelectual en el mundo, y una lectura m\u00edstica o religiosa de sus textos est\u00e1 condenada al fracaso, al artificio o al forzamiento. No hay en la vida de Barthes un pasaje por la religi\u00f3n, ni tan breve ni parecido, ni siquiera cuando, muy joven, estuvo internado durante una larga cura de reposo. Quienes polemizaron con Barthes jam\u00e1s hicieron, como Sartre respecto de Bataille, una requisitoria sobre irracionalismo filos\u00f3fico o misticismo convertido en est\u00e9tica o trastrocado como parte maldita, excesiva o inasimilable de lo real. Bataille porn\u00f3grafo es un avatar posible del Bataille hereje y, se sabe, el hereje debe haber aceptado en alg\u00fan momento la \u201ciluminaci\u00f3n\u201d. No existe un hereje laico, ni un blasfemo sin creencia. Por el contrario, Barthes era un laico.<br \/>\nFundadores sistem\u00e1ticos<br \/>\nComo a Sade y a Fourier, Barthes considera a Loyola un logoteta. Podr\u00eda decir tambi\u00e9n un h\u00e9roe cultural o un creador de organizaciones totales. Sade y Fourier arman el sistema del deseo; Loyola produce, frente al pietismo y el sentimentalismo, frente a la irracionalidad m\u00edstica, un sistema razonado con enorme capacidad de expansi\u00f3n social: all\u00ed donde el sistema sadiano estaba destinado a una aristocracia del Mal, y all\u00ed donde Fourier legislaba para comunidades ut\u00f3picas, Loyola es un realista sin otros l\u00edmites sociales que los de su \u00e9poca.<\/p>\n<p>Pero, en verdad, lo dicho no agota las razones de Barthes. \u00bfPor qu\u00e9, entonces, Ignacio de Loyola? La pregunta no tiene una respuesta filos\u00f3fica o espiritual. Tambi\u00e9n ser\u00eda grotesca una respuesta que considere su lectura de los Ejercicios como un cap\u00edtulo de \u201chistoria de las ideas\u201d, disciplina de la que Barthes se mantuvo alejado, aunque los historiadores de las ideas, a la inversa, puedan aprender de sus textos; ni como cap\u00edtulo de \u201chistoria de las religiones\u201d, donde se mueve con originalidad Michel de Certeau. A la inversa, el an\u00e1lisis barthesiano de los Ejercicios podr\u00eda interesar a quienes analicen la reforma de la subjetividad creyente durante la Contrarreforma.<br \/>\nDe nuevo, \u00bfpor qu\u00e9 san Ignacio? Habr\u00eda una banal respuesta biogr\u00e1fica. Barthes afirm\u00f3 alguna vez que, para \u00e9l, escribir fue siempre responder a un encargo. En efecto, su \u201cLoyola\u201d iba a ser la introducci\u00f3n a la versi\u00f3n francesa de los Ejercicios. En una de las biograf\u00edas de Barthes se menciona que, durante su estada en el sanatorio de reposo, escribi\u00f3 textos, nunca conocidos, sobre algunos autores, entre ellos Loyola. Como sea, lo que nos ha llegado como ensayo sobre los Ejercicios vuelve innecesarias las otras pistas.<\/p>\n<p>Barthes descubre en Loyola al logoteta y esa capacidad de producir lenguaje y sistema le interesa de manera absorbente al semi\u00f3tico que ya ha analizado otros sistemas (la publicidad, la moda, el relato). Con Sade y Fourier, Loyola completa el tri\u00e1ngulo de fundadores de lenguajes pr\u00e1cticos, escenogr\u00e1ficos, organizativos. Reformadores o revolucionarios, los tres \u201chan recurrido a las mismas operaciones\u201d. Los tres creen saber c\u00f3mo deben disponerse hombres y cosas, describen espacios y son meticulosos hasta el detalle m\u00e1s m\u00ednimo. Los tres tienen el sentido del orden: Sade en sus complejas configuraciones de cuerpos; Fourier en su taxonom\u00eda social imaginaria; Loyola en la vertical que ordena los Ejercicios y, por supuesto, en la ley divina que los sostiene. Los tres son fundadores y perseguidos (en el caso de Loyola, fue su orden la que padeci\u00f3). Los tres son obsesivos y planificadores.<\/p>\n<p>Pero, de nuevo, \u00bfpor qu\u00e9 Loyola? Los Ejercicios, indica Barthes, \u201cse fundamentan en la escritura\u201d, no en el estilo, ni en la literatura, sino en ese exceso del lenguaje que permite ir m\u00e1s all\u00e1 de lo que una filosof\u00eda o una sociedad consideran normal. En el detallismo obsesivo de la escritura de Loyola hay una plenitud y, al mismo tiempo, un vac\u00edo (el signo de la pregunta, \u201cla aceptaci\u00f3n reverente del silencio de Dios\u201d, indica Barthes).<\/p>\n<p><strong>Ret\u00f3rica y dram\u00e1tica<\/strong><br \/>\nBarthes describe la estructura de los Ejercicios espirituales como una articulaci\u00f3n de cuatro relevos sucesivos: un \u201ctexto literal\u201d, que Ignacio ha escrito para que sea le\u00eddo por el Director de la pr\u00e1ctica; un \u201ctexto sem\u00e1ntico\u201d, que el Director comunica al Ejercitante; un \u201ctexto aleg\u00f3rico\u201d, que abre el v\u00ednculo entre el Ejercitante y la Divinidad; y un \u201ctexto anag\u00f3gico\u201d, en el cual la Divinidad ilumina al Ejercitante y autoriza una resoluci\u00f3n a su pregunta. Al ensamblaje de esto cuatro relevos, Barthes lo denomina \u201cforma inteligente\u201d, que hace posible sucesivos niveles de interlocuci\u00f3n en cuyo ascenso el Ejercitante acompa\u00f1a, imita y a veces alcanza a realizar un \u201cincierto y enorme\u201d trabajo con el lenguaje. Por eso, Barthes piensa que los Ejercicios son ret\u00f3ricos y no m\u00edsticos: una forma de hablar, no una energ\u00eda inefable, un \u201caparato met\u00f3dico para salir de la afasia y encontrar qu\u00e9 decir\u201d. La ret\u00f3rica de los Ejercicios, como la ret\u00f3rica cl\u00e1sica que Barthes ya ha estudiado, hace posible la decisi\u00f3n frente a una pregunta que siempre abre por lo menos dos alternativas. Y, como en la ret\u00f3rica del \u00e1gora, esa decisi\u00f3n busca resolver una opci\u00f3n pr\u00e1ctica: \u201c\u00bfQu\u00e9 hacer? Como en la alternativa dram\u00e1tica por la que a fin de cuentas toda pr\u00e1ctica se prepara y se determina: \u00bfHacer esto o aquello?\u201d La respuesta, por la afirmativa o la negativa, de una pregunta dirigida hacia la divinidad, en alg\u00fan momento necesita de \u201cla respuesta de Dios\u201d. Se trata, entonces, de producir las condiciones en que pueda ser escuchado y, en primer lugar, de esclarecer v\u00edvidamente la pregunta del Ejercitante.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2015\/04\/sarlo.-Loyolaa.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-10703\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2015\/04\/sarlo.-Loyolaa-300x282.jpg\" alt=\"sarlo. Loyolaa\" width=\"300\" height=\"282\" \/><\/a><\/p>\n<p>Barthes juzga que las \u201cescenas\u201d que Ignacio propone a la imaginaci\u00f3n del Ejercitante son pobres y repetidas. Nada de la riqueza de los m\u00edsticos ni de los poetas. M\u00e1s bien, lugares comunes evang\u00e9licos, historias contadas en los dinteles de las iglesias, im\u00e1genes simples como las que, en el siglo XIX, ser\u00e1n las de \u00c9pinal, esas representaciones de escenas de la vida popular que tambi\u00e9n est\u00e1n en las estampas religiosas. En un tiempo en que todav\u00eda se desconfiaba de la imagen como recurso de la devoci\u00f3n, Ignacio usa la imagen como medio para mantener bajo control a la experiencia m\u00edstica. Propone situaciones perfectamente acotadas para trazar el espacio dentro del cual el Ejercitante puede ver con discernimiento y orden la verdadera naturaleza de su pregunta.<br \/>\nPor otra parte, el discurso de los Ejercicios custodia cualquier fuga del imaginario hacia el lado de la irracionalidad. Como un cartesiano, Ignacio separa, distribuye, corta, enumera. Para Barthes, estas operaciones instalan el principio mismo del discernimiento: \u201cDiscernir (afirma) es diferenciar, separar, apartar, limitar, enumerar, evaluar, reconocer la funci\u00f3n fundadora de la diferencia\u201d. La diferencia trabaja en el mismo sentido en que la distinci\u00f3n entre sonidos hace posible los significantes en la lengua. La discretio de las pr\u00e1cticas y los juicios permite evaluar ordenadamente las virtudes, como en el concepto de \u201cdiscreta caritas\u201d. La diferencia es el fundamento del lenguaje y, en los Ejercicios, es el instrumento contra el divagar neblinoso de las subjetividades.<\/p>\n<p>La lectura barthesiana de Loyola est\u00e1 m\u00e1s interesada en el sistema ret\u00f3rico y su dramaturgia que en los resultados. Al rev\u00e9s, podr\u00eda decirse que los Ejercicios son tan meticulosos y sistem\u00e1ticos no porque su autor se proponga fundar una ret\u00f3rica, sino porque la juzga necesaria en el camino que conduce al creyente de una pregunta a su respuesta. Loyola ha creado un sistema porque busca una respuesta que para \u00e9l est\u00e1 en un m\u00e1s all\u00e1 del sistema, pero a la que el sistema abre una v\u00eda material, perceptiva, de acceso. Barthes, en cambio, busca el sistema como ultima ratio. Se interesa en Loyola (y esto lo separa de Bataille), porque ve en \u00e9l un inventor de sistema, no porque tal sistema permita alcanzar un objetivo que lo trascienda.<\/p>\n<p>Pensador inmanente, a Barthes le preocupa la organizaci\u00f3n de los significados, la invenci\u00f3n de nuevas configuraciones de sentido, la estructura que produce toda significaci\u00f3n. Los tres logotetas, Sade, Fourier y Loyola, son la prueba barthesiana de que una estructura de este tipo implica siempre un teatro, personajes, sonidos y decorados. Las relaciones que se establecen son dram\u00e1ticas y los discursos se ajustan a la ret\u00f3rica. La dramatizaci\u00f3n del discurso y su puesta en escena espacial o imaginaria fascinan a Barthes. Por eso, comenc\u00e9 estas notas afirmando que, como Jap\u00f3n, Loyola le ofrece a Barthes no la experiencia religiosa, sino un sistema que prueba que todo lo que significa siempre est\u00e1 organizado como discurso (aunque no siempre como discurso verbal). Los logotetas son aquellos pensadores excepcionales, inventores de una nueva configuraci\u00f3n que permite decir y, sobre todo, que obliga a decir de cierto modo.<\/p>\n<p>Notas<br \/>\n(1) El imperio de los signos apareci\u00f3 en la colecci\u00f3n Skira en 1970. \u201cLoyola\u201d se public\u00f3 en la revista Tel Quel, n\u00famero 68, a mediados de 1969, y deb\u00eda ser la introducci\u00f3n a una traducci\u00f3n de los Ejercicios. En 1971, las \u00c9ditions Du Seuil publicaron ese texto como uno de los cap\u00edtulos del libro Sade, Fourier, Loyola (trad. Madrid, Ediciones C\u00e1tedra, 1997).<br \/>\n(2) G. Bataille, L\u2019experience int\u00e9rieure, Par\u00eds, Gallimard, 1967, p. 30. Es sabido que este libro de Bataille fue demolido en un largo art\u00edculo de Sartre, quien, entre objeciones de todo tipo, someti\u00f3 a critica el \u00f3culocentrismo de Bataille: es decir la \u201cvisi\u00f3n\u201d interior regida por la imaginaci\u00f3n visual.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando se cumplen cien a\u00f1os del nacimiento del gran pensador y semi\u00f3logo franc\u00e9s, la autora lo recuerda a partir de un emblem\u00e1tico texto. Los Ejercicios&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[960],"class_list":["post-10700","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura","tag-letras"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-2MA","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/10700","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=10700"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/10700\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":11044,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/10700\/revisions\/11044"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=10700"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=10700"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=10700"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}