{"id":10706,"date":"2015-04-30T14:40:45","date_gmt":"2015-04-30T17:40:45","guid":{"rendered":"http:\/\/revistacriterio.com.ar\/?p=10706"},"modified":"2015-07-14T17:52:38","modified_gmt":"2015-07-14T17:52:38","slug":"genocidio-armenio-1915-2015","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=10706","title":{"rendered":"Genocidio armenio 1915-2015"},"content":{"rendered":"<p><em><strong>Francisco ha denunciado como primer genocidio del siglo XX el cometido por los turcos contra el pueblo armenio.<\/strong><\/em><\/p>\n<p>Poco tiempo atr\u00e1s ya el papa Francisco, ante la matanza de cristianos en Aleppo, Siria, record\u00f3 la gran diferencia que jug\u00f3 esa ciudad hace 100 a\u00f1os cuando los armenios que escapaban de sus tierras, en ese momento bajo el imperio otomano, fueron acogidos all\u00ed. En ese momento, arribar a Siria y L\u00edbano era llegar a una tierra segura que los recib\u00eda y facilitaba su residencia.<\/p>\n<p>Al respecto, tengo en mis recuerdos reconocimientos y agradecimientos a esos pa\u00edses que proven\u00edan tanto de mis propios familiares como de otros armenios. En ocasi\u00f3n de una reuni\u00f3n donde un grupo de armenios homenajeaba al doctor Ren\u00e9 Favaloro, el anfitri\u00f3n, el empresario y fil\u00e1ntropo Dikran Murekian, un hombre honesto de ideas emprendedoras, en sus palabras alusivas dijo as\u00ed: \u00abYo tengo cuatro naciones, Armenia por mis or\u00edgenes, Siria y L\u00edbano por la forma en que nos dieron refugio y Argentina donde fue posible desarrollar un futuro\u00bb. Muchos de quienes hoy conmemoran en la Argentina los 100 a\u00f1os del genocidio armenio podr\u00edan asumir esas palabras como propias.<\/p>\n<p>Los primeros contingentes de armenios llegaron a Argentina durante las tres primeras d\u00e9cadas del siglo. Proven\u00edan de regiones bajo el gobierno turco, pero tambi\u00e9n de pa\u00edses cercanos, especialmente Siria, L\u00edbano y Egipto.<\/p>\n<p>Desde 1911 se organizaron distintas asociaciones que son rinc\u00f3n de recuerdos de la propia regi\u00f3n, unas son educativas, otras son comunitarias y tambi\u00e9n est\u00e1n las deportivas. En la d\u00e9cada del 70 se contabilizaron 50 asociaciones ubicadas en la ciudad de Buenos Aires y el conurbano.<br \/>\nLas distintas agrupaciones conmemoran el 24 de abril, d\u00eda de los m\u00e1rtires armenios, a consecuencia de la persecuci\u00f3n del gobierno del imperio otomano.<br \/>\nEn mi hogar, mi madre contaba muy poco de la situaci\u00f3n vivida en Armenia, pero s\u00ed acerca de su paso por L\u00edbano y Siria. Podr\u00eda interpretarse que en esa \u00e9poca ella era muy peque\u00f1a para recordar y s\u00f3lo mencionaba pocos detalles. A quien escapa del dolor, del sufrimiento, a veces le resulta dif\u00edcil hablar de ello, o solamente queda en el marco de los m\u00e1s pr\u00f3ximos. Sin embargo, cuando en familia fuimos aver la pel\u00edcula Juicio en Nuremberg, lo que pens\u00e1bamos acerca de su silencio (falta de recuerdos), cambi\u00f3. Algo se movi\u00f3 en su interior y al otro d\u00eda de nuestra ida al cine confes\u00f3 que esa noche no hab\u00eda podido dormir y que prefer\u00eda evitar ese tipo de films. La experiencia del pueblo jud\u00edo le llegaba muy de cerca.<\/p>\n<p>Pero no todos mantuvieron esos sentimiento en reserva, hubo grupos que tuvieron la constancia de recordar el tema p\u00fablicamente con misas, art\u00edculos period\u00edsticos y especialmente con marchas conmemorativas donde distintas agrupaciones por su comunidad de origen (las peque\u00f1as ciudades de donde proven\u00edan como Marash, Aintab, Hadjin y otras), pertenencia religiosa (apost\u00f3lica, armenia y protestante) o lineamiento pol\u00edtico, se integraban y marchaban juntas.<\/p>\n<p>Quienes sufren persecuci\u00f3n a veces sienten que pocos los pueden comprender, por ello les resulta valioso el contacto con quienes han tenido problemas similares, as\u00ed como la estima que viene por fuera del \u00e1mbito propio, porque los ayuda a la afirmaci\u00f3n de su propia identidad social. El reconocimiento externo cumple as\u00ed una funci\u00f3n efectiva.<br \/>\nA nivel personal mis referencias externasfueron varias pero especialmente distinguir\u00eda tres de muy diferente tipo. La primera fue en el museo de la Cruz Roja en Ginebra, en donde se expon\u00edan minuciosamente registradas las ayudas de esta organizaci\u00f3n en distintos conflictos, y all\u00ed algunas fotograf\u00edas me permit\u00edan darle credibilidad emp\u00edrica a los relatos familiares de las matanzas a los armenios. La segunda vino de la mano de la literatura con el escritor turco Orhan Pamuk, cuya novela La casa del silencio compr\u00e9 en un aeropuerto (con un dejo de desconfianza por la nacionalidad del autor) pero resignadamente porque no hab\u00eda otro libro que por su tama\u00f1o me viniera bien para el viaje. \u00a1Oh sorpresa! La belleza del libro me permiti\u00f3 atisbar que en el mismo coraz\u00f3n de donde hab\u00edan ocurrido los hechos del dolor de los armenios, alguien de renombre internacional se presentaba con sentido de cr\u00edtica valiente y capacidad de di\u00e1logo en relaci\u00f3n a los armenios y me obligaba a revisar mi propio prejuicio. La tercera experiencia fue en el Museo Metropolitano de Arte (MET) de Nueva York. En el recorrido que nunca cansa, all\u00ed estaban para mi sorpresa, no uno, sino dos \u201ckhatchar\u201d (cruz esculpida laboriosa y est\u00e9ticamente en piedra) que constituyen los monumentos m\u00e1s significativos de la cristiandad en Armenia. Los khatchar propios del per\u00edodo medieval se utilizaban para indicar la ubicaci\u00f3n de hechos significativos tales como la construcci\u00f3n de una iglesia, o la protecci\u00f3n ante desastres naturales, as\u00ed como para recordar a los muertos. Los dise\u00f1os son muchos y de los dos vistos en el MET uno representaba a los cuatro evangelistas y el otro la crucifixi\u00f3n, donde una cruz mayor simbolizaba a Cristo y a cada lado sendas cruces de menor tama\u00f1o a los dos ladrones que murieron con Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Lo interesante, por lo menos seg\u00fan mi humilde opini\u00f3n, es que estas tres experiencias personales hacen referencia al dolor, la reflexi\u00f3n y la redenci\u00f3n. El dolor da lugar a la reflexi\u00f3n y ella s\u00f3lo puede apoyarse en la redenci\u00f3n.<\/p>\n<p>Por eso, ante el exterminio o eliminaci\u00f3n sistem\u00e1tica de un grupo social por motivo de raza, de etnia, de religi\u00f3n, de pol\u00edtica o de nacionalidad, la posibilidad de la superaci\u00f3n no viene s\u00f3lo de la mano de los derechos humanos, requiere una dimensi\u00f3n espiritual que en el caso de los armenios es lo que les ha permitido sobrevivir milenariamente y fortalecerse ante distintos avatares. Esa dimensi\u00f3n espiritual hoy es tambi\u00e9n di\u00e1logo ecum\u00e9nico, para que no sea s\u00f3lo justicia sino paz,y no s\u00f3lo para los armenios sino para la humanidad.<\/p>\n<p><em>La autora es doctora en Sociolog\u00eda, acad\u00e9mica y docente universitaria; vicerrectora de la UCA.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Francisco ha denunciado como primer genocidio del siglo XX el cometido por los turcos contra el pueblo armenio. 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