{"id":11065,"date":"2015-07-15T16:39:32","date_gmt":"2015-07-15T16:39:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=11065"},"modified":"2015-07-15T16:39:32","modified_gmt":"2015-07-15T16:39:32","slug":"alemania-precursora-de-lo-social-con-economia-de-mercado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=11065","title":{"rendered":"Alemania, precursora de lo social con econom\u00eda de mercado"},"content":{"rendered":"<p><em>Este a\u00f1o se celebra el XXV aniversario de la reunificaci\u00f3n alemana. El texto se enmarca en el alto significado de ese aniversario para Alemania, motor de la econom\u00eda actual de Europa, y para todos aquellos pa\u00edses cuyo ordenamiento constitucional comparte los mismos valores de la Ley Fundamental germana de 1949. La intenci\u00f3n es subrayar la compatibilidad de la econom\u00eda de mercado con la sensibilidad social.<\/em><\/p>\n<p>\u201cLos que dedican su atenci\u00f3n a problemas de distribuci\u00f3n cometen siempre el error de querer distribuir m\u00e1s de lo que la econom\u00eda nacional est\u00e1 en condiciones de hacer en proporci\u00f3n a su productividad\u201d.<br \/>\nLudwig Erhard, padre del milagro alem\u00e1n, Bienestar para todos, 1957.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 Alemania fue dos veces precursora de la sensibilidad social con econom\u00eda de mercado? Porque en dos ocasiones, durante la segunda mitad del siglo XIX y en la segunda mitad del XX, demostr\u00f3 que esa compatibilidad, discutida cuando no directamente anatematizada, es posible. El descreimiento de esa compatibilidad suele fundarse m\u00e1s en el aferramiento ideol\u00f3gico que en un examen emp\u00edrico de la realidad.<br \/>\nLa primera vez que la atenci\u00f3n a las cuestiones sociales ingres\u00f3 en lo que hoy ser\u00eda la prehistoria del Estado de Bienestar fue en Alemania. No en una Alemania gobernada en el siglo XX por la socialdemocracia sino en la de 1883 a 1889, a cuyo frente se hallaba el \u201cCanciller de Hierro\u201d, Otto von Bismarck. Era un estadista conservador, un junker de la m\u00e1s rancia nobleza germana de la tierra. Lo que hoy, aqu\u00ed, algunos podr\u00edan llamar un genuino representante de la derecha terrateniente. Bismarck no introdujo el Estado de Bienestar ni las conquistas sociales como se conocen hoy, pero fue el precursor.<br \/>\nEs verdad que las luchas por las reivindicaciones obreras y la justicia social, en la Europa del siglo XIX, no encontraban en el Canciller de Hierro a un abanderado emblem\u00e1tico de toda la vida. Los acontecimientos sociales que transitaba Alemania desde la revoluci\u00f3n industrial, signada por la miseria y el descontento de los trabajadores, no eran desconocidos por Bismarck. Pero esa realidad unida a la triple presi\u00f3n intelectual de la nobleza territorial, los l\u00edderes cat\u00f3licos y los socialistas hizo que el canciller se ocupara de las cuestiones sociales. Ya en 1863, seguramente por influencia de Ferdinando Lasalle, socialista no marxista con quien Bismarck manten\u00eda comunicaci\u00f3n epistolar, el canciller solicit\u00f3 que se hiciera un serio examen de estas cuestiones y cre\u00f3 una comisi\u00f3n que discutiera el problema del trabajo y asuntos conexos. Pero Bismarck, justo es recordarlo, era tambi\u00e9n un maestro del c\u00e1lculo y el aprovechamiento de la oportunidad. Como dice Antonio Ramos-Oliveira, \u201cde aquella comunicaci\u00f3n se desprende que estando el canciller prusiano en guerra con los progresistas, pidi\u00f3 a Lasalle que fuera a verle en mayo de 1863 \u2018para examinar la cuesti\u00f3n de la clase obrera\u2019. Bismarck quer\u00eda contar con los obreros para dar batalla a los liberales de izquierda, a quienes detestaba, y el l\u00edder socialista no ten\u00eda escr\u00fapulos en aliarse con el canciller\u201d.<br \/>\nAleg\u00f3 Bismarck, para justificar su inter\u00e9s en estas mejoras, que el gobierno de Prusia Oriental hab\u00eda ingresado en estado de emergencia. Adem\u00e1s hab\u00eda expresado en varias oportunidades que se sent\u00eda inclinado a compensar los esfuerzos de los trabajadores. El tratamiento de estos asuntos por parte de aquella comisi\u00f3n prepar\u00f3 el terreno para que en noviembre de 1881 el Kaiser Guillermo anunciara al Reichstag la puesta en marcha de una pol\u00edtica social, a pesar de las escasas simpat\u00edas del Parlamento alem\u00e1n. En su mensaje, el emperador expresaba que \u201cen febrero del presente a\u00f1o manifestamos nuestro convencimiento de que la soluci\u00f3n de los problemas sociales no deb\u00eda buscarse exclusivamente por la v\u00eda de la represi\u00f3n de los excesos socialdem\u00f3cratas, sino por la v\u00eda m\u00e1s correcta de la promoci\u00f3n positiva del bienestar de los trabajadores. Lo consideramos como nuestro deber imperial y recomendamos de nuevo encarecidamente al Reichstag esta tarea, y mirar\u00edamos con mayor tranquilidad hacia los resultados, con los que Dios ha bendecido visiblemente nuestro gobierno, si un d\u00eda pudi\u00e9ramos tener la conciencia de dejar a la patria una nueva y duradera garant\u00eda de su paz interior y a los necesitados una mayor seguridad y actividad de la asistencia a la cual tienen derecho\u201d.<\/p>\n<p>Ello condujo luego a la sanci\u00f3n de tres leyes sociales que representan, hasta hoy, la base del Sistema de Seguridad Social Universal: el seguro contra enfermedad en 1883; el seguro contra accidentes de trabajo en 1884; y el seguro contra la invalidez y la vejez en 1889. Los resultados de la aplicaci\u00f3n de esas leyes fueron tan eficaces para disminuir la pobreza, mejorar la salud, generar bienestar y fortalecer la econom\u00eda que pronto se extendieron a toda Europa y m\u00e1s tarde a otras partes del mundo.<br \/>\nAlemania brind\u00f3 un segundo ejemplo hist\u00f3rico de convivencia de la econom\u00eda de mercado con la sensibilidad social a mediados del siglo XX. Destruida por su aplastante derrota en la Segunda Guerra Mundial, fue un gobierno dem\u00f3crata-cristiano, del mismo partido de centro-derecha de la actual canciller federal Angela Merkel, el que sent\u00f3 las bases del llamado \u201cmilagro alem\u00e1n\u201d de posguerra. Los fundamentos de la que se llam\u00f3 Econom\u00eda Social de Mercado y que condujo a la recuperaci\u00f3n alemana se deben al esfuerzo e ideas del economista Ludwig Erhard, apoyado por el canciller federal Konrad Adenauer, a quien suceder\u00eda en 1963. Seg\u00fan un trabajo de la Fundaci\u00f3n Hans Seidel, allegada al Partido Socialcristiano de Baviera, Erhard hab\u00eda hecho circular varios escritos econ\u00f3micos en secreto, durante la guerra. Uno de ellos, denominado \u201cMemorandum Secreto\u201d, conten\u00eda los principios b\u00e1sicos que deb\u00edan instrumentarse en la etapa de reconstrucci\u00f3n: \u201cEl objetivo supremo es una econom\u00eda de libre mercado basada en el esfuerzo y la destreza individual y en sus reglas de autorregulaci\u00f3n [\u2026] La tarea del Estado no es manejar la econom\u00eda, sino proveer el marco legal e institucional necesario para que funcione apropiadamente el Estado de Derecho. Definir el rol del Estado ser\u00e1 uno de los m\u00e1s importantes problemas de la econom\u00eda de posguerra.<br \/>\nErhard no estaba solo en Alemania con sus preocupaciones e ideas. Quien acu\u00f1\u00f3 la \u201ceconom\u00eda social de mercado\u201d fue el economista Alfred M\u00fcller-Armack, viceministro de Erhard al frente de la econom\u00eda. Seg\u00fan el citado trabajo de la Fundaci\u00f3n Seidel, fue en 1946 cuando M\u00fcller-Armack afirmaba que estaban agotadas la pura econom\u00eda liberal de mercado as\u00ed como la econom\u00eda dirigida, por lo que hac\u00eda falta una s\u00edntesis pol\u00edtico-econ\u00f3mica: \u201cEmpleamos el nombre de \u2018econom\u00eda social de mercado\u2019 para designar esta tercera forma pol\u00edtico-econ\u00f3mica [\u2026] La econom\u00eda de mercado nos parece indispensable como armaz\u00f3n del orden econ\u00f3mico futuro; s\u00f3lo que \u00e9ste no debe ser una econom\u00eda liberal de mercado abandonada a s\u00ed misma sino una econom\u00eda de mercado orientada conscientemente y en el preciso sentido de la direcci\u00f3n social\u201d.<\/p>\n<p>Los economistas alemanes que compart\u00edan las preocupaciones de Erhard y M\u00fcller-Armack observaban ciertos defectos del capitalismo liberal del siglo XIX, como ser, seg\u00fan la publicaci\u00f3n, \u201cla creaci\u00f3n de grandes monopolios y c\u00e1rteles que generaban un abuso del poder privado de las empresas sobre los individuos, el surgimiento peligroso de diferencias significativas en t\u00e9rminos de ingresos y patrimonios entre individuos y grupos de la sociedad, el congestionamiento de las ciudades como resultado del crecimiento de las grandes industrias y f\u00e1bricas y ciertos cambios negativos que la nueva forma de vida industrial hab\u00eda generado en las relaciones familiares y tradiciones de la comunidad\u201d. Propon\u00edan cambiar tambi\u00e9n ese estado de cosas a fin de modificar algunos \u201caspectos degenerativos del capitalismo\u201d. El Plan Marshall, con su aporte de 13.000 millones de d\u00f3lares entre 1947 y 1952, signific\u00f3 una inyecci\u00f3n de fondos indispensable para los planes de Erhard. Pero la historia econ\u00f3mica demuestra que los voluminosos aportes financieros no siempre bastan cuando la direcci\u00f3n elegida es incorrecta.<\/p>\n<p>Seg\u00fan la publicaci\u00f3n, de 1947 a 1948 \u201cla producci\u00f3n industrial creci\u00f3 un 45% en 1948 y en los cinco a\u00f1os siguientes, 1949-1953, esa tasa de crecimiento promedi\u00f3 el 20% anual; el producto real per c\u00e1pita aument\u00f3 a una tasa promedio de 8% anual y los salarios se incrementaron a una tasa del 9% anual [\u2026] En septiembre de 1948 hab\u00eda en Alemania casi 13,5 millones de ocupados y nueve a\u00f1os despu\u00e9s, para septiembre de 1959, eran casi 20 millones\u201d. No creo necesario transcribir aqu\u00ed las cifras de la econom\u00eda alemana del presente ni su rol en Europa y en el mundo.<br \/>\nCorolario: la sensibilidad social no es patrimonio exclusivo de la izquierda ni del populismo. Ni una cosa ni la otra eran Bismarck a fines del siglo XIX ni Erhard a mediados del siglo XX. Alemania demostr\u00f3 dos veces que la atenci\u00f3n a la cuesti\u00f3n social es compatible con la iniciativa privada y el esfuerzo personal.<\/p>\n<p><em>[1] RAMOS-OLIVEIRA, Antonio (1973), Historia social y pol\u00edtica de Alemania, Vol. I, M\u00e9xico, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, pp. 233-234.\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>[1] Kaiser Wilhelms des Grossen, Briefe, Reden und Schriften II Band: 1861-1888, Berlin, Ernst Siegfried Mittler und Sohn (1906), 3\u00aa Ed., p. 383. En: GOMEZ DE PEDRO, Mar\u00eda Esther (2001), El Estado del Bienestar. Presupuestos \u00e9ticos y pol\u00edticos, tesis doctoral de la Universidad de Barcelona, p. 224.<\/em><\/p>\n<p><em>[1] ZWEIG, Konrad (1980), The origins of the German Social Market Economy, Adam Smith Institute, pp. 15-16. En: Econom\u00eda Social de Mercado y la experiencia alemana de posguerra: lecciones para la Argentina actual (2013), Programa de Asesor\u00eda Parlamentaria de la Fundaci\u00f3n Nuevas Generaciones\u00a0 en cooperaci\u00f3n con la Fundaci\u00f3n Hans Seidel,\u00a0 pp. 75-93<\/em><\/p>\n<p><em>[1] Ibidem, p. 78<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El autor es diplom\u00e1tico<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este a\u00f1o se celebra el XXV aniversario de la reunificaci\u00f3n alemana. 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