{"id":11079,"date":"2015-07-15T16:56:10","date_gmt":"2015-07-15T16:56:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=11079"},"modified":"2015-07-15T18:28:14","modified_gmt":"2015-07-15T18:28:14","slug":"etty-hillesum-una-mistica-universal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=11079","title":{"rendered":"Etty Hillesum: una m\u00edstica universal"},"content":{"rendered":"<p>Quiz\u00e1s una de las cuestiones m\u00e1s candentes y provocadoras del cristianismo sea la de la reconciliaci\u00f3n entre esp\u00edritu y cuerpo. Pese a todos los esfuerzos que la teolog\u00eda y la moral cristianas han emprendido despu\u00e9s del Concilio Vaticano II, todav\u00eda puede percibirse una dualidad entre esp\u00edritu y cuerpo, que celebra el amor excluyendo lo er\u00f3tico como malo o a\u00fan demon\u00edaco.<br \/>\nEsther Hillesum, Etty, fue una m\u00edstica contempor\u00e1nea holandesa. Bella y atractiva, inteligente y con talento para la escritura. Apasionada lectora de escritores, como H\u00f6derlin, Rilke y Dostoievsky, ense\u00f1aba literatura y quer\u00eda ser escritora. Lo m\u00e1s importante en ella es la experiencia m\u00edstica, la intimidad profunda con el misterio de Dios. Muri\u00f3 a los 29 a\u00f1os en Auschwitz.<br \/>\nEn sus escritos revela una integraci\u00f3n no com\u00fan entre Eros y \u00c1gape. Consciente de su corporeidad sexuada su experiencia de Dios est\u00e1 inscrita en esa corporeidad. Por eso puede iluminar la sed espiritual (aunque no religiosa o eclesi\u00e1stica) que es hoy uno de los interrogantes m\u00e1s urgentes que la teolog\u00eda debe proponer al mundo contempor\u00e1neo.<\/p>\n<p><strong>Algunos rasgos biogr\u00e1ficos<\/strong><br \/>\nAnte la sorprendente biograf\u00eda de Etty Hillesum, deber\u00eda tomarse la precauci\u00f3n de no caer en la apropiaci\u00f3n cristiana de su persona y de su vida. Vivi\u00f3 y muri\u00f3 como jud\u00eda; encontr\u00f3 a Dios de una manera profunda y a partir de all\u00ed eligi\u00f3 su propio camino. Entre sus lecturas aparec\u00eda con gran frecuencia el Nuevo Testamento y san Agust\u00edn. Como tantos otros jud\u00edos europeos del primer cuarto del siglo XX, Etty naci\u00f3 en un pa\u00eds marcado por la cultura cristiana (Midelburg, 1914). Su padre era holand\u00e9s y profesor de lenguas cl\u00e1sicas, su madre jud\u00eda rusa. Etty era la mayor de tres hermanos. Dej\u00f3 la escuela de su padre en 1932 para ir a \u00c1msterdam a estudiar en la universidad. All\u00ed vivi\u00f3 en casa de Han Wegerif, un viudo de 62 a\u00f1os, para quien trabajaba como gobernanta y con el cual desarroll\u00f3 una relaci\u00f3n \u00edntima . De Wegerif, a quien ella se refiere como pap\u00e1 Han, queda embarazada para despu\u00e9s abortar.<br \/>\nMucho m\u00e1s importante sin embargo que Han Wegerif es su encuentro con Julius Spier, disc\u00edpulo de Jung, quien pose\u00eda una personalidad carism\u00e1tica y provocaba fascinaci\u00f3n en las mujeres. Etty se sinti\u00f3 absolutamente seducida por aquel hombre y se convirti\u00f3 en su asistente, compa\u00f1era intelectual y amante.<br \/>\nFue \u00e9l quien le ense\u00f1\u00f3 a pronunciar el nombre de Dios sin temor y a emprender un camino de intimidad y soledad, donde la presencia de Dios aflora a la conciencia. Etty se encamin\u00f3 hacia una conversaci\u00f3n cada vez m\u00e1s intensa frente a ese Dios descubierto a trav\u00e9s de un gran amor humano. Al entregarse con frecuencia y hondura a la oraci\u00f3n, comenzaron sus experiencias m\u00edsticas m\u00e1s fuertes.<br \/>\nTodo fue interrumpido, sin embargo, cuando la persecuci\u00f3n a los jud\u00edos lleg\u00f3 al auge y ella asumi\u00f3 como dactil\u00f3grafa para el Consejo Jud\u00edo, que mediar entre nazis y jud\u00edos. Despu\u00e9s de dos semanas en el Consejo, Etty decidi\u00f3 voluntariamente ir a el campo de Westerbork, como asistente social: una interrupci\u00f3n de su vida que escogi\u00f3 libremente, a\u00fan teniendo la oportunidad de escapar. Sus diarios indican que estaba convencida de ser fiel a s\u00ed misma solamente si no abandonaba a los que se encontraban en peligro \u0336 su pueblo que sufr\u00eda \u0336 y si empleaba su energ\u00eda para ser b\u00e1lsamo de las vidas de los otros. El futuro mostrar\u00eda que ella no estaba exenta de la suerte del pueblo al que pertenec\u00eda. Westerbork era la \u00faltima parad antes de Auschwitz-Bierkenau, el temible campo de exterminio en Polonia. Entre agosto de 1942 y septiembre de 1943 Etty Hillesum \u0336 con entonces 28 a\u00f1os \u0336 mantuvo su diario, escribi\u00f3 cartas y cuid\u00f3 a los enfermos en el hospital del campo. La \u00faltima parte de su diario fue escrita en \u00c1msterdam despu\u00e9s del primer mes en Westerbork, y narra la intempestiva enfermedad y muerte de Julius Spier. La muerte del hombre amado es vivida por ella con serenidad y como parte de los dolores de aquel momento. Finalmente, a comienzos de junio de 1943, dej\u00f3 \u00c1msterdam, para ir a Westerbork por \u00faltima vez. El pr\u00f3ximo destino ser\u00eda Auschwitz y la c\u00e1mara de gas en noviembre de 1943.<\/p>\n<p><strong>La chica que aprendi\u00f3 a arrodillarse<\/strong><br \/>\nElla misma dice que su historia es la de una \u201cchica\u201d que aprend\u00eda a arrodillarse, a rezar. Mucho m\u00e1s importante que sus lecturas (del evangelio de Mateo, de san Agust\u00edn o de Rilke), tener que arrodillarse para aprender a rezar \u0336 una postura no familiar para la oraci\u00f3n en la tradici\u00f3n jud\u00eda \u0336 evidencia la naturaleza de su relaci\u00f3n con Dios. Su diario narra muchas ocasiones de su gradual adopci\u00f3n de la postura arrodillada para la oraci\u00f3n: en el ba\u00f1o sobre una alfombra, en un rinc\u00f3n del cuarto, junto a la ventana, por la calle&#8230; Sugiere que el acto de arrodillarse es m\u00e1s \u00edntimo que las intimidades de su vida sexual y amorosa . Y esa postura es la se\u00f1al de su entrega, su consentimiento al misterio que se va apoderando de su persona irresistiblemente .<br \/>\nMuy importante es su creciente conciencia de que puede rezar donde quiera. En la medida en que crece en la conciencia de su capacidad para rezar donde sea y siempre, escribe sobre su deseo de arrodillarse interiormente, una especie de postura interior que asume regularmente y con creciente frecuencia. Se arrodilla frente a Dios que es Santo. Se trata de una postraci\u00f3n interior sin palabras o im\u00e1genes, en las profundidades de su alma delante del \u00danico que ah\u00ed debe ser discernido y alabado. El cuerpo de Etty, tan sensible en sus sentidos y abierto captar todo, siente el deseo de arrodillarse como una verdadera re-configuraci\u00f3n totalizante de su persona. Y ese gesto va a ser su gran consolaci\u00f3n en los d\u00edas dif\u00edciles que sabe que tiene que enfrentar. Como cuando escribe el 10 de octubre del mismo a\u00f1o: \u201cCuando la tempestad es por dem\u00e1s violenta, cuando yo no s\u00e9 verdaderamente m\u00e1s qu\u00e9 hacer, me quedan siempre dos manos para unir y rodillas para doblar. Es un gesto que no nos fue transmitido de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n a nosotros, jud\u00edos. Tuve gran dificultad para aprenderlo. Es la m\u00e1s preciosa herencia que me leg\u00f3 el hombre del cual ya casi olvid\u00e9 el nombre, pero cuya mejor parte contin\u00faa viviendo en m\u00ed\u201d.<br \/>\nEl Dios delante de quien Etty Hillesum se arrodilla no es el Dios de la teolog\u00eda convencional. En algunas de sus m\u00e1s inspiradas e inspiradoras oraciones, promete cuidar a Dios, guardar el lugar dentro de s\u00ed misma donde Dios habita. Dios es visto como aqu\u00e9l que no puede hacer nada sobre las circunstancias y sufrimientos que ella vive, o sobre el destino de los jud\u00edos. Dios no puede ayudarla, entonces ella ayudar\u00e1 a Dios. \u201cYo simplemente debo intentar ayudar lo mejor que pueda y si consigo hacer eso, entonces ser\u00e9 \u00fatil para otros tambi\u00e9n\u201d.<br \/>\nLa intuici\u00f3n m\u00e1s significativa de Etty se refiere a la vulnerabilidad de la vida divina. Ese Dios d\u00e9bil se hace sentir en ella con amorosa protecci\u00f3n: se siente en sus brazos amorosos a medida que el nazismo cierra su porvenir y su destino: \u201cNo me siento bajo las garras de nadie, me siento solamente en los brazos de Dios\u201d.<\/p>\n<p><strong>La comuni\u00f3n con el destino de un pueblo<\/strong><br \/>\nLa \u201cm\u00edstica salvaje\u201d y dif\u00edcilmente definible de Etty Hillesum tiene algunos puntos extremadamente notables que merecen ser destacados como testimonio ineludible de la libertad del Esp\u00edritu, que sopla d\u00f3nde y c\u00f3mo quiere.<br \/>\nPuede observarse c\u00f3mo fue capaz de realizar el pasaje de los placeres inmediatos de la vida a los mayores sacrificios a causa del amor y de la solidaridad que sent\u00eda para con su pueblo. Y esto con alegr\u00eda, gratitud y una profunda conciencia, sin el menor dejo de amargura. Por el contrario, era capaz de descubrir belleza en la desolaci\u00f3n mortal del campo de concentraci\u00f3n, e ir hacia Auschwitz cantando con su familia y apreciando en medio al horror de la \u201csoluci\u00f3n final\u201d de la cual era v\u00edctima los elementos de la naturaleza, el agua que corre, el aroma de las flores.<br \/>\nAs\u00ed, puede observarse en el proceso narrado en el diario y las cartas que, mientras la exterioridad en torno se estrechaba (restricciones, racionamientos, prisiones, deportaciones) su interioridad se iba ensanchando y ampliando hasta el infinito por la oraci\u00f3n y el amor.<br \/>\nEl punto \u00e1lgido del camino espiritual de Etty es el 30 de abril de 1942 cuando siente su proceso como un embarazo: \u201cAlgo en m\u00ed vino a t\u00e9rmino, estaba all\u00ed y yo no ten\u00eda otra cosa que hacer sino tomarlo. De repente, lo supe\u2026\u201d. Escribe: \u201cEso puede parecer parad\u00f3jico: excluyendo la muerte de su vida, la gente se priva de una vida completa, y acogi\u00e9ndolo, uno dilata y enriquece su propia vida\u2026Y yo deber\u00e9 ser la mediadora de cualquier alma que pueda alcanzar\u201d.<br \/>\nEl destino para el cual Etty se siente madura va posteriormente a ser comprendido como \u201cun destino de masa\u201d cuyo peso es necesario cargar. Ese destino es el de su pueblo, con el cual comulgar\u00e1 sin reservas, viendo claro que no hab\u00eda m\u00e1s lugar para pensar en la propia individualidad cuando todo un pueblo \u0336 su pueblo \u0336 era masacrado. El amor de Etty est\u00e1 transfigurado en puro \u00c1gape, oblaci\u00f3n gratuita y generosa. Y ser\u00e1 ese amor \u2013nacido de su relaci\u00f3n con Dios\u2013 el que ella derramar\u00e1 sobre los deportados de Westerbork y Auschwitz hasta su muerte.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>[1] Ciertamente no es una m\u00edstica cristiana, pero es una m\u00edstica. Es dif\u00edcil identificar a Etty Hillesum en una pertenencia religiosa. No era una jud\u00eda practicante. Ten\u00eda, sin embargo, un gran sentido de pertenencia al pueblo jud\u00edo. Su m\u00edstica se desarrolla con entera y absoluta libertad frente de un Dios que la seduce, la conquista y la toma por entero. Podr\u00eda hablarse de una m\u00edstica \u201csalvaje\u201d, de filiaci\u00f3n an\u00f3nima.<\/p>\n<p>[2 V. M Downey, <em>A balm for all wounds: the spiritual legacy of Etty Hillesum, <\/em>\u00a0(Spring, 1988).<\/p>\n<p>[3] Cf. Nota biogr\u00e1fica sobre Han Wegerif, en <em>Une vie boulevers\u00e9e, suivi de Lettres de Westerbork<\/em>.<\/p>\n<p>[4 Cf. Etty Hillesum., <em>Une vie boulevers\u00e9e, suivi de Lettres de Westerbork,<\/em> op. cit, p 757: \u201cEs mi gesto m\u00e1s \u00edntimo, m\u00e1s \u00edntimo todav\u00eda que aqu\u00e9llos que yo hago en la uni\u00f3n con un hombre\u201d.<\/p>\n<p>[5] Cf. Y. B\u00e9riault, <em>Etty Hillesum, t\u00e9moin de Dieu dans l\u2019ab\u00eeme du mal,<\/em> Paris, M\u00e9diaspaul, 2010.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Quiz\u00e1s una de las cuestiones m\u00e1s candentes y provocadoras del cristianismo sea la de la reconciliaci\u00f3n entre esp\u00edritu y cuerpo. 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