{"id":11099,"date":"2015-07-15T17:24:55","date_gmt":"2015-07-15T17:24:55","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=11099"},"modified":"2015-07-15T18:27:56","modified_gmt":"2015-07-15T18:27:56","slug":"permanencia-de-la-metamorfosis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=11099","title":{"rendered":"Permanencia de La metamorfosis"},"content":{"rendered":"<p><em>\u00bfC\u00f3mo puede ser que un hombre sea culpable?<\/em><\/p>\n<p>La metamorfosis, uno de los pocos textos que Kafka public\u00f3 en vida, es de 1915. Su publicaci\u00f3n coincide con la Primera Guerra Mundial, acontecimiento que desminti\u00f3 la visi\u00f3n optimista de fines del siglo XIX. El despertar al horror de Gregorio Samsa a su nueva realidad, en el principio de la novela, es anuncio del siglo XX que amaneci\u00f3 como una pesadilla.<\/p>\n<p>La novela comienza con una oraci\u00f3n reconocida reiteradamente por su contundencia. Sin ning\u00fan anuncio previo, sumerge al lector en el drama del protagonista y anticipa la esencia argumental de la obra: \u201cAl despertar Gregorio Samsa una ma\u00f1ana, tras un sue\u00f1o intranquilo, encontrose en su cama convertido en un monstruoso insecto\u201d. Buscando explicaciones para lo inexplicable, se propone olvidar \u201ctodas las fantas\u00edas\u201d, \u201csus imaginaciones de hoy\u201d y permanece echado \u201ccomo si esperase volver en el silencio a su estado normal\u201d, pero la terrible realidad de su nueva condici\u00f3n se le va imponiendo.<br \/>\nLo angustia la necesidad de cumplir con su trabajo alienante, pero al que est\u00e1 inevitablemente atado para sostener a los suyos y pagar una deuda contra\u00edda por su padre. Mientras piensa la manera de cumplir con sus obligaciones, la presencia del reloj aumenta la tensi\u00f3n del clima pesadillesco.<br \/>\nLos otros tres integrantes de la familia, con sus repetidos reclamos de que se levante para ir a su empleo, lo obligan a enfrentarse con la realidad. A ellos se agrega el principal \u201cen persona\u201d, que viene a averiguar por qu\u00e9 no ha concurrido a su trabajo. Cuando Gregorio contesta su pregunta, se pone en evidencia la p\u00e9rdida de su condici\u00f3n humana: no puede comprenderse su lenguaje. A pesar de todo, espera confiado: \u201cya se hab\u00edan percatado los dem\u00e1s de que algo ins\u00f3lito le ocurr\u00eda y se dispon\u00edan a acudir en su ayuda\u201d; las primeras decisiones que toman lo tranquilizan porque se siente \u201cnuevamente incluido entre los seres humanos\u201d. Animado por estas ideas, se esfuerza por abrir la puerta pero cuando finalmente lo logra y queda expuesto a la vista de todos, las reacciones demuestran el horror que les provoca : el principal retrocede, tap\u00e1ndose la mano con la boca; su madre se desploma y su padre lo \u201camenaz\u00f3 con un pu\u00f1o, con expresi\u00f3n hostil\u201d y despu\u00e9s rompe a llorar con desesperaci\u00f3n. El principal, agitado y \u201ccon una mueca de asco en los labios\u201d, gritando escapa de la casa donde habita el monstruo.<br \/>\nLa madre, que frente a los reclamos del principal manifiesta una actitud protectora, al ver a Gregorio grita pidiendo socorro, cae inerte sobre la mesa pero luego se levanta dando alaridos y se refugia en los brazos de su marido. Este, enarbolando un bast\u00f3n y empuj\u00e1ndolo \u201ccon silbidos salvajes\u201d, obliga a su hijo, cercado por el rechazo que lo confina en su condici\u00f3n monstruosa, a que vuelva a su habitaci\u00f3n, donde entra finalmente tras un golpe de su padre. Cuando desaparece de la vista, \u201ctodo volvi\u00f3 por fin a la tranquilidad\u201d.<\/p>\n<p><strong>El culpable<\/strong><br \/>\nDesde que el protagonista sufre la transformaci\u00f3n en insecto, su familia lo convierte en culpable de una serie de problemas. El m\u00e1s inmediato, una vez que logran recluirlo en su habitaci\u00f3n, es la limpieza y la alimentaci\u00f3n. Grete se ocupa de las tareas, al principio con delicadeza, pero su entrada se convierte en poco tiempo en \u201calgo terrible\u201d, que mantiene a Gregorio escondido mientras ella est\u00e1 adentro, porque sabe que \u201csu vista segu\u00eda si\u00e9ndole insoportable a la hermana\u201d. A medida que pasan los d\u00edas se ir\u00e1 haciendo m\u00e1s evidente la molestia que le causa la tarea, realizada de mal modo y sin delicadeza. Su decisi\u00f3n de quitar algunos muebles del dormitorio le provoca una profunda angustia a Gregorio porque \u201cLe vaciaban su cuarto, le quitaban cuanto \u00e9l amaba\u2026\u201d; se llevan todo aquello que lo vincula con su vida anterior, confin\u00e1ndolo m\u00e1s todav\u00eda en su condici\u00f3n de insecto.<br \/>\nSin embargo, la mayor preocupaci\u00f3n que vive su familia es afrontar la nueva situaci\u00f3n econ\u00f3mica provocada por el hecho de que Gregorio ya no sostiene solo, con enorme esfuerzo, el peso de toda la casa. El trabajo lo hab\u00eda llevado a una situaci\u00f3n alienante, porque necesitaba esforzarse de manera desmedida para cumplir con \u00e9l; sin embargo, no se manifestaba, desde ellos, el reconocimiento o la gratitud.<br \/>\n\u00c9l, en cambio, siente una profunda culpa por no seguir atendiendo las necesidades familiares; lo tranquiliza enterarse de que su padre hab\u00eda conservado un peque\u00f1o capital, incrementado por el aporte hecho con el esfuerzo de Gregorio. Sin reparar en la injusticia de la situaci\u00f3n, cada vez que oye que hablan de sus necesidades, \u201cencendido de pena y de verg\u00fcenza\u2026pas\u00e1base\u2026 toda la noche, sin pegar ojo\u2026\u201d.<br \/>\nYa que Gregorio no aporta m\u00e1s dinero, \u201cno hab\u00eda m\u00e1s remedio que ganarlo\u201d. Cada uno tiene limitaciones: \u201cel padre, aunque estaba bien de salud, era ya viejo y llevaba cinco a\u00f1os sin trabajar\u201d. \u201c\u00bfIncumbir\u00edale acaso trabajar a la madre, que padec\u00eda de asma, que se fatigaba con s\u00f3lo andar un poco por casa\u2026\u201d. \u201c\u00bfCorresponder\u00edale a la hermana, todav\u00eda una ni\u00f1a, con sus diecisiete a\u00f1os&#8230;?\u201d. Con las nuevas obligaciones, las noches son muy diferentes de las que Gregorio echaba de menos cuando por trabajo estaba alejado de su casa. El padre dormita en el sill\u00f3n, la madre y la hermana contin\u00faan con su tarea: \u201c\u00bfQui\u00e9n, en aquella familia cansada, deshecha por el trabajo, hubiera podido dedicar a Gregorio alg\u00fan tiempo m\u00e1s que el estrictamente necesario?\u201d.<\/p>\n<p><strong>El monstruo debe morir<\/strong><br \/>\nAunque Gregorio sufre la violencia del descuido y del abandono, no hab\u00eda sufrido ning\u00fan castigo f\u00edsico hasta el momento en que su padre se encuentra con \u00e9l al llegar del trabajo. Lo primero que hace es levantar \u201clos pies a una altura desusada\u201d, como si fuera a pisarlo; el hijo se sorprende al ver \u201clas gigantescas proporciones de sus suelas\u201d . Despu\u00e9s de perseguirlo, furioso, lo \u201cbombardea\u201d con manzanas. S\u00f3lo se detiene por la intervenci\u00f3n desesperada de la madre \u201cque le suplicaba que perdonase la vida de su hijo\u201d.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/metamorfosis.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-11100\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/metamorfosis-300x157.jpg\" alt=\"metamorfosis\" width=\"300\" height=\"157\" srcset=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/metamorfosis-300x157.jpg 300w, https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/metamorfosis.jpg 642w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><br \/>\nLa herida que le provoca uno de los golpes en la espalda aumenta el deterioro de Gregorio. Va desmejorando en distintos aspectos: casi no come, est\u00e1 sucio; apenas duerme, no tiene la misma consideraci\u00f3n hacia los dem\u00e1s que antes. En la vigilia, recuerda su trabajo, su vida anterior, e imagina que podr\u00e1 volver \u201ca encargarse de nuevo, como antes, de los asuntos de la familia\u201d, aunque despu\u00e9s se irrita por la poca atenci\u00f3n que le dispensan.<br \/>\nLa tensi\u00f3n inicial de la novela se incrementa progresivamente y culmina con un violento episodio con los hu\u00e9spedes que alojan para aumentar sus ingresos. Es el detonante que impulsa a Grete a tomar una decisi\u00f3n: es necesario deshacerse del monstruo. En las palabras de la hermana, son ellos las v\u00edctimas de la situaci\u00f3n y ya \u201cno es posible sufrir\u2026 estos tormentos\u201d. En su alegato para convencer a sus padres, insiste en que es imposible creer que ese sea Gregorio y que su intenci\u00f3n es \u201capoderarse de toda la casa y dejarnos en la calle\u201d.<br \/>\nDe la misma manera que los cuid\u00f3 durante a\u00f1os, Gregorio va a evitarles hacerse cargo de la soluci\u00f3n final. Solo en su cuarto, nota que se va debilitando; piensa con emoci\u00f3n y cari\u00f1o en los suyos y siente con fuerza la convicci\u00f3n de que \u201cten\u00eda que desaparecer\u201d. Su muerte es una aut\u00e9ntica liberaci\u00f3n: hay un clima de descanso, de serenidad conquistada. La familia sale de la casa; dejan el \u00e1mbito siniestro donde han ocurrido los hechos y los recibe \u201cla luz c\u00e1lida del sol\u201d, que aleja la oscuridad y la lluvia que han acompa\u00f1ado el tiempo de su desgracia. Es el momento de hacer proyectos, de \u201cabrigar para m\u00e1s adelante grandes esperanzas\u201d.<\/p>\n<p>Sostiene Borges que, si bien la obra de Kafka est\u00e1 marcada por una serie de circunstancias hist\u00f3ricas \u2013la guerra del catorce, su condici\u00f3n de jud\u00edo cuando ya apuntaba el antisemitismo, la decadencia del imperio austroh\u00fangaro, del que formaba parte Praga, su ciudad\u2013 puede ser le\u00edda m\u00e1s all\u00e1 de estas circunstancias hist\u00f3ricas. En efecto, cien a\u00f1os despu\u00e9s de su publicaci\u00f3n, en el marco de un mundo encerrado en la intolerancia y la violencia, nos convoca nuevamente a su lectura.<\/p>\n<p><em>1 Kafka pidi\u00f3 cambiar la tapa de la novela, donde Gregorio Samsa aparec\u00eda representado como un insecto. Su rechazo muestra la decisi\u00f3n de no proponer una versi\u00f3n \u00fanica, como signo de que la obra no necesita ser le\u00edda literalmente, sino quedar abierta a distintas interpretaciones. Finalmente, la imagen de tapa fue la de un hombre con expresi\u00f3n de horror, delante de una puerta entreabierta. <\/em><\/p>\n<p>2 No resulta redundante recordar el peso de la figura paterna en la obra kafkiana. Dos ejemplos insoslayables en relaci\u00f3n con La metamorfosis son el cuento \u201cLa condena\u201d y la \u201cCarta al padre\u201d; en ambos textos se pone de manifiesto el conflicto que signific\u00f3 para Kafka la relaci\u00f3n con su padre. En el segundo aparecen una serie de escenas que evocan otras de la novela y se marca, a repetici\u00f3n, la imagen de un padre de tama\u00f1o descomunal.<\/p>\n<p><em>La autora es profesora de Letras y Escritora.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfC\u00f3mo puede ser que un hombre sea culpable? La metamorfosis, uno de los pocos textos que Kafka public\u00f3 en vida, es de 1915. 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