{"id":11104,"date":"2015-07-15T17:46:11","date_gmt":"2015-07-15T17:46:11","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=11104"},"modified":"2015-07-15T17:46:11","modified_gmt":"2015-07-15T17:46:11","slug":"el-paisaje-de-la-pampa-argentina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=11104","title":{"rendered":"El paisaje de la pampa argentina"},"content":{"rendered":"<p><strong><em>Ante su inagotable complejidad, algunas notas en torno a la constituci\u00f3n y los habitantes de la llanura.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Puede parecer que el paisaje de la llanura pampeana y la forma de ser de sus habitantes sea un tema bastante agotado. Creo, sin embargo, que quienes se han ocupado del asunto no han sacado todas las conclusiones que ser\u00edan de desear. Tales limitaciones pueden atribuirse, naturalmente, a la inagotable complejidad que posee lo real.<br \/>\nEstas reflexiones deben entenderse como el modesto resultado de una serie de lecturas y de un af\u00e1n teorizador que busca comunicar una gran cantidad de vivencias. Me propongo abordar tres puntos que no he visto tratados: la constituci\u00f3n de la inmensidad y su efecto en el esp\u00edritu humano, el habitante de la llanura pampeana como un ser-a-la-intemperie, y por \u00faltimo, las posibilidades y problemas que tiene la interrelaci\u00f3n paisaje-habitante en nuestra \u00e9poca.<br \/>\nResultar\u00eda casi imposible determinar los l\u00edmites precisos de la \u201cllanura pampeana\u201d. En principio, con esta expresi\u00f3n y con otras similares como \u201cpampa\u201d; \u201cpaisaje de llanura\u201d, etc. me refiero principalmente al paisaje y las poblaciones eminentemente rurales del este de la provincia de La Pampa, oeste de la provincia de Buenos Aires, sur de C\u00f3rdoba y Santa Fe.<\/p>\n<p><strong>Inmensidad, silencio y pura horizontalidad<\/strong><br \/>\nQuien se ha enfrentado con la inmensidad del paisaje de la llanura debe haber experimentado que la pampa llama a callarse. Pareciera como si en la inmensidad y en la lejan\u00eda de los campos el paisaje se fundiera con el silencio.<br \/>\nCon la claridad y el poder de observaci\u00f3n que lo caracterizan, Jorge Luis Borges nos dice que \u201chay una hora en la tarde en que la llanura est\u00e1 por decir algo; nunca lo dice o tal vez lo dice y no lo entendemos, o lo entendemos pero es intraducible como una m\u00fasica\u2026\u201d. De la misma manera, su compa\u00f1ero \u201cmartinfierrista\u201d, Leopoldo Marechal, formula reflexiones an\u00e1logas en su Ad\u00e1n Buenosayres y afirma que \u201cel silencio y la reserva son estigmas que se adquieren en la llanura, donde la voz humana parece intimidarse ante la vastedad de la tierra y la gravitaci\u00f3n del cielo\u201d.<br \/>\nEste llamado al silencio es el primer obst\u00e1culo con el que nos encontramos cuando queremos acercarnos conceptualmente al paisaje. Sobre la llanura y su misterio no se puede decir demasiado.<br \/>\nOrtega y Gasset observaba que el paisaje de la pampa no puede ser s\u00f3lo visto, sino que debe ser vivido. Se podr\u00eda acordar con tal afirmaci\u00f3n pero haciendo una salvedad: el paisaje se vive de una manera casi pasiva, esto es, dej\u00e1ndose habitar. En la pampa el paisaje lo habita a uno; uno no vive el paisaje. Esta puede ser la clave hermen\u00e9utica desde donde interpretar la imposibilidad de decir demasiado. Lo que se nos pone enfrente, la pampa, es demasiado grande para contenerla en nuestra peque\u00f1a conciencia.<br \/>\nLa pampa suscita en el espectador un estado que podr\u00edamos definir como \u201cserenidad\u201d .Quiz\u00e1 sea porque la vegetaci\u00f3n, las aves y los mam\u00edferos, que en la planicie se fusionan con el paisaje, permiten sentir que las fuerzas de la naturaleza no se imponen sobre todo lo viviente. En ella no hay un arriba y un abajo definido. La llanura no se muestra profunda como el mar ni elevada e imponente como la monta\u00f1a: su modo de existencia propio es la pura horizontalidad.<br \/>\nEsta caracter\u00edstica parece resaltar particularmente en dos momentos: el amanecer y el atardecer. Es entonces, donde el sol pareciera fundirse y a la vez romper ese horizonte puro, cuando la llanura m\u00e1s resplandece y es cuando m\u00e1s pareciera abordarnos. Quiz\u00e1, era en esa hora en la que pensaba Borges cuando describi\u00f3 a la pampa como m\u00fasica intraducible.<\/p>\n<p><strong>Un modo de ser como ser-al-descampado<\/strong><br \/>\nPara el escritor Mart\u00ednez Estrada el homo pampeanus es un ser aislado; entregado al apetito sexual, curioso, indiferente. Su arquetipo es el guapo: un ser vicioso que vive el margen de la ley, pero protegido y, en cierto modo, admirado por la sociedad.<br \/>\nSe cuenta del poeta Yeats que cuando ley\u00f3 La genealog\u00eda de la moral de Nietzsche, escribi\u00f3: \u201cPero \u00bfpor qu\u00e9 piensa Nietzsche que la noche no tiene estrellas, sino \u00fanicamente murci\u00e9lagos, lechuzas y la luna loca?\u201d. Algo an\u00e1logo puede decirse de la obra de Mart\u00ednez Estrada: su interpretaci\u00f3n parece estar completamente imposibilitada para ver tambi\u00e9n las buenas cualidades que existen en los habitantes del llano. Suelen ser personas amables y hospitalarias. Se podr\u00eda pensar que el paisaje influye haciendo a sus habitantes m\u00e1s \u201cllanos\u201d. De una gran honestidad y simplicidad a la hora del trato cotidiano con sus semejantes.<br \/>\nEn los pueblos de la pampa se respira un profundo clima de amistad c\u00edvica. Esto se hace palpable cuando ocurre una situaci\u00f3n dif\u00edcil a alguno de sus integrantes. Los habitantes son muy conscientes de dos aspectos claves de la vida humana de la llanura: la limitaci\u00f3n de los recursos; y (como ya lo notaba Mart\u00ednez Estrada) el aislamiento y la soledad.<br \/>\nPor \u201climitaci\u00f3n de recursos\u201d no nos referimos a pobreza extrema, sino m\u00e1s bien a la dificultad de conseguir un bien o servicio. Por este motivo, en mayor o en menor medida, suelen estar bien predispuestos unos con otros. Esto se debe a la \u201cautoconciencia\u201d de que la comunidad pol\u00edtica (en sentido propio) se construye diariamente, con el esfuerzo de todos y cada uno de sus miembros.<br \/>\nLo anterior est\u00e1 estrechamente vinculado con el problema del aislamiento y la soledad. Las grandes distancias y la poca poblaci\u00f3n suelen potenciar ese sentimiento de pertenencia y de comunidad. Las personas nacidas y criadas en la planicie saben que el modo de ser en la pampa es ser-a-la intemperie .<br \/>\nEse modo de ser tuvo una expresi\u00f3n concreta: el fog\u00f3n como lugar de encuentro. Hoy por hoy es m\u00e1s dif\u00edcil tener una vivencia de lo que el fog\u00f3n signific\u00f3 como expresi\u00f3n de un modo existencial. Si bien es cierto que la reuni\u00f3n frente a un fuego es cosa tan universal y antigua que se da en todas las culturas; tambi\u00e9n es cierto que en la pampa el fog\u00f3n es lugar de historias y de charlas saboreadas. A veces es un lugar donde s\u00f3lo se comparte un mate y un asado, y se gusta del silencio. Es donde la melancol\u00eda (sobre todo si es de noche) se funde con una extra\u00f1a alegr\u00eda. All\u00ed donde el fuego y el mate son los \u00fanicos refugios, es donde se evidencia con claridad que el homo pampeanus es un ser-a-la-intemperie.<\/p>\n<p><strong>Problem\u00e1ticas y posibilidades<\/strong><br \/>\nEl paisaje de la llanura no es en s\u00ed mismo un lugar paradis\u00edaco. La uniformidad y la extensi\u00f3n suelen producir en los \u00e1nimos una sensaci\u00f3n de monoton\u00eda y aburrimiento al cabo de un tiempo. Una especie de tedium vitae. Los vientos constantes, la variabilidad del clima (de sequ\u00eda a inundaci\u00f3n y de inundaci\u00f3n a sequ\u00eda) y la falta de caudales naturales de agua suelen aumentar el peso que de por s\u00ed implica el ser-a-la-intemperie.<br \/>\nLa monoton\u00eda y una cierta impotencia frente a lo natural traen como consecuencia el poco inter\u00e9s por el mundo espiritual\/cultural, o por el bien com\u00fan. Esta indiferencia act\u00faa como l\u00edmite a la hora de emprender obras que desaf\u00eden el tiempo y el espacio y que sean las concreciones de aquellas promesas de las que hablaba Ortega y Gasset.<br \/>\nMart\u00ednez Estrada juzga que es imposible forjar una \u201chistoria\u201d en la llanura, es decir acontecimientos y actos dignos de recordar, dado el aislamiento en que se encuentran los pueblos de la pampa. Los hechos, los eventos y las obras, al cabo de una generaci\u00f3n, se pierden en la inmensidad. Dice en Radiograf\u00eda de la pampa: \u201cLa inhistoricidad del paisaje, la enorme superioridad de la naturaleza sobre el habitante y las fuerzas del ambiente sobre la voluntad, hacen flotar el hecho con la particularidad de un gesto sin responsabilidad, sin genealog\u00eda y sin prole. T\u00e9cnicamente en estas regiones no hubo nadie ni ocurri\u00f3 nada\u201d.<br \/>\nLa inmensidad como obst\u00e1culo para formar \u201ccultura\u201d ha sido un problema muy debatido . S\u00f3lo diremos que si bien la inmensidad, la distancia, el paisaje llano y \u201ccasi infinito\u201d son limitaciones, tambi\u00e9n son posibilidad: la posibilidad de con-formar lo ilimitado.<br \/>\nEsto exige dos actitudes fundamentales. En primer lugar, un trabajo que implique la formaci\u00f3n pol\u00edtica de los ciudadanos y de los pol\u00edticos propiamente para que piensen en la concreci\u00f3n de obras a largo plazo. Se debe educar para entender que la formaci\u00f3n de la sociedad es un proceso: s\u00f3lo despu\u00e9s de muchos errores y fracasos puede llevarse a cabo una tarea duradera. As\u00ed se hicieron las grandes obras de la humanidad.<br \/>\nEn segundo lugar, creo que debe formarse en los habitantes una conciencia que podr\u00edamos llamar \u201cvocaci\u00f3n creadora\u201d, que no ser\u00eda otra cosa que lo que los antiguos denominaban magnanimidad, esto es, la disposici\u00f3n para emprender grandes obras.<br \/>\nJuan Ram\u00f3n Sepich, hablando de Latinoam\u00e9rica, se\u00f1ala esto cuando dice que su destino debe estar en manos de aquellos que decidan arriesgarlo todo. Para Sepich esta empresa es un acto heroico ya que no ofrece garant\u00edas de \u00e9xito. Algo an\u00e1logo podr\u00eda decirse de la llanura.<br \/>\nUrge, sin embargo, acometer esta empresa. Pero para ello necesitaremos vencer dos enemigos que aquejan a nuestras sociedades: el deseo excesivo de seguridad y el c\u00e1lculo econ\u00f3mico de la vida.<\/p>\n<p>[1] Ese estado que los m\u00edsticos alemanes denominaron <em>gelassenheit<\/em>.<\/p>\n<p>[2] Esta idea la conceb\u00ed mientras le\u00eda el texto de Leopoldo Zea <em>La filosof\u00eda latinoamericana como filosof\u00eda sin m\u00e1s.<\/em> All\u00ed el pensador mexicano cita un texto del venezolano Mayz Vallenilla donde afirma que el presente del hombre latinoamericano se expresa en un <em>no-ser-siempre-todav\u00eda.<\/em><\/p>\n<p>[3] Por ejemplo Massuh y Jauretche consideran que \u201cinmensidad o cultura\u201d es una falsa dicotom\u00eda.<\/p>\n<p><em>El autor es\u00a0Licenciado en Filosof\u00eda<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ante su inagotable complejidad, algunas notas en torno a la constituci\u00f3n y los habitantes de la llanura. Puede parecer que el paisaje de la llanura&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[975,960],"class_list":["post-11104","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura","tag-ensayo","tag-letras"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-2T6","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11104","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=11104"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11104\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":11107,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11104\/revisions\/11107"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=11104"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=11104"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=11104"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}