{"id":11138,"date":"2015-07-15T18:38:29","date_gmt":"2015-07-15T18:38:29","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=11138"},"modified":"2015-07-29T20:49:17","modified_gmt":"2015-07-29T20:49:17","slug":"justicia-social-algo-mas-que-un-slogan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=11138","title":{"rendered":"Justicia social, \u00bfalgo m\u00e1s que un slogan?"},"content":{"rendered":"<p>La expresi\u00f3n \u201cjusticia social\u201d, introducida en el magisterio de la Iglesia cat\u00f3lica por P\u00edo XI en 1931 \u2013si bien el t\u00e9rmino ya exist\u00eda\u2013, tuvo un \u00e9xito tal que hoy en d\u00eda integra el patrimonio no s\u00f3lo de la ense\u00f1anza social cat\u00f3lica, sino incluso de la mayor\u00eda de las corrientes pol\u00edticas en los pa\u00edses democr\u00e1ticos. Acontecimientos como la crisis financiera internacional de 2008 y la pr\u00e9dica social del papa Francisco han dado a\u00fan m\u00e1s visibilidad a este sugestivo fen\u00f3meno. Sin embargo, con frecuencia semejante entusiasmo no va acompa\u00f1ado de un inter\u00e9s proporcional en esclarecer su significado.<br \/>\nSin duda, su poder evocador tiene en la ra\u00edz una intuici\u00f3n profunda, que constituye un verdadero \u201csigno de los tiempos\u201d: la pobreza, que condena a una vida indigna a tantos hermanos nuestros en el mundo y en nuestro pa\u00eds, ya no puede ser vista como una fatalidad inexorable que impone resignaci\u00f3n, sino como un desaf\u00edo de car\u00e1cter \u00e9tico, pues la superaci\u00f3n de este flagelo es hoy m\u00e1s que nunca posible y, por lo tanto, constituye un deber insoslayable.<br \/>\nPero m\u00e1s all\u00e1 de esta convicci\u00f3n compartida se entra en el terreno de lo discutible. Hoy prevalece claramente entre los obispos, sacerdotes y laicos la tendencia a identificar el ideal de la justicia social con una visi\u00f3n pol\u00edtica de centro-izquierda, de inspiraci\u00f3n social-democr\u00e1tica, partidaria del Estado del Bienestar, de una amplia intervenci\u00f3n del Estado en la vida econ\u00f3mica, y de una multiplicaci\u00f3n incesante de los \u201cderechos sociales\u201d. El Estado ser\u00eda, para la doctrina social cat\u00f3lica, el principal encargado de realizar la justicia social, es decir, de alcanzar con su actividad el objetivo de la \u201cjusta distribuci\u00f3n de la riqueza\u201d.<br \/>\nHay muchas razones hist\u00f3ricas para explicar este sesgo del pensamiento social cat\u00f3lico, entre ellas, el hecho de que desde el principio la justicia social haya sido pr\u00e1cticamente identificada con la justicia distributiva, y \u00e9sta, con un deber exclusivo del Estado. Pero es importante se\u00f1alar que la mencionada es s\u00f3lo una de las interpretaciones posibles de este concepto. De hecho, en su enc\u00edclica Centesimus annus, Juan Pablo II apunt\u00f3 decididamente en otra direcci\u00f3n.<br \/>\nEn primer lugar, con referencia al papel del Estado en la econom\u00eda, este Pont\u00edfice afirmaba: \u201cLa actividad econ\u00f3mica, en particular la econom\u00eda de mercado, no puede desenvolverse en medio de un vac\u00edo institucional, jur\u00eddico y pol\u00edtico. Por el contrario, supone una seguridad que garantiza la libertad individual y la propiedad, adem\u00e1s de un sistema monetario estable y servicios p\u00fablicos eficientes. La primera incumbencia del Estado es, pues, la de garantizar esa seguridad, de manera que quien trabaja y produce pueda gozar de los frutos de su trabajo y, por tanto, se sienta estimulado a realizarlo eficiente y honestamente\u201d.<br \/>\nPero en lo que respecta al ejercicio de los derechos humanos en el \u00e1mbito econ\u00f3mico, \u201cla primera responsabilidad no es del Estado, sino de cada persona y de los diversos grupos y asociaciones en que se articula la sociedad\u201d. As\u00ed, por ejemplo, \u201cel Estado no podr\u00eda asegurar directamente el derecho a un puesto de trabajo de todos los ciudadanos, sin estructurar r\u00edgidamente toda la vida econ\u00f3mica y sofocar la libre iniciativa de los individuos\u201d. Pero ello no significa que pueda adoptar una actitud prescindente: \u201cel Estado tiene el deber de secundar la actividad de las empresas, creando condiciones que aseguren oportunidades de trabajo, estimul\u00e1ndola donde sea insuficiente o sosteni\u00e9ndola en momentos de crisis\u201d.<br \/>\nJuan Pablo II era consciente del contraste entre esta visi\u00f3n y la realidad: el crecimiento incesante de la intervenci\u00f3n del Estado en la vida econ\u00f3mica, caracter\u00edstico del llamado Estado del Bienestar. Pero si \u00e9ste se propon\u00eda como fin atender ciertas necesidades y carencias que atentan contra la dignidad humana, con frecuencia degener\u00f3 en un \u201cEstado asistencial\u201d, el cual \u201cal intervenir directamente y quitar responsabilidad a la sociedad (\u2026) provoca la p\u00e9rdida de energ\u00edas humanas y el aumento exagerado de los aparatos p\u00fablicos, dominados por l\u00f3gicas burocr\u00e1ticas m\u00e1s que por la preocupaci\u00f3n de servir a los usuarios, con enorme crecimiento de los gastos\u201d.<br \/>\nEn la valoraci\u00f3n \u00e9tica del \u201ccapitalismo\u201d, este Pont\u00edfice se\u00f1alaba una importante distinci\u00f3n: \u201cSi por &#8216;capitalismo&#8217; se entiende un sistema econ\u00f3mico que reconoce el papel fundamental y positivo de la empresa, del mercado, de la propiedad privada y de la consiguiente responsabilidad para con los medios de producci\u00f3n, de la libre creatividad humana en el sector de la econom\u00eda, la respuesta ciertamente es positiva, aunque quiz\u00e1 ser\u00eda m\u00e1s apropiado hablar de &#8216;econom\u00eda de empresa&#8217;, &#8216;econom\u00eda de mercado&#8217;, o simplemente de &#8216;econom\u00eda libre&#8217;\u201d. En cambio, \u201csi por &#8216;capitalismo&#8217; se entiende un sistema en el cual la libertad, en el \u00e1mbito econ\u00f3mico, no est\u00e1 encuadrada en un s\u00f3lido contexto jur\u00eddico que la ponga al servicio de la libertad humana integral (\u2026) entonces la respuesta es absolutamente negativa\u201d.<br \/>\nFinalmente, con referencia al materialismo y al consumismo que afectan a las sociedades capitalistas, Juan Pablo II observaba: \u201cla causa hay que buscarla no s\u00f3lo y no tanto en el sistema econ\u00f3mico mismo, cuanto en el hecho de que todo el sistema sociocultural, al ignorar la dimensi\u00f3n \u00e9tica y religiosa, se ha debilitado, limit\u00e1ndose \u00fanicamente a la producci\u00f3n de bienes y servicios\u201d.<br \/>\nRecordar que estas afirmaciones pertenecen a Juan Pablo II, cuyo compromiso con la justicia social est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de toda duda, puede ayudarnos a comprender que abogar por una \u201ceconom\u00eda libre\u201d (basada en la iniciativa privada, una adecuada garant\u00eda de los derechos individuales y una cultura de fuerte inspiraci\u00f3n \u00e9tica, con un Estado que garantiza el cumplimiento de las leyes, combate privilegios y monopolios, y renuncia a controlar el mercado en aras de pretendidos objetivos redistributivos), es merecedor de tanto respeto y consideraci\u00f3n como hacerlo por la concepci\u00f3n econ\u00f3mica de signo contrario que hoy prevalece.<br \/>\nLa adhesi\u00f3n a una \u201ceconom\u00eda libre\u201d es perfectamente compatible con la convicci\u00f3n de que la sociedad toda y el Estado deben acudir en auxilio de quienes no logran cubrir sus necesidades b\u00e1sicas. M\u00e1s a\u00fan, puede estar inspirada en la idea de que un sistema fundado en la libre iniciativa es el que mejor respeta la dignidad de las personas y el m\u00e1s eficaz en la lucha contra la pobreza. Una tal interpretaci\u00f3n de la justicia social podr\u00e1 ser cuestionada, pero nunca descartada de antemano, identificando a priori libre iniciativa con ego\u00edsmo y acci\u00f3n del Estado con solidaridad.<br \/>\nLos cat\u00f3licos argentinos, en esta dif\u00edcil encrucijada en la que estamos ingresando ante el cambio de gobierno, podemos encontrar en la Doctrina Social de la Iglesia orientaciones que nos ayuden a enriquecer el debate p\u00fablico en estos temas tan b\u00e1sicos, aportando una perspectiva que no se deje arrastrar por las modas, por la pereza intelectual, por la coerci\u00f3n del pensamiento \u00fanico, por los discursos superficiales sobre la solidaridad, o por la negativa a evaluar los resultados de pol\u00edticas voluntaristas que han dilapidado incalculables recursos sin haber logrado sacar a los pobres de su situaci\u00f3n.<br \/>\nLa \u201cjusticia social\u201d no deber\u00eda ser un simple slogan oportunista en manos de cualquier gobierno de turno, sino la cifra de la sociedad pr\u00f3spera y solidaria que anhelamos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La expresi\u00f3n \u201cjusticia social\u201d, introducida en el magisterio de la Iglesia cat\u00f3lica por P\u00edo XI en 1931 \u2013si bien el t\u00e9rmino ya exist\u00eda\u2013, tuvo un&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[7,965],"tags":[],"class_list":["post-11138","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-editoriales","category-opinion-2"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-2TE","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11138","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=11138"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11138\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":11139,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11138\/revisions\/11139"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=11138"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=11138"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=11138"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}