{"id":11152,"date":"2015-07-15T19:14:48","date_gmt":"2015-07-15T19:14:48","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=11152"},"modified":"2015-07-15T19:14:48","modified_gmt":"2015-07-15T19:14:48","slug":"san-romero-de-america","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=11152","title":{"rendered":"San Romero de Am\u00e9rica"},"content":{"rendered":"<p><em><strong>El Vaticano demor\u00f3 35 a\u00f1os en reconocer a Romero. Se trata de una beatificaci\u00f3n que tuvo que superar muchas trabas.<\/strong><\/em><\/p>\n<p>El 23 de mayo \u00faltimo la plaza Salvador del Mundo, de San Salvador, congreg\u00f3 a 200.000 personas, entre ellas destacadas autoridades como el presidente salvadore\u00f1o, Salvador S\u00e1nchez Cer\u00e9n, sus pares Rafael Correa de Ecuador, Juan Orlando Hern\u00e1ndez de Honduras, Juan Carlos Varela de Panam\u00e1 y los vicepresidentes de Bolivia, Costa Rica, Cuba y Belice. En la ceremonia de beatificaci\u00f3n del arzobispo \u00d3scar Arnulfo Romero tambi\u00e9n estuvieron presentes el cardenal Angelo Abato, prefecto de la Congregaci\u00f3n de la Causa de los Santos, que como enviado papal presidi\u00f3 la ceremonia; y los cardenales \u00d3scar Andr\u00e9s Rodr\u00edguez Maradiaga de Honduras, y Jos\u00e9 Luis Lacunza de Panam\u00e1, y m\u00e1s de cien obispos de diversas partes del mundo.<br \/>\nTreinta y cinco a\u00f1os atr\u00e1s, en ese mismo escenario y en los d\u00edas siguientes al asesinato de Romero, result\u00f3 impresionante ver las interminables colas para despedir y orar junto al cuerpo en la catedral.<br \/>\nEl domingo 30 de marzo de 1980, d\u00eda del entierro, una violenta irrupci\u00f3n, intencionalmente provocada, dio lugar a una gran confusi\u00f3n y p\u00e1nico entre las miles de personas presentes en la plaza, dejando el saldo de varias decenas de muertos, la mayor\u00eda por asfixia y otros por disparos. En esas circunstancias, varias horas despu\u00e9s, y casi a escondidas, Romero fue sepultado en la catedral rodeado por pocas personas.<br \/>\nEl pueblo salvadore\u00f1o lo reconoci\u00f3 como santo y m\u00e1rtir desde el mismo d\u00eda de su asesinato. Un poema escrito por el obispo hispano-brasile\u00f1o Pedro Casald\u00e1liga lo declar\u00f3 \u201cSan Romero de Am\u00e9rica\u201d.<\/p>\n<p><strong>El crimen de un indefenso<\/strong><br \/>\nEl 24 de marzo de 1980 el arzobispo de San Salvador cay\u00f3 ensangrentado sobre el altar mientras celebraba misa, en medio de los gritos de un grupo de religiosas y fieles reunidos en la peque\u00f1a capilla del Hospital de la Divina Providencia. Tres d\u00e9cadas despu\u00e9s se pudo establecer que su asesino hab\u00eda sido un suboficial de la disuelta Guardia Nacional, llamado Marino Samayor Acosta. Pero siempre se apunt\u00f3 como instigador intelectual al mayor Roberto D\u2019Abuisson, fundador del partido ARENA (Alianza Republicana Nacionalista) y promotor de los tenebrosos escuadrones de la muerte.<br \/>\nLa Iglesia anglicana lo incluy\u00f3 en su santoral hace casi dos d\u00e9cadas y es uno de los diez m\u00e1rtires del siglo XX representados en las estatuas de la abad\u00eda de Westminster junto con Martin Luther King y el sacerdote polaco Maximiliano Kolbe. Pero el protocolo en esta confesi\u00f3n difiere del cat\u00f3lico, seg\u00fan explic\u00f3 el obispo anglicano de la Argentina, Gregori Venable: \u201cEs m\u00e1s expeditivo, y adem\u00e1s al santo no lo consideramos intercesor ante Dios\u201d.<br \/>\nEl Vaticano demor\u00f3 35 a\u00f1os en reconocer a Romero. Pero en el inter\u00edn existi\u00f3 una intriga palaciega para denigrar a Romero. Su beatificaci\u00f3n es interpretada por un sector de la Iglesia como un reconocimiento de la Teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n, sin embargo, lo m\u00e1s llamativo del caso es que Romero nunca se acerc\u00f3 a esta corriente de pensamiento: el prelado era de origen m\u00e1s bien tradicionalista y se inclinaba por las ideas del cardenal argentino Eduardo Pironio, de quien ten\u00eda todos sus libros. Si se lo identific\u00f3 con aquella corriente teol\u00f3gica fue por su f\u00e9rrea defensa de los pobres en un pa\u00eds que hab\u00eda ingresado en una espiral de violencia entre los sectores allegados a la oligarqu\u00eda y los partidarios de la revoluci\u00f3n castrista.<\/p>\n<p><strong>El choque con la oligarqu\u00eda salvadore\u00f1a<\/strong><br \/>\nRomero fue asesinado al iniciarse la guerra civil salvadore\u00f1a (1980), que se prolong\u00f3 hasta 1992 y que cost\u00f3 50 mil muertos, miles de desaparecidos y masacres colectivas. Otros militares y personajes salvadore\u00f1os participaron tambi\u00e9n en la conspiraci\u00f3n contra el \u201cobispo comunista y subversivo\u201d. El odio desencadenado que provoc\u00f3 su muerte fue cultivado y compartido por sectores de la oligarqu\u00eda, acostumbrados a ir a misa y a dar limosna y donaciones a las instituciones eclesi\u00e1sticas. Adem\u00e1s, el asesinato de Romero nunca fue investigado por instancias judiciales salvadore\u00f1as y sigue en la impunidad, al igual que otros cr\u00edmenes cometidos antes y durante la guerra civil.<br \/>\nEn el momento de la elecci\u00f3n de Romero como arzobispo de San Salvador en 1977, asesinaron a seis sacerdotes y otros muchos fueron atacados, amenazados y expulsados. Cientos de catequistas sufrieron torturas y fueron ultimados, sobre todo en las zonas rurales. En algunas parroquias era peligroso asistir a misa. Desde el p\u00falpito, Romero daba nombres y apellidos de los que oprim\u00edan y masacraban al pueblo, lo cual constitu\u00eda un dr\u00e1stico cambio de actitud con respecto al trato que la Iglesia hab\u00eda mantenido con la clase dirigente cat\u00f3lica. La oligarqu\u00eda acusaba a estos cat\u00f3licos de subversi\u00f3n y comunismo. En el pasado, los ricos hab\u00edan financiado la construcci\u00f3n de templos y sostenido al clero, pero entonces, ese mismo clero ya no se identificaba con la dictadura militar que gobernaba al pa\u00eds desde hac\u00eda medio siglo. \u201cLa Iglesia se preocupaba por los pobres, que en El Salvador eran una masa de gente sin trabajo o subocupada\u201d, explic\u00f3 el historiador Roberto Morozzo della Rocca, bi\u00f3grafo de Romero.<br \/>\n\u201cEl Salvador es un pa\u00eds peque\u00f1o, que sufre y trabaja. Aqu\u00ed vivimos grandes diferencias en el aspecto social: la marginaci\u00f3n econ\u00f3mica, pol\u00edtica, cultural, etc. En una palabra, injusticia. La Iglesia no puede quedarse callada frente a tanta miseria porque traicionar\u00eda el Evangelio, ser\u00eda c\u00f3mplice de quienes aqu\u00ed pisotean los derechos humanos. Ha sido \u00e9sta la causa de la persecuci\u00f3n de la Iglesia: su fidelidad al Evangelio\u201d. Son palabras de Romero.<br \/>\nEl papa Juan Pablo II no lo ayud\u00f3 en una primera instancia. Cuando Romero viaj\u00f3 a la Santa Sede llev\u00f3 una cantidad de fotos de sacerdotes aplastados por tanquetas, de j\u00f3venes ametrallados por la guardia nacional del r\u00e9gimen y un listado de nombres de desaparecidos. El Papa, sin embargo, le orden\u00f3 establecer mejores relaciones con el Gobierno para lograr un cambio de actitud que beneficiara a la Iglesia. Dicen que Romero se fue llorando por las calles de Roma&#8230; Pero a\u00f1os despu\u00e9s el Papa polaco rez\u00f3 ante su tumba y en noviembre de 2003, al recibir a los obispos de El Salvador, reconoci\u00f3 que Romero fue asesinato por odio a la fe.<br \/>\nEl arzobispo tuvo enemigos dentro de la propia Iglesia antes y despu\u00e9s de su muerte. En esos a\u00f1os, asumi\u00f3 un papel preponderante el cardenal colombiano Alfonso L\u00f3pez Trujillo (fallecido en 2008), que era un destacado asesor en el ex-Santo Oficio. Por su influencia llegaron a la Congregaci\u00f3n para las Causas de los Santos algunas disposiciones en contra de su beatificaci\u00f3n. Para L\u00f3pez Trujillo ese gesto de la Iglesia equival\u00eda a beatificar la Teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n o los movimientos populares de inspiraci\u00f3n marxista y las guerrillas revolucionarias de los a\u00f1os setenta.<\/p>\n<p><strong>El reconocimiento del martirio <\/strong><\/p>\n<p>Jes\u00fas Delgado, secretario personal de Romero, cont\u00f3 que durante la reuni\u00f3n del Consejo Episcopal Latinoamericano celebrada en Aparecida, Brasil, en 2007, pregunt\u00f3 a todos los cardenales presentes si pensaban que Romero subir\u00eda a los altares. Delgado revel\u00f3 que el entonces arzobispo de Buenos Aires, el cardenal Jorge Bergoglio, le dijo: \u201cSi yo hubiese llegado a ser papa, lo primero que habr\u00eda hecho ser\u00eda enviar a L\u00f3pez Trujillo a San Salvador a beatificar a Romero\u201d.<br \/>\nEn declaraciones recientes, Vincenzo Paglia, arzobispo italiano de Terni, gu\u00eda espiritual de la Comunidad de Sant\u2019Egidio y postulador de la causa de beatificaci\u00f3n, expres\u00f3 que el papa Francisco \u201cha sido un rayo\u201d a la hora de acelerar la beatificaci\u00f3n de Romero. \u201cUn primer empuj\u00f3n al proceso lo dio Benedicto XVI, quien tras recibirme poco antes de su renuncia, dio v\u00eda libre para que el proceso pasase a la Congregaci\u00f3n para la Causa de los Santos\u2026 Pero Francisco nos anim\u00f3 a acelerar\u201d, explic\u00f3. El 3 de febrero el Papa aprob\u00f3 el decreto en el que se reconoc\u00eda el \u201cmartirio\u201d de Romero in odium fidei, es decir, que fue asesinado por \u201codio a la fe\u201d, y que no necesitar\u00eda un milagro para ser beatificado. \u201cTen\u00edamos que esperar al primer papa latinoamericano para que beatificase a Romero\u201d, concluy\u00f3 Paglia.<\/p>\n<p><strong>El Salvador post Romero<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/1364149469_OscarArnulfoRomero.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-11155\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/1364149469_OscarArnulfoRomero.jpg\" alt=\"Salvadorans expressed hope that a federal judge's ruling against a retired Salvadoran military officer in the assassination of Archbishop Oscar Romero will promote reconciliation and justice in their homeland. Archbishop Romero is pictured in an undated file photo.(CNS photo by Octavio Duran) (Sept. 8, 2004) See ROMERO-TRIAL Sept. 7, 2004, and ROMERO-RECONCILE Sept. 8, 2004.\" width=\"229\" height=\"335\" srcset=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/1364149469_OscarArnulfoRomero.jpg 1045w, https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/1364149469_OscarArnulfoRomero-205x300.jpg 205w, https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/1364149469_OscarArnulfoRomero-699x1024.jpg 699w\" sizes=\"auto, (max-width: 229px) 100vw, 229px\" \/><\/a><\/p>\n<p>A 35 a\u00f1os del asesinato de Romero, El Salvador vive todav\u00eda en medio de una profunda crisis social, con tasas de homicidio entre las cinco m\u00e1s altas del mundo, seg\u00fan la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD). La guerra civil termin\u00f3, pero las maras o pandillas juveniles siembran el miedo en las calles.<br \/>\nHoy gobierna la izquierda, con algunas reformas, pero no se hicieron los cambios importantes que se necesitan. La pobreza contin\u00faa y la violencia sigue con otras caras. Como en tiempos de Romero, pr\u00e1cticamente no existe clase media, sino s\u00f3lo una clase alta y otra baja, y la sociedad est\u00e1 muy polarizada. El 25 por ciento de la poblaci\u00f3n vive en los Estados Unidos, desde donde env\u00eda remesas de dinero y bienes a sus familiares, que representan el 18 por ciento del PIB del pa\u00eds centroamericano.<br \/>\nPero, por otro lado, se observa un fen\u00f3meno religioso que llama la atenci\u00f3n. El movimiento evang\u00e9lico pentecostal tuvo un crecimiento significativo en Brasil y en Am\u00e9rica Central en las \u00faltimas dos d\u00e9cadas y especialmente en Centroam\u00e9rica, donde se habla de hasta un 50 por ciento.<br \/>\nCabe se\u00f1alar que la Iglesia de San Salvador sufri\u00f3 una tremenda sangr\u00eda. Romero perdi\u00f3 cincuenta sacerdotes; algunos muertos, muchos exiliados y otros que salieron por razones de seguridad, casi una cuarta parte del clero de la di\u00f3cesis. Tambi\u00e9n las religiosas fueron objeto de persecuci\u00f3n y cuatro estadounidenses fueron violadas y asesinadas. Las instituciones educativas cat\u00f3licas y de inspiraci\u00f3n cristiana fueron constantemente atacadas, amenazadas e intimidadas con bombas.<br \/>\n\u201cEs revelador \u2013dice Carlos Coronado, director del sitio SuperMartyrio\u2013 que las di\u00f3cesis dirigidas por los cr\u00edticos ac\u00e9rrimos de Romero, los obispos Pedro Arnoldo Aparicio, Benjam\u00edn Barrera y Jos\u00e9 Eduardo \u00c1lvarez, declinaron en membres\u00eda, mientras que la de Romero se expandi\u00f3\u201d.<br \/>\nEl martirio y los sufrimientos, para Romero, fueron las razones del crecimiento: \u201cHemos vivido quiz\u00e1 el a\u00f1o m\u00e1s tr\u00e1gico de nuestra historia, pero al mismo tiempo para la Iglesia el m\u00e1s fecundo de nuestra historia eclesi\u00e1stica \u2013dijo a fines de 1977\u2013, con el regreso de muchos hijos pr\u00f3digos\u201d.<br \/>\nEn marzo de 1980, poco antes de ser asesinado, Romero inform\u00f3 que los cinco seminarios del pa\u00eds estaban llenos y ten\u00edan que rechazar ingresos o poner algunos candidatos en lista de espera.<\/p>\n<p><strong>El caso Angelelli<\/strong><br \/>\nA\u00f1os atr\u00e1s, el entonces cardenal Jorge Bergoglio le encomend\u00f3 a un grupo de investigaci\u00f3n que se ocupara de analizar el martirologio ocurrido en nuestro pa\u00eds durante el r\u00e9gimen militar, que afect\u00f3 no s\u00f3lo a cat\u00f3licos sino tambi\u00e9n a personas de otras confesiones.<br \/>\nEn una conversaci\u00f3n mantenida con quien preside este grupo, que prefiri\u00f3 reservar su nombre, dijo que existe un gran parecido entre el caso Romero y el del obispo de La Rioja, Enrique Angelelli. Se\u00f1al\u00f3 al respecto el clima de violencia que imperaba en ambos pa\u00edses y la reacci\u00f3n manifestada por los grandes empresarios riojanos que buscaron desarticular con malas artes los emprendimientos cooperativos que alentaba Angelelli.<br \/>\nEl obispo riojano cont\u00f3 con el respaldo del papa Pablo VI, pero un amplio sector del episcopado argentino le hizo un vac\u00edo que impact\u00f3 en su \u00e1nimo.<br \/>\nSu asesinato fue m\u00e1s cuidadoso y se quiso simular un accidente que tard\u00f3 muchos a\u00f1os en ser esclarecido por la justicia.<\/p>\n<p><em>El auto es periodista especializado en temas religiosos<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Vaticano demor\u00f3 35 a\u00f1os en reconocer a Romero. Se trata de una beatificaci\u00f3n que tuvo que superar muchas trabas. 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