{"id":11157,"date":"2015-07-15T19:24:30","date_gmt":"2015-07-15T19:24:30","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=11157"},"modified":"2015-07-15T19:24:30","modified_gmt":"2015-07-15T19:24:30","slug":"sergio-renan-recuerdo-y-presencia-del-dandy-porteno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=11157","title":{"rendered":"Sergio Ren\u00e1n. Recuerdo y presencia del dandy porte\u00f1o"},"content":{"rendered":"<p><em><strong>A los 82 a\u00f1os muri\u00f3 el actor, director de cine, teatro y \u00f3pera argentino que contaba con el reconocimiento de varias generaciones.<\/strong><\/em><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/Nueva-imagen-18.bmp\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone  wp-image-11158\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/Nueva-imagen-18.bmp\" alt=\"Nueva imagen (18)\" width=\"201\" height=\"355\" \/><\/a><\/p>\n<p>Resulta dif\u00edcil despedir a Sergio Ren\u00e1n. Y lo es por varias razones, algunas personales y otras generales, pero en el terreno de lo universal Ren\u00e1n se hab\u00eda constituido en una referencia ineludible de la cultura argentina. Asimismo, luego de superar una brutal pancreatitis hace casi veinte a\u00f1os, y la extirpaci\u00f3n de la laringe, por un c\u00e1ncer, hace dos, exist\u00eda el infundado pensamiento de que Sergio Ren\u00e1n pod\u00eda finalmente sobreponerse a todo y continuar tomando caf\u00e9 \u2013libro en mano\u2013 en los sitios m\u00e1s cl\u00e1sicos de Buenos Aires, como una suerte de mezcla entre dos de sus recordados personajes: el \u201crufi\u00e1n\u201d melanc\u00f3lico <em>arltiano<\/em>, que hizo para la versi\u00f3n f\u00edlmica de <em>Los siete locos<\/em>, de Leopoldo Torre Nilsson, y el famoso rom\u00e1ntico de Dr\u00e1cula, que fue uno de sus grandes \u00e9xitos en el teatro. El s\u00e1bado 13 de junio esa ilusi\u00f3n se hizo a\u00f1icos, y el Teatro Col\u00f3n fue el espacio elegido para despedir sus restos.<\/p>\n<p>Porque Sergio Ren\u00e1n dirigi\u00f3 con calidad y calidez el primer Coliseo entre 1989 y 1996 y luego, por poco tiempo, en 2000 (hasta que ins\u00f3litamente Fernando de la R\u00faa lo removi\u00f3 del cargo). Precisamente su \u00faltimo trabajo fue para ese teatro con la r\u00e9gie de <em>L`elisir d\u2019amore <\/em>de Donizetti, en cuyo estreno no pudo estar y comprob\u00f3 la aprobaci\u00f3n del p\u00fablico y los resultados de la puesta en un registro en video desde la cl\u00ednica donde se encontraba internado. \u201cAunque los t\u00edtulos cambien, la tarea de Sergio Ren\u00e1n en la direcci\u00f3n esc\u00e9nica se mantiene consecuente, como si buscara \u2013y encontrara\u2013 lo mismo en lugares diferentes: una creciente estilizaci\u00f3n, la fluidez dram\u00e1tica sin fisuras, una ingenuidad consciente de s\u00ed misma\u201d, escribi\u00f3 sobre su \u00faltima puesta el cr\u00edtico Pablo Gianera en <em>La Naci\u00f3n<\/em>.<\/p>\n<p>Antes hab\u00eda tenido otra alegr\u00eda, a cuarenta a\u00f1os de la nominaci\u00f3n al Oscar de <em>La Tregua<\/em>, cuando la Academia de Cine de la Argentina la present\u00f3 en copia restaurada en la \u00faltima edici\u00f3n del BAFICI: \u201c<em>La tregua<\/em> fue una historia excepcional porque provoc\u00f3 en varias generaciones de espectadores una sensaci\u00f3n de reconocimiento\u201d, dijo. Fue una despedida a sala llena, con aplausos e intr\u00ednsecamente un resarcimiento: por la innovaci\u00f3n que planteaba <em>Buenos Aires Viceversa<\/em>, de Alejandro Agresti, al momento del estreno de una de las mejores pel\u00edculas de Ren\u00e1n, <em>El sue\u00f1o de los h\u00e9roes<\/em>, sobre el libro de Adolfo Bioy Casares, recibi\u00f3 la tibia aprobaci\u00f3n de la cr\u00edtica de entonces (a excepci\u00f3n del laudatorio comentario de <em>Criterio<\/em>). El germen del <em>Nuevo Cine Argentino <\/em>convocaba adhesiones instant\u00e1neas hasta el paroxismo y, para ellos, Ren\u00e1n era un elemento antiguo, cl\u00e1sico y olvidable. Esa proyecci\u00f3n entonces signific\u00f3 una doble gratificaci\u00f3n. \u201cAmo y agradezco a <em>La tregua<\/em> por haberme cambiado la vida, pero no puedo dejar de creer que mis otras pel\u00edculas fueron mejor hechas\u201d, nos confesaba una tarde de verano en La Biela en un encuentro de tantos que, insospechadamente, ser\u00eda uno de los \u00faltimos.<\/p>\n<p>Sergio Ren\u00e1n era el nombre art\u00edstico de Samuel Kohan. Nacido en una colonia jud\u00eda entrerriana el 30 de enero de 1933, hab\u00eda sido criado en el barrio de Once, donde su padre puso empe\u00f1o en que estudiara viol\u00edn. \u201c<em>La tregua<\/em> se estren\u00f3 poco despu\u00e9s de la muerte de mi padre, quien tuvo una enorme influencia sobre m\u00ed. Creo que una de las razones por las que quise darle a mi vida cierta riqueza expositiva fue por mi viejo\u201d, confes\u00f3. Dej\u00f3 el instrumento por la actuaci\u00f3n tomando clases con la memorable Hedy Crilla, y cuando todav\u00eda ni siquiera era mayor de edad, debut\u00f3 en <em>Pas\u00f3 en mi barrio<\/em>, de Mario S\u00f3ffici, con Tita Merello; le sigui\u00f3 <em>Asalto en la ciudad<\/em>, de y con Carlos Cores; para pasar a imprescindibles como <em>El perseguidor<\/em>, de Os\u00edas Wilenski; <em>La cifra impar<\/em> y <em>Circe<\/em>, de Manuel Ant\u00edn; y otras bajo la lente de Roman Vi\u00f1oly Barreto, Enrique Carreras, Leopoldo Torre Nilsson, Lucas Demare y Ra\u00fal de la Torre.<\/p>\n<p>Como es sabido, en 1974 debut\u00f3 como director con <em>La tregua<\/em>, labor que llev\u00f3 a la pantalla el libro de Mario Benedetti, y al cine argentino por primera vez a una nominaci\u00f3n al Oscar. Perdi\u00f3 con <em>Amarcord <\/em>de Fellini: \u201cEs, para m\u00ed, el mejor director de la historia del cine. Un honor perder con Fellini\u201d, aclar\u00f3 m\u00e1s de una vez. <em>La tregua<\/em> hab\u00eda nacido de una experiencia televisiva previa, de cuatro programas de 50 minutos cada uno, medio en el cual tambi\u00e9n tuvo fama como gal\u00e1n de telenovela (<em>El amor tiene cara de mujer<\/em>) y director de programas de culto (<em>Las grandes novelas<\/em>). Como director del Teatro Col\u00f3n fue el responsable de la visita de Leona Mitchell, Ren\u00e9e Fleming, Alfredo Kraus, Jos\u00e9 van Dam, Karita Mattila, entre otros hitos; y como<em> regisseur<\/em> de varias \u00f3peras fueron inolvidables <em>Lady Macbeth de Mtnesk<\/em>, de Shostakovich, y la m\u00e1s reciente <em>La flauta m\u00e1gica<\/em>, de Mozart, que en <em>Criterio<\/em> coment\u00e1bamos: \u201cPor primera vez en mucho tiempo, el Teatro Col\u00f3n volvi\u00f3 al nivel que le dio fama. Se trat\u00f3 de una puesta sin fisuras. El director musical Fr\u00e9deric Chaslin imprimi\u00f3 agilidad al tempo de la partitura en sinton\u00eda con la coloratura <em>naive<\/em> con toques<em> kitsch<\/em> que eligi\u00f3 Sergio Ren\u00e1n para la escenograf\u00eda. Los aplausos fueron para el Papageno Markus Werba. Tambi\u00e9n festejaron a Lyuba Petrova (Pamina), y a Reinhard Hagen, pese a una indisposici\u00f3n vocal. Incluso fue aprobado Fernando Rad\u00f3 en su breve pero significativo papel de El Orador. La ovaci\u00f3n tambi\u00e9n fue para Sergio Ren\u00e1n, que quiso nuevamente escenificar una \u00f3pera con videoproyecciones como en su momento <em>Lady Macbeth de Mtsensk<\/em> de Shostakovich, en este mismo escenario y en el del Teatro Real de Madrid\u201d.<\/p>\n<p>Desde los habit\u00faes de la m\u00fasica acad\u00e9mica a los encendidos simpatizantes de Racing lloraron su ausencia. Tanto aquellos que admiraban su conocimiento, y reconocimiento, de lo mejor de la escena universal, como los que lo hab\u00edan seguido como gal\u00e1n televisivo, lo despidieron con tristeza. Porque Sergio Ren\u00e1n era as\u00ed, conciliador de lo irreconciliable y amigo de perspectivas tan dis\u00edmiles que s\u00f3lo pod\u00edan amalgamarse gracias a \u00e9l. Tuvo una compa\u00f1\u00eda de hierro en todos estos a\u00f1os en su esposa Adriana que, inclaudicable, estuvo en las alegr\u00edas y penas, y entre internaciones y tiempos mejores. Ren\u00e1n siempre se encargaba de decirle a sus amigos que ella era lo mejor que le hab\u00eda pasado en la vida. Pudo comprobarse que fue as\u00ed tambi\u00e9n para ella, y algo tan valioso como un generoso amigo para quienes fueron a decirle adi\u00f3s, en la despedida definitiva.<\/p>\n<p><strong><u>10 RENAN INOLVIDABLES<\/u><\/strong><\/p>\n<ul>\n<li>Cine: <strong>LA TREGUA<\/strong> (Director)<\/li>\n<li>Opera: <strong>LADY MACBETH DE MTSENSK<\/strong> (Regisseur)<\/li>\n<li>Teatro<strong>: DR\u00c1CULA<\/strong> (Actor)<\/li>\n<li>Cine: <strong>EL PERSEGUIDOR<\/strong> (Actor)<\/li>\n<li>Teatro: <strong>LA VUELTA AL HOGAR<\/strong> (Actor)<\/li>\n<li>Cine: <strong>EL SUE\u00d1O DE LOS H\u00c9ROES<\/strong> (Director)<\/li>\n<li>Opera: <strong>LA FLAUTA M\u00c1GICA<\/strong> (Regisseur)<\/li>\n<li>Teatro: <strong>HA LLEGADO UN INSPECTOR<\/strong> (Director)<\/li>\n<li>Cine: <strong>LA CIFRA IMPAR<\/strong> (Actor)<\/li>\n<li>Televisi\u00f3n: <strong>FICCIONES<\/strong> (Director)<\/li>\n<\/ul>\n<p><strong><u>Recuerdos <\/u><\/strong><\/p>\n<p>Siempre pens\u00e9 que hab\u00eda un rasgo sobresaliente en la personalidad de Ren\u00e1n: su asombrosa capacidad para escuchar a los otros y entenderlos. Ese rasgo, creo, era el origen de su obra y marcaba su estilo. Era un lector de primer orden, al mismo tiempo voraz y sutil. Pero no s\u00f3lo era un lector de libros, era ante todo un lector de la realidad y de las circunstancias de vida que rodeaban a sus amigos. Sab\u00eda leer y sab\u00eda escuchar. Como todo gran lector, no pod\u00eda sino recrear lo le\u00eddo. Esa recreaci\u00f3n (su propia obra) era su versi\u00f3n del mundo. Muchas veces sus observaciones eran dram\u00e1ticas; con frecuencia estaban te\u00f1idas de un humor en el que se mezclaban la malicia y la compasi\u00f3n. Lo que dec\u00eda en la pantalla, en el escenario y en la conversaci\u00f3n hac\u00eda m\u00e1s ricos a los seres humanos. Era un cl\u00e1sico que presid\u00eda su propio cosmos: un gran artista y un amigo de o\u00eddo infalible.<\/p>\n<p><strong>Hugo Beccacece.\u00a0<\/strong><em>Profesor, traductor y escritor argentino, periodista del diario La Naci\u00f3n<\/em><\/p>\n<p>Creo que Sergio Ren\u00e1n ha sido uno de los artistas argentinos m\u00e1s completos de la contemporaneidad. Y esto fue posible gracias no s\u00f3lo a su inteligencia y capacidad art\u00edstica, sino tambi\u00e9n a su sensibilidad y percepci\u00f3n humana. As\u00ed lo revelan sus actuaciones y la direcci\u00f3n de pel\u00edculas y obras de teatro.<\/p>\n<p><strong>Josefina Delgado.\u00a0<\/strong><em>Profesora en Letras y escritora, \u00a0jefa de Gabinete del ministro de Cultura de la Ciudad.<\/em><\/p>\n<p>Sergio Ren\u00e1n era un hombre pudoroso con sus emociones, aparentemente solitario y melanc\u00f3lico, como el \u00abrufi\u00e1n\u00bb que interpret\u00f3 en <em>Los siete locos<\/em>, de Torre Nilsson. Sin embargo, disfrutaba de las charlas prolongadas con sus amigos, donde aparec\u00eda su apertura a abordar los temas m\u00e1s variados y la indagaci\u00f3n sobre s\u00ed mismo. Transmit\u00eda con su mirada y su sonrisa el cari\u00f1o que sent\u00eda por el otro. No conoc\u00eda la grandilocuencia, pero daba siempre la certeza de su sentimiento profundo. Es un amigo irreemplazable no s\u00f3lo por su erudici\u00f3n y su talento, sino por su peculiar modo de transmitir su afecto.<\/p>\n<p><strong>Jos\u00e9 Miguel Onaindia.\u00a0<\/strong><em>Gestor cultural y abogado, asesor art\u00edstico del Teatro Sol\u00eds de Montevideo.<\/em><\/p>\n<p>Con la partida de Sergio Ren\u00e1n se genera el vac\u00edo individual que genera la muerte de cualquier artista m\u00faltiple pero tambi\u00e9n se clausura una \u00e9poca. \u00c9l encajaba a la perfecci\u00f3n en ese mapa generacional de la Argentina donde se dibujaban con nitidez perfiles diversos: el cine que fugaba de lo convencional, buscando senderos europeos; el teatro que, sin perder sello propio, se disparaba hacia b\u00fasquedas m\u00e1s complejas; la televisi\u00f3n, que durante bastante tiempo resisti\u00f3 con gallard\u00eda la vulgaridad que habr\u00eda de traer lo soez; la m\u00fasica cl\u00e1sica y la \u00f3pera instaladas como siempre entre terciopelos, pero cada vez m\u00e1s abierta al p\u00fablico no especializado. En todas esas peleas milit\u00f3 Ren\u00e1n con mucho talento, con disciplina f\u00e9rrea, pero tambi\u00e9n \u2013nostalgia de celuloide\u2013 con un inconfundible toque de distinci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>R\u00f3mulo Berruti.\u00a0<\/strong><em>Periodista y cr\u00edtico teatral, conduce su programa en Radio La2x4<\/em><\/p>\n<p>En medio del pesar por la p\u00e9rdida, prefiero traer este recuerdo sonriente del querido Sergio en los a\u00f1os \u201870, cuando \u00e9ramos muy j\u00f3venes (bueno, lo bastante j\u00f3venes como para que nos llamaran<em> sexspots<\/em> (ver abajo). Tambi\u00e9n sabr\u00e1n disculpar la sobreabundancia de nombres famosos, pero <em>those were the days!<\/em><\/p>\n<p>Un invierno fuimos a Nueva York con Tita Tamames, Rosita Zemborain y Gigi Rua, para comprar los derechos del<em> Dr\u00e1cula<\/em> de Balderston y Deane. Fue la semana en la que cay\u00f3 una incre\u00edble nevada que cubri\u00f3 compasivamente las monta\u00f1as de basura acumulada debido a la huelga de basureros. Nosotros, muy preparados, nos abrigamos con enormes sobretodos de piel (de \u00faltima moda, recuerden que eso era pol\u00edticamente correcto en esa \u00e9poca y adem\u00e1s hac\u00edan \u00a120\u00b0 bajo cero!). \u00c9ramos un grupo bastante espectacular. Inmediatamente la revista <em>NY<\/em> nos fotografi\u00f3 y subtitul\u00f3: <em>\u201cLa sexy \u00ednteligenzia\u201d argentina crea tendencia en NY!<\/em> Y bueno, de ah\u00ed en adelante, todo fue una fiesta. Comimos en <em>Sardi`s<\/em> con Frank Langella y Ra\u00fal Julia, que eran los Dr\u00e1culas en Broadway (uno se iba y el otro empezaba). Bebimos Baccardi cocktails en el bar del <em>Carlyle <\/em>con Lauren Bacall y mi amigo Paul Jabara, del cast original de <em>Hair,<\/em> a quien yo hab\u00eda conocido durante la filmaci\u00f3n de la <em>Medea,<\/em> de Pasolini, en Turqu\u00eda. Paul se hab\u00eda hecho famoso en filmaci\u00f3n apareciendo desnudo ante Mar\u00eda Callas cantando: <em>\u201cSodomy, Pederasty, masturbation can be fun\u201d<\/em> de <em>Hair<\/em>. En unos pocos d\u00edas febriles, vimos 10 Broadway shows en 7 d\u00edas (Quer\u00eda que Tamames-Zemborain compraran <em>Sweeney Todd<\/em>, pero ellas se decidieron por <em>Est\u00e1n tocando nuestra canci\u00f3n<\/em>, con la cual despu\u00e9s hicimos un \u00e9xito perdurable en el teatro Ode\u00f3n). Y, finalmente, fuimos a bailar al Club 54, donde cantaba en vivo Dianna Ross. Exhaustos pero felices, finalmente nos tomamos el avi\u00f3n de vuelta para empezar a montar <em>Dr\u00e1cula <\/em>en el Ode\u00f3n. Fue un \u00e9xito. Durante las dos largas temporadas, Sergio me dec\u00eda, con su sonrisa t\u00edpica: \u201cLo de sexy fue una premonici\u00f3n. Nunca me he sentido m\u00e1s sexy que haciendo <em>Dr\u00e1cula<\/em>. En el escenario, para las mujeres, \u00a1soy Elvis Presley!\u201d<\/p>\n<p>Volvimos a encontrarnos, a\u00f1os despu\u00e9s, en <em>El poder de las tinieblas<\/em> de Marito S\u00e1bato y despu\u00e9s, muchas, muchas veces m\u00e1s\u2026 Pero ya no \u00e9ramos tan j\u00f3venes.<\/p>\n<p><strong>Eugenio Zanetti.\u00a0<\/strong><em>Director de arte, escen\u00f3grafo, dise\u00f1ador, dramaturgo y director de cine argentino.\u00a0<\/em><em>Ganador del Oscar de la Academia de Hollywood.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A los 82 a\u00f1os muri\u00f3 el actor, director de cine, teatro y \u00f3pera argentino que contaba con el reconocimiento de varias generaciones. 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