{"id":11175,"date":"2015-07-15T19:49:45","date_gmt":"2015-07-15T19:49:45","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=11175"},"modified":"2015-07-15T19:49:45","modified_gmt":"2015-07-15T19:49:45","slug":"operas-del-siglo-xx-en-buenos-aires","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=11175","title":{"rendered":"\u00d3peras del siglo XX en Buenos Aires"},"content":{"rendered":"<p><em><strong>A prop\u00f3sito de las piezas de Janacek, Milhaud y Britten representadas en la Ciudad.<\/strong><\/em><\/p>\n<p>Buenos Aires es una ciudad rica y sorprendente en su oferta musical, variada y de calidad. Ejemplo de esto es que en los mismos fines de semana se han visto dos notables espect\u00e1culos, uno a precio m\u00f3dico y cuasi simb\u00f3lico, y el otro directamente de acceso libre, con invitaci\u00f3n discreta a dejar una contribuci\u00f3n a la salida.<\/p>\n<p>La Usina del Arte es un centro cultural que, venciendo el mito de que quedaba fuera del centro, y por una mejora y seguridad del entorno, tiene ahora un p\u00fablico numeroso y consecuente. Conoc\u00eda la sala grande de conciertos, esta vez la cita fue en la de c\u00e1mara, con cabida para doscientos espectadores. Janacek y Milhaud fueron los compositores elegidos por Marcelo Lombardero, a quien debemos, entre otras muestras de su talento, la puesta de \u201cDer K\u00f6nig von Atlantis\u201d,\u00a0 invitada luego a escenario parisiense; un muy discutible pero atractivo \u201cDon Giovanni\u201d para Buenos Aires L\u00edrica; \u201cTrist\u00e1n e Isolda\u201d y una Tetralog\u00eda interrumpida despu\u00e9s del Pr\u00f3logo por penurias presupuestarias en el Argentino de La Plata, teatro por cuya direcci\u00f3n pas\u00f3, al igual que la del Col\u00f3n, sin olvidar \u201cBromas y lamentos\u201d, un delicioso caf\u00e9 concert del Renacimiento. En la temporada actual reemplaza a la cuestionada Katherine Wagner, nieta del m\u00fasico, para la puesta de \u201cParsifal\u201d.<\/p>\n<p>Leos Janacek, compositor checo, o m\u00e1s bien, moravo, nacido en el Reino de Bohemia en 1854,\u00a0 falleci\u00f3 cerca de su ciudad natal, Brno, para entonces Checoeslovaquia, en 1928, y all\u00ed reposan sus restos. Aunque buena parte de su existencia transcurri\u00f3 en el siglo XIX, no es un anacronismo colocarlo entre los compositores del XX. Tras una primera etapa estuvo dentro del nacionalismo musical, con su rescate del acervo folkl\u00f3rico de Moravia, la \u00f3pera \u201dJenufa\u201d (1891) se inscribe en el realismo popular, y con su difusi\u00f3n mundial, el autor evoluciona del impresionismo al expresionismo y a la vanguardia europea. En el Col\u00f3n se ha representado esta \u00f3pera (la vimos primero en alem\u00e1n, luego en checo), y las posteriores \u201cKatia Kabanov\u00e1\u201d, \u201cEl caso Makr\u00f3poulos\u201d y \u201cLa zorrita astuta\u201d, y solamente en DVD la l\u00fagubre y tr\u00e1gica \u201cDe la casa de los muertos\u201d, en base a <em>Dostoievski<\/em>.<\/p>\n<p>La primera de las dos obras del programa de la Usina del Arte no fue una \u00f3pera sino un ciclo de veinti\u00fan canciones m\u00e1s un n\u00famero de piano solo, que el compositor quiso tuviera desarrollo esc\u00e9nico: \u201cDiario de un desaparecido\u201d. Se trata de un muchacho campesino que cae enamorado de una gitana, debati\u00e9ndose entre la pasi\u00f3n y su fe religiosa (perder la castidad, lo que efectivamente ocurre), y el disgusto que dar\u00eda a sus padres. Con la perspectiva de un hijo por nacer, el joven deja todo y se va, y \u201cde \u00e9l no se supo m\u00e1s\u201d, como segu\u00eda el t\u00edtulo original, acortado luego. Janacek escribi\u00f3 a Kamilla Sosslov\u00e1, que influy\u00f3 fuertemente en su imagen del ser femenino: \u201c&#8230;Y la gitana morena en mi Diario de un desaparecido, esa eras t\u00fa. Por eso hay tanto fuego emocional en la obra. Tanto fuego que si ambos nos vi\u00e9ramos atrapados, nos volver\u00edamos cenizas&#8230;.Y a lo largo de toda la obra, \u00a1yo pensaba en ti! T\u00fa eras mi \u017dofka. \u017dofka con un ni\u00f1o en brazos, \u00a1y \u00e9l corre detr\u00e1s de ella!&#8230;\u201d.<\/p>\n<p>Escrita para tenor, mezzosoprano, piano y tres voces femeninas en breve intervenci\u00f3n, puede decirse con el recordado Julio Palacio que est\u00e1 ah\u00ed la \u201ccontundente originalidad\u201d caracter\u00edstica de un compositor \u201csolitario e independiente\u201d que \u201cni form\u00f3 escuela ni tuvo imitadores directos\u201d.<a href=\"#_edn1\" name=\"_ednref1\">[i]<\/a>\u00a0 La obra fue servida con todos los honores. El tenor Pablo Pollitzer fue intenso en su actuaci\u00f3n, con una bella voz, y una formaci\u00f3n que le permite frecuentar un repertorio que va de Monteverdi a Berg o a Gandini. Florencia Machado fue la seductora gitana con toda las condiciones que le valieron el Premio del Concurso Internacional de Canto, Teatro Col\u00f3n 2012. Carlos Koffman se gan\u00f3 el aplauso entusiasta en una obra en que el piano tambi\u00e9n es protagonista, y en el n\u00famero solista, clave.<\/p>\n<p>Sigui\u00f3 a Janacek el franc\u00e9s, de familia jud\u00eda provenzal, Darius Milhaud (1892-1974), uno de los integrantes del Grupo de los Seis (con Arthur Honneger, Germaine Tailleferre, Georges Auric y Francis Poulenc). En 1916 se traslad\u00f3 a Brasil como secretario del embajador franc\u00e9s, el gran escritor Paul Claudel, hoy injustamente olvidado, una especie de venganza p\u00f3stuma de su hermana Camille. La estad\u00eda y la amistad se plasmaron en composiciones como \u201cSaudades Brasileiras\u201d, y en ciclos de canciones sobre poemas de Claudel (para bar\u00edtono y piano). Claudel fue el autor de la obra a la que Milhaud puso m\u00fasica, \u201cChristophe Colomb\u201d, que se represent\u00f3 en el Col\u00f3n en 1953, con direcci\u00f3n de Albert Wolff, Felipe Romito como regisseur y \u201cexcelente\u201d Narrador, Jacques Janssen; Angel Mattiello, Matilde De Lupka y Eugenio Valori, estos tres \u00faltimos cantantes de quienes conservamos el mejor de los recuerdos.<a href=\"#_edn2\" name=\"_ednref2\">[ii]<\/a><\/p>\n<p>\u201cEl pobre marinero\u201d (\u201cLe pauvre matelot\u201d) data de 1926, es una \u201ccomplainte\u201d (lamento) en tres breves actos sin soluci\u00f3n de continuidad, con libreto de Jacques Cocteau (como se ve, Milhaud no se quedaba corto a la hora de elegir textos; ya lo hizo al recurrir a Francis Jammes para su primera \u00f3pera). La obra, estrenada en el destruido teatro Ode\u00f3n en 1948, estuvo en cartel en 1999 para Juventus Lyrica y en el Col\u00f3n en 2000. Es algo as\u00ed como un Ulises al rev\u00e9s: en una localidad portuaria, una mujer espera el regreso de su esposo marinero que parti\u00f3 hace quince a\u00f1os. El bar, que regentea con su padre enfermo, est\u00e1 al borde de la quiebra. El \u201cpobre marinero\u201d llega, el amigo lo reconoce y, noblemente, porque ama a la mujer sin ser correspondido, lo urge al reencuentro conyugal. Pero el marinero, ahora un hombre rico, prefiere visitarla como mensajero del marido, con esta vuelta de tuerca: le dice que \u00e9l es rico, y que su marido est\u00e1 por retornar, pero pobre y agobiado por las deudas. La mujer no reconoce en ese hombre al marido, (apenas, \u201clas espaldas de los marineros se parecen\u201d). Espera que el hombre se duerma y tras comprobar que efectivamente es rico, lo mata a martillazos. Con el padre, que no ha participado del crimen, esconde el cad\u00e1ver. Ella se queda esperando, ahora sabemos que para siempre, a su esposo. Tremenda historia aparentemente, como \u201cI Pagliacci\u201d, sacada de la vida real. Milhaud recurre a un canto alternado, con peque\u00f1os motivos repetidos y r\u00edtmicos. Con los doce instrumentistas que dirigi\u00f3 Mart\u00edn Sotelo, un notable grupo de cantantes dio vida a esta historia, que ocup\u00f3 al parecer las cr\u00f3nicas policiales de la \u00e9poca. El pobre marinero, que de pobre no ten\u00eda nada, fue Gustavo L\u00f3pez Manzitti, quien en 2014 nos impresion\u00f3 muy bien como Idomeneo y tenemos referencias del \u00e9xito obtenido este a\u00f1o como Werther. Aunque su voz pod\u00eda resultar demasiado voluminosa para la sala, tanto vocal como actoralmente, fue una interpretaci\u00f3n de alto nivel. El resto de los int\u00e9rpretes, tambi\u00e9n \u00f3ptimos, fueron Graciela Oddone, la esposa; Hern\u00e1n Iturralde, el padre (entre Scarpia y Don Pasquale para Buenos Aires Lyrica, prueba de su ductilidad como artista); y V\u00edctor Torres, que compuso el rol de amigo con honda sensibilidad y dicci\u00f3n francesa excepcional. Marcelo Lombardero, director de escena, une las dos obras en quien se va y quien llega con el elemento com\u00fan de la tela semitransparente de una ruta, detr\u00e1s de la que est\u00e1n los instrumentistas, la gitana y las tres voces femeninas de breve intervenci\u00f3n. Como ocurre en las puestas innovadoras, lo que dice el texto no siempre se corresponde con la escena, reparos que no disminuyen el valor visual y la tensi\u00f3n dram\u00e1tica logrados en ambas puestas. Fue un espect\u00e1culo realmente notable que\u00a0 confiamos vuelva a la Usina o a otros escenarios, como el p\u00fablico se lo merece.<\/p>\n<p>En el barrio de Almagro se fabricaban hasta alas de avi\u00f3n. La empresa quebr\u00f3 en los noventa y el edificio, IMPA, fue \u201crecuperado por los trabajadores\u201d. Testimonio de otros tiempos es el oscuro galp\u00f3n y las maquinarias de grandes proporciones, ya in\u00fatiles. En la f\u00e1brica, que produce en peque\u00f1a escala, hay espacios culturales, educacionales y un museo. Este lugar, sorprendente como punto de partida, fue elegido por L\u00edrica Lado B para un estreno de Britten. Al conjunto, talentoso y esforzado, se debe el rescate en a\u00f1os anteriores de obras poco conocidas (como un \u201cFalstaff\u201d de Salieri). Su director, Camilo Santostefano, lo es a su vez de MusicaQuantica y del Coro de la Universidad de las Artes, en todo lo cual tiene bien ganado prestigio. Todo \u2013espacio no convencional, m\u00fasicos dedicados y talentosos\u2013 confluy\u00f3 para la conmovedora experiencia que fue conocer una de las tres \u201cf\u00e1bulas de iglesia\u201d de Benjamin Britten (1913-1976), \u201cCurlew River\u201d (se prefiri\u00f3, con buen criterio, no intentar traducirlo por \u201cR\u00edo de zarapitos\u201d). Britten fue prol\u00edfico en el g\u00e9nero oper\u00edstico, que en buena medida hemos conocido en estos lares, como \u201cSue\u00f1o de una noche de verano\u201d, \u201cPeter Grimes\u201d, \u201cMuerte en Venecia\u201d, \u201cAlbert Herring\u201d, \u201cUna vuelta de tuerca\u201d, m\u00e1s el R\u00e9quiem de Guerra recientemente y m\u00fasica instrumental y vocal. El \u201cefecto Malvinas\u201d nos priv\u00f3 en su momento de \u201cBilly Budd\u201d, sobre el relato de Melville, ya que la acci\u00f3n transcurre en un buque de guerra brit\u00e1nico. Quien haya podido conocerla en el exterior o en DVD sabe que es una ausencia para el Col\u00f3n que debe ser reparada.<\/p>\n<p>Britten escribi\u00f3 tres \u201cpar\u00e1bolas para ser ejecutadas en la iglesia\u201d, con destino al templo en Orford, las otras dos son \u201cEl horno ardiente\u201d y \u201cEl hijo pr\u00f3digo\u201d, que bien podr\u00edan tentar a L\u00edrica Lado B en el futuro. El autor, tras un viaje a Jap\u00f3n, qued\u00f3 impresionado por el teatro Noh, y lo tom\u00f3 en una de sus variantes (la locura) con un elenco totalmente masculino, inclusive la Mujer Loca. Un coro mon\u00e1stico con salmos en lat\u00edn marca el comienzo y el final de la obra: impresionante es el efecto y la perfecci\u00f3n que alcanza. El abad (una revelaci\u00f3n, el joven bar\u00edtono Max Hochmuth) propone relatar una par\u00e1bola, y comienza la acci\u00f3n. Al borde del r\u00edo, el Barquero (barquero y m\u00e1stil en la pl\u00e1stica composici\u00f3n del bar\u00edtono Alejandro Spies, muy bueno\u00a0 vocalmente) espera con el Viajero (Gabriel Rabinovich, muy logrado), y otros pasajeros para cruzar de orilla. Incoherencias y lamentos se escuchan cada vez m\u00e1s cerca hasta que aparece quien los profiere, la Mujer Loca. El Barquero se resiste a embarcarla pero al fin lo hace y a medida que navegan nos enteramos de que busca desesperada a su hijo preadolescente secuestrado un a\u00f1o antes. Justamente, del otro lado del r\u00edo, hay una tumba que se ha convertido en lugar de peregrinaci\u00f3n; la Mujer comprende por el relato que le hacen que ah\u00ed yace su hijo. Horrorizada, rebelada contra Dios, es consolada y volcada a la oraci\u00f3n con la aparici\u00f3n del esp\u00edritu de la criatura (una voz verdaderamente celestial la de Constanza Leone). Todo esto, sobre una plataforma de maquinaria, excelente iluminaci\u00f3n, el coro, monjes que pasan a ser parte de la par\u00e1bola, con ropa fabril, y los cantantes con elementos muy simples para identificarlos, que visten en escena, m\u00e1s un peque\u00f1o grupo de instrumentistas y tres bailarines. El texto, de William Plomer, y la m\u00fasica conmueven y mantienen en permanente atenci\u00f3n. Menci\u00f3n especial corresponde a Pablo Pollitzer, la Mujer Loca. Cre\u00e1se o no, en el espacio de una hora, pasa de la Boca a Almagro y del checo al ingl\u00e9s, de var\u00f3n a mujer, y vuelve a brindar una interpretaci\u00f3n de tan alto sino de superior nivel. El fervor del p\u00fablico, que hace una larga cola para ingresar y en muchos casos no le importa quedar de pie, fue desbordante, impactado por este regalo para el esp\u00edritu.<\/p>\n<p>En s\u00edntesis, ha sido un privilegio disfrutar de estas tres obras de grandes exponentes de la m\u00fasica del siglo XX, y alentador en cuanto a la existencia de un cada vez mayor y mejor grupo de artistas y de mucha gente que responde incluso a propuestas pocos convencionales como \u00e9stas.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref1\" name=\"_edn1\">[i]<\/a>Palacio, Julio. <em>El le\u00f3n y la zorrita<\/em>, en Teatro Col\u00f3n, temporada 2000, p\u00e1g.32. Ver tambi\u00e9n en la misma revista: <em>Leos Jan\u00e1cek, una pasi\u00f3n morava<\/em>, por Pola Su\u00e1rez Urtubey.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref2\" name=\"_edn2\">[ii]<\/a>Valenti Ferro, Enzo. <em>La Opera, pasi\u00f3n y encuentros<\/em>, ed. Arte Gaglianone, 1994. Col\u00f3n en el Col\u00f3n: La Municipalidad porte\u00f1a public\u00f3 entonces, cabe destacar por el obvio contraste, en pleno peronismo, una cuidada edici\u00f3n del texto de Claudel (seguramente en traducci\u00f3n de \u00c1ngel Battistesa). Milhaud escribi\u00f3 en 1947 una \u00f3pera, \u201cBol\u00edvar\u201d, pero Juana Azurduy no figura en su cat\u00e1logo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A prop\u00f3sito de las piezas de Janacek, Milhaud y Britten representadas en la Ciudad. 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