{"id":11200,"date":"2015-07-15T20:20:36","date_gmt":"2015-07-15T20:20:36","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=11200"},"modified":"2015-07-15T20:20:36","modified_gmt":"2015-07-15T20:20:36","slug":"jorge-bergoglio-y-sus-circunstancias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=11200","title":{"rendered":"Jorge Bergoglio y sus circunstancias"},"content":{"rendered":"<p><em><strong>Publicamos la presentaci\u00f3n del libro El Gran Reformador. Francisco, retrato de un papa radical, escrito por el periodista ingl\u00e9s Austen Ivereigh, a cargo del jesuita chileno Fernando Montes, quien colabora en esclarecer algunos puntos poco conocidos de la biograf\u00eda de Jorge Bergoglio.<\/strong><\/em><\/p>\n<p>Agradezco que me hayan invitado a presentar este libro sobre la vida del papa Francisco. \u00c9l me ha ayudado en parte a releer mi propia vida pues muchas de las cosas que aqu\u00ed se narran fueron tambi\u00e9n vividas por m\u00ed en primera persona. Viv\u00ed en la Argentina una parte muy significativa de mi formaci\u00f3n como jesuita y no s\u00f3lo fui compa\u00f1ero durante un per\u00edodo de los estudios con Jorge Bergoglio sino que posteriormente debimos cumplir misiones semejantes dentro de la Compa\u00f1\u00eda. Ambos fuimos maestros de novicios y formadores de j\u00f3venes jesuitas; ambos fuimos provinciales de nuestros respectivos pa\u00edses siendo muy j\u00f3venes; ambos asistimos a dos congregaciones generales, que son las instancias m\u00e1ximas de gobierno de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas, donde trabajamos codo a codo y discutimos los principales problemas que deb\u00edamos afrontar como orden religiosa. Nos toc\u00f3 vivir desde dentro y en nuestra propia vida los cambios que introdujo el Concilio en la Iglesia y en la vida religiosa; los dos tuvimos que situarnos frente a gobiernos militares que atropellaron fuertemente los derechos humanos.<br \/>\nTengo adem\u00e1s una perspectiva privilegiada para leer este relato con mucha hondura porque en dos ocasiones di ejercicios espirituales a la Provincia Argentina en el colegio m\u00e1ximo de San Miguel, donde Jorge Bergoglio fue rector. Esa es un oportunidad para hablar con mucha personas a coraz\u00f3n abierto. Adem\u00e1s me pidieron preparar a un grupo de j\u00f3venes jesuitas argentinos a su ordenaci\u00f3n sacerdotal en lo que llamamos el mes Arrupe. Todos ellos hab\u00edan recibido su formaci\u00f3n religiosa bajo la influencia del padre Bergoglio. Pude conocer por dentro la calidad de esa formaci\u00f3n, sus puntos muy positivos y sus defectos.<br \/>\nHabiendo dado ejercicios en casi todas las provincias de Am\u00e9rica latina, tengo una cierta visi\u00f3n para comparar la situaci\u00f3n de la Argentina con las otras provincias y poner en guardia ante cierta impresi\u00f3n de que todas las otras provincias latinoamericanas se hab\u00edan comprometido acr\u00edticamente con la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n o que hab\u00edan interpretado incorrectamente la opci\u00f3n por la justicia que defin\u00eda la misi\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda.<br \/>\nConozco personalmente a casi todos los jesuitas que se nombran en este texto y eso me permite tambi\u00e9n calibrar los juicios que se hacen sobre algunos de ellos a lo largo de estas interesantes y documentadas p\u00e1ginas.<br \/>\nComo es natural en una historia que es muy compleja y en momentos conflictiva, no siempre coincido con todos los juicios que formula el autor y por supuesto no pretendo que mi visi\u00f3n ser necesariamente la m\u00e1s justa. Tengo mucho menos informaci\u00f3n directa sobre el material que se entrega en los \u00faltimos cap\u00edtulos que describen la acci\u00f3n pastoral de Jorge Bergoglio como obispo auxiliar y como cardenal arzobispo de Buenos Aires.<\/p>\n<p><strong>Consideraciones generales<\/strong><br \/>\nEn primer lugar deseo recomendar vivamente la lectura de este texto. Se trata de un libro serio que es fruto de un extraordinario trabajo de investigaci\u00f3n, que ofrece los elementos hist\u00f3ricos para entender los contextos eclesiales y pol\u00edticos donde se desarrollan los hechos. Del mismo modo se proporcionan al lector numerosas, pertinentes y bien elegidas citas que ayudan conocer directamente el pensamiento de Francisco y de los actores involucrados en el relato. Parte importante del contenido de esta biograf\u00eda proviene de centenares de entrevistas a personas que en las m\u00e1s diferentes situaciones se relacionaron con el futuro Papa. El libro es entretenido y ameno. Dif\u00edcilmente se puede a tan corta distancia de los hechos presentar una biograf\u00eda m\u00e1s completa y m\u00e1s cercana a las fuentes.<br \/>\nAunque en algunos puntos importantes tengo diferencias e informaci\u00f3n adicional que podr\u00eda complementar y hasta corregir lo que se dice, el libro me ha hecho un extraordinario bien. La \u00faltima parte, que describe el trabajo episcopal de Jorge Bergoglio y sus primeros tiempos como Pont\u00edfice, han sido para m\u00ed una lectura que me ha conmovido religiosamente y me ha desafiado espiritual y pastoralmente. Al parecer las dificultades experimentadas por el Papa como provincial de los jesuitas y como formador contribuyeron a hacer de \u00e9l un gran obispo&#8230;. Un verdadero y admirable pastor, aunque como jesuita debo a\u00f1adir que en la grey de Jesucristo hay diversas figuras de pastores como fueron diversas las figuras de Pedro, de Juan y de Pablo, que amaron apasionadamente Jes\u00fas y los siguieron hasta la muerte sirviendo a la Iglesia de diversas maneras.<br \/>\nParte de los problemas relatados provienen de la no aceptaci\u00f3n de la existencia de figuras tintas en el trabajo pastoral.<\/p>\n<p><strong>Estructura y contenido<\/strong><br \/>\nEl libro cuenta con un pr\u00f3logo, nueve cap\u00edtulos y un interesante ep\u00edlogo. Cada cap\u00edtulo se inicia con un episodio del pontificado de Francisco \u201cpara que el lector lo tenga fresco en la mente. De este modo pueden establecerse conexiones con el pasado sin forzar el flujo o la integridad de la narraci\u00f3n\u201d, afirma el autor.<br \/>\nEl primer cap\u00edtulo narra la historia de una familia de inmigrantes italianos de clase media cat\u00f3lica que llega a la Argentina. Particularmente interesante me parece la figura del padre y sobre todo de la abuela, que tienen relaciones estrechas con sacerdotes salesianos. Ah\u00ed se narran los primeros a\u00f1os del futuro Papa, sus estudios, su formaci\u00f3n religiosa y su piedad, sus trabajos para aliviar la situaci\u00f3n econ\u00f3mica y su ingreso al seminario de Buenos Aires, que prepara la entrada a la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas.<br \/>\nEl segundo cap\u00edtulo nos presenta el ingreso a la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas y la larga formaci\u00f3n en la Argentina y Chile. Parte de esa formaci\u00f3n la compartimos como compa\u00f1eros. Ah\u00ed comprendi\u00f3 y asumi\u00f3 la misi\u00f3n del jesuita. Guiado por el maestro Miguel Angel Fiorito, que fue tambi\u00e9n mi maestro, Bergoglio conoci\u00f3 las fuentes de la espiritualidad de san Ignacio y se prepar\u00f3 para ser futuro formador de jesuitas.<br \/>\nLos cap\u00edtulos tercero, cuarto y quinto son particularmente complejos porque ah\u00ed quedan de manifiesto los profundos cambios producidos en la Iglesia universal por el Concilio, las diferentes lecturas que se hicieron de \u00e9l, los cambios en la Iglesia latinoamericana, sobre todo en Medell\u00edn, y los cambios que se producen la Compa\u00f1\u00eda a partir de las Congregaciones Generales 31 y 32. La Congregaci\u00f3n general 31 (1965-66)puso a la Compa\u00f1\u00eda en la l\u00ednea de Concilio, procurando volver a las fuentes originales del carisma ignaciano y a la vez discerniendo los signos de los tiempos para responder a los cambios producidos en el mundo. La congregaci\u00f3n 32 (1974-75)redefini\u00f3 la misi\u00f3n del jesuita, uniendo \u00edntimamente el servicio de la fe con la promoci\u00f3n de la justicia. Esta opci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda por la justicia fue una fuente de problemas, como lo se\u00f1ala el libro que comentamos. Recuerdo con emoci\u00f3n las palabras del superior general padre Pedro Arrupe cuando nos apront\u00e1bamos a votar el decreto que redefinir\u00eda la misi\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda acentuando la promoci\u00f3n de la justicia. \u00c9l interrumpi\u00f3 la sesi\u00f3n y nos advirti\u00f3 que esta opci\u00f3n por la justicia traer\u00eda problemas, que muchos de nuestros amigos nos abandonar\u00edan y nos criticar\u00edan, y que nos obligar\u00eda a revisar nuestros ministerios. Sus palabras fueron prof\u00e9ticas pues se generaron dificultades internas y externas incluidas tensiones con la Santa Sede. Cabe se\u00f1alar, sin embargo, porque no est\u00e1 acentuado en el libro, que el conflicto de esa congregaci\u00f3n general con el Papa se produjo a prop\u00f3sito de la extensi\u00f3n del cuarto voto a todos los jesuitas.<br \/>\nEn estos cap\u00edtulos se relatan los a\u00f1os como formador de Jorge Bergoglio y el periodo como superior provincial y lo que sucedi\u00f3 cuando dej\u00f3 su cargo y asumi\u00f3 como rector del Colegio M\u00e1ximo de San Miguel. Ah\u00ed se exponen las tensiones profundas que vivi\u00f3 la provincia jesu\u00edtica argentina.<br \/>\nEl nuevo estilo de formaci\u00f3n de los jesuitas, con mucha presencia en las poblaciones marginales, con trabajos manuales y f\u00e9rrea disciplina, y sobre todo el modo de gobierno muy dependiente del superior, gener\u00f3 serias divisiones. Las tensiones con los sectores m\u00e1s intelectuales fueron grandes. No es del todo justo decir que de un lado estaban todos los j\u00f3venes y de otro los mayores y conservadores; la divisi\u00f3n era m\u00e1s transversal. Tampoco es justo decir que de un lado estaban los izquierdistas politizados y de otro los pastoralistas moderados.<br \/>\nCabe se\u00f1alar tambi\u00e9n las diferencias que se produjeron con los pa\u00edses vecinos. De alg\u00fan modo el conflicto marca la relaci\u00f3n de la Provincia Argentina con las provincias hermanas de Am\u00e9rica Latina, de las que estuvo bastante aislada.<br \/>\nAl dejar su cargo de rector del colegio m\u00e1ximo, Jorge Bergoglio fue enviado a C\u00f3rdoba y se le propuso sacar un doctorado en Alemania. En s\u00ed mismo no tiene nada de extra\u00f1o que, luego de desempe\u00f1arse como provincial y rector del Colegio M\u00e1ximo, el padre Bergoglio haya sido enviado a C\u00f3rdoba a nuestra residencia, pues es absolutamente normal que despu\u00e9s de ejercer un cargo uno vuelva al estado llano. Sin embargo, dado que en el \u00faltimo tiempo hab\u00eda habido una clara diferencia con las orientaciones recibidas de Roma, y que hab\u00eda problemas en la provincia, su env\u00edo a estudiar y a C\u00f3rdoba fue percibido por muchos como una especie de exilio.<br \/>\nEstos cap\u00edtulos terminan con un doloroso y complejo corte del padre Bergoglio con la Compa\u00f1\u00eda que se hace dram\u00e1tico cuando siendo ya obispo debe dejar la residencia central de los jesuitas en el centro de Buenos Aires. Ese corte, sin embargo, no impidi\u00f3 que el Arzobispo siguiera sinti\u00e9ndose y siendo jesuita, viviendo la espiritualidad de san Ignacio.<br \/>\nEsa experiencia penosa, procesada en el silencio y supongo que con mucho sufrimiento, dej\u00f3 grandes ense\u00f1anzas para una mejor forma de ejercer la autoridad como pastor de la di\u00f3cesis de Buenos Aires. Ese corte con la Compa\u00f1\u00eda afortunadamente fue, gracias a Dios, honda y muy radicalmente superado luego de la elecci\u00f3n del cardenal Bergoglio como Sumo Pont\u00edfice. La entrevista muchas veces citada del nuevo Papa a las revistas jesuitas se\u00f1ala la hondura de los cambios y el reconocimiento de los problemas que existieron. Ha sido notoria su amabilidad y cercan\u00eda con el Superior General y significativa sus visitas y celebraciones lit\u00fargicas en ocasiones importantes.<br \/>\nLos cap\u00edtulos seis, siete y ocho narran el per\u00edodo en que Jorge Bergoglio se desempe\u00f1\u00f3 como obispo de Buenos Aires. Son cap\u00edtulos verdaderamente conmovedores que muestran el trabajo de un verdadero pastor que han tocado mi alma sacerdotal. En ese per\u00edodo \u00e9l aparece \u2013conforme a la expresi\u00f3n del padre Arrupe\u2013como \u201chombre para los dem\u00e1s\u201d, muy sencillo en su modo de vivir, muy cercano a todos y especialmente a los sacerdotes que m\u00e1s lo necesitaban. Estuvo verdaderamente pr\u00f3ximo a los pobres pero esa cercan\u00eda fue tambi\u00e9n acompa\u00f1ada de un an\u00e1lisis de las estructuras y una cr\u00edtica seria a instituciones y pol\u00edticas que generaban la pobreza. Sorprende del mismo modo su apertura doctrinal, que le permite una consideraci\u00f3n atenta a las situaciones que viven las personas concretas para atenderlas en la particularidad de sus problemas. Finalmente, el libro dedica bastantes p\u00e1ginas al trabajo ecum\u00e9nico, que lo acerc\u00f3 no s\u00f3lo a las Iglesias cristianas sino al mundo jud\u00edo y al mundo musulm\u00e1n.<br \/>\nEl \u00faltimo cap\u00edtulo y el ep\u00edlogo se centran en el c\u00f3nclave y en las repercusiones que ha tenido en el mundo la elecci\u00f3n del primer Papa latinoamericano. Esas p\u00e1ginas no son suaves en sus cr\u00edticas al mundo vaticano que ha debido enfrentar. All\u00ed queda muy claro el nuevo estilo pastoral y la necesidad de reducir el centralismo para permitir una colegialidad de una nueva comunidad de la Iglesia. Se reflejan tambi\u00e9n las enormes esperanzas y el entusiasmo que \u00e9l ha suscitado pero tambi\u00e9n las cr\u00edticas de ciertos sectores.<br \/>\nPara finalizar, desear\u00eda abordar algunos puntos concretos.<\/p>\n<p><strong>a)Tensiones mal resueltas<\/strong>. Hay algo muy de fondo en la vocaci\u00f3n jesuita que ha suscitado, a lo largo de la historia, enormes conflictos que llevaron hasta la supresi\u00f3n de la Orden pasando por numerosas expulsiones y dificultades.<br \/>\nLa vocaci\u00f3n jesuita debe enfrentar en su esencia tensiones que a primera vista parecen insalvables. Ella tiene que compaginar en armon\u00eda t\u00e9rminos casi contradictorios. Pretender suprimir uno de esos t\u00e9rminos que generan las tensiones significar\u00eda en la pr\u00e1ctica matar nuestro estilo. El jesuita debe ser un hombre contemplativo y a la vez activo; debe estudiar mucho y a la vez no ha de perder jam\u00e1s la sencillez y la humildad, evitando sentirse due\u00f1o de la verdad; debe ser profundamente libre por su capacidad de discernir y opinar, siendo a la vez un hombre radicalmente obediente; debe hacer todo como si el resultado dependiera absolutamente de \u00e9l sabiendo que todo depende de Dios; debe estar en el coraz\u00f3n de la Iglesia y sin embargo ser capaz de vivir en la periferia, dialogando con esa periferia y con las nuevas culturas, asumiendo sus preguntas y sus b\u00fasquedas; debe ser pobre y despojado y a la vez saber usar todos los medios si ellos son necesarios para la gloria de Dios y al servicio del reino; debe tener una mirada universal pero a la vez asumir las diferencias y encarn\u00e1ndose en lo m\u00e1s concreto; debe ser capaz de analizar las estructuras y las instituciones sin perder el cuidado de las personas; como los primeros padres, todo jesuita debe ser muy fiel al carisma, a la moci\u00f3n del esp\u00edritu y sin embargo saber que la Encarnaci\u00f3n exige la existencia de instituciones s\u00f3lidas para que el carisma no se haga personalista. La historia de la Compa\u00f1\u00eda est\u00e1 llena de estas tensiones. Los primeros jesuitas no quer\u00edan fundar una instituci\u00f3n porque ella iba a encerrarlos y llenarlos de reglas; sintieron que la instituci\u00f3n pod\u00eda matar el esp\u00edritu misionero, pero comprendieron que su carisma morir\u00eda con ellos si no fundaban una instituci\u00f3n, con todos los riesgos que eso conlleva.<br \/>\nTengo la impresi\u00f3n que el modo de enfrentar las tensiones en la provincia argentina en tiempo del padre Bergoglio provoc\u00f3 la ruptura entre intelectuales y pastorales, entre los que se acercaban a los pobres y quienes estudiaban las estructuras que generaban la pobreza, entre un razonable nacionalismo que busca concretar las soluciones y el esp\u00edritu universal.<br \/>\nMe parece que parte de los problemas se situaron precisamente en la dificultad de vivir la tensi\u00f3n propia de la vocaci\u00f3n jesuita. Se simplific\u00f3 la tensi\u00f3n acentuando s\u00f3lo un lado y generando con eso divisi\u00f3n.<br \/>\nSan Ignacio nos ense\u00f1\u00f3 a salvar la proposici\u00f3n del pr\u00f3jimo, a buscar la parcela de verdad que existe a\u00fan en el que est\u00e1 m\u00e1s errado, y a no dividirnos entre buenos y malos. En mucha de las corrientes exageradas que pudo haber en esos tiempos, por ejemplo, en la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n, hab\u00eda un germen de profunda verdad que \u00e9l, jesuita, deb\u00eda saber descubrir. Creo que falt\u00f3 ese discernimiento fino y dif\u00edcil que evita la divisi\u00f3n y permite la integraci\u00f3n de personas con visiones distintas en un cuerpo.<br \/>\nEl libro, por todas las circunstancias que tiene que reflejar y por la cantidad de informaci\u00f3n que contiene, no fue suficientemente sensible a este elemento tensional de la vocaci\u00f3n jesuita. El cuerpo jesuita, como cuerpo, debe tener gente inserta entre los m\u00e1s pobres y a la vez cient\u00edficos que dialogan con los cient\u00edficos, pero escuchando tambi\u00e9n a sus hermanos que est\u00e1n en la periferia social. En la Compa\u00f1\u00eda hay lugar para un pastor y para quien trabaja con un microscopio, enriqueci\u00e9ndose ambos para la construcci\u00f3n del reino. No est\u00e1 mal que haya un jesuita que est\u00e9 en el contacto m\u00e1s profundo con la miseria y que haya quien pueda dialogar con ciertas \u00e9lites sin mimetizarse con ellas\u2026 pero que entre ambos puedan hablar, enriquecerse y comprender la complejidad del mundo social. Todo jesuita deber\u00eda ser un misionero donde est\u00e9. Esta elasticidad dial\u00e9ctica es particularmente importante en tiempos de cambio. Gobernar un cuerpo de esta naturaleza es en extremo dif\u00edcil y supone escuchar mucho, respetar vocaciones, no imponer caminos \u00fanicos y, por lo tanto, tener mucha claridad en los fines y enorme libertad en el uso de los medios y de los senderos que conducen a esos fines.<\/p>\n<p><strong>b) Peronismo<\/strong>. Para un extranjero como lo fui yo en la Argentina no es f\u00e1cil entender el fen\u00f3meno del peronismo, que de alg\u00fan modo tiene relaci\u00f3n con los problemas vividos por los jesuitas argentinos. El peronismo comporta un acercamiento al pueblo entendido como principio hermen\u00e9utico y fue asumido en la Argentina como soluci\u00f3n frente a las graves crisis que hab\u00eda padecido el pa\u00eds en manos de una oligarqu\u00eda pol\u00edtica; sin embargo, a la larga gener\u00f3 tambi\u00e9n graves problemas al pa\u00eds. Su cercan\u00eda al pueblo y la sensibilidad ante sus problemas lo hace muy atractivo para un pastor y un esp\u00edritu cristiano. Hay en el peronismo elementos de populismo alejados del marxismo con elementos religiosos muy tradicionales. Ciertamente es una visi\u00f3n bastante diferente a la que tuvimos en Chile y nos resulta muy dif\u00edcil su intelecci\u00f3n. El peronismo, que encierra elementos de derecha e izquierda, de democracia y dictadura, de innovaci\u00f3n, de nacionalismo, supone para su integraci\u00f3n una conducci\u00f3n carism\u00e1tica bastante personalista como fue la de Per\u00f3n y la de Evita. Tengo la impresi\u00f3n de que la tensi\u00f3n entre carisma e instituci\u00f3n, entre instituci\u00f3n y personalismo, afecta a algunas expresiones hist\u00f3ricas del peronismo, que ha tenido mucha dificultad para institucionalizarse, y para establecer intelectualmente los principios rectores que eviten la di\u00e1spora, los grupos centr\u00edfugos y las divisiones intestinas. S\u00f3lo un liderazgo muy intenso permite la cohabitaci\u00f3n tan heterog\u00e9nea de tendencias.<br \/>\nSin duda el peronismo conocido desde muy joven por Jorge Bergoglio le ayud\u00f3 a ser cercano a su pueblo, a vibrar con los problemas de la gente sencilla y com\u00fan. Creo sin embargo que al menos en sus primeros a\u00f1os su liderazgo fue excesivamente personalista. Las enormes cualidades personales y su atractivo hicieron que muchos jesuitas , y sobre todo muchos j\u00f3venes, lo asumieran como un l\u00edder salvador, generando con \u00e9l una relaci\u00f3n afectiva de excesiva dependencia. Eso puede tener como contrapartida la divisi\u00f3n de aquellos que no est\u00e1n dispuestos a seguir tal modo de liderazgo. Ah\u00ed no hab\u00eda lugar para otros liderazgos ni para ning\u00fan tipo de disidencia. Esto se hizo particularmente delicado en la manera de formar a los j\u00f3venes.<\/p>\n<p><strong>c)Congregaci\u00f3n<\/strong> XXXII, marxismo, justicia y teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n. No hay duda de que la congregaci\u00f3n 32, que defini\u00f3 la misi\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda ligando el servicio de la fe con la promoci\u00f3n de la justicia, pudo generar problemas a la provincia argentina de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas, y su relaci\u00f3n con las provincias hermanas y con el gobierno central de Roma. Sin embargo, tengo la impresi\u00f3n de que el texto no refleja con total precisi\u00f3n la compleja situaci\u00f3n que se produjo en la Compa\u00f1\u00eda luego de esa congregaci\u00f3n.<br \/>\nAl asumir la promoci\u00f3n de la justicia como elemento esencial de su misi\u00f3n, la Compa\u00f1\u00eda de alguna manera sigui\u00f3 las orientaciones del s\u00ednodo sobre la justicia que se hab\u00eda celebrado poco antes en Roma y ciertamente se puso en sinton\u00eda con muchas de las ideas que el episcopado latinoamericano hab\u00eda desarrollado en la conferencia de Medell\u00edn. Si bien en torno a la justicia hubo exageraciones y en algunas partes eso pudo prestarse a malos entendidos, en general las provincias latinoamericanas no exageraron en su celo por promover la justicia, algunos hasta se quejaban de eso, y ciertamente la enorme mayor\u00eda no se inspir\u00f3 en el marxismo para tomar sus decisiones ni fue favorable a la violencia. Los centros sociales (CIAS) que exist\u00edan en casi todos los pa\u00edses se abocaron a estudiar la violencia institucionalizada que generaba las estructuras injustas, como lo indic\u00f3 Medell\u00edn. Eso hiri\u00f3 muchos intereses y provoc\u00f3 problemas, y dada la realidad del continente, muchos consideraron que esa visi\u00f3n era un resultado del influjo marxista.<br \/>\nMe qued\u00f3 la impresi\u00f3n, en la lectura del libro, de que se asum\u00eda poco cr\u00edticamente la opini\u00f3n de que los CIAS y los jesuitas latinoamericanos radicalizaron la interpretaci\u00f3n de la congregaci\u00f3n 32. Creo que realmente la enorme mayor\u00eda fue moderada en su manera de enfrentar la extrema injusticia. El CIAS argentino no fue ciertamente un centro de izquierda radical y su conflicto con el provincial no se explica por ese radicalismo casi violento que al parecer se le achaca.<br \/>\nEl conflicto de la congregaci\u00f3n 32 con la Santa Sede no fue en su comienzo de tipo social. Se produjo por la petici\u00f3n proveniente de casi todas las provincias de extender a la totalidad de los jesuitas la posibilidad de hacer el voto de obediencia al Papa que pronuncian s\u00f3lo algunos. Pablo VI, en el discurso inaugural de la congregaci\u00f3n, advirti\u00f3 que no se ver\u00eda c\u00f3mo se pod\u00eda extender ese voto a todos sin afectar el carisma de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas. Despu\u00e9s de una seria reflexi\u00f3n, los congregados representaron al Papa c\u00f3mo pod\u00eda compaginarse ese carisma con la solicitud planteada por una gran mayor\u00eda. Esta representaci\u00f3n tan propia del modo en que los jesuitas practican su obediencia fue interpretada por la Santa Sede como una especie de rebeli\u00f3n. El sentimiento general que llev\u00f3 a esta representaci\u00f3n se basa en los profundos cambios producidos y que hacen dif\u00edcil comprender que haya diferencias que generan jesuitas de primera y de segunda dentro de un cuerpo que hoy de hecho es homog\u00e9neo. Est\u00e1 claro que este conflicto se hizo con el tiempo m\u00e1s complejo y abarc\u00f3 el modo de comprender y vivir el concilio y de enfrentar los cambios culturales y, en particular, el fen\u00f3meno de la injusticia.<br \/>\nPor lo anterior considero que a pesar del enorme valor de este libro hay algunos matices que tal vez no reflejan en toda su complejidad la realidad latinoamericana y en parte el conflicto que en ese momento se suscit\u00f3 con la Santa Sede.<\/p>\n<p><strong>d) Alusiones<\/strong> a algunos jesuitas concretos que tambi\u00e9n merecer\u00edan ciertas precisiones. Por las razones se\u00f1aladas m\u00e1s arriba no me parece que el conflicto del provincial con algunos jesuitas tenga su raz\u00f3n de ser en una radicalizaci\u00f3n pol\u00edtica. Personas como el padre Silly y otros miembros del CIAS estaban lejos de ser extremistas o gente politizada. Lo mismo se podr\u00eda decir de Orlando Yorio o del padre Jalics, que era un maestro de la vida espiritual. Ambos fueron tomados presos y mantenidos por meses con la vista vendada y sometidos a tratos vejatorios. Su caso es ampliamente relatado. Queda claro en el libro que estos dos \u00faltimos no fueron denunciados por el provincial a la polic\u00eda y que Jorge Bergoglio como superior hizo mucho por liberarlos cuando fueron cruelmente encarcelados. Sin embargo, queda la impresi\u00f3n de que ten\u00edan un cierto radicalismo pol\u00edtico. El problema m\u00e1s serio con ellos no fue de orden pol\u00edtico, y mucho menos porque estuvieran viviendo con los m\u00e1s pobres, sino por una manera de concebir la vida religiosa que, como se\u00f1ala el texto, significar\u00eda la fundaci\u00f3n de una nueva congregaci\u00f3n. Ellos ciertamente no eran seguidores de la l\u00ednea que impon\u00eda el provincial, sobre todo en la formaci\u00f3n, pero ninguno de los miembros que formaban esa comunidad inserta era violentista o hiperpolitizado.<br \/>\nPodr\u00eda quedar la sensaci\u00f3n, en una lectura r\u00e1pida que en la provincia argentina hab\u00eda una rama m\u00e1s extremista que el superior provincial quiso cortar en su ra\u00edz. Conociendo las cosas, creo que la divisi\u00f3n y el problema no estaban precisamente en esa radicalizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>No quisiera terminar este comentario sin reiterar mi agradecimiento. Si he hecho alguna precisi\u00f3n y precisado matices, no es para quitar m\u00e9rito al conjunto sino para que el libro haga todo el bien que puede hacer. Es notable la \u00faltima parte, profundamente evang\u00e9lica, donde queda de manifiesto \u201cla alegr\u00eda del Evangelio\u201d tan propia del nuevo pontificado, que resalta la actitud salvadora, la misericordia y la cercan\u00eda a las personas, sobre todo a los d\u00e9biles y m\u00e1s humildes. Ese mensaje es inmensamente evang\u00e9lico, actual y conforme ala idea de una Iglesia \u201cen salida\u201d, que toma la iniciativa, que escucha y que es capaz de dudar para entender mejor las necesidades del mundo. Este modelo de Pastor reformador ciertamente ha provocado admiraci\u00f3n en el mundo que acoge los signos y palabras del Papa Francisco. Claramente se ve una Iglesia en el mundo pero no mundana.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicamos la presentaci\u00f3n del libro El Gran Reformador. 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