{"id":11204,"date":"2015-07-15T20:33:46","date_gmt":"2015-07-15T20:33:46","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=11204"},"modified":"2015-07-21T17:48:09","modified_gmt":"2015-07-21T17:48:09","slug":"un-llamado-a-la-virtud-vivir-el-evangelio-en-el-pais-de-la-libertad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=11204","title":{"rendered":"Un llamado a la virtud: Vivir el Evangelio en el pa\u00eds de la libertad"},"content":{"rendered":"<p><em><strong>Publicamos algunos fragmentos del art\u00edculo publicado del reconocido economista Jeffrey D. Sachs en American Magazine en mayo pasado.<\/strong><\/em><\/p>\n<p>El papa Francisco ha declarado que la alegr\u00eda del Evangelio puede ayudar al mundo para superar la \u201cglobalizaci\u00f3n de la indiferencia hacia los dem\u00e1s\u201d. Sin duda llevar\u00e1 este mensaje cuando visite los Estados Unidos. Pero cuando lo haga se va a encontrar con una sociedad encadenada a una idea diferente, la de los innegables derechos a la vida, a la libertad y a la procura de la felicidad. El n\u00facleo urgente del mensaje de Francisco, que es el mensaje de Jes\u00fas en el Serm\u00f3n de la Monta\u00f1a, desaf\u00eda esta idea americana al proclamar que el camino hacia la felicidad no reside s\u00f3lo o principalmente en la defensa de los derechos sino en el ejercicio de las virtudes, en especial justicia y caridad.<br \/>\nFrancisco percibe una crisis en el esp\u00edritu humano de nuestro tiempo caracterizado por su incapacidad de atender al sufrimiento de los dem\u00e1s. No es una crisis de escasez de medios materiales \u2013como ense\u00f1a la econom\u00eda moderna\u2013 sino de moral. Sufrimos una pobreza moral en medio de una pl\u00e9tora material, fracasamos en vivir correctamente en una era de riqueza material sin precedentes.<br \/>\nEsta es una idea ajena a la ideolog\u00eda de los derechos que domina el discurso ideol\u00f3gico norteamericano. En los Estados Unidos aprendemos que el camino de la felicidad descansa en los derechos del individuo. Al librarse del yugo del rey Jorge III y abrir la b\u00fasqueda individual de la libertad, los primeros norteamericanos cre\u00edan que iban a alcanzar la felicidad. Es m\u00e1s, creyeron que iban a alcanzar la felicidad en tanto individuos, dado que cada uno pose\u00eda derechos individuales otorgados por el Creador.<br \/>\nNo cabe duda de que esta idea es grandiosa. Como hijos de Dios, los individuos tienen derechos para vivir libres de persecuci\u00f3n, para ser tratados como fines y no como medios, como se\u00f1alara Kant. La dignidad del hombre requiere los derechos del hombre, como dijo Thomas Paine.<br \/>\nSin embargo, desde el punto de vista del Evangelio, estos derechos son s\u00f3lo una parte de la historia, solo una faceta de la humanidad. Las Bienaventuranzas, que el papa Francisco considera clave de la verdad del Evangelio, no tratan en absoluto de los derechos individuales sino de las virtudes que se\u00f1alan el camino hacia una vida plena. El Serm\u00f3n de la Monta\u00f1a no es una defensa del individuo sino un llamado a la humildad, al amor y a la justicia.<br \/>\nEn t\u00e9rminos modernos, dir\u00edamos que los derechos deben ser balanceados con las responsabilidades. Kant dec\u00eda que los derechos deb\u00edan estar acompa\u00f1ados de obligaciones, siguiendo el imperativo categ\u00f3rico. Seg\u00fan Kant, tenemos la obligaci\u00f3n de comportarnos de acuerdo a estas m\u00e1ximas, y s\u00f3lo de aquellas que puedan convertirse en universales.<br \/>\nPero tanto Jes\u00fas como los fil\u00f3sofos griegos propon\u00edan algo diferente. Ser\u00e1 \u00fatil que consideremos la visi\u00f3n de Arist\u00f3teles a trav\u00e9s de Santo Tom\u00e1s de Aquino, que armoniz\u00f3 la visi\u00f3n aristot\u00e9lica de la vida buena con las ense\u00f1anzas de Jes\u00fas en la monta\u00f1a. Para Arist\u00f3teles no se trata de equilibrar los derechos con las responsabilidades, como dir\u00edamos hoy, sino del hecho de vivir nuestras vidas no s\u00f3lo como individuos sino tambi\u00e9n como miembros de la sociedad.<\/p>\n<p><strong>La forma correcta de vivir<\/strong><br \/>\nQu\u00e9 extra\u00f1o es para los o\u00eddos y la visi\u00f3n de los norteamericanos contempor\u00e1neos la declaraci\u00f3n en las p\u00e1ginas iniciales de La Pol\u00edtica: \u201cEl Estado es por naturaleza anterior a la familia y al individuo puesto que el todo es anterior a las partes\u201d. Arist\u00f3teles no dice que el Estado pueda voluntariamente aplastar al individuo sino que el individuo encuentra sentido a la vida y el camino a la felicidad en tanto es ciudadano de la polis, del Estado. En una frase, que a\u00fan hoy sigue teniendo mucha repercusi\u00f3n, Arist\u00f3teles afirma que \u201cel hombre es un animal social\u201d.<br \/>\nTanto para Arist\u00f3teles como para Jes\u00fas en las Bienaventuranzas el camino para alcanzar la felicidad es el ejercicio de la virtud, lo que implica una forma correcta de vida para cada individuo como miembro de la sociedad. El mensaje de Arist\u00f3teles es que la felicidad, eudaimonia, se alcanza por la pr\u00e1ctica y el cultivo de las virtudes, lo que implica la moderaci\u00f3n en la b\u00fasqueda de riquezas materiales y el buen ejercicio de la ciudadan\u00eda. El mensaje de Jes\u00fas es que la felicidad y, por cierto, la salvaci\u00f3n, no se encuentran en la procuraci\u00f3n de bienes materiales sino a trav\u00e9s de las virtudes de la humildad y la justicia, incluyendo \u201cel dar de comer al \u00faltimo de los vuestros\u201d.<br \/>\nLa Iglesia ense\u00f1a que la felicidad individual s\u00f3lo se alcanza en solidaridad con la comunidad, \u201cen la firme y perseverante determinaci\u00f3n de comprometerse cada uno en el bien com\u00fan\u201d, como dec\u00eda Juan Pablo II. Como declara la Doctrina Social de la Iglesia \u201cla persona humana no puede realizarse plenamente en s\u00ed misma, ya que de hecho existe \u2018con otros\u2019 y \u2018para otros\u2019 \u201d, un dato confirmado por estudios psicol\u00f3gicos.<br \/>\n\u00bfPodr\u00edan estas ideas sueltas ayudarnos para encarar los desaf\u00edos de nuestro tiempo? \u00bfPodr\u00edan iluminar la misi\u00f3n de Francisco para superar la globalizaci\u00f3n de la indiferencia? Creo que s\u00ed.<br \/>\nEn el discurso pol\u00edtico corriente en los Estados Unidos, los indubitables derechos del individuo se trasmutaron en la moderna doctrina del libertarismo. Esta doctrina no s\u00f3lo pone a los derechos individuales en un pedestal sobre todos los dem\u00e1s sino que tambi\u00e9n niega que la sociedad pueda reclamar a cada individuo que d\u00e9 cuenta de su conducta en relaci\u00f3n a los dem\u00e1s, adem\u00e1s de respetar su libertad. As\u00ed, cada individuo es libre de definir como le parezca lo que es la virtud. Por otra parte, no da ninguna respuesta al tema del sufrimiento, que es la gran novedad de las Bienaventuranzas, en que Jes\u00fas proclama que los que sufren poseer\u00e1n la tierra, ser\u00e1n llamados hijos de Dios y ver\u00e1n a Dios.<br \/>\nLos resultados en los Estados Unidos son perturbadores. Una mortaja de corrupci\u00f3n se extiende sobre el gobierno, los bancos y otros sectores de la econom\u00eda, incluyendo hasta la salud. Los libertarios arguyen que la creciente brecha entre ricos y pobres no es una causa que exija una respuesta pol\u00edtica. En nombre de los derechos del individuo se deja que los pobres sigan sufriendo y que los s\u00faper-ricos se excusen de las exigencias de la virtud y de la com\u00fan decencia.<br \/>\nTal vez los extraordinarios \u00e9xitos comerciales de Norteam\u00e9rica significaban que las normas del mercado, especialmente la libre decisi\u00f3n del consumidor, podr\u00edan, eventualmente, convertirse en las normas b\u00e1sicas de la sociedad misma. Tal vez la publicidad y los \u201cmercaderes de la persuasi\u00f3n\u201d en relaciones p\u00fablicas convencieron a los norteamericanos de que la felicidad estribaba en una adquisici\u00f3n m\u00e1s, en una compra m\u00e1s.<br \/>\nEl mensaje imperioso del Papa al mundo \u2013y que el mundo est\u00e1 escuchando\u2013 es que el camino superador de la indiferencia ante el sufrimiento de los otros se encuentra en revitalizar las virtudes evang\u00e9licas. Este es un mensaje convincente, creo yo, aunque resulte muy extra\u00f1o a la mente moderna, en especial a la de los norteamericanos, que m\u00e1s bien esperar\u00edan un alegato por las responsabilidades legales \u2013 \u201cdebes pagar los impuestos\u201d \u2013 que un llamado a las virtudes. En efecto, se inclinar\u00edan a descartar este tipo de llamados a la responsabilidad social (\u201ctengo el derecho de guardar mi dinero, puesto que me lo he ganado\u201d) pero, por lo menos, est\u00e1n familiarizados con el lenguaje de los derechos y de las responsabilidades.<br \/>\nSin embargo, el llamado a las virtudes es m\u00e1s profundo y, al final, m\u00e1s convincente. El Papa no viene a censurar sino como gu\u00eda para ayudarnos a encontrar una soluci\u00f3n a la pobreza del esp\u00edritu en la marea alta de la afluencia material. No est\u00e1 hablando el lenguaje de los derechos y responsabilidades sino del significado del hombre. Nos est\u00e1 diciendo que la dignidad no se encuentra s\u00f3lo a trav\u00e9s de los derechos individuales y en el libre mercado sino en el interior de cada persona que busca las virtudes de la caridad, la justicia y la compasi\u00f3n en solidaridad con el bien com\u00fan. Esto, despu\u00e9s de todo, es el mensaje de esperanza que congreg\u00f3 a multitudes para escuchar la pr\u00e9dica de Jes\u00fas.<br \/>\nComo macro-economista intent\u00e9 incluir el desaf\u00edo de la compasi\u00f3n en los t\u00e9rminos duros de las cuentas de ingreso nacional. Durante 20 a\u00f1os he tratado de trabajar el balance de la justicia social, por as\u00ed decir, a los efectos de medir la escala de las inversiones necesarias para que la sociedad logre superar la pobreza extrema, controlar enfermedades epid\u00e9micas como el SIDA, la tuberculosis, la malaria y el \u00c9bola, y convertir nuestros sistemas energ\u00e9ticos de combustibles f\u00f3siles, que alteran el clima, hacia fuentes seguras de bajo empleo de carbono, como la energ\u00eda solar, e\u00f3lica y las usinas geot\u00e9rmicas e hidroel\u00e9ctricas. La paradoja es que he encontrado, siempre, que con una m\u00ednima inversi\u00f3n de bienes materiales, tal vez un 2% \u00f3 3 % por a\u00f1o de nuestro ingreso mundial, podr\u00edamos movilizar nuestra excelencia tecnol\u00f3gica para terminar con los horrores de la pobreza extrema, la enfermedad y la degradaci\u00f3n ambiental que causan un inmenso sufrimiento a nivel global y que de hecho ponen en peligro nuestra supervivencia. S\u00f3lo es cuesti\u00f3n de intentarlo.<br \/>\nEstamos frente a una crisis moral, no a una crisis material; encaramos un problema no de medios sino de fines. Como dir\u00eda Arist\u00f3teles, poseemos la techn\u00e9 (el conocimiento tecnol\u00f3gico) pero no la phronesis (la sabidur\u00eda moral) para elegir la supervivencia y no la muerte. Las palabras cuentan, y el Evangelio tanto como las ense\u00f1anzas de Arist\u00f3teles, Buda y Confucio sobre el camino que lleva a la felicidad a trav\u00e9s de la compasi\u00f3n pueden convertirse en indicadores de recuperaci\u00f3n de la seguridad.<br \/>\nFrancisco llegar\u00e1 a los Estados Unidos y a las Naciones Unidas en ocasi\u00f3n de los 70 a\u00f1os de la ONU, momento en que 193 gobiernos del mundo han decidido reunirse para tomar medidas solidarias a favor de un mundo mejor. El 25 de septiembre el Papa hablar\u00e1 ante los l\u00edderes mundiales, seguramente la mayor reuni\u00f3n de jefes de estado y gobierno en la historia, cuando estos l\u00edderes debatan la adopci\u00f3n de nuevos Objetivos de Desarrollo<br \/>\nSustentable para las futuras generaciones. \u00c9stos podr\u00edan convertirse en un faro para pol\u00edticos, sociedad civil, activistas, cient\u00edficos, empresarios y especialmente gente joven para volver a infundir compromisos de justicia social y sanidad ambiental en la pol\u00edtica y en nuestra vida cotidiana.<br \/>\nEl mensaje de Francisco ayudar\u00e1 a incorporar un lenguaje universal de virtud y felicidad a los objetivos que ser\u00e1n adoptados por los estados miembros de las Naciones Unidas. Creo que con este aliento los Estados Unidos y el mundo ser\u00e1n impulsados hacia un curso mejor para la seguridad, la dignidad humana y el bienestar de las pr\u00f3ximas generaciones.<\/p>\n<p><em>Traducci\u00f3n de Antonio M. Battro<\/em><\/p>\n<p>Jeffrey D. Sachs, economista, es profesor en la Universidad de Columbia en Nueva York y director del Earth Institute. Es consejero especial de Ban Ki-moon, Secretario General de las Naciones Unidas. Su libro m\u00e1s reciente es The Age of Sustainable Development (Columbia University Press, 2015).<br \/>\nHa participado recientemente en varias actividades de la Pontificia Academia de Ciencias, en particular en las sesiones sobre el desarrollo sustentable: Sustainable Humanity, Sustainable Nature: Our Responsibility<br \/>\nwww.pas.va\/content\/dam\/accademia\/pdf\/es41\/es41-sachs.pdf<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicamos algunos fragmentos del art\u00edculo publicado del reconocido economista Jeffrey D. Sachs en American Magazine en mayo pasado. 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