{"id":11369,"date":"2015-08-05T15:09:22","date_gmt":"2015-08-05T18:09:22","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=11369"},"modified":"2015-08-05T15:09:22","modified_gmt":"2015-08-05T18:09:22","slug":"el-aleph-olvidado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=11369","title":{"rendered":"El Aleph olvidado"},"content":{"rendered":"<p><strong><em>A partir del cuento El Aleph de Borges, Pablo Katchadji\u00e1n escribi\u00f3 una extra\u00f1a versi\u00f3n tirulada El Aleph engordado. fue denunciado por plagio y tambi\u00e9n se abri\u00f3 un debate en el que intervinieron conocidas figuras de las letras y el periodismo<\/em><\/strong>.<\/p>\n<p>Un amigo, que no quiere que su nombre figure en letras de molde (como se dec\u00eda antiguamente), me escribe sobre un triste hecho reciente con reflexiones que comparto casi plenamente. Me voy a permitir ahora hacer uso del plagio y firmar como propias muchas de sus afirmaciones. Es una persona culta y particularmente sensible a las manifestaciones art\u00edsticas. He compartido con \u00e9l largos y felices encuentros de lectura sobre textos de Jorge Luis Borges. Si se quejara luego de la apropiaci\u00f3n de pensamientos suyos que voy a escribir en seguida, dir\u00e9 que, m\u00e1s que copiar sus expresiones, he intervenido sus frases. Tema hoy en boga entre artistas y escritores.<br \/>\nSe trata del entredicho entre Mar\u00eda Kodama y Pablo Katchadji\u00e1n, que public\u00f3 un cuento titulado El Aleph engordado, en el que copia (salvo con brev\u00edsimos cambios) el cuento de Borges, pero le intercala una cantidad de frases y palabras de su propio cu\u00f1o que duplican la extensi\u00f3n del original.<br \/>\nHa sido notoria la reacci\u00f3n en defensa de Katchadji\u00e1n por parte de numerosas personalidades de la cultura. Pero no es descabellado afirmar que, en medio de la pasi\u00f3n de esta defensa, se han mezclado temas muy distintos, quiz\u00e1s en menoscabo del tema est\u00e9tico del cuento de Borges, y acaso de Borges mismo.<br \/>\nSi la pregunta es si una persona puede ser expropiada o llevada a prisi\u00f3n s\u00f3lo por estropear un cuento, no nos parece razonable la soluci\u00f3n judicial. Podr\u00e1 haber otras complicadas cuestiones legales a debatir sobre propiedad y derechos, pero no es este el lugar y no es nuestra competencia especial.<br \/>\nKatchadji\u00e1n ha insistido, para justificarse, en un elemento ajeno al relato de Borges: alega que el escritor argentino ha sido sacralizado y que \u00e9l ha realizado una suerte de profanaci\u00f3n de la obra. Dice que profanar es recuperar lo que ha sido sacralizado, traerlo al mundo de los hombres y hacerlo hablar. Esto presupone que lo sacro ni est\u00e1 en el mundo ni habla\u2026 Adem\u00e1s, lo que olvida es que el cuento de Borges sigue hablando admirablemente.<br \/>\nSabemos que Borges fue sensible a los cambios de significado que cada \u00e9poca impone a un texto y a las transformaciones de sentido que las diversas formas de leer pueden operar. Pero todo eso es lo que no da\u00f1a al texto, es aquello sobre lo que no vale la pena trabajar; sencillamente, ocurre, y no compromete a la literatura. Dice Borges: \u201cLa p\u00e1gina que tiene vocaci\u00f3n de inmortalidad puede atravesar el fuego de las erratas, de las versiones aproximativas, de las distra\u00eddas lecturas, de las incomprensiones, sin dejar el alma en la prueba\u201d. Es decir: hay textos que, a diferencia de otros, manifiestan con particular evidencia su propia relevancia y figura. Y cuando Borges dice que no hay muchas historias para contar, que la humanidad ha inventado unas pocas esenciales, abre a partir de aqu\u00ed dos caminos para su literatura: uno es la incesante evocaci\u00f3n agradecida de esos textos; el otro, el de \u201cagotar modestas variaciones\u201d. En su poema La luna afirma temer que Lugones ya haya usado alguna de las met\u00e1foras que \u00e9l va hilvanando.<br \/>\nPero esas modestas variaciones no consisten en repetir las grandes historias, en copiarlas, sino en aludirlas desde su propia virtud a trav\u00e9s de nuevas representaciones que tienen su valor propio, pero que se enriquecen con la gravitaci\u00f3n de la obra a la que se ha aludido, no reiterado. Para todos los grandes textos, incluso para El Aleph, vale, en parte, lo que Borges dice acerca de los cuentos de Julio Cort\u00e1zar: \u201cNadie puede contar el argumento de un texto de Cort\u00e1zar; cada texto consta de determinadas palabras en un determinado orden. Si tratamos de resumirlo verificamos que algo precioso se ha perdido\u201d.<br \/>\nEs importante, entonces, establecer una diferencia cualitativa entre una gran obra de arte y (por ejemplo) un experimento de taller literario. La primera supone una importancia espiritual de la que dan testimonio todos los que se han enriquecido con ella a lo largo del tiempo; el segundo tiene un potencial dinamizador que est\u00e1 m\u00e1s en el orden de lo did\u00e1ctico o lo provocador, pero que no constituye, de por s\u00ed, una obra en el sentido est\u00e9tico de la palabra.<br \/>\nEsto presenta un problema muy dif\u00edcil para el mundo de los que no son artistas y se dedican a las Letras: la especulaci\u00f3n, la cr\u00edtica, el periodismo cultural, la teor\u00eda y todas las disciplinas que se quieran invocar en torno de la literatura, est\u00e1n hechas de palabras. La poes\u00eda tambi\u00e9n, pero es otro espacio, otra valencia.<br \/>\nKatchadji\u00e1n anota, dentro de El Aleph engordado, una metodolog\u00eda que se impuso: \u201cEl trabajo de engordamiento tuvo una sola regla: no quitar ni alterar nada del texto original, ni palabras, ni comas, ni puntos, ni el orden\u201d. Afirmada esta regla, no rigurosamente respetada, \u00e9l interpola frases o palabras que extienden o interrumpen el cuento de Borges. Los agregados son raros y es dif\u00edcil comprender a fondo el prop\u00f3sito de esas extensiones. Ya el t\u00edtulo es vulgar (y sobre la idea de \u201cengordar\u201d el texto se vuelve dentro del relato). Justamente, el cuento presenta a Carlos Argentino Daneri, un mediocre infatuado que piensa que puede realizar un poema inmortal simplemente enumerando el universo en su totalidad. Borges lo define as\u00ed: \u201cHab\u00eda elaborado un poema que parec\u00eda dilatar hasta lo infinito las posibilidades de la cacofon\u00eda y del caos\u201d. Y se burla de todos los intentos por justificar esa poes\u00eda fallida: \u201cEn su poes\u00eda hab\u00edan colaborado la aplicaci\u00f3n, la resignaci\u00f3n y el azar; las virtudes que Daneri les atribu\u00eda eran posteriores. Comprend\u00ed que el trabajo del poeta no estaba en la poes\u00eda; estaba en la invenci\u00f3n de razones para que la poes\u00eda fuera admirable; naturalmente, ese ulterior trabajo modificaba la obra para \u00e9l, no para los otros\u201d.<br \/>\nEst\u00e1 claro que El Aleph es una especie de \u201canti Divina Comedia\u201d. Para Borges, la obra de Dante es lo m\u00e1s alto de cuanto se haya escrito. Dice el escritor argentino: \u201cSoy un hombre de letras y creo que el \u00e1pice de la literatura y de las literaturas es la Comedia. Es muy dif\u00edcil, trat\u00e1ndose de cumbres, saber cu\u00e1l es la m\u00e1s alta, y la Comedia est\u00e1 hecha de cumbres [&#8230;] La Divina Comedia es el libro m\u00e1s justificable y m\u00e1s firme de todas las literaturas [\u2026] La peregrinaci\u00f3n de Dante, que lleva a la visi\u00f3n beat\u00edfica y al mejor libro que han escrito los hombres [\u2026] Dante edific\u00f3 el mejor libro que la literatura ha alcanzado [\u2026] Es el poema m\u00e1ximo de todas las literaturas [\u2026] Ya que Dante era esencialmente un hombre de letras, por qu\u00e9 no suponer que se le ocurri\u00f3, o mejor dicho, que descubri\u00f3, que entrevi\u00f3 un argumento para otro poema. Si pudi\u00e9ramos llegar a esa idea, habr\u00edamos hecho algo&#8230; ser\u00edamos casi Dante; porque, \u00bfqu\u00e9 puede escribirse despu\u00e9s de haber escrito La Divina Comedia? Parecer\u00eda que en ese libro ya est\u00e1 todo\u201d.<br \/>\n\u00bfPor qu\u00e9, entonces, volver precisamente al cuento El Aleph para transformarlo en un f\u00e1rrago? \u00bfHa jugado el autor a ser una especie de \u201canti Borges\u201d? \u00bfO ha jugado a transformarlo a Borges, dentro de uno de sus textos, en una suerte de Daneri? \u00bfHa jugado Katchadji\u00e1n a ser Daneri \u00e9l mismo? Quiz\u00e1s la ense\u00f1anza profunda del autor de El Aleph engordado sea haber mostrado los peligros de una \u201cprofanaci\u00f3n\u201d, de una desfiguraci\u00f3n de un cuento hermoso.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A partir del cuento El Aleph de Borges, Pablo Katchadji\u00e1n escribi\u00f3 una extra\u00f1a versi\u00f3n tirulada El Aleph engordado. fue denunciado por plagio y tambi\u00e9n se&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[960],"class_list":["post-11369","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura","tag-letras"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-2Xn","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11369","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=11369"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11369\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":11370,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11369\/revisions\/11370"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=11369"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=11369"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=11369"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}