{"id":11394,"date":"2015-09-02T12:36:43","date_gmt":"2015-09-02T15:36:43","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=11394"},"modified":"2015-09-02T12:36:43","modified_gmt":"2015-09-02T15:36:43","slug":"los-desafios-del-nuevo-codigo-civil-y-comercial","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=11394","title":{"rendered":"Los desaf\u00edos del nuevo C\u00f3digo Civil y Comercial"},"content":{"rendered":"<p>Cuando el gobierno de la presidente Cristina Fern\u00e1ndez de Kirchner llev\u00f3 a discusi\u00f3n el proyecto de un nuevo C\u00f3digo Civil y Comercial de la Naci\u00f3n, que puso en tela de juicio casi un siglo y medio de elaboraci\u00f3n jur\u00eddica argentina, la Conferencia Episcopal hizo un llamado a la reflexi\u00f3n, advirtiendo la importancia que tienen las leyes (y \u00e9sta en particular), su funci\u00f3n mod\u00e9lica y docente, y el hecho de que no hay leyes moralmente neutras. Invit\u00f3 a \u201ctamizar las distintas opiniones y propuestas en miras del bien com\u00fan\u201d, y pidi\u00f3 un debate amplio y sereno. Tambi\u00e9n expres\u00f3 una especial y fundada preocupaci\u00f3n por el contenido de las normas entonces proyectadas en materia de derecho de familia y las referidas a la vida humana, la familia, los ni\u00f1os y algunas m\u00e1s. La misma amplitud de debate reclamaron universidades y colegios profesionales, entre otros.<br \/>\nLamentablemente, ese di\u00e1logo no se produjo. Apenas se sucedieron algunos mon\u00f3logos sin escucha ni respuesta, avances espasm\u00f3dicos donde, luego de meses de silencio, de pronto, por la prepotencia del n\u00famero de los legisladores oficialistas, el nuevo C\u00f3digo fue sucesivamente aprobado en el Senado y en la C\u00e1mara de Diputados (con tr\u00e1mites no exentos de violaciones reglamentarias y cuestionamientos formales), y finalmente y para coronar ese proceso, se decidi\u00f3 el adelantamiento de su entrada en vigencia. En definitiva, el 1\u00ba de agosto pasado comenz\u00f3 a regir un C\u00f3digo Civil y Comercial que todav\u00eda no ha podido ser siquiera estudiado en profundidad, y mucho menos digerido en todo su alcance, no ya por la poblaci\u00f3n en general, sino ni siquiera por jueces, funcionarios y abogados.<br \/>\nNi la Naci\u00f3n ni las provincias alcanzaron a adaptar sus c\u00f3digos y leyes procesales al nuevo C\u00f3digo Civil y Comercial, ni tampoco a dictar m\u00faltiples reglamentaciones que son necesarias para hacer operativas algunas de las novedades. El C\u00f3digo carece de reglas claras y suficientes para el tr\u00e1nsito ordenado del viejo r\u00e9gimen al nuevo, lo que afecta a juicios en tr\u00e1mite, contratos en ejecuci\u00f3n y m\u00faltiples relaciones jur\u00eddicas.<br \/>\nSon much\u00edsimos los temas en los que se depende de interpretaciones jurisprudenciales, que ir\u00e1n fijando los alcances de las nuevas normas. Pero esas interpretaciones tardar\u00e1n muchos a\u00f1os en fraguar, por lo que mientras tanto habr\u00e1 incertidumbre. Esto se ver\u00e1 en materias muy diversas: el derecho de familia, los derechos reales, los contratos. En muchos casos ni siquiera se conocen las fuentes utilizadas, sea por los codificadores, por el Ejecutivo o por la mayor\u00eda del Congreso para algunos de los cambios realizados al anteproyecto original. Hay vac\u00edos y tambi\u00e9n contradicciones internas, que en algunos casos fueron advertidos pero sin merecer la atenci\u00f3n de los legisladores. Hay tambi\u00e9n temas diferidos a leyes futuras, como el r\u00e9gimen de los pueblos originarios o la protecci\u00f3n debida a los embriones humanos concebidos fuera del seno materno, hoy expuestos a manipulaciones.<br \/>\nCiertamente hay en el nuevo C\u00f3digo Civil y Comercial aciertos indudables. Pero se trata, por lo menos, de una obra inmadura, incompleta, que hubiera requerido de una revisi\u00f3n m\u00e1s cuidadosa, de una discusi\u00f3n m\u00e1s sincera en muchos temas, y de un tiempo prolongado de docencia antes de su entrada en vigor. Claro que ahora s\u00f3lo queda lamentarse, porque no es razonable pensar en una vuelta atr\u00e1s.<br \/>\nLentamente la sociedad toma nota, a veces con sorpresa, de las nuevas reglas que le han sido impuestas, y descubre c\u00f3mo afectan a la vida de los consorcios, a los contratos de locaci\u00f3n, a las herencias o a los tratamientos m\u00e9dicos, por dar ejemplos. Alguien advierte que ahora el marido puede utilizar el apellido de la mujer (aunque en rigor en el matrimonio ya no hay m\u00e1s \u201cmarido y mujer\u201d, sino \u201ccontrayentes\u201d, porque el modelo ha pasado a ser el \u201cmatrimonio igualitario\u201d entre personas del mismo sexo); o bien que el apellido de los hijos puede decidirse por sorteo entre el de uno u otro de los progenitores (que ya no se llaman tampoco padre y madre), y que el nombre de pila no necesita ser inequ\u00edvoco en cuanto al sexo. Quienes hab\u00edan elegido no casarse y simplemente convivir, se encuentran de pronto sometidos imperativamente a un r\u00e9gimen de \u201cuni\u00f3n convivencial\u201d tanto o m\u00e1s exigente que el matrimonio; y quien hab\u00eda cre\u00eddo casarse para toda la vida descubre que su c\u00f3nyuge ya no est\u00e1 obligado a la convivencia ni a la fidelidad, y que puede poner fin al matrimonio en forma unilateral y en cualquier momento para perseguir su propio e individual proyecto de vida. Los padres aprender\u00e1n que no pueden llevar a su hijo de trece a\u00f1os al dentista si \u00e9l no quiere, y que si lo intentan se arriesgan a ser demandados por el adolescente d\u00edscolo.<br \/>\nHay una gran responsabilidad de los legisladores en \u00e9stos y muchos otros cambios que han introducido en la legislaci\u00f3n. Los que votaron a favor, porque en muchos casos ni siquiera han le\u00eddo lo que aprobaron, obedeciendo al mandato presidencial. Los que no lo hicieron, porque tampoco demostraron un gran esfuerzo para expresar sus posiciones y, sobre todo, para explicar a sus votantes lo que estaba ocurriendo. Es claro que no todos los diputados y senadores deben ser juristas exquisitos. Pero tienen una responsabilidad que les demanda, al menos, enterarse de lo que votan.<br \/>\nCabe una cuota de responsabilidad tambi\u00e9n a los medios de comunicaci\u00f3n. El proceso de cambio legislativo transcurri\u00f3 en medio de cierta frivolidad, donde apenas si se repet\u00edan frases hechas acerca de los supuestamente enormes \u201cavances\u201d y \u201campliaciones de derechos\u201d. Tampoco puede callarse la responsabilidad, evidente, de los redactores de la nueva legislaci\u00f3n, ahora dedicados a hacer publicidad de su obra y a vender libros donde la justifican, ni obviamente de la Presidente que la impuls\u00f3 como un deseo personal.<br \/>\nLo que queda por delante es una tarea ingente. Es necesario construir un entramado de doctrina y jurisprudencia que vaya colmando los vac\u00edos de la ley, salvando sus contradicciones, definiendo sus alcances. Algunos se han lanzado a hacerlo montados sobre las modas que informan el C\u00f3digo Civil y Comercial, al servicio de la ideolog\u00eda de g\u00e9nero y la agenda LGBT (lesbianas, gays, bisexuales y trans). Otros se preocupan por sus propios intereses sectoriales o profesionales. M\u00e1s all\u00e1 de eso, es imperiosa una labor seria de la academia y de los jueces, que rescaten lo m\u00e1s valioso de la gran tradici\u00f3n jur\u00eddica argentina y lo armonicen con las nuevas soluciones que efectivamente eran necesarias para problemas y situaciones tambi\u00e9n nuevos.<br \/>\nMientras tanto, la vida sigue. La mayor parte de las personas seguir\u00e1n amaneciendo cada d\u00eda y tratando de vivir como mejor puedan: los c\u00f3nyuges sacrific\u00e1ndose muchas veces por el otro y por los hijos, los ciudadanos honestos honrando su palabra y sus contratos, los buenos jueces procurando impartir Justicia, acaso m\u00e1s confiados en la equidad que en textos legales a\u00fan ignotos. Es que no es habitual que alguien consulte el C\u00f3digo Civil antes de salir de su casa para ver qu\u00e9 debe hacer. Lo triste ser\u00e1 que a veces, cuando por alg\u00fan conflicto concreto decida hacerlo, acaso encuentre que el legislador no ha pensado en la mayor parte de los ciudadanos de a pie. Habr\u00e1 que confiar en que el tiempo, y gobiernos que vengan y que piensen m\u00e1s en el bien com\u00fan a la hora de legislar, vayan resolviendo las cosas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando el gobierno de la presidente Cristina Fern\u00e1ndez de Kirchner llev\u00f3 a discusi\u00f3n el proyecto de un nuevo C\u00f3digo Civil y Comercial de la Naci\u00f3n,&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[7],"tags":[935],"class_list":["post-11394","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-editoriales","tag-codigo-civil-y-comercial"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-2XM","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11394","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=11394"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11394\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":11397,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11394\/revisions\/11397"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=11394"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=11394"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=11394"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}