{"id":11418,"date":"2015-09-02T13:31:44","date_gmt":"2015-09-02T16:31:44","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=11418"},"modified":"2015-09-02T13:31:44","modified_gmt":"2015-09-02T16:31:44","slug":"matrimonio-civil-bailando-sobre-el-titanic","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=11418","title":{"rendered":"\u00bfMatrimonio? civil: bailando sobre el Titanic"},"content":{"rendered":"<p>Durante la discusi\u00f3n sobre la ley de matrimonio homosexual (\u201cigualitario\u201d) la comunidad cat\u00f3lica en su enorme mayor\u00eda crey\u00f3 que s\u00f3lo se estaba discutiendo sobre la homosexualidad, o sobre el reconocimiento legal de las uniones entre personas homosexuales. Pero no es as\u00ed. Detr\u00e1s de estos temas, la discusi\u00f3n de fondo era otra: \u00bfpuede el Estado reformular instituciones que lo preceden, que \u00e9l mismo no ha creado sino s\u00f3lo reconocido, y para cuya protecci\u00f3n y promoci\u00f3n existe? \u00bfHasta d\u00f3nde llega el poder del Estado sobre la sociedad? \u00bfEs su due\u00f1o o su servidor? Y si la sociedad, aletargada, le reconoce esa autoridad omn\u00edmoda, \u00bfd\u00f3nde podr\u00e1 fijarse un l\u00edmite?<br \/>\nDe hecho, con la ley del matrimonio \u201cigualitario\u201d, el Estado argentino, gracias al apoyo o la pasividad de gran parte de la sociedad argentina, se ha arrogado una atribuci\u00f3n que no le compete, y ha distorsionado irreversiblemente la l\u00f3gica misma de la instituci\u00f3n matrimonial. \u00c9sta, como atestiguan todas las culturas a lo largo de la historia, ten\u00eda sentido como instituci\u00f3n destinada a proteger las uniones heterosexuales potencialmente reproductivas, y darles el marco de estabilidad necesario para que est\u00e9n en condiciones de formar familias y educar a los hijos (aunque de hecho esto pudiera no verificarse en muchos casos concretos). El Estado ha decidido dar la espalda a esa realidad. Por ello, a partir de la ley mencionada, el matrimonio civil ha dejado de existir. Que la ley llame \u201cmatrimonio\u201d a la uni\u00f3n legal regulada hoy bajo ese nombre es tan irrelevante como una ley declarara que un elefante es una jirafa.<br \/>\nLa entrada en vigencia del nuevo C\u00f3digo Civil, tras un proceso ins\u00f3litamente apresurado, desprolijo y llevado adelante a los empellones, no hace m\u00e1s que confirmar y completar lo anterior. Una figura meramente contractual y m\u00e1s endeble que cualquier contrato comercial, con divorcio express y sin causa, ausencia de un deber propiamente jur\u00eddico de fidelidad, cohabitaci\u00f3n o de asistencia (no econ\u00f3mica), etc. \u00bfQu\u00e9 tiene que ver eso con la instituci\u00f3n matrimonial?<br \/>\nA este interrogante se le podr\u00eda dar una respuesta f\u00e1cil: \u201cEl modo en que la sociedad concibe las instituciones es din\u00e1mico. Hoy mucha gente, sobre todo los m\u00e1s j\u00f3venes, piensan en v\u00ednculos m\u00e1s flexibles y provisorios. La ley debe reflejar la realidad\u201d. Es una visi\u00f3n muy discutible. Quien salga a la vereda de casa y pregunte a cualquier transe\u00fante qu\u00e9 es el matrimonio podr\u00e1 constatar hasta qu\u00e9 punto lo es. \u00bfSe trata de \u201clo que piensa la gente\u201d, o es la ideolog\u00eda de minor\u00edas organizadas que aprovechan sus oportunidades pol\u00edticas sin escr\u00fapulos? Por otro lado, la ley no deber\u00eda someterse al criterio de un realismo craso, ella tiene una funci\u00f3n pedag\u00f3gica. Permitir que el consentimiento nupcial del d\u00eda de hoy pueda ser revocado ma\u00f1ana sin justificaci\u00f3n, dispensar de la fidelidad y la cohabitaci\u00f3n como deberes puramente \u201cmorales\u201d, privar al c\u00f3nyuge abandonado que se ha mantenido fiel a sus deberes de estado del derecho a una declaraci\u00f3n de inocencia, es dar la espalda a valores fundamentales para la convivencia social.<br \/>\nLa \u201cneutralidad\u201d de este modo de legislar es s\u00f3lo aparente. Puede parecer parad\u00f3jico que un gobierno autoritario haya impulsado con semejante determinaci\u00f3n una legislaci\u00f3n tan extremadamente individualista, pero en realidad se trata de un proyecto coherente. \u00bfQu\u00e9 m\u00e1s funcional para un poder que busca sacudirse de todo l\u00edmite que contar con una sociedad d\u00e9bil, con matrimonios y familias fr\u00e1giles, un agregado de individuos con v\u00ednculos interpersonales precarios e identidades l\u00e1biles, individuos b\u00e1sicamente desamparados frente al Estado, f\u00e1cil presa de la manipulaci\u00f3n emotiva y la movilizaci\u00f3n al servicio de la \u201cCausa\u201d? Pero, como Esa\u00fa vendi\u00f3 su primogenitura por un plato de lentejas, hoy al menos una parte de la sociedad parece dispuesta a resignar sus libertades p\u00fablicas por las lentejas de estas pretendidas libertadas privadas.<br \/>\nEn laArgentina, la sociedad fundada en la familia, capaz de formar ciudadanos libres y responsables, marcha rumbo al naufragio. Su lugar ser\u00e1 ocupado por una nueva sociedad \u201credefinida\u201d por el Estado. Es f\u00e1cil adivinar qui\u00e9n estar\u00e1 al servicio de qui\u00e9n. Mientras tanto, una gran parte de la sociedad argentina, creyentes incluidos, danza distra\u00edda sobre la cubierta del Titanic al son de sus propios asuntos, los vaivenes del d\u00f3lar o la pol\u00e9mica pol\u00edtica del d\u00eda. Esta vez nadie podr\u00e1 alegar que el iceberg fatal se escond\u00eda en las tinieblas de la noche: el que nos espera est\u00e1 a la vista de todos, a plena luz del d\u00eda.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Durante la discusi\u00f3n sobre la ley de matrimonio homosexual (\u201cigualitario\u201d) la comunidad cat\u00f3lica en su enorme mayor\u00eda crey\u00f3 que s\u00f3lo se estaba discutiendo sobre la&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[965],"tags":[954],"class_list":["post-11418","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-opinion-2","tag-comentarios"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-2Ya","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11418","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=11418"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11418\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":11421,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11418\/revisions\/11421"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=11418"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=11418"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=11418"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}