{"id":11442,"date":"2015-09-02T14:48:40","date_gmt":"2015-09-02T17:48:40","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=11442"},"modified":"2015-09-02T14:48:40","modified_gmt":"2015-09-02T17:48:40","slug":"la-tecnologia-y-sus-alcances","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=11442","title":{"rendered":"La tecnolog\u00eda y sus alcances"},"content":{"rendered":"<p>El 18 de mayo de 1870 el ministro del Interior Dalmacio V\u00e9lez Sarsfield, en representaci\u00f3n del Gobierno nacional, tuvo a su cargo la inauguraci\u00f3n del Ferrocarril Central Argentino en C\u00f3rdoba, pronunciando un discurso en el que aplaudi\u00f3 vigorosamente el papel de las comunicaciones y de la ingenier\u00eda en el desarrollo y bienestar de la naci\u00f3n.<br \/>\nCreo oportuno copiar algunos p\u00e1rrafos de V\u00e9lez Sarsfield que muestran la importancia asignada al tema en esa \u00e9poca: \u201cEn los siglos anteriores, el buen o mal gobierno, la fortuna o desgracia de los pueblos pasaba sucesivamente. A veinte a\u00f1os de paz, suced\u00edan veinte a\u00f1os de guerra. Un mal gobierno destru\u00eda el progreso de un siglo, y s\u00f3lo despu\u00e9s de largos a\u00f1os pod\u00eda la sociedad volver a su primer equilibrio. Este es el flujo y reflujo de la historia de la humanidad.<br \/>\nPero sobre este movimiento hab\u00eda otro m\u00e1s alto que necesariamente deb\u00eda criar el destino permanente de los pueblos: el movimiento intelectual, el movimiento que produce el progreso de las ciencias y de las artes.<br \/>\nAl progreso intelectual van cediendo la esclavitud, el fanatismo de las religiones, las guerras intestinas, todos los males que la humanidad ha sufrido. Su resultado inmediato son los grandes descubrimientos, y los grandes descubrimientos, se\u00f1ores, no pasan jam\u00e1s, ni hay poder en los hombres para destruirlos o contener su ben\u00e9fica influencia. Ellos han alcanzado hoy a dar una vida permanente a la moral, a la paz, a la riqueza de las naciones.<br \/>\nUno de ellos, el vapor aplicado a la locomoci\u00f3n, es el poderoso instrumento que la Providencia parece haber designado para la conservaci\u00f3n del orden del mundo, porque \u00e9l reproduce los elementos suficientes para contener las malas pasiones.<br \/>\nAs\u00ed, se\u00f1ores, esta obra que vamos a inaugurar no pasar\u00e1 jam\u00e1s. Las tempestades pol\u00edticas no podr\u00e1n destruirla, ni impedir o contener su fuerza de progreso en todos los intereses sociales. Ella fijar\u00e1 la suerte de esta provincia, y su bienestar no ser\u00e1 transitorio. Ella por s\u00ed crear\u00e1 fuentes inagotables de riqueza, de seguridad y tranquilidad. Ella tambi\u00e9n es el exordio de un cambio radical en el ser de toda la Rep\u00fablica. En adelante, a estos pueblos destinados a ofrecer s\u00f3lo contingentes de sangre, viene esa m\u00e1quina a conducirlas al campo de la paz. El silbido de las balas, el ruido de los combates que por tantos a\u00f1os se han sucedido en este pueblo, callar\u00e1 por siempre. La voz de esa m\u00e1quina excita intereses m\u00e1s vivos, conforme con los deberes de los hombres hacia la sociedad, y con sus primeras obligaciones hacia la familia. Ella viene a despertar a estos pueblos del letargo en que han vivido, a desterrar el ocio, poniendo al alcance de todos los elementos de prosperidad y fortuna. Ella har\u00e1 que las fuerzas y tesoros de nuestro pa\u00eds no se conviertan en medios de guerra y de muerte. Su columna de humo ser\u00e1 como la columna de fuego que en otro tiempo gui\u00f3 a los hebreos a la tierra de promisi\u00f3n.<br \/>\n\u00bfPara qu\u00e9 descender a enumerar los beneficios que los ferrocarriles traen a los valores territoriales, a las industrias de todo g\u00e9nero, a las nuevas empresas que desenvuelven la riqueza general que cr\u00edan?<br \/>\nLa experiencia de los lugares en que ellos se han asentado los ha hecho sensibles a todos. Os dir\u00e9 solamente que los ferrocarriles han puesto en evidencia una verdad tambi\u00e9n comprobada en los principios de la econom\u00eda social: que ellos sirven en igual grado a intereses que parecen inconciliables, los del productor y consumidor; siempre el principio de la armon\u00eda en todas las profesiones, en todas las industrias; siempre la solidaridad en todos los intereses de la vida de los pueblos; la industria de uno cr\u00eda la industria de otro; la riqueza particular es una riqueza en expectativa para todos. La facilidad de las comunicaciones ensancha as\u00ed indefinidamente el campo de la vida; y si vivir es trabajar, producir y obrar en todo sentido, el individuo de hoy vivir\u00e1 m\u00e1s que sus antepasados, vida m\u00e1s \u00fatil a su patria y a la generaci\u00f3n que le suceda. (\u2026) Los efectos morales de esta obra corresponder\u00e1n a sus efectos materiales. La facilidad para comunicarse los hombres de este pueblo a las mayores distancias por medio del ferrocarril, traer\u00e1 una profunda y feliz revoluci\u00f3n en los h\u00e1bitos y costumbres de hoy; y si consideramos sus efectos sobre las ideas y la inteligencia, sus productos mentales y morales aparecer\u00e1n sobre el hombre mismo. El sentimiento de la fraternidad entre los hombres se radica fuertemente en el coraz\u00f3n, a medida que viene a ser m\u00e1s f\u00e1cil y m\u00e1s frecuente el contacto entre las personas de diversos idiomas, de diversas patrias, de diversas religiones\u201d.<br \/>\nQuiz\u00e1s, en estos momentos, un funcionario nacional, ante la inauguraci\u00f3n de un tema moderno considerado de gran importancia, pudiera expresar un discurso an\u00e1logo pero referido a las computadoras, las telecomunicaciones o Internet. Sobre este tema, el papa Francisco difundi\u00f3, el 8 de junio de este a\u00f1o, en el Pontificio Consejo para las Comuniones Sociales, cinco consejos a los j\u00f3venes a la hora de \u201cusar bien\u201d Internet y la TV. El Pont\u00edfice las resumi\u00f3 as\u00ed: primero, saber elegir (\u201cSi veo que un programa no es bueno para m\u00ed, que echa por tierra los valores, lo dejo\u201d); luego, evitar la fantas\u00eda mala (\u201cSi busc\u00e1s en la computadora programas sucios, perd\u00e9s la dignidad\u201d). Tambi\u00e9n hizo un llamado a cuidarse de los ciclos vac\u00edos, sin valores, que fomentan el hedonismo y el consumismo, que defini\u00f3 como el \u201cc\u00e1ncer de la sociedad\u201d.<br \/>\nAdem\u00e1s, Francisco propuso colocar las computadoras y la televisi\u00f3n en un lugar com\u00fan del hogar, y desaconsej\u00f3 que los chicos tengan la PC en el cuarto. Por \u00faltimo, el Papa invit\u00f3 a no ser esclavo de los dispositivos: \u201cEstar demasiado pegado a computadoras, tel\u00e9fonos m\u00f3viles, etc\u00e9tera, hace da\u00f1o al alma y quita la libertad. Te hace esclavo de esos medios\u201d.<br \/>\nEs curioso: en muchas familias los pap\u00e1s y mam\u00e1s dicen \u201cestamos en la mesa con los hijos y ellos con el tel\u00e9fono m\u00f3vil est\u00e1n en otro mundo\u201d. \u201cEl lenguaje virtual es una realidad que no podemos negar, pero cuando nos lleva fuera de la vida com\u00fan es una patolog\u00eda\u201d, dijo Francisco.<\/p>\n<p><em>El autor es Ingeniero, investigador y miembro de las Academias de Ciencias Exactas, Educaci\u00f3n y Letras.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El 18 de mayo de 1870 el ministro del Interior Dalmacio V\u00e9lez Sarsfield, en representaci\u00f3n del Gobierno nacional, tuvo a su cargo la inauguraci\u00f3n del&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[944,5],"tags":[758],"class_list":["post-11442","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-actualidad-2","category-sociedad","tag-sociedad"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-2Yy","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11442","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=11442"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11442\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":11443,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11442\/revisions\/11443"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=11442"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=11442"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=11442"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}