{"id":11490,"date":"2015-09-09T12:25:22","date_gmt":"2015-09-09T15:25:22","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=11490"},"modified":"2015-10-02T15:18:55","modified_gmt":"2015-10-02T18:18:55","slug":"quo-vadis-la-tragedia-de-los-migrantes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=11490","title":{"rendered":"\u00bfQuo Vadis? La tragedia de los migrantes"},"content":{"rendered":"<p><strong>La situaci\u00f3n de los migrantes sirios y las im\u00e1genes de desesperaci\u00f3n conmueven al mundo y ponen presi\u00f3n sobre los l\u00edderes del mundo. Se trata de una situaci\u00f3n que no es nueva en la historia y la Argentina tiene un papel que cumplir. <\/strong><\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 es lo que en verdad importa? \u00bfLa cotidiana muerte en masa de los ahogados en el Mediterr\u00e1neo o los muertos de tantos otros modos? \u00bfO nuestra conmoci\u00f3n ante algunas de esas im\u00e1genes? \u00bfLa b\u00fasqueda real de alguna soluci\u00f3n al drama, o el solo acallar, de alg\u00fan modo, el reclamo de las conciencias perturbadas? \u00bfLas culpas de los otros o las nuestras? En fin: \u00bfellos o nosotros?<\/p>\n<p>La profusa informaci\u00f3n, con pat\u00e9ticas im\u00e1genes incluidas, abruma a los europeos, y no s\u00f3lo a ellos. Varias guerras, extendidas durante a\u00f1os; masacres e intentos genocidas; ejecuciones p\u00fablicas crueles, expuestas con brutal sensacionalismo; miserables barcazas, repletas de desesperados que terminan, muchos de ellos, ahogados en el Mediterr\u00e1neo; verdaderos campos de concentraci\u00f3n que esperan a los sobrevivientes de esas ordal\u00edas; opiniones pol\u00edticas contrapuestas, entre el rechazo, a veces infame, y la misericordia, no siempre efectiva, para los que tienen la \u201csuerte\u201d de llegar a las costas europeas. Todo esto y un listado mucho m\u00e1s extenso \u2013no hace falta abundar, es bien sabido\u2013 desbordan los apacibles l\u00edmites de nuestras tristes conciencias. \u201cNuestras\u201d quiere decir aqu\u00ed, no s\u00f3lo las de los europeos, directos recipiendarios de la tragedia, sino tambi\u00e9n la de los m\u00e1s o menos alejados de los varios teatros de tantas multiplicadas desgracias.<\/p>\n<p>Las tant\u00edsimas \u2013son muchas\u2013 migraciones de desesperados desde incontables lugares \u2013no s\u00f3lo del norte y del centro del continente africano, tambi\u00e9n del Medio Oriente y de otros pa\u00edses de Asia central, para no referirnos a las Am\u00e9ricas\u2013 mueven, al fin (era ya hora) las conciencias; las ponen a prueba, las interrogan y las acosan. La lista de los pa\u00edses o lugares desde donde salen (escapan, huyen, emigran; cualquier palabra resulta v\u00e1lida) es extensa. Las cifras, en la mayor\u00eda de los casos, millonarias. Los destinos, no menos numerosos. La crueldad y el cinismo de quienes negocian y trafican, horrendos. Todo esto es ya bien conocido y se encuentra f\u00e1cilmente en la inmensa informaci\u00f3n disponible por todos los medios.<\/p>\n<p>Entonces, \u00bfqu\u00e9? En principio, se trata de casos en los que nadie puede arrojar la primera piedra, es decir, pretenderse a s\u00ed mismo inocente, como para tener derecho de acusar a los dem\u00e1s. Hay muchas, demasiadas culpas, nuevas y acumuladas, de todas las dimensiones y naturaleza: hist\u00f3ricas, pol\u00edticas, ideol\u00f3gicas, culturales, religiosas, sociales, econ\u00f3micas, etc. La cuesti\u00f3n es otra: \u00bfqu\u00e9 hacer?\u00a0 All\u00ed comienza la verdadera, la real cuesti\u00f3n.<\/p>\n<p>Luego de las primeras y obvias reacciones elementales, que suelen ser emotivas; incluso luego de las primeras medidas, m\u00e1s o menos urgentes, como la recepci\u00f3n \u2013y aceptaci\u00f3n, que no es necesariamente descontada\u2013 de los desesperados, los que llegan, al fin, a las costas o a los l\u00edmites de la salvaci\u00f3n, y luego del reclamo humanitario de misericordia reiterado \u2013Francisco ha hecho ya varios, todos esenciales e imperiosos\u2013 llega inevitable y urgentemente el nudo al ojo de la aguja.<\/p>\n<p>\u00bfEs cuesti\u00f3n de recibirlos a todos, sin l\u00edmite, a medida que llegan, intentando rescatarlos de las fauces, no s\u00f3lo del mar (\u00e9l, el mar, seguro que no es culpable), sino de sus propios cong\u00e9neres? \u00bfSe debe actuar sobre quienes provocan tales cat\u00e1strofes humanitarias, movi\u00e9ndolos, o incluso oblig\u00e1ndolos a desistir de tales acciones? \u00bfHabr\u00e1 que convocar a todos, sin excepci\u00f3n alguna, a asumir responsabilidades y obligaciones compartidas respecto de tantas v\u00edctimas? Estos y otros interrogantes est\u00e1n hoy abiertos. Y, por cierto, no parecen de sencilla soluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Las reacciones \u2013pol\u00edticas, ideol\u00f3gicas, culturales y varias m\u00e1s\u2013 en algunos pa\u00edses receptores son notoriamente contradictorias. Van desde posiciones humanitarias, abiertas, generosas, hasta las crecientemente reaccionarias, racistas, prejuiciadas, de rechazo cerrado, de sospechas y de miedo extendido hacia el futuro. De todos modos, ning\u00fan gobierno, en particular los europeos \u2013recipiendarios de los mayores contingentes\u2013 puede darse el lujo de desatender la evoluci\u00f3n de la propia opini\u00f3n p\u00fablica. Los humores y actitudes pueden hasta cambiar gobiernos. Constituyen una clara limitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Las lecciones de la historia, al menos, podr\u00edan ser tenidas en cuenta. La mayor es que una crisis semejante no es novedosa. Por el contrario, se ha reiterado varias veces. Y no es necesario remitirse a \u00e9pocas remotas, puede ser recordado por quienes a\u00fan viven. Luego de la Segunda Guerra Mundial, en el per\u00edodo comprendido desde 1944 hasta los primeros a\u00f1os de la d\u00e9cada de 1950, decenas de millones de migrantes desde el este hacia el oeste de Europa, forzados o voluntarios, fueron un enorme drama, una real tragedia, de proporciones muy superiores a la actual. Y Europa, aunque deshecha, destrozada f\u00edsica y moralmente por aquella hecatombe, absorbi\u00f3, incorpor\u00f3, incluy\u00f3 a aquellos no menos desesperados. Sobrevivieron y prosperaron, en Europa, y algunos en otras latitudes. M\u00e1s cercanos en el tiempo, las varias guerras civiles o de otra naturaleza en el \u00e1mbito mediterr\u00e1neo \u2013Argelia, El L\u00edbano, Palestina, Grecia, la ruptura y disoluci\u00f3n de la ex Yugoslavia; la lista es extensa y harto conocida\u2013 provocaron tambi\u00e9n masivas migraciones, no menos dram\u00e1ticas.<\/p>\n<p>Es imposible negar que existe ya experiencia, memoria, capacidad, conocimiento suficiente como para resolver este drama. No es ni totalmente nuevo, ni mayor que los precedentes. Est\u00e1 claramente al alcance de la inteligencia y, es de esperar, del coraje moral y c\u00edvico de los receptores el encontrarle soluciones aceptables. Claro est\u00e1, el problema no es s\u00f3lo europeo, en cuanto recipiendarios de las migraciones m\u00e1s numerosas, ni medio oriental. Es, hay que admitirlo, m\u00e1s all\u00e1 de las im\u00e1genes recientes, universal. Merece la misma atenci\u00f3n, por lo menos, que la que ya reciben el medio ambiente, el clima, el agua, la energ\u00eda, los derechos humanos y los temas considerados centrales, absolutos, globales. Universales.<\/p>\n<p>\u00bfValdr\u00e1 la pena proponer una conferencia internacional dedicada a las migraciones?<\/p>\n<p>Mientras tanto, nosotros, por casa, \u00bfc\u00f3mo andamos? \u00bfQu\u00e9 deber\u00edamos hacer? La Argentina es un caso \u2013como siempre\u2013 extra\u00f1o. A comienzos del siglo XXI, \u00bfes a\u00fan un pa\u00eds de inmigraci\u00f3n? Los n\u00fameros, aunque no del todo actualizados, indicar\u00edan que s\u00ed lo es. Centenares de miles de personas del exterior se incorporan a la poblaci\u00f3n argentina anualmente. Nuestro pa\u00eds contin\u00faa absorbiendo poblaci\u00f3n, con o sin crisis. Var\u00edan los n\u00fameros a\u00f1o a a\u00f1o, pero la inmigraci\u00f3n contin\u00faa. Se sabe, la inmensa mayor\u00eda proviene del propio continente. Desde otras latitudes, los n\u00fameros son mucho menores, poco significativos.<\/p>\n<p>La Argentina tiene una historia que no deber\u00eda deshonrar. Fue receptora, en un no tan remoto pasado, de migraciones sustanciales de varias procedencias extra continentales. Nos creemos y nos juzgamos, nosotros mismos, \u201cgenerosos\u201d. \u00bfLo somos a\u00fan? No es una pregunta menor ni intrascendente. Es grave.<\/p>\n<p>El pa\u00eds, en esta circunstancia, deber\u00eda volver a demostrar, inequ\u00edvocamente, la generosidad que proclama haber tenido en el pasado. Las actuales pol\u00edticas migratorias, por s\u00ed mismas, son insuficientes. Si bien su ejecuci\u00f3n es una tarea compleja, t\u00e9cnica, especializada, la decisi\u00f3n pol\u00edtica fundamental la trasciende. No puede limitarse, como en este caso para los sirios, a permitir la inmigraci\u00f3n de s\u00f3lo aquellos que ya tengan parientes o conocidos que los quieran \u201cllamar\u201d. Con semejante pol\u00edtica, apenas algunas decenas de personas tendr\u00edan acceso. Teniendo una numerosa comunidad de origen sirio, la pretendida \u201cgenerosidad\u201d que alguna vez tuvimos debiera ser hoy mayor.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 sea esta la hora de superar prejuicios que a\u00fan subsisten. No son pocos ni f\u00e1ciles de erradicar. Pero el ejemplo lo debe dar el Estado, sin quedarse a esperar la a veces tard\u00eda reacci\u00f3n de la sociedad argentina en su totalidad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La situaci\u00f3n de los migrantes sirios y las im\u00e1genes de desesperaci\u00f3n conmueven al mundo y ponen presi\u00f3n sobre los l\u00edderes del mundo. 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