{"id":11512,"date":"2015-10-02T13:44:14","date_gmt":"2015-10-02T16:44:14","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=11512"},"modified":"2015-10-02T17:59:38","modified_gmt":"2015-10-02T20:59:38","slug":"verdad-dialogo-y-reconciliacion-sobre-nuestra-historia-reciente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=11512","title":{"rendered":"Verdad, di\u00e1logo y reconciliaci\u00f3n sobre nuestra historia reciente"},"content":{"rendered":"<p>La nota editorial que abre este n\u00famero de CRITERIO es una invitaci\u00f3n al di\u00e1logo. Esa actitud fundamental que tanto promueve el papa Francisco es vital en el matrimonio, en la familia, en la sociedad, en la pol\u00edtica. Lo que all\u00ed se dice puede aplicarse a \u00e1mbitos diversos, aunque es claro que una preocupaci\u00f3n apremiante en este momento es la falta de di\u00e1logo verdadero en la pol\u00edtica argentina.<br \/>\nUn cap\u00edtulo, no el \u00fanico, donde el di\u00e1logo es necesario, tiene que ver con la revisi\u00f3n de una \u00e9poca dif\u00edcil de nuestra historia reciente, que podr\u00edamos centrar en la d\u00e9cada de 1970, aunque los hechos de entonces tienen ra\u00edces m\u00e1s antiguas y proyecciones ulteriores. Se trata de un an\u00e1lisis dif\u00edcil, porque mientras algunos protagonistas todav\u00eda viven y est\u00e1n incluso amenazados por un eventual castigo a sus acciones, a esta altura la mayor\u00eda de los argentinos ya no tiene un recuerdo personal de lo ocurrido, y en cambio (especialmente los j\u00f3venes) han sufrido un bombardeo de informaci\u00f3n muchas veces sesgada e ideol\u00f3gicamente tendenciosa. Hablamos de un tiempo signado por la violencia, la muerte y la violaci\u00f3n sistem\u00e1tica de derechos humanos que hoy son incuestionables pero de los que, entonces, nadie hablaba (ni en uno ni en otro bando). Con la perspectiva que da el tiempo, hay una tentaci\u00f3n de hacer juicios anacr\u00f3nicos que, por eso mismo, no son acertados.<br \/>\nEsa \u00e9poca de la Argentina dej\u00f3 heridas profundas y todav\u00eda abiertas. Los argentinos necesitamos cicatrizarlas para poder proyectarnos hermanados hacia el futuro. De eso se trata: de poder superar el pasado, para vivir intensa y creativamente el futuro. A ese proceso podemos llamarlo reconciliaci\u00f3n. Quienes hacemos CRITERIO creemos en la reconciliaci\u00f3n, porque creemos en el perd\u00f3n, y creemos en el amor y la misericordia, que son instancias superadoras de la venganza y a\u00fan de la justicia estricta. La reconciliaci\u00f3n, ciertamente, no es ni debe ser olvido, ni impunidad. Decir eso ser\u00eda una simplificaci\u00f3n inadmisible.<br \/>\nEl \u201cA\u00f1o Santo de la Misericordia\u201d convocado por el papa Francisco, que coincide con el bicentenario de nuestra independencia, y tambi\u00e9n con el inicio de un nuevo per\u00edodo presidencial, es una oportunidad inmejorable para afrontar ese desaf\u00edo. Queremos comprometernos con \u00e9l, como ya lo vienen haciendo muchas personas e instituciones. Una nota que publicamos en este n\u00famero, de Andrea Poretti, da cuenta de un intento en ese sentido.<br \/>\nTanto el di\u00e1logo como la reconciliaci\u00f3n tienen como presupuesto ineludible el reconocimiento de la verdad. La verdad es a veces dolorosa, triste o vergonzosa. Pero si somos capaces de alcanzarla tanto como sea posible (y reconociendo que los hechos objetivos son muchas veces susceptibles de diversas miradas, interpretaciones, juicios y encadenamientos), ser\u00e1 posible avanzar. Tambi\u00e9n es necesario dejar de lado los \u201cclich\u00e9s\u201d ideol\u00f3gicos que son t\u00f3xicos. El debate sobre la d\u00e9cada del &#8217;70 en la Argentina est\u00e1 inficionado por la llamada \u201cteor\u00eda de los dos demonios\u201d, con sus detractores (que impl\u00edcitamente defienden la \u00abteor\u00eda del \u00fanico demonio\u00bb) y supuestos defensores. Lo cierto es que los demonios no son uno ni dos, sino que son Legi\u00f3n. Hubo en ese tiempo, y acaso habr\u00e1 siempre, demasiados demonios sueltos. Todos \u2013tambi\u00e9n la Iglesia, con sus obispos a la cabeza\u2013 tenemos necesidad de exorcizar algunos&#8230;<br \/>\nHace alg\u00fan tiempo se conoci\u00f3 la existencia de unos escritos de quien fuera Pro Vicario Castrense, monse\u00f1or Victorio Bonam\u00edn, y se anunci\u00f3 la publicaci\u00f3n de un libro sobre ellos. CRITERIO pidi\u00f3 a los autores de ese libro una nota sobre el tema, que tambi\u00e9n ofrecemos a los lectores en este n\u00famero (<a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/2015\/10\/02\/la-iglesia-de-la-dictadura-en-el-estado-de-derecho\/\" target=\"_blank\">La Iglesia de la dictadura en el Estado de derecho<\/a>). Quienes hacemos CRITERIO estamos lejos de compartir todos los juicios que all\u00ed se hacen, e incluso disentimos con algunos de ellos. Sin embargo, creemos que el di\u00e1logo que propiciamos incluye la necesidad de escuchar voces diversas, esperando que esa actitud sea rec\u00edprocamente correspondida.<br \/>\nTambi\u00e9n la Iglesia (no menos que los partidos pol\u00edticos, los sindicatos, las fuerzas armadas, los medios de comunicaci\u00f3n, y tantos otros protagonistas institucionales de la vida social) se debe un di\u00e1logo interno que ayude a curar las propias heridas. En la \u00e9poca en cuesti\u00f3n la Iglesia tuvo v\u00edctimas y victimarios, tuvo m\u00e1rtires y tuvo quienes propiciaron, alentaron o justificaron la violencia y obnubilaron las conciencias, de uno y de otro lado. Tambi\u00e9n entre sus hijos hay familias que siguen buscando un nieto apropiado o un hijo desaparecido, familias que lloran un muerto, o que acompa\u00f1an el sufrimiento actual de alg\u00fan anciano sometido a condiciones vejatorias de prisi\u00f3n que m\u00e1s parecen venganza que justicia. A todos ellos, y a todos los que puedan aliviar esos sufrimientos, la Iglesia les propone en nombre de Jesucristo un coraz\u00f3n misericordioso.<br \/>\nCRITERIO abre sus p\u00e1ginas y su espacio para este di\u00e1logo, como un servicio al pa\u00eds y a la Iglesia. Extendemos una cordial invitaci\u00f3n a quienes de buena fe y con altura quieran sumarse a \u00e9l. Es necesario para que nunca m\u00e1s se repitan los mismos errores. Nos anima el amor a la Patria, a la Iglesia y a la verdad; y el deseo de que especialmente los m\u00e1s j\u00f3venes puedan mirar el futuro con esperanza.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La nota editorial que abre este n\u00famero de CRITERIO es una invitaci\u00f3n al di\u00e1logo. 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