{"id":11516,"date":"2015-10-02T14:10:31","date_gmt":"2015-10-02T17:10:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=11516"},"modified":"2015-10-02T14:10:31","modified_gmt":"2015-10-02T17:10:31","slug":"la-iglesia-de-la-dictadura-en-el-estado-de-derecho","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=11516","title":{"rendered":"La Iglesia de la dictadura en el Estado de derecho"},"content":{"rendered":"<p><strong>A partir del hallazgo de los diarios de un vicario castrense, los autores se\u00f1alan el aval de numerosos sacerdotes en la represi\u00f3n durante el gobierno de Isabel Per\u00f3n y los a\u00f1os de la dictadura militar.<\/strong><\/p>\n<p>Durante este \u00faltimo tiempo, noticias vinculadas a la actuaci\u00f3n de la Iglesia cat\u00f3lica en los a\u00f1os del terrorismo de Estado han vuelto a poner sobre la mesa el problema. En una entrevista realizada al arzobispo rosarino Eduardo Mart\u00edn, \u00e9ste reivindic\u00f3 la teor\u00eda de los \u201cdos demonios\u201d, en el marco de la imputaci\u00f3n de un sacerdote \u2013ex capell\u00e1n policial\u2013 de su arquidi\u00f3cesis[1]. Desde los estrados judiciales, testigos de la mega causa \u201cLa Perla y Campo La Ribera\u201d (C\u00f3rdoba) testimoniaron nuevamente sobre la complicidad del extinto cardenal Ra\u00fal Primatesta y sobre el circuito represivo local que inclu\u00eda la c\u00e1rcel de mujeres del Buen Pastor, a cargo de la congregaci\u00f3n de las monjas hom\u00f3nimas[2]. Al mismo tiempo, en el mes de agosto, la Universidad Cat\u00f3lica junto al obispo Jorge Casaretto y familiares de v\u00edctimas de la represi\u00f3n estatal y de la violencia revolucionaria realizaron un encuentro denominado \u201cDe la l\u00f3gica del enfrentamiento a la cultura del di\u00e1logo\u201d, en el que el prelado lanz\u00f3 cr\u00edticas a los procesos judiciales que tienen como acusados a militares y civiles part\u00edcipes del terrorismo de Estado[3].<\/p>\n<p>El \u00faltimo episodio, particularmente, recibi\u00f3 un variopinto c\u00famulo de cr\u00edticas, a tal punto que oblig\u00f3 al titular de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti; al Ministro de Justicia, Julio Alak; y a la Procuradora General de la Naci\u00f3n, Alejandra Gils Carb\u00f3, entre otros, a reunirse y emitir un comunicado ratificando que los procesos judiciales vinculados a delitos de lesa humanidad forman parte del Estado de derecho y no de un gobierno de turno. Paralelamente, un grupo de organismos defensores de los derechos humanos (Abuelas de Plaza de Mayo, Madres de Plaza de Mayo L\u00ednea Fundadora, CELS y Familiares de Desaparecidos) envi\u00f3 una carta al presidente del episcopado argentino, Jos\u00e9 Mar\u00eda Arancedo, solicit\u00e1ndole una aclaraci\u00f3n oficial y p\u00fablica respecto de los dichos de Casaretto. El arzobispo respondi\u00f3 de manera privada, desautorizando esas expresiones[4].<\/p>\n<p>La invariable actitud de la Iglesia en estos 32 a\u00f1os de democracia ha sido poner en cuesti\u00f3n los procesos de memoria, verdad y justicia, al mismo tiempo que reeditar el caduco paradigma de la reconciliaci\u00f3n, como argumento para cerrar las investigaciones judiciales. A diferencia de lo que habitualmente ha realizado y realiza con su recurrente injerencia en la formulaci\u00f3n de leyes o pol\u00edticas p\u00fablicas, no ha tenido la misma disposici\u00f3n para colaborar con los juicios por cr\u00edmenes de lesa humanidad. Esto se comprende por el temor que existe a que se avance en el terreno de la colaboraci\u00f3n que muchos civiles prestaron al r\u00e9gimen militar. Que este rumbo contin\u00fae implicar\u00eda que varios cl\u00e9rigos deban presentarse ante los tribunales como testigos o procesados.<\/p>\n<p><strong>Los capellanes invisibles<\/strong><br \/>\nSi hay una instituci\u00f3n eclesi\u00e1stica que ha salido ilesa de todo este proceso es el Vicariato Castrense, hoy con categor\u00eda de obispado. Creado en 1957 a partir de un acuerdo entre la dictadura del general Aramburu y el Vaticano, nac\u00eda para brindar \u201catenci\u00f3n espiritual\u201d a los militares argentinos. La creaci\u00f3n de esta particular estructura religiosa se enmarc\u00f3 en la alianza estrat\u00e9gica que la Iglesia cat\u00f3lica y las Fuerzas Armadas manten\u00edan desde la d\u00e9cada del \u201830, para enfrentar los \u201cmales\u201d que afectaban la \u201cesencia cat\u00f3lica\u201d de la naci\u00f3n: el liberalismo y el comunismo. En este marco \u2013y a lo largo de veinte a\u00f1os\u2013 los capellanes que conformaban el vicariato castrense fueron erigi\u00e9ndose en los pedagogos de quienes estaban llamados a resguardar los valores nacionales y cristianos: los militares.<\/p>\n<p>El curso legal al \u201ccombate\u201d contra la guerrilla rural en Tucum\u00e1n \u2013que el gobierno peronista y las instituciones castrenses pusieron en marcha a partir de febrero de 1975\u2013 fue el episodio providencial que permiti\u00f3 a los capellanes poner a disposici\u00f3n de los militares dos poderosas armas para la contienda. Por un lado, el convencimiento de que la lucha contra la subversi\u00f3n era justa. Por otro, la inauguraci\u00f3n de la asistencia espiritual in situ. La novedad del acompa\u00f1amiento eclesi\u00e1stico en esta coyuntura radic\u00f3 en la presencia de los sacerdotes dentro de los lugares de combate y detenci\u00f3n, con el doble objetivo de sacralizar las acciones represivas (que inclu\u00eda borrar las objeciones de conciencia) y persuadir a los detenidos para que dieran informaci\u00f3n a los torturadores[5]. Las cifras no dejan margen de duda: desde el inicio del \u201cOperativo Independencia\u201d hasta el retorno democr\u00e1tico ocho a\u00f1os despu\u00e9s, 400 capellanes fueron desplegados en las diferentes zonas militares, formando y acompa\u00f1ando a comandantes, jefes, soldados y conscriptos. Al menos cien de ellos integraron la red clandestina de centros de detenci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>El Vicariato en un diario<\/strong><br \/>\nDesde hace algunos a\u00f1os se ha dado parcial difusi\u00f3n a los diarios personales del obispo salesiano Victorio Bonam\u00edn, correspondientes a los a\u00f1os 1975 y 1976. Nacido en Rosario en 1909, fue ordenado sacerdote en Tur\u00edn a los veintisiete a\u00f1os. En marzo de 1960 el papa Juan XXIII lo nombr\u00f3 obispo de Bita y enseguida fue designado provicario castrense, cargo que ocup\u00f3 hasta 1982. Por m\u00e1s de veinte a\u00f1os fue uno de los \u201cjefes\u201d de los m\u00e1s de 400 capellanes militares que integraron el Vicariato en la d\u00e9cada de los \u201870.<\/p>\n<p>A lo largo de sus 750 p\u00e1ginas, el obispo volc\u00f3 d\u00eda tras d\u00eda las tareas que ten\u00eda que hacer, aquello que ya hab\u00eda realizado y anotaciones sobre lo que dec\u00eda o pensaba. Registr\u00f3 reuniones y conversaciones con oficiales, soldados de las Fuerzas Armadas y agentes de la SIDE. Obispos a los que considera conflictivos como Jaime De Nevares, Enrique Angelelli o Carlos Ponce de Le\u00f3n; sacerdotes ligados a la inteligencia militar; o capellanes de distintas zonas aparecen en sus anotaciones. La preparaci\u00f3n del golpe de Estado y juicios peyorativos hacia algunos militares, obispos o dirigentes pol\u00edticos forman parte de la cotidianeidad de estos escritos. Las tensiones producidas por la renuncia del cardenal Antonio Caggiano al mando del Vicariato y la sucesi\u00f3n en el cargo de Adolfo Tortolo (arzobispo de Paran\u00e1 y presidente de la CEA), entre otras cosas, presentan a los diarios como una fuente de considerable valor para conocer mejor la din\u00e1mica pol\u00edtica en el interior de las instituciones eclesi\u00e1sticas y militares, con especial \u00e9nfasis en la organizaci\u00f3n del clero castrense. No se trata ya de art\u00edculos period\u00edsticos de la \u00e9poca o relatos de sobrevivientes de la dictadura, sino que es la palabra \u2013en primera persona y sin mediaciones\u2013 de uno de los obispos m\u00e1s vinculados con el terrorismo de Estado.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n ofrecen informaci\u00f3n que no figura en otras fuentes o archivos, como las numerosas conferencias que dict\u00f3 a los diferentes escalafones castrenses. \u00c9stas funcionaron como instancias de formaci\u00f3n ideol\u00f3gica y de legitimaci\u00f3n religiosa de las acciones contra las organizaciones revolucionarias. Los nombres con los que Bonam\u00edn las titul\u00f3 lo ponen de manifiesto: \u201cEl momento actual de las Fuerzas Armadas\u201d; \u201cReligi\u00f3n y combate\u201d; \u201cMatar en combate\u201d; \u201cVisi\u00f3n teol\u00f3gica del militar\u201d; \u201cLa Iglesia y la subversi\u00f3n\u201d; \u201cAdministradores de la fuerza\u201d; \u201cDar criterios sobrenaturales al accionar de los militares\u201d, entre otras.<\/p>\n<p>Como era esperable, contienen informaci\u00f3n sensible vinculada a la metodolog\u00eda del Estado terrorista: secuestros, desapariciones forzadas, asesinatos, centros clandestinos y torturas. Bonam\u00edn registr\u00f3 los nombres de 20 v\u00edctimas y conversaciones referidas a la aplicaci\u00f3n de torturas a los detenidos y a lo que esto generaba en los militares. Luego de una charla con un teniente primero del Colegio Militar de la Naci\u00f3n, escribi\u00f3 en su diario: <em>\u201cVisita trascendente. Problema de conciencia propio de esta \u2018guerra sucia\u2019<\/em>\u201d (24\/02\/1976). Pero no se trata s\u00f3lo del conocimiento que tuvo sobre esto, sino del acompa\u00f1amiento activo que ofreci\u00f3: se ocup\u00f3 de justificar la tortura desde un punto de vista teol\u00f3gico. Con ese sentido, describi\u00f3 un di\u00e1logo mantenido con el entonces vicario Tortolo:<em> \u201cproblemas de Tucum\u00e1n, respecto a torturas y prisioneros (otro argumento: si, seg\u00fan Sto. Tom\u00e1s, es l\u00edcita la pena de muerte\u2026, la tortura es menos que la muerte\u2026). Nuestros Capellanes necesitan aunar criterios\u201d<\/em> (09\/01\/1976). Las torturas aplicadas contra guerrilleros y obreros azucareros en \u201cLa Escuelita\u201d de la capital tucumana aparec\u00edan como un mal menor partiendo del argumento de Tom\u00e1s de Aquino: <em>\u201ccuando la muerte de los malos no entra\u00f1a un peligro para los buenos, sino m\u00e1s bien seguridad y protecci\u00f3n, se puede l\u00edcitamente quitar la vida a aqu\u00e9llos\u201d<\/em>[6]. En 1980 \u2013cuando ya hab\u00edan descendido los niveles m\u00e1s feroces de la represi\u00f3n clandestina\u2013 Bonam\u00edn sintetizaba el trabajo del vicariato en los a\u00f1os previos de esta manera: <em>\u201cEn 1975, cuando se inicia la guerra contra la subversi\u00f3n, el Vicariato, a trav\u00e9s de sus capellanes, acompa\u00f1ar\u00e1 a los soldados al frente. Tratar\u00e1 de suavizar aquellas cosas que una guerra provoca siempre respecto a detenidos, torturas, etc\u00e9tera, de que la lucha contra el terrorismo se hiciera sin odio; de infundir criterios y apoyo moral\u201d[7].<\/em><\/p>\n<p><strong>Un aporte a los juicios <\/strong><br \/>\nLa informaci\u00f3n que estos diarios contienen se convirti\u00f3 en un aporte novedoso para conocer en profundidad los resortes religiosos del terrorismo de Estado. El material \u2013que ser\u00e1 pr\u00f3ximamente publicado\u2013 se ha convertido en una valiosa prueba para la Justicia, siendo utilizado en varios procesos judiciales por violaciones a los derechos humanos.<\/p>\n<p>Citamos por caso algunos de ellos: la mega causa \u201cSaint Amant II\u201d, en la que se investiga el presunto homicidio del obispo de San Nicol\u00e1s, Carlos Ponce de Le\u00f3n, y la privaci\u00f3n ileg\u00edtima de la libertad de alumnos del Colegio Don Bosco, ocurridos en 1977. Querellas y fiscales que trabajan en la \u201cCausa Feced III\u201d (Rosario) solicitaron el material para profundizar las investigaciones sobre la responsabilidad penal del ex capell\u00e1n policial Eugenio Zitelli (actualmente procesado) y sobre el asesinato de Luis Anselmo Bonam\u00edn \u2013militante de la Juventud Peronista y sobrino nieto del obispo\u2013 a manos de la Polic\u00eda santafecina en 1976. Finalmente, a partir de un informe de la Comisi\u00f3n Provincial por la Memoria nutrido con extractos de los diarios, el ex secretario del vicariato castrense Emilio Grasselli podr\u00eda ser imputado en una causa que tramita el Juzgado Federal N\u00ba 10 de Comodoro Py.<\/p>\n<p>En julio de 2014 por primera vez fueron valorados en una sentencia, al finalizar en La Rioja el juicio por el asesinato del obispo Enrique Angelelli, ocurrido el 4 de agosto de 1976. El tribunal a cargo del juicio conden\u00f3 al ex general Luciano Benjam\u00edn Men\u00e9ndez y al ex comodoro Luis Fernando Estrella a prisi\u00f3n perpetua por considerarlos autores mediatos del delito, incorporando como prueba judicial extractos de los diarios en m\u00e1s de veinte p\u00e1ginas. Los jueces consideraron en los fundamentos del fallo que \u201clos militares no podr\u00edan haber matado a un Obispo sin complicidad civil y clerical\u201d (pp. 459-460), complicidad en la que se destacan poderosas familias terratenientes, la campa\u00f1a difamatoria del diario El Sol, el silencio del episcopado y la exaltaci\u00f3n de la violencia militar contra Angelelli por parte del vicariato castrense. Adem\u00e1s resaltaron dos aspectos principales que los diarios reflejan respecto del contexto del asesinato: el manejo de informaci\u00f3n sensible por parte de Bonam\u00edn (pp. 459 y 547-548) y los problemas de competencia jurisdiccional que se generaban en territorio militar entre los obispos renovadores y los del vicariato (pp. 389-394), haciendo del \u201cconflicto territorial\u201d un veh\u00edculo apropiado para saldar el \u201cconflicto ideol\u00f3gico\u201d[8] .<\/p>\n<p>Por fuera de estos casos por ahora aislados, el Poder Judicial prolonga una deuda con la verdad y la memoria: hasta hoy los sacerdotes cat\u00f3licos representan menos del uno por ciento de las personas imputadas y condenadas por delitos de lesa humanidad. Un capell\u00e1n condenado, otro absuelto, otro pr\u00f3fugo y dos imputados. El resto falleci\u00f3 impune o no est\u00e1 lejos de hacerlo. Mientras tanto, las investigaciones, testimonios y fuentes permiten confirmar que la dictadura c\u00edvico-militar tuvo un componente cat\u00f3lico imposible de soslayar.<\/p>\n<p><em>[1]\u201cLa reconciliaci\u00f3n\u201d, Rosario\/12, 15\/07\/2015.<\/em><\/p>\n<p><em>[2] \u201cLa participaci\u00f3n de la Iglesia\u201d y \u201cLas piezas de un atroz rompecabezas\u201d, P\u00e1gina\/12, 27 y 31\/08\/2015.<\/em><\/p>\n<p><em>[3] \u201cEn la UCA, un pedido por la memoria y la reconciliaci\u00f3n\u201d, La Naci\u00f3n, 06\/08\/2015. De ese diario, ver tambi\u00e9n el editorial \u201cMemoria y reconciliaci\u00f3n\u201d, 16\/08\/2015.<\/em><\/p>\n<p><em>[4]\u201cVerdad con Justicia\u201d, P\u00e1gina\/12, 06\/09\/2015.<\/em><\/p>\n<p><em>[5]Para profundizar sobre la tem\u00e1tica puede ser \u00fatil: \u201cLos capellanes castrenses que participaron del Operativo Independencia\u201d, Infojus Noticias, versi\u00f3n on-line, 14\/02\/2015.<\/em><\/p>\n<p><em>[6]Suma de teolog\u00eda, Madrid, BAC, 1990, p\u00e1g. 539.<\/em><\/p>\n<p><em>[7]Entrevista publicada en la Revista Reconquista (Madrid, Espa\u00f1a), N\u00ba 367, octubre de 1980 y reproducida en el Bolet\u00edn del Vicariato Castrense N\u00ba 65, abril de 1981, pp. 15-20.<\/em><\/p>\n<p><em>[8]Ver \u201cConflicto ideol\u00f3gico y territorial\u201d, P\u00e1gina\/12, 05\/11\/2013.<\/em><\/p>\n<p><em>Los autores son investigadores sociales. Autores del libro sobre los diarios del obispo Victorio Bonam\u00edn, de pr\u00f3xima aparici\u00f3n.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A partir del hallazgo de los diarios de un vicario castrense, los autores se\u00f1alan el aval de numerosos sacerdotes en la represi\u00f3n durante el gobierno&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[30,965],"tags":[11],"class_list":["post-11516","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-debates","category-opinion-2","tag-debates"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-2ZK","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11516","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=11516"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11516\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":11517,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11516\/revisions\/11517"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=11516"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=11516"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=11516"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}