{"id":11531,"date":"2015-10-02T15:32:32","date_gmt":"2015-10-02T18:32:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=11531"},"modified":"2015-10-02T16:37:00","modified_gmt":"2015-10-02T19:37:00","slug":"una-ecologia-integral-civilizar-la-economia-y-cuidar-la-creacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=11531","title":{"rendered":"Una ecolog\u00eda integral: civilizar la econom\u00eda y cuidar la creaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><strong>Reflexiones en torno a la enc\u00edclica <em>Laudato si\u2019<\/em> del papa Francisco, con \u00e9nfasis en los aspectos econ\u00f3micos y sus alcances.<\/strong><\/p>\n<p>En su enc\u00edclica <em>Laudato si\u2019<\/em> el papa Francisco no lanza una alarma, sino que invita, con cierta aflicci\u00f3n, a reconsiderar los fundamentos del modelo de econom\u00eda de mercado hoy en auge. Es por lo tanto una invitaci\u00f3n a salir de la \u201cnoche del pensamiento\u201d en la que el actual cambio de \u00e9poca nos fuerza a permanecer. Los mercados no son todos iguales, porque son fruto de distintos proyectos culturales y pol\u00edticos. Hay un mercado que reduce las desigualdades y otro que, en cambio, las aumenta. El primero se llama \u201ccivil\u201d, porque dilata los espacios de la <em>civitas<\/em> apuntando a incluir virtualmente a todos; el segundo es el mercado \u201cincivil\u201d, porque tiende a excluir y regenerar las \u201cperiferias existenciales\u201d. En la fase actual del modelo de capitalismo financiero se ha tornado hegem\u00f3nico el segundo tipo de mercado, y los resultados est\u00e1n frente a nuestros ojos: aumentan las desigualdades sociales mucho m\u00e1s que en los siglos anteriores; la democracia se encuentra subyugada por las exigencias de mercado, la degradaci\u00f3n ambiental avanza a ritmos ya insostenibles. El Papa llama la atenci\u00f3n sobre esta situaci\u00f3n y no sobre realidades hipot\u00e9ticas; el Papa se dirige a todos, creyentes y no creyentes.<br \/>\nContrariamente a lo que una lectura apresurada del documento podr\u00eda transmitir, el Papa no est\u00e1 de ninguna manera contra la tecno-ciencia, ni contra el empresariado. Tampoco es su intenci\u00f3n demonizar la econom\u00eda de mercado. Pero \u00bfc\u00f3mo podr\u00eda hacerlo si se considera que la econom\u00eda de mercado, como instituci\u00f3n socio-econ\u00f3mica, se forma en los siglos XIV y XV dentro del \u00e1lveo del pensamiento cat\u00f3lico? Lo cierto es que el discurso del Papa tiene un fundamento teor\u00e9tico mucho m\u00e1s s\u00f3lido de lo que un cierto simplismo medi\u00e1tico quiere hacer creer. Su sello es el realismo hist\u00f3rico. Unir el conocimiento a la experiencia hacer que el pensamiento se vuelva pr\u00e1ctica de vida.<br \/>\nPor lo tanto, para el papa Francisco el cristianismo no puede ser reducido ni s\u00f3lo a ortodoxia \u2013\u00e9ste ser\u00eda el riesgo del intelectualismo racionalista\u2013 ni s\u00f3lo a ortopraxis, a una suerte de pathos espiritual para \u201calmas bellas\u201d en busca de consuelo. Concretamente, ello implica que adem\u00e1s del factum, lo que el hombre hace, est\u00e1 el faciendum, lo que el hombre est\u00e1 en condiciones de hacer en perspectiva de un proyecto hist\u00f3rico nuevo. La enc\u00edclica no cae en la trampa del biologismo, del naturalismo, ni en la del antropocentrismo. El Papa no se reconoce en una teor\u00eda delgada (thin) de la \u00e9tica, como lo es, por ejemplo, la de la justicia de John Rawls. Por ello, la tarea de la pol\u00edtica se limita a asegurar la libertad de elecci\u00f3n a todo individuo. Pero libertad de elegir no es lo mismo que libertad de poder elegir: el que ignora, de hecho, sus propias capacidades, no puede ni siquiera desear ponerlas en actividad. He aqu\u00ed por qu\u00e9 el papa Francisco lucha en favor de una de una teor\u00eda espesa (thick) de la \u00e9tica, es decir, de una \u00e9tica del bien orientada a realizar todas las capacidades del ser humano para permitir su pleno florecimiento.<br \/>\nMuchas son las singularidades de esta importante contribuci\u00f3n de la Doctrina social de la Iglesia. Indico algunas de ellas. En primer lugar, el estilo expositivo: un estilo accesible a todos, incluso a los no iniciados. Es la primera vez que en una enc\u00edclica papal la tem\u00e1tica ambiental es tratada como ecolog\u00eda integral, es decir, no como un problema en s\u00ed mismo, aun de gran relevancia, sino como un problema que hay que leer sobre el fondo de un nuevo paradigma ecol\u00f3gico. Una segunda novedad es el importante fundamento cient\u00edfico de la argumentaci\u00f3n. Sobre todo el cap\u00edtulo I, que contiene un expl\u00edcito aprecio del trabajo de los cient\u00edficos, naturales y sociales. El documento papal se apoya sobre datos ciertos de las ciencias tanto de la tierra como de la vida. Por \u00faltimo, las \u201cl\u00edneas de orientaci\u00f3n y de acci\u00f3n\u201d contenidas en el cap\u00edtulo V y tambi\u00e9n en el cap\u00edtulo VI revelan el coraje de este Papa y de su prudente insistencia en la urgencia del faciendum. El hombre est\u00e1 llamado \u2013se lee en el G\u00e9nesis\u2013 \u201ca cultivar y cuidar la creaci\u00f3n\u201d (Gen 2,15). Cultivar significa que es el hombre el que debe tomar la iniciativa; no puede quedarse en una actitud pasiva respecto de los ritmos naturales. Por otro lado, implica que al planeta hay que cuidarlo, no hay que explotarlo. En efecto, cuidar es siempre un acoger.<br \/>\nEl gran tema de la enc\u00edclica est\u00e1 bien manifestado en su subt\u00edtulo: Acerca del cuidado de la casa com\u00fan. La ecolog\u00eda integral es la piedra angular del texto. Precisamente porque el mundo es un ecosistema, no se puede actuar sobre una parte sin que las dem\u00e1s se resientan. Es \u00e9ste el sentido de la afirmaci\u00f3n seg\u00fan la cual: \u201cNo hay dos crisis separadas, una ambiental y otra social, sino una sola y compleja crisis socio-ambiental\u201d (n. 139). Ecolog\u00eda y econom\u00eda tienen la misma ra\u00edz oikos que designa la casa com\u00fan habitada por el hombre y por la naturaleza. Desde el inicio del Antropoceno \u2013t\u00e9rmino acu\u00f1ado por el premio Nobel de geolog\u00eda Paul Crutzen\u2013 , a partir de la primera revoluci\u00f3n industrial en la segunda mitad del siglo XVIII, sucedi\u00f3 que, con intensidad siempre creciente, la sociedad de los humanos ha lanzado a la naturaleza \u201cfuera de la casa\u201d. Sus recursos han sido salvajemente depauperados sin prestar atenci\u00f3n a su reproducibilidad ni a los aspectos externos negativos que la actividad productiva iba generando. Grave, en este proceso de explotaci\u00f3n, es la responsabilidad de la ciencia econ\u00f3mica \u201coficial\u201d, que nunca consider\u00f3, sino en tiempos muy recientes, tener en cuenta el v\u00ednculo ecol\u00f3gico en los modelos de crecimiento. Pero no s\u00f3lo eso: el mainstream econ\u00f3mico hizo creer a batallones de ignaros estudiosos y de ingenuos managers que el fin de la maximizaci\u00f3n del beneficio a breve t\u00e9rmino era condici\u00f3n necesaria para asegurar el progreso continuo. Est\u00e1 all\u00ed la legitimaci\u00f3n \u2013no ciertamente la justificaci\u00f3n\u2013 del vicio del \u201ccortoplacismo\u201d (short-termism), que ha sido tambi\u00e9n uno de los factores que han desencadenado la crisis financiera del 2007-2008.<br \/>\nY bien, para intentar enderezar este \u201c\u00e1rbol torcido\u201d de la modernidad el papa Francisco lanza palabras fuertes de denuncia respecto del modelo de crecimiento imperante. Tres son las principales tesis que se argumentan y se defienden en la Laudato si\u2019. La primera es que la lucha contra la pobreza y el desarrollo sustentable constituyen dos caras de la misma moneda. \u201cEl ambiente humano y el ambiente natural se degradan juntos\u201d (n\u00famero 48). De esta manera sostiene que est\u00e1n destinadas al fracaso todas aquellas intervenciones fundadas sobre el presupuesto de la separaci\u00f3n entre pobreza y conservaci\u00f3n ambiental. En verdad, si los pa\u00edses pobres temen acuerdos que colisionan entre ambientalistas y neoproteccionistas de los pa\u00edses avanzados dirigidos a limitar su acceso al mercado \u2013\u00e9sta es la preocupaci\u00f3n eco-imperialista\u2013 los ambientalistas del Norte temen, por el contrario, que las medidas de salvaguardia ambiental pueden ser barridas de la Organizaci\u00f3n mundial del comercio favoreciendo una carrera a la baja en la fijaci\u00f3n de los est\u00e1ndares ambientales. Ello se desprende de la falta de una visi\u00f3n integral que no permite comprender que la degradaci\u00f3n del ambiente y la de la sociedad son como las dos caras de la misma moneda. Escrib\u00eda hace algunos a\u00f1os atr\u00e1s S. Pastel: \u201cEl sistema econ\u00f3mico mundial parece incapaz de afrontar juntos el problema de la pobreza y el de la protecci\u00f3n ambiental. Curar los males ecol\u00f3gicos de la tierra independientemente de los problemas relacionados con situaciones de deuda, desequilibrios comerciales, desigualdad en los niveles de r\u00e9dito y en los patterns de consumo es como tratar de curar una enfermedad card\u00edaca sin combatir la obesidad del paciente y su dieta rica de colesterol\u201d.<br \/>\nLa segunda tesis es que el ecosistema es un bien com\u00fan global (n\u00fameros 23 y 174). Por lo tanto, ni un bien privado, ni un bien p\u00fablico. Deriva de ello que ni los tradicionales instrumentos de mercado \u2013desde la privatizaci\u00f3n a la aplicaci\u00f3n de los \u201cpermisos de emisi\u00f3n\u201d (n\u00famero 171) asociados al nombre de R. Coase\u2013 ni las intervenciones de promoci\u00f3n por obra de los gobiernos nacionales sirven a los negocios. Como se sabe (o deber\u00eda saberse), los commons est\u00e1n sujetos a las consecuencias devastantes t\u00edpicas de las situaciones conocidas como \u201cdilema del prisionero\u201d: cada uno espera ver los movimientos del otro para sacar ventaja, con el resultado de que nadie toma la iniciativa para moverse. El hecho es que mientras no existe a\u00fan una governance global de la econom\u00eda, nos encontramos considerando un \u00fanico sistema clim\u00e1tico, con un \u00fanico estrato de ozono, y as\u00ed sucesivamente. Se trata, precisamente, de bienes comunes globales: el uso de \u00e9stos por parte de un pa\u00eds no disminuye el monto a disposici\u00f3n de otros pa\u00edses; por otro lado, ning\u00fan pa\u00eds puede quedar excluido de hacer uso de \u00e9l (claramente, las emisiones de sustancias contaminantes representan \u201cmales\u201d comunes globales).<br \/>\nAhora bien, como la teor\u00eda econ\u00f3mica sabe desde hace tiempo, los bienes comunes dan origen a una fastidiosa consecuencia, la t\u00edpica de todas las situaciones conocidas como \u201ctragedia de los commons\u201d. Y si el bien com\u00fan es global, tambi\u00e9n las consecuencias nefastas ser\u00e1n globales. En 1990, el Intergovernmental panel on climate change hab\u00eda demostrado que las emisiones de gas invernadero hab\u00edan generado un aumento de la temperatura media, con todas las consecuencias que se conocen. Y, sin embargo, poqu\u00edsimos pa\u00edses actuaron, unilateralmente, para reducir sus emisiones. An\u00e1logamente, la Uni\u00f3n Europea propuso introducir el carbon tax en Europa, pero despu\u00e9s de haber constatado que el ejemplo no era imitado por otros pa\u00edses (en especial por los Estados Unidos) dispuso cambiar los programas. Son justamente las caracter\u00edsticas del bien com\u00fan las que hicieron falaz el unilateralismo como estrategia de pol\u00edtica ambiental.<br \/>\nPero no s\u00f3lo eso, sino que toda vez que se lograse alcanzar, por v\u00eda de negociaci\u00f3n, una forma de acuerdo o tratado internacional, el problema que habr\u00eda que resolver de todos modos es c\u00f3mo ejecutoriar. Consideremos el caso del Protocolo de Montreal para reglamentar el uso de productos qu\u00edmicos (los Cfc), destructores del ozono, y el del Protocolo de Kyoto sobre el cambio clim\u00e1tico. \u00bfPor qu\u00e9 el primero ha funcionado y est\u00e1 produciendo los efectos deseados, mientras que el segundo ha fallado sustancialmente? La respuesta es evidente. El Protocolo de Montreal contiene un mecanismo de incentivos que favorece la participaci\u00f3n y la adhesi\u00f3n por parte de todos los pa\u00edses signatarios, es decir, un mecanismo por el cual es de inter\u00e9s de cada pa\u00eds cumplir las reglas pactadas. No sucede lo mismo, en cambio, con el Protocolo de Kyoto, cuyos autores no fueron capaces de encontrar alg\u00fan mecanismo capaz de asegurar el self-enforcement.<br \/>\nLa tercera tesis, finalmente, se refiere a la pesarosa defensa del papa Francisco de la biodiversidad econ\u00f3mica. Un mercado que quiera ser y permanecer civil no puede prescindir de la pluralidad de las formas de empresa, no puede quitar espacio a esos sujetos que producen valor \u2013y por lo tanto riqueza\u2013 anclando su propio comportamiento a principios como el de ayuda mutua y solidaridad intergeneracional. Negarlo o impedirlo significar\u00eda renunciar, irresponsablemente, al desarrollo humano integral que, no hay que olvidarlo nunca, comprende tres dimensiones (material, o sea el crecimiento; socio-relacional; espiritual) en relaci\u00f3n multiplicativa y no ya aditiva, como predica en cambio el mainstream.<br \/>\nComo sugiere A. Sen, hay una grave confusi\u00f3n de pensamiento entre \u201comisiones del mercado\u201d (lo que el mercado no hace, pero que podr\u00eda hacer) y \u201cmalos funcionamientos del mercado\u201d (lo que el mercado hace, pero hace mal). De esa confusi\u00f3n tiene origen una praxis pol\u00edtica que m\u00e1s que favorecer intervenciones market including (los que apuntan a incluir tendencialmente a todos en el proceso productivo), realiza intervenciones market-excluding, que no permiten la inclusi\u00f3n de los surplus people, de las personas expulsadas, que se tienen en cuenta s\u00f3lo con providencias de tipo asistencial. Es indagando con devota atenci\u00f3n el actual escenario que el papa Francisco sugiere adoptar una mirada ecol\u00f3gica capaz de colocarse en relaci\u00f3n con todas las dimensiones de valor y, por lo tanto, capaz de advertir el riesgo de terminar aplastados por ese circuito mortal que combina el aumento de la eficiencia (la potencia) como resultado de la tecnociencia, con la expansi\u00f3n ilimitada de la subjetividad (la voluntad de potencia). He aqu\u00ed por qu\u00e9 es necesario recuperar la idea de l\u00edmite y por qu\u00e9 la raz\u00f3n t\u00e9cnica no es ya una gu\u00eda segura para un modelo de desarrollo humano integral. Hay que tener presente, en efecto, que es la uni\u00f3n de potencia y voluntad de potencia la que genera la hybris que conduce al colapso.<br \/>\nComo anticipaba, el cap\u00edtulo V de la Laudato si\u2019 apunta a sugerir \u201calgunas l\u00edneas de orientaci\u00f3n y de acci\u00f3n\u201d. La estrategia adoptada por el Papa es la de la transformaci\u00f3n de las estructuras de poder hoy existentes. Por lo tanto, por motivos diversos, ni el camino de la \u201crevoluci\u00f3n\u201d ni el del mero reformismo le parecen estrategias a la altura de los desaf\u00edos que se presentan. El espacio a disposici\u00f3n me permite s\u00f3lo dos sugerencias sobre la l\u00ednea que Francisco privilegia.<br \/>\nLa primera se refiere a la urgencia de crear una Organizaci\u00f3n mundial del ambiente (OMA) siguiendo el modelo de lo que ya sucedi\u00f3, a\u00f1os atr\u00e1s, con la constituci\u00f3n de la Organizaci\u00f3n mundial del comercio (OMC). En realidad, el d\u00e9ficit de instituciones a nivel global torna irresolubles los problemas de nuestra \u00e9poca, en primer lugar el ambiental. Mientras los mercados se van globalizando, el aspecto institucional transnacional es, a\u00fan hoy, el de la segunda posguerra; pero los negociadores de Bretton Woods en 1944 no pod\u00edan siquiera imaginar la cuesti\u00f3n ecol\u00f3gica. Podr\u00eda argumentarse: \u00bfno son acaso suficientes los tratados internacionales, as\u00ed como son suficientes los contratos dentro de un pa\u00eds para regular las relaciones entre los sujetos? La analog\u00eda es peligrosamente enga\u00f1osa, porque los contratos estipulados dentro de un pa\u00eds pueden volverse ejecutivos por la acci\u00f3n del Estado; pero no hay ninguna autoridad transnacional en condiciones de hacer que los tratados entre los Estados sean ejecutivos.<br \/>\nPor ello es necesaria una OMA: no puede continuarse por largo tiempo en una situaci\u00f3n en la que mientras el mercado, en sus m\u00faltiples articulaciones, es global, la governance ha quedado dispuesta b\u00e1sicamente a nivel nacional, a lo sumo internacional. Hoy existen cerca de doscientos Multilateral environmental agreements (MEA) en el mundo. Ejemplos notables son el ya mencionado protocolo de Montreal, la Convenci\u00f3n sobre la diversidad biol\u00f3gica, la Convenci\u00f3n sobre el comercio internacional de las especies en v\u00edas de extinci\u00f3n, la Convenci\u00f3n de Basilea sobre los movimientos internacionales de los desechos t\u00f3xicos, el protocolo de Kyoto y otros. En ausencia de una OMA, estos acuerdos no conseguir\u00e1n nunca tornarse ejecutivos: basta que un pa\u00eds no ratifique el acuerdo para vaciarlo de su funci\u00f3n regulatoria. Pero no s\u00f3lo eso, lo peor es que en las condiciones actuales los diferentes Estados individualmente tienen inter\u00e9s en crear \u201cpara\u00edsos de contaminaci\u00f3n\u201d (pollution heavens) para adquirir posiciones ventajosamente competitivas en el comercio internacional.<br \/>\nTres son las tareas prioritarias que una organizaci\u00f3n de este tipo deber\u00eda cumplir. Primero, interactuando con la OMC, la agencia debe tratar, por un lado, tornar compatibles las reglas del libre intercambio con las que se refieren a la protecci\u00f3n ambiental y, por otro, hacerlas respetar por las partes interesadas. Segundo: una OMA debe intervenir con funci\u00f3n supletoria en todos los casos en los cuales \u2013hoy cada vez m\u00e1s frecuentes\u2013 los precios no logren anticipar las p\u00e9rdidas ambientales irreversibles. Como se sabe, existen umbrales de tolerancia de la degradaci\u00f3n ambiental que permiten que la actividad econ\u00f3mica no frene las funciones regenerativas del ambiente; pero superados esos umbrales se podr\u00e1n determinar cambios irreversibles debido a que el nivel de actividad econ\u00f3mica supera la capacidad asimilativa del ecosistema. En estas situaciones, los mecanismos de mercado se atascan: de aqu\u00ed la necesidad de una agencia ad hoc.<br \/>\nFinalmente, una OMA no puede afrontar con \u00e9xito la cuesti\u00f3n del calentamiento global en cuanto factor generador de nuevos flujos migratorios. Seg\u00fan la UNHCR, en 2050 el mundo podr\u00eda encontrarse gestionando una migraci\u00f3n forzada de 200 \u00f3 250 millones de personas que dejan tierras aridecidas, completamente anegadas o devastadas por la deforestaci\u00f3n y el sobrecalentamiento. Entre 1997 y 2020, s\u00f3lo en el \u00c1frica subsahariana las estimaciones hablan de alrededor de 60 millones de migrantes forzados, es decir, personas que por m\u00e1s que lo deseen, no est\u00e1n en condiciones de quedarse en donde est\u00e1n. \u00c9sta es una tr\u00e1gica consecuencia del land grabbing (acaparamiento de las tierras). Y, sin embargo, ni la Convenci\u00f3n sobre el cambio clim\u00e1tico ni el protocolo de Kyoto contemplan medidas para la asistencia y\/o protecci\u00f3n de aquellos que cada vez en un n\u00famero mayor ser\u00e1n afectados por los da\u00f1os. A\u00fan hoy, los migrantes por razones ambientales no encajan en ninguna de las categor\u00edas contempladas por el cuadro jur\u00eddico internacional. Si no se quiere continuar con la actual pol\u00edtica miope de la militarizaci\u00f3n de las fronteras \u2013en los Estados Unidos el budget para el control de las fronteras pas\u00f3 de 200 millones de d\u00f3lares al a\u00f1o en 1993 a los actuales 1800 millones; y sin embargo, los clandestinos aumentaron al doble, pasando de 5\/6 a 12 millones\u2013 es indispensable dar vida a una OMA con poderes y recursos adecuados.<br \/>\nLa segunda sugerencia, ya mencionada, est\u00e1 dirigida a la transformaci\u00f3n de las finanzas. Las finanzas son un instrumento con potencialidades formidables para el correcto funcionamiento de los sistemas econ\u00f3micos. Las buenas finanzas permiten reunir ahorros para utilizarlos de manera eficiente y destinarlos a los empleos m\u00e1s rentables; transfieren en el espacio y en el tiempo el valor de las actividades; habilitan mecanismos de seguridad que reducen la exposici\u00f3n a los riesgos; permiten el encuentro entre quien tiene disponibilidades econ\u00f3micas pero no ideas productivas y quien, por el contrario, tiene ideas productivas pero no disponibilidades econ\u00f3micas. Sin este encuentro la creaci\u00f3n de valor econ\u00f3mico de una comunidad quedar\u00eda en estado potencial.<br \/>\nLamentablemente el mundo financiero con el que hoy tenemos que lidiar ha escapado ampliamente de nuestro control. Los intermediarios financieros a menudo financian solamente a quien ya tiene dinero (disponiendo de garant\u00edas reales iguales o superiores a la suma de pr\u00e9stamo requerida). La mayor parte de los instrumentos son comprados y vendidos en brev\u00edsimo tiempo por intereses especulativos, con el resultado parad\u00f3jico de poner en riesgo la supervivencia de las instituciones que los tienen en su cartera. Los sistemas de incentivo asim\u00e9tricos de managers y traders (participaci\u00f3n en el beneficio con bonus y stock options y no sancionando en caso de p\u00e9rdidas) est\u00e1n construidos de tal manera que impulsan a asumir riesgos excesivos que tornan estructuralmente fr\u00e1giles, con riesgo de quiebra, a las organizaciones en donde trabajan. Un ulterior elemento de peligrosa inestabilidad est\u00e1 dado por la orientaci\u00f3n de estas organizaciones a la maximizaci\u00f3n del beneficio (lo cual es algo distinto de perseguir un l\u00edcito y razonable beneficio) porque privilegia el bienestar de los accionistas respecto de todos los dem\u00e1s portadores de inter\u00e9s. Bancos maximizadores de beneficio en presencia de incentivos distorsionados encontrar\u00e1n cada vez m\u00e1s rentable canalizar los recursos hacia actividades de trading especulativo o hacia las que tengan m\u00e1rgenes de rendimiento mayores que la crediticia.<br \/>\nNunca como en el caso de la evoluci\u00f3n de las finanzas en las \u00faltimas d\u00e9cadas ha sido tan claro que los mercados, sobre todo all\u00ed donde los rendimientos de escala son crecientes, no tienden en absoluto espont\u00e1neamente a la competencia sino al oligopolio. Verdaderamente, la gradual reducci\u00f3n de reglas y formas de control (como la de la separaci\u00f3n entre banco de negocios y banco comercial) han conducido progresivamente a la creaci\u00f3n de un oligopolio de intermediarios bancarios demasiado grandes para quebrar y demasiados complejos para ser regulados. El sue\u00f1o de los reguladores ha producido entonces un serio problema de equilibrio de poderes para la propia democracia. <em>La Corporate Europe<\/em> <em>[1] <\/em>evidencia el desequilibrio de las relaciones de fuerza entre los lobbies financieros y los de la sociedad civil y de las ONG: las finanzas gastan en actividades de lobby treinta veces m\u00e1s que cualquier otro grupo de presi\u00f3n industrial (seg\u00fan estimaciones prudenciales, 123 millones de euros al a\u00f1o con alrededor de 1700 lobbistas en la Uni\u00f3n Europea). Las relaciones entre representaci\u00f3n de los lobbies financieros y representaci\u00f3n de las ONG o de los sindicatos en grupos de asesoramiento son 95 a 0 en el<em> stakeholder group<\/em> de la Bce y 62 a 0 en el <em>De Larosi\u00e8re Group on financial supervision in the European Union.<\/em><br \/>\nEsta posici\u00f3n dominante de las finanzas en t\u00e9rminos no s\u00f3lo de poder de presi\u00f3n sino tambi\u00e9n de facilidad de acceso a las informaciones, a los conocimientos y a las tecnolog\u00edas, ha permitido a los managers de los grandes oligopolios financieros apropiarse de enormes rentas en detrimento de todos los dem\u00e1s portadores de intereses. Como prueba de la distorsi\u00f3n en la utilizaci\u00f3n de los recursos est\u00e1 el reciente abandono de proyectos de infraestructuras que permitir\u00edan una mejor movilidad de medios y personas, as\u00ed como la reciente construcci\u00f3n de un t\u00fanel entre Nueva York y Chicago que cost\u00f3 cientos de millones de d\u00f3lares para reducir en tres milisegundos los tiempos de trading de algunos operadores que, a trav\u00e9s de la colocaci\u00f3n del cable, obtienen una ventaja informativa en detrimento de los dem\u00e1s. Los desastres producidos por este sector est\u00e1n a la vista de todos.<br \/>\nLos efectos desestabilizantes del capitalismo financiero \u2013que a partir de los a\u00f1os \u201980 del siglo pasado ha sustituido al capitalismo industrial\u2013 son f\u00e1cilmente deducibles de los datos. En 1980 los activos financieros de todos los bancos del mundo eran iguales al PIB mundial: 27 trillones de d\u00f3lares m\u00e1s o menos. En 2007 \u2013en la vigilia de la gran crisis financiera\u2013 los activos financieros hab\u00edan llegado a ser a cuatro veces el PBI mundial (240 trillones contra 60 trillones). Hoy, esta relaci\u00f3n ha aumentado cinco veces.<br \/>\nEn el mismo arco de tiempo, en los 51 pa\u00edses tomados en consideraci\u00f3n, los ingresos del trabajo en el PBI bajaron 9 puntos de promedio en Europa y los Estados Unidos; 10 puntos en Asia y 13 puntos en Am\u00e9rica latina. Los puntos perdidos por el trabajo fueron a las rentas financieras (M. Vitale, 2014). A la luz de \u00e9stos y otros datos no es dif\u00edcil entender d\u00f3nde ubicar el origen del degradante fen\u00f3meno de los \u201csurplus people\u201d, de \u00e9sas que el papa Francisco llama \u201cpersonas de descarte\u201d.<br \/>\nUna pregunta, antes de la conclusi\u00f3n: \u201c\u00bfC\u00f3mo es posible que todo esto suceda? \u00bfCu\u00e1l es su ra\u00edz profunda? La respuesta exige una aclaraci\u00f3n que casi nunca se da. En octubre de 1829 el c\u00e9lebre catedr\u00e1tico de econom\u00eda en la Universidad de Oxford, Richard Whately, introduce, antes que todo el resto de los economistas, el principio del Noma (Non overlapping magisteria, los magisterios que no se superponen): si la econom\u00eda quiere devenir una ciencia rigurosa debe separarse tanto de la \u00e9tica como de la pol\u00edtica. Es una divisi\u00f3n de tareas: la pol\u00edtica es el reino de los fines que la sociedad pretende alcanzar; la \u00e9tica es el reino de los valores que deben guiar el comportamiento humano; la econom\u00eda es el reino de los medios m\u00e1s eficaces para alcanzar esos fines en el respeto de esos valores. En cuanto tal, la econom\u00eda no tiene necesidad de entablar relaciones con las otras dos esferas. Todo el pensamiento econ\u00f3mico posterior, con alguna rara si bien notable excepci\u00f3n, ha acogido el principio del Noma y pour cause. Sin embargo, a partir del advenimiento de la globalizaci\u00f3n (finales de los a\u00f1os \u201970 del siglo pasado) se produce, gradualmente, una inversi\u00f3n radical de roles: la econom\u00eda deviene el reino de los fines y la pol\u00edtica el reino de los medios. He aqu\u00ed por qu\u00e9, como todos los observadores notan, hoy la democracia est\u00e1 al servicio del mercado. Ya lo hab\u00eda entendido, anticip\u00e1ndose a los tiempos, el influyente presidente del Bundesbank, Hans Tietmayer, cuando en 1996 escribi\u00f3: \u201cA veces tengo la impresi\u00f3n de que la mayor parte de los pol\u00edticos a\u00fan no ha comprendido en qu\u00e9 medida ya est\u00e1n bajo el control de los mercados financieros e incluso est\u00e1n dominados por esos mercados\u201d. \u00bfHay acaso necesidad de agregar algo m\u00e1s? (Hoy, incluso Alan Greenpan, presidente de la Fed durante largos a\u00f1os, expresa el mismo concepto en su libro de 2013, The map and the territory).<br \/>\nY bien, el papa Francisco no acepta esta \u201cdivisi\u00f3n de roles\u201d. La pol\u00edtica debe volver a ser el reino de los fines y entre las tres esferas mencionadas debe instaurarse una relaci\u00f3n cooperativa y de mutuo respeto. Debe haber autonom\u00eda, por supuesto, pero no separaci\u00f3n, teniendo siempre presente que la \u00e9tica cat\u00f3lica est\u00e1 fundada sobre el principio (aristot\u00e9lico-tomista) de la primac\u00eda del bien sobre la justicia. La justicia tiene sentido si est\u00e1 orientada al bien; si no corre el riesgo de volverse justicialismo. Como sabemos, el pensamiento dominante no acepta esta visi\u00f3n. Por ello la norma tiene origen s\u00f3lo en el consenso de las partes interesadas, las cuales no tienen ninguna necesidad de referirse a la noci\u00f3n de vida buena. El actuar econ\u00f3mico se funda as\u00ed sobre el principio seg\u00fan el cual consensus facit iustum, justamente como exige la implantaci\u00f3n del individualismo libertario, hoy hegem\u00f3nico.<br \/>\n\u201cToda la idea del mar est\u00e1 en una gota de agua\u201d, dec\u00eda B. Spinoza: toda la idea del actual \u201cmalestar de la civilizaci\u00f3n\u201d est\u00e1 expresada en todos los puntos que abarca la enc\u00edclica. He aqu\u00ed por qu\u00e9 es necesario \u2013nos lo recomienda Laudato si\u2019\u2013 cambiar con urgencia nuestra capacidad de mirar la realidad.<\/p>\n<p><em>[1] http:\/\/corporateeurope.org\/sites\/default\/files\/attachments\/financial_lobby_repport.pdf<\/em><\/p>\n<p><em>Traducci\u00f3n de Alejandro Poirier<\/em><\/p>\n<p><em>El autor es profesor de Econom\u00eda Pol\u00edtica en la Universidad de Bolonia y miembro de la Academia Internacional de Econom\u00eda.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Reflexiones en torno a la enc\u00edclica Laudato si\u2019 del papa Francisco, con \u00e9nfasis en los aspectos econ\u00f3micos y sus alcances. 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