{"id":11533,"date":"2015-10-02T15:36:09","date_gmt":"2015-10-02T18:36:09","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=11533"},"modified":"2015-10-02T15:36:09","modified_gmt":"2015-10-02T18:36:09","slug":"gestiones-de-conciliacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=11533","title":{"rendered":"Gestiones de conciliaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><strong>El autor recuerda los pormenores de la mediaci\u00f3n argentina entre Cuba y los Estados Unidos en 1960.<\/strong><\/p>\n<p>El 17 de diciembre de 2014 los presidentes de Cuba y Estados Unidos agradecieron los buenos oficios del papa Francisco en el hist\u00f3rico acercamiento entre ambos gobiernos luego de 54 a\u00f1os, desde que el 3 de enero de 1961 el presidente norteamericano Dwight Eisenhower rompiera las relaciones diplom\u00e1ticas con la naci\u00f3n caribe\u00f1a. Despu\u00e9s de esa mediaci\u00f3n celebrada por la comunidad internacional y en momentos de escribirse este art\u00edculo, el Santo Padre se prepara para visitar Cuba, a fines de septiembre, antes de ir a los Estados Unidos, confirmando as\u00ed su firme compromiso con la paz y el di\u00e1logo.<br \/>\nEl motivo de estas l\u00edneas es recordar una mediaci\u00f3n anterior, entre Cuba y los Estados Unidos, tambi\u00e9n protagonizada por un argentino pero en La Habana, a principios de 1960. Me refiero a Julio Amoedo, embajador de nuestro pa\u00eds en Cuba de 1958 a 1962. Este pol\u00edtico conservador hab\u00eda sido designado por el presidente Arturo Frondizi para representar a la Argentina en la Cuba de Fulgencio Batista. Amoedo fue yerno de la empresaria Amalia Lacroze de Fortabat, ya que se cas\u00f3 a\u00f1os despu\u00e9s con la \u00fanica hija de \u00e9sta, Mar\u00eda In\u00e9s Lafuente.<br \/>\nAl poco tiempo de triunfar la Revoluci\u00f3n Cubana en enero de 1959 comenzaron a producirse los primeros roces entre los gobiernos cubano y norteamericano por la reforma agraria y las expropiaciones emprendidas por la Revoluci\u00f3n. A comienzos de 1960 la situaci\u00f3n hab\u00eda llegado a un punto \u00e1lgido por los cuantiosos intereses norteamericanos en la isla, en especial los vinculados a la explotaci\u00f3n de la ca\u00f1a de az\u00facar, entonces el principal commodity cubano. La preocupaci\u00f3n de los Estados Unidos se relacionaba con el momento y la forma de las indemnizaciones que esperaba obtener de Cuba. Como relata el prestigioso historiador brit\u00e1nico Hugh Thomas en su magna obra sobre la historia de la isla, \u201cpara los que deseaban un rapprochement entre los Estados Unidos y Cuba, a\u00fan quedaba una ligera esperanza. El 26 de enero Eisenhower hizo un discurso bastante conciliatorio sobre Cuba. A finales del a\u00f1o anterior, dijo, en realidad el gobierno hab\u00eda estado \u2018considerando la posibilidad de introducir un cambio en la ley que [requer\u00eda que] los Estados Unidos comprasen cada a\u00f1o la mitad de la cosecha azucarera de Cuba a precios muy favorables\u2019\u201d1.<br \/>\nMientras tanto, otros aconsejaban a Eisenhower que encarase planes muy distintos, como colocar a la isla en cuarentena o impulsar un levantamiento contra Castro. Antes de considerar esas aventuras, el presidente Eisenhower hizo un esfuerzo m\u00e1s para arribar a una soluci\u00f3n pac\u00edfica. Seg\u00fan Thomas, \u201cel mismo d\u00eda del discurso conciliatorio de Eisenhower, el representante norteamericano en La Habana [Philip Bonsal, que a la saz\u00f3n no estaba en Cuba] se puso en contacto con el embajador de la Argentina, Julio Amoedo, y le pidi\u00f3 que intentase negociar entre los Estados Unidos y Castro. Las bases que le sugiri\u00f3 para un posible entendimiento fueron: que terminase la campa\u00f1a de insultos en la televisi\u00f3n y en la prensa; que Castro recibiera a Bonsal cuando volviera y sinceramente tratase de encontrar un camino para resolver las diferencias; a cambio, los Estados Unidos financiar\u00edan la reforma agraria de Castro y otros problemas econ\u00f3micos y sociales. Amoedo vio a Castro a medianoche en casa de Celia S\u00e1nchez [su confidente y principal colaboradora femenina desde la Sierra Maestra]. Al principio, Castro mantuvo una actitud negativa y habl\u00f3 de un editorial que iba a aparecer en [el diario] Revoluci\u00f3n al d\u00eda siguiente, que rechazaba \u2018categ\u00f3rica y brutalmente\u2019 el mensaje conciliatorio de de Eisenhower del 26 de enero\u201d2.<br \/>\nAlgunos autores sostienen que Fidel Castro no acept\u00f3 la mediaci\u00f3n de Amoedo. Como Rafael Rojas, ensayista cubano exiliado, quien se\u00f1ala que \u201cel gobierno cubano no s\u00f3lo se negaba a aceptar la mediaci\u00f3n de Amoedo, sino que tambi\u00e9n avanzaba en la alianza con los principales rivales de los Estados Unidos en la Guerra Fr\u00eda. Todav\u00eda el 15 de marzo de ese a\u00f1o, el ministro de Hacienda, Rufo L\u00f3pez Fresquet, seg\u00fan \u00e9l mismo relata, intent\u00f3 retomar las negociaciones entre ambos pa\u00edses y, ante la negativa de Castro, renunci\u00f3 a su cargo\u201d3. Para Thomas, \u201cen todo caso, Castro se aplac\u00f3: permiti\u00f3 hablar a Amoedo y suprimi\u00f3 aquel editorial tan duro, ordenando a [el diario] Revoluci\u00f3n que suspendiera los ataques a los Estados Unidos \u2026 Al d\u00eda siguiente, el presidente Dortic\u00f3s declar\u00f3 que las diferencias entre Cuba y los Estados Unidos pod\u00edan resolverse por medio de la diplomacia, que la tradicional amistad de Cuba y los Estados Unidos era indestructible y que el pueblo cubano deseaba estrechar sus relaciones diplom\u00e1ticas y econ\u00f3micas con los Estados Unidos\u201d4.<br \/>\nLo que sucedi\u00f3 despu\u00e9s de la intervenci\u00f3n de Amoedo, que culmin\u00f3 con la ruptura de relaciones diplom\u00e1ticas entre los Estados Unidos y Cuba en enero de 1961, no resta m\u00e9ritos a su gesti\u00f3n, que fue, tal vez, la \u00faltima ocasi\u00f3n en que se intent\u00f3 un arreglo pac\u00edfico. El gesto fue reconocido por Eisenhower en febrero de 1960, cuando visit\u00f3 Buenos Aires y se reuni\u00f3 con el presidente Frondizi, al dejar constancia en un comunicado de su agradecimiento a las gestiones de mediaci\u00f3n ante el gobierno cubano realizadas por el embajador argentino. Por su parte, el \u00faltimo embajador norteamericano en La Habana, Philip Bonsal, record\u00f3 de manera muy positiva a Amoedo en su libro Cuba, Castro and the United States. Habla de \u00e9l como un \u201cdistinguido colega\u201d y lo describe como \u201cun hombre capaz, alegre y atractivo que hab\u00eda logrado una excelente relaci\u00f3n personal con Castro y algunos de los que lo rodeaban. Se acerc\u00f3 a Castro en la noche de la declaraci\u00f3n del Presidente, el 26 de enero, y le transmiti\u00f3 el efecto sumamente adverso del estridente antiamericanismo del Primer Ministro [Castro] ante el gobierno y la opini\u00f3n p\u00fablica de las otras rep\u00fablicas americanas\u201d (la traducci\u00f3n es m\u00eda)5. Para Bonsal, Amoedo fue exitoso en la medida en que la temperatura de las declaraciones cubanas disminuy\u00f3 sensiblemente durante un par de semanas.<br \/>\nJulio Amoedo cumpli\u00f3 luego funciones diplom\u00e1ticas en Guatemala, Venezuela y Costa Rica. Fue asesor del vicepresidente Vicente Solano Lima en 1973 y senador por Catamarca entre 1983 y 1992. Con independencia de su trayectoria pol\u00edtica posterior, en Cuba cumpli\u00f3 una funci\u00f3n emblem\u00e1tica de la diplomacia, como lo es la mediaci\u00f3n, en un momento sumamente delicado de las relaciones pol\u00edticas y econ\u00f3micas entre ese pa\u00eds y los Estados Unidos. Prob\u00f3, asimismo, siendo un pol\u00edtico conservador, que la semejanza ideol\u00f3gica no es indispensable entre un embajador y el Estado receptor, ya que suelen pesar m\u00e1s la mu\u00f1eca pol\u00edtica y la forma de cultivar las relaciones interpersonales.<\/p>\n<p><em>1. Thomas, Hugh (1973), Cuba, lucha por la libertad, Barcelona, Grijalbo, Vol. III, p. 1217<br \/>\n2. Ibidem, p. 1218<br \/>\n3. Rojas, Rafael (2012), La m\u00e1quina del olvido. Mito, historia y poder en Cuba, Taurus, M\u00e9xico.<br \/>\n4. Thomas, op. cit. P. 1218<br \/>\n5. 1971, University of Pittsburgh Press, p. 126<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El autor es diplom\u00e1tico argentino<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El autor recuerda los pormenores de la mediaci\u00f3n argentina entre Cuba y los Estados Unidos en 1960. 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