{"id":11587,"date":"2015-10-02T17:49:29","date_gmt":"2015-10-02T20:49:29","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=11587"},"modified":"2015-10-02T17:50:12","modified_gmt":"2015-10-02T20:50:12","slug":"11587","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=11587","title":{"rendered":"Los despojos y sus detalles"},"content":{"rendered":"<p><strong>Rese\u00f1a del libro Siete casas vac\u00edas,\u00a0de Samanta Schweblin.\u00a0Buenos Aires, 2015, P\u00e1ginas de espuma<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/descarga-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-11588\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/descarga-1.jpg\" alt=\"descarga (1)\" width=\"177\" height=\"285\" \/><\/a><\/p>\n<p>Convencida de que todo relato \u201cse complementa en la cabeza del lector\u201d, esta joven y premiada escritora argentina, residente en Berl\u00edn, acaba de presentar su \u00faltimo libro de cuentos, Siete casas vac\u00edas. Narradora precisa y exigente, reconoce que en su prosa hay influencia del cine, que siempre le interes\u00f3: \u201cEstudi\u00e9 cine, que me sirvi\u00f3 \u2013declar\u00f3 Samanta en una entrevista al diario La Naci\u00f3n\u2013 porque trabaja con el costado material y experimental de la narraci\u00f3n. La carrera de Letras es mucho m\u00e1s te\u00f3rica. Mi amor literario es material y narrativo\u201d. Nombra como su maestra a Liliana Heker y afirma que \u201cel taller me ense\u00f1\u00f3 a leer lo que escribo de verdad, no lo que yo creo que dice mi texto\u201d. En efecto, es una escritora que toma distancia y que trata de no entremeterse con las historias, y que quiere mantenerse en zona neutral, de ser posible.<br \/>\nGanadora del premio de narrativa Ribera del Duero, admiradora de Adolfo Bioy Casares y de Abelardo Castillo, muy exigente con su trabajo, confiesa que \u201ccuando un nuevo libro se cierra y hay que empezar otra vez a escribir desde cero&#8230; vuelvo a sentirme una escritora torpe e inexperta\u201d.<br \/>\nLos siete cuentos del libro, tal como anuncia su t\u00edtulo, rondan en torno a siete casas, como si fueran ellas las verdaderas protagonistas de las narraciones. Hay soledad y tristeza en sus textos, hay exactitud y fina percepci\u00f3n de la conducta de los personajes; las familias son despojos que sobreviven; la minuciosa descripci\u00f3n se parece m\u00e1s al diagn\u00f3stico de un m\u00e9dico o de un psic\u00f3logo que a la compasi\u00f3n de un pr\u00f3jimo.<br \/>\nEl primer cuento comienza con una frase que parece introducir al clima de toda la obra: \u201cNos perdimos, dice mi madre\u201d. En el segundo vuelve la desorientaci\u00f3n: \u201c\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 la ropa de tus padres?\u201d, para cruzar los inhibidos juegos de abuelos y nietos ante la consternaci\u00f3n de los progenitores. En el siguiente se acent\u00faa la angustia: un vecino sufre la ausencia del hijo y repite con resignaci\u00f3n los gestos cotidianos. M\u00e1s adelante se presenta un personaje irreemplazable: \u201cLola sospechaba que su vida hab\u00eda sido demasiado larga, tan simple y liviana que ahora carec\u00eda del peso suficiente para desaparecer\u201d. Y concluye observando que \u201clas palabras y las cosas se alejaban ahora a toda velocidad, con la luz, muy lejos ya de su cuerpo\u201d.<br \/>\n\u201cCuarenta cent\u00edmetro cuadrados\u201d relaciona dos tiempos (uno en el recuerdo), yendo a buscar unas aspirinas en una noche de lluvia. En \u201cUn hombre sin suerte\u201d, con la aparici\u00f3n de un extra\u00f1o que invita a la ni\u00f1a a tomar un helado, la narradora abandona al lector a sus propios temores y prejuicios. Y concluye la peque\u00f1a protagonista diciendo para s\u00ed misma: \u201cRepet\u00ed en silencio su nombre, varias veces, para no olvid\u00e1rmelo nunca\u201d. Finalmente, hacia el final del \u00faltimo cuento: \u201cLa puerta no tiene llave. Abro despacio y todo, todo en el living y en la cocina est\u00e1 aterradoramente intacto\u201d. La zozobra es independiente de los acontecimientos.<br \/>\nLa crueldad que se desprende de las narraciones parece no ser predeterminada ni intencional, sino el fruto de la fr\u00eda y obsesiva observaci\u00f3n de los detalles. El estilo y el ritmo narrativo de Schweblin son impecables.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Rese\u00f1a del libro Siete casas vac\u00edas,\u00a0de Samanta Schweblin.\u00a0Buenos Aires, 2015, P\u00e1ginas de espuma Convencida de que todo relato \u201cse complementa en la cabeza del lector\u201d,&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[31],"class_list":["post-11587","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura","tag-libros"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/s6FC4i-11587","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11587","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=11587"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11587\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":11590,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11587\/revisions\/11590"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=11587"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=11587"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=11587"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}