{"id":11697,"date":"2015-11-02T15:03:44","date_gmt":"2015-11-02T18:03:44","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=11697"},"modified":"2015-11-02T15:03:44","modified_gmt":"2015-11-02T18:03:44","slug":"la-guerra-del-big-bang","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=11697","title":{"rendered":"La guerra del Big Bang"},"content":{"rendered":"<p><strong>F\u00edsica, metaf\u00edsica e ideolog\u00eda en torno al origen y\u00a0el fin del universo.<\/strong><\/p>\n<p><em>\u00abProbablemente los f\u00edsicos estar\u00edan dispuestos a creer en la creaci\u00f3n, si no fuera porque la Biblia lo dijo hace tanto tiempo que parece anticuado\u00bb.\u00a0<\/em>George Thompson (Premio Nobel 1937)<\/p>\n<p>Una manera de entender la diferencia entre causalidad y finalidad es preguntarse por qu\u00e9 hierve el agua en la pava. \u201cEl agua hierve porque el calor hace mover cada vez m\u00e1s r\u00e1pido sus mol\u00e9culas, y \u00e9stas tienden a escapar por la superficie en forma de vapor\u201d es una buena respuesta. Pero hay otra, no menos v\u00e1lida, y es: -Porque me estoy por hacer un t\u00e9 (1).<br \/>\nEn la pregunta por el origen del universo est\u00e1n presentes ambos aspectos. La ciencia est\u00e1 en condiciones de decirnos qu\u00e9 ocurri\u00f3 en el Tiempo Cero, el instante de la doble expansi\u00f3n inflacionaria que dio comienzo a todo. Pero a la filosof\u00eda le cabe preguntar si ese despliegue c\u00f3smico en el cual estamos incluidos, tiene o no sentido. Esto es, si existe o no un Dios creador.<br \/>\nHasta bien avanzado el siglo XX el origen del universo era considerado un problema filos\u00f3fico, fuera del alcance de la ciencia. Desde las primeras l\u00edneas, la Biblia proclamaba la creaci\u00f3n del mundo por Dios, pero hasta Santo Tom\u00e1s pensaba que esa era una cuesti\u00f3n de fe, no de ciencia. En 1842 Augusto Comte, el padre del positivismo, dictamin\u00f3 que la ciencia jam\u00e1s podr\u00eda llegar a conocer \u201cla qu\u00edmica y la mineralog\u00eda de las estrellas\u201d. Pero apenas tres a\u00f1os despu\u00e9s, ya se estudiaba la f\u00edsica solar.<br \/>\nLa cosmolog\u00eda cient\u00edfica naci\u00f3 con los grandes telescopios \u00f3pticos de Wilson y Palomar y creci\u00f3 con la espectroscopia y la radioastronom\u00eda, que pusieron informaci\u00f3n donde antes s\u00f3lo hab\u00eda especulaci\u00f3n. Acab\u00f3 de convertirse en ciencia hace apenas veinte a\u00f1os, con los telescopios espaciales, el descubrimiento de los planetas extrasolares y la exobiolog\u00eda.<\/p>\n<p>Desde hac\u00eda siglos parec\u00eda estar fuera de discusi\u00f3n que el universo era infinito en el tiempo y el espacio, y que la materia era tan eterna como indestructible. Cualquier alusi\u00f3n a un origen del universo parec\u00eda ser una concesi\u00f3n al antropomorfismo o al dogmatismo religioso.<\/p>\n<p>Sin embargo, nadie hab\u00eda podido explicar la paradoja que planteara en 1823 el astr\u00f3nomo alem\u00e1n Wilhelm Olbers. Si el universo fuera infinito, pens\u00f3 Olbers, tendr\u00eda que haber infinitas estrellas. \u00bfPor qu\u00e9 entonces el cielo nocturno es oscuro, si deber\u00eda ser tan luminoso como el del mediod\u00eda?<br \/>\nLa paradoja de Olbers llevaba a pensar que el universo era finito, en cuanto al espacio. La termodin\u00e1mica se encarg\u00f3 de ponerle un fin en el tiempo. Apenas un a\u00f1o despu\u00e9s de Olbers, el joven Sadi Carnot, que s\u00f3lo se propon\u00eda mejorar el rendimiento de las calderas de vapor, estudi\u00f3 la degradaci\u00f3n de la energ\u00eda, sobre cuya base Clausius formul\u00f3 la Segunda Ley de la termodin\u00e1mica. Cada vez que pasamos de una forma de energ\u00eda a otra (cuando una d\u00ednamo convierte movimiento en electricidad o un ventilador transforma electricidad en movimiento) aparece la entrop\u00eda: una parte de la energ\u00eda se pierde, en forma de calor. Si generalizamos esta tendencia, veremos que la entrop\u00eda global no hace m\u00e1s que crecer, de modo que todos los procesos del universo acabar\u00e1n por desembocar al fin en el equilibro t\u00e9rmico. Cuando el cosmos alcance una temperatura homog\u00e9nea, dejar\u00e1 de haber movimiento y as\u00ed acabar\u00e1 todo.<\/p>\n<p>Esta nueva visi\u00f3n cient\u00edfica de un universo finito, despert\u00f3 entusiasmo entre los creyentes e indignaci\u00f3n entre los ateos. Algunos autores cat\u00f3licos alemanes, entre quienes estaban Franz Brentano y los jesuitas \u2013pero no Pierre Duhem, el gran historiador de la ciencia\u2013 concibieron entonces un argumento entr\u00f3pico destinado a probar la existencia de Dios (2).<\/p>\n<p>Los materialistas se alzaron para repudiar no s\u00f3lo este tipo de apolog\u00e9tica sino tambi\u00e9n a la muerte t\u00e9rmica y a la propia termodin\u00e1mica, que calificaron de especulaci\u00f3n emp\u00edrica (Vogt), superstici\u00f3n (Spencer) y absurda teor\u00eda (Engels). En defensa del universo infinito, que imaginaban amenazado por el clericalismo, se alzaron las voces de Haeckel, Nietzsche y Haldane. M\u00e1s tarde, en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica la entrop\u00eda fue condenada como una doctrina burguesa y se decidi\u00f3 que la astrof\u00edsica deb\u00eda ocuparse del universo infinito.<\/p>\n<p><strong>El d\u00eda sin ayer<\/strong><br \/>\nEl f\u00edsico Philip Morrison dec\u00eda que \u201cciencia\u201d es algo que est\u00e1 m\u00e1s cerca del verbo que del sustantivo: algo que siempre se est\u00e1 haciendo y nunca deja de ser provisorio. As\u00ed fue como la ciencia sigui\u00f3 su camino, y la termodin\u00e1mica lleg\u00f3 a ser una de las claves de la cosmovisi\u00f3n cient\u00edfica. Tambi\u00e9n en la URSS: en una popular novela de Efremov (Cor Serpentis, 1958) a los astronautas se los invitaba a luchar contra la funesta entrop\u00eda.<\/p>\n<p>Un paso decisivo fue descubrir que el universo estaba en expansi\u00f3n, cuando la espectroscopia nos mostr\u00f3 que el espectro de la luz que nos llega de las estrellas tiende a correrse hacia el rojo. Sabemos por el efecto D\u00f6ppler que el ruido de un auto que se acerca se va haciendo m\u00e1s agudo, y m\u00e1s grave cuando se aleja. Del mismo modo, la luz de un foco que viene hacia nosotros tiende al azul, y la de una que se aleja, hacia el rojo.<\/p>\n<p>El corrimiento hacia el rojo del espectro lum\u00ednico, estudiado por Edwin Hubble, sugiere que todas las estrellas se alejan unas de otras. Hubble siempre se neg\u00f3 a reconocer la expansi\u00f3n del universo, pero de eso se trataba.<\/p>\n<p>Si el universo se expand\u00eda, se pod\u00eda imaginar que hubo un momento a partir del cual hab\u00eda empezado a moverse. En ese instante inicial todo ten\u00eda que haber estado contenido en un punto de inconcebible densidad.<\/p>\n<p>A esta conclusi\u00f3n llegaron, por separado, el ruso Aleksander Friedmann y el belga Georges Lema\u00eetre hace casi cien a\u00f1os. Friedmann muri\u00f3 sin llegar a ser reconocido, pero Lema\u00eetre, que era f\u00edsico, astr\u00f3nomo y sacerdote cat\u00f3lico, es considerado el padre del Big Bang.<\/p>\n<p>Lema\u00eetre lanz\u00f3 la hip\u00f3tesis de un \u201c\u00e1tomo primitivo\u201d, de incalculable masa y energ\u00eda, que hab\u00eda estallado en el \u201cd\u00eda sin ayer\u201d del comienzo. No encontr\u00f3 mejor met\u00e1fora que hablar de \u201cun espect\u00e1culo pirot\u00e9cnico\u201d a partir del cual comenz\u00f3 el tiempo a correr y el universo a expandirse.<\/p>\n<p>En 1937, Einstein se entrevist\u00f3 con Lema\u00eetre en Mount Palomar y apoy\u00f3 p\u00fablicamente su teor\u00eda. En un gesto de grandeza, reconoci\u00f3 que haber postulado una \u201cconstante cosmol\u00f3gica\u201d hab\u00eda sido un error de su parte.<\/p>\n<p>Pero no todos estaban dispuestos a aceptar la idea de un universo que tuviera principio y fin, unos por razones cient\u00edficas y otros por motivos filos\u00f3ficos o ideol\u00f3gicos. Para sostener la hip\u00f3tesis del universo infinito, el brit\u00e1nico Fred Hoyle y los austr\u00edacos Gold y Bondi elaboraron la teor\u00eda del \u201cestado estacionario\u201d, que dieron a conocer en 1948. En este modelo, el universo segu\u00eda siendo infinito, aunque estuviera expandi\u00e9ndose, pero se hac\u00eda necesario postular que en los espacios interestelares se estaban creando \u00e1tomos constantemente.<\/p>\n<p>En 1949, lleno de entusiasmo, Hoyle apareci\u00f3 en un programa de la BBC y descalific\u00f3 \u201cesa doctrina de la Gran Explosi\u00f3n (big bang) que remite a causas desconocidas para la ciencia\u201d. Parad\u00f3jicamente, ese d\u00eda el poder de los medios hizo que esa expresi\u00f3n desde\u00f1osa pasara a ser el nombre por el cual se conocer\u00eda la doctrina de Friedmann y Lema\u00eetre.<\/p>\n<p>La teor\u00eda se fue precisando por obra de George Gamow, un f\u00edsico ruso exiliado en los Estados Unidos quien, el mismo a\u00f1o que Hoyle, formul\u00f3 la hip\u00f3tesis de un \u201cBig Bang caliente\u201d. De no haberse dado elevad\u00edsimas temperaturas en el comienzo, la totalidad de los elementos simples, como el hidr\u00f3geno y el helio, se hubieran combinado para formar elementos pesados: un proceso que reci\u00e9n ocurrir\u00eda despu\u00e9s, en el seno de las estrellas. Tambi\u00e9n postul\u00f3 que en alguna parte deb\u00eda existir un eco de ese estallido; algo que reci\u00e9n pudo probarse diecisiete a\u00f1os m\u00e1s tarde.<\/p>\n<p>En la disputa de los astrof\u00edsicos hubo grandezas y bajezas como en cualquier otro gremio, pero el Big Bang desplaz\u00f3 al Estado Estacionario. La teor\u00eda de la nucleos\u00edntesis estelar (1957), el descubrimiento de la radiaci\u00f3n de fondo (1965), la formulaci\u00f3n del modelo est\u00e1ndar y los datos aportados por los sat\u00e9lites COBE (1989) y WMAP (2001) acabaron de consagrarlo.<\/p>\n<p>En cambio, donde el tema se carg\u00f3 de violencia verbal, moral y hasta f\u00edsica fue en el campo ideol\u00f3gico (3), donde se lo quiso plantear como una guerra entre la ciencia y la religi\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>La Creaci\u00f3n y el Big Bang<\/strong><br \/>\nEl 22 de noviembre de 1951 el papa P\u00edo XII habl\u00f3 del Big Bang ante la Academia Pontificia de Ciencias. El texto, presumiblemente redactado por su asesor, el padre Agostino Gemelli, hablaba de la entrop\u00eda, elogiaba a Hubble y se hac\u00eda eco de Gamow. Si la ciencia probaba que el universo hab\u00eda tenido un comienzo, hab\u00eda que admitir la presencia de un Creador, con lo cual el Big Bang probaba la existencia de Dios, dijo el Papa.<\/p>\n<p>La noticia le provoc\u00f3 un disgusto a Lema\u00eetre, a quien no le hab\u00edan avisado que el Papa tocar\u00eda el tema. El sacerdote cient\u00edfico era muy estricto en cuanto a distinguir la f\u00edsica de la metaf\u00edsica y en 1936 ya hab\u00eda dicho que \u201cla actividad de la omnipresencia divina es esencialmente oculta. No se trata de reducir al Ser Supremo al nivel de una hip\u00f3tesis cient\u00edfica\u201d. Lema\u00eetre se puso en contacto con Daniel O\u2019Donnell, que dirig\u00eda el Observatorio Vaticano, y juntos persuadieron al Papa de que no insistiera en el tema. P\u00edo XII les hizo caso y al a\u00f1o siguiente, cuando le toc\u00f3 hablar ante el Congreso Mundial de Astronom\u00eda, mencion\u00f3 a Shapley y a la espectroscopia pero s\u00f3lo para concluir con una meditaci\u00f3n sobre la peque\u00f1ez del hombre y la grandeza del esp\u00edritu.<\/p>\n<div id=\"attachment_11698\" style=\"width: 376px\" class=\"wp-caption alignnone\"><a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/Nueva-imagen-7.bmp\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-11698\" class=\"size-full wp-image-11698\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/Nueva-imagen-7.bmp\" alt=\"Lema\u00eetre\" width=\"366\" height=\"425\" srcset=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/Nueva-imagen-7.bmp 366w, https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/Nueva-imagen-7-258x300.bmp 258w\" sizes=\"auto, (max-width: 366px) 100vw, 366px\" \/><\/a><\/p>\n<p id=\"caption-attachment-11698\" class=\"wp-caption-text\">Lema\u00eetre<\/p>\n<\/div>\n<p>Las desmesuradas reacciones provocadas por el mensaje papal (que al fin y al cabo no era la proclamaci\u00f3n de un dogma, sino s\u00f3lo un discurso) reci\u00e9n empezaban. Gamow, siendo ateo, se sinti\u00f3 halagado, y cit\u00f3 al Papa en un paper s\u00f3lo para provocar a sus pares Hoyle y Gold, quienes reaccionaron muy duramente contra \u00e9l. Por un momento, la asociaci\u00f3n del Big Bang con el Vaticano perjudic\u00f3 a los astrof\u00edsicos, y no faltaron los paranoicos, como ese f\u00edsico ingl\u00e9s que habl\u00f3 de una \u201cconspiraci\u00f3n cristiana\u201d.<\/p>\n<p><strong>Mosc\u00fa no cree en creaciones<\/strong><br \/>\nDe m\u00e1s est\u00e1 decir que si hab\u00eda un lugar donde las pruebas a favor del Big Bang eran vividas como \u201cdestituyentes\u201d, sin duda ese era el Kremlin. Stalin era el Papa de una gran Iglesia Atea y al igual que el Papa de Roma, pensaba que hablar de \u201ccreaci\u00f3n\u201d implicaba admitir la existencia de un Creador.<br \/>\nDe tal modo, en la URSS, al Big Bang fue presentado como una decadente supercher\u00eda occidental, a pesar de que Friedmann y Gamow eran rusos. Para el astr\u00f3nomo oficialista V. E. Lov era una f\u00e1bula que atacaba los cimientos del marxismo: un tumor canceroso, el principal enemigo de la ciencia materialista. Cuando Hoyle visit\u00f3 Mosc\u00fa, le pidieron que no hablara de la creaci\u00f3n de \u00e1tomos de hidr\u00f3geno sino de origen o formaci\u00f3n de materia, que era pol\u00edticamente m\u00e1s correcto.<\/p>\n<p>En 1947 Andrei Zhdanov, el Gran Inquisidor sovi\u00e9tico, tom\u00f3 cartas en el asunto y se pronunci\u00f3 contra Lema\u00eetre, a quien calific\u00f3 de reaccionario, idealista y seudocient\u00edfico. Su teor\u00eda era un cuento de hadas, y se hac\u00eda preciso denunciar a los agentes de Lema\u00eetre que se hab\u00edan infiltrado en las filas de la ciencia rusa.<\/p>\n<p>No s\u00f3lo se trataba de denunciar. Antes de que el Big Bang llegara a ser admitido, sobre todo por obra del disidente Andrei Sajarov, tuvo sus m\u00e1rtires. El f\u00edsico Matvei Bronstein fue fusilado como esp\u00eda. Nikolai Kozyrev pas\u00f3 diez a\u00f1os en el Gulag, despu\u00e9s de que un pelot\u00f3n se negara a fusilarlo, y Vsevolod Frederiks fue condenado a trabajos forzados. En China, no le fue mejor al f\u00edsico Fang Lizhi, quien defend\u00eda la hip\u00f3tesis del Big Bang y desapareci\u00f3 durante la Revoluci\u00f3n Cultural.<\/p>\n<p>Que sepamos, ninguno de esos inspirados que jam\u00e1s se olvidan de Bruno y Galileo se acord\u00f3 jam\u00e1s de estos m\u00e1rtires de la ciencia, ni tampoco de los genetistas rusos, que siguieron la misma suerte.<br \/>\nEn la ciencia \u2013como ir\u00f3nicamente dec\u00eda Max Planck\u2013 la verdad jam\u00e1s triunfa, pero con el tiempo se van muriendo sus adversarios. La teor\u00eda del Big Bang fue aceptada por la comunidad cient\u00edfica, y como cualquier otra sigue expuesta a las refutaciones.<\/p>\n<p>Lo que queda por entender es la violencia de las pasiones que puede llegar a despertar hasta una teor\u00eda cient\u00edfica. El Big Bang no pod\u00eda afectar al poder, no serv\u00eda para ganar batallas ni generaba ganancias. Pero las guerras metaf\u00edsicas, esas donde lo que est\u00e1 en juego son las almas \u2013o en todo caso el poder sobre ellas\u2013 acaban por ser las m\u00e1s encarnizadas.<\/p>\n<p><em>(1) El ejemplo pertenece a Sir John Polkinghorne, que es f\u00edsico, sacerdote anglicano, te\u00f3logo y escritor.<br \/>\n(2) Helge Krag. Entropic creation. Religious contexts of Thermodynamics and Cosmology. Ashgate E-book, 2008<br \/>\n(3) Simon Singh, Big Bang. The origin of the Universe. Harper Collins E-book 2010<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>F\u00edsica, metaf\u00edsica e ideolog\u00eda en torno al origen y\u00a0el fin del universo. \u00abProbablemente los f\u00edsicos estar\u00edan dispuestos a creer en la creaci\u00f3n, si no fuera&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[944],"tags":[355],"class_list":["post-11697","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-actualidad-2","tag-filosofia"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-32F","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11697","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=11697"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11697\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":11701,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11697\/revisions\/11701"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=11697"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=11697"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=11697"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}