{"id":11715,"date":"2015-11-02T18:40:51","date_gmt":"2015-11-02T21:40:51","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=11715"},"modified":"2015-11-02T18:40:51","modified_gmt":"2015-11-02T21:40:51","slug":"una-escocesa-singular","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=11715","title":{"rendered":"Una escocesa singular"},"content":{"rendered":"<p><strong>Econom\u00eda de estilo y transfiguraci\u00f3n en <em>La plenitud de la se\u00f1orita Brodie<\/em>, de Muriel Spark.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hab\u00eda advertido Edgar Allan Poe en el siglo XIX que el cuento corto, el ensayo breve y el poema l\u00edrico est\u00e1n llamados a desalojar las producciones de grandes dimensiones. M\u00e1s all\u00e1 de la preeminencia de los g\u00e9neros, aun cuando el cuento se impuso y fue elegido para expresarse por autores de la talla de Poe, Chesterton o Borges, la novela sigue ocupando una posici\u00f3n de privilegio en lo que a narrativa se refiere. Sin embargo, si el lector de nuestro tiempo se enfrenta a una novela de 400 p\u00e1ginas es posible que se desaliente, de manera que adhiero a la novela contempor\u00e1nea, de menos extensi\u00f3n, y no por ello menos ambiciosa.<br \/>\nMuriel Spark (1918-2006), prol\u00edfica y multipremiada, novelista escocesa, tuvo que conocer severas cr\u00edticas por la brevedad de sus obras. Dice en su autobiograf\u00eda: \u201cMe encanta la prosa econ\u00f3mica, siempre intento encontrar la forma m\u00e1s breve de expresar un significado\u201d. El estilo conciso, como la precisi\u00f3n para reproducir las expresiones de la gente com\u00fan, son influencia del caricaturista ingl\u00e9s Max Beerbohm. Las obras m\u00e1s conocidas de Spark: <em>Memento mori, Las se\u00f1oritas de escasos medios, La plenitud de la se\u00f1orita Brodie<\/em> (Los mejores a\u00f1os de miss Brodie o La primavera de una solterona), entre otras.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/9788415130055.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone  wp-image-11718\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/9788415130055.jpg\" alt=\"9788415130055\" width=\"208\" height=\"314\" srcset=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/9788415130055.jpg 600w, https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/9788415130055-198x300.jpg 198w\" sizes=\"auto, (max-width: 208px) 100vw, 208px\" \/><\/a><a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/6a00d83451584369e201347ff64626970c-500pi.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-11717\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/6a00d83451584369e201347ff64626970c-500pi.jpg\" alt=\"6a00d83451584369e201347ff64626970c-500pi\" width=\"199\" height=\"314\" srcset=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/6a00d83451584369e201347ff64626970c-500pi.jpg 199w, https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/6a00d83451584369e201347ff64626970c-500pi-190x300.jpg 190w\" sizes=\"auto, (max-width: 199px) 100vw, 199px\" \/><\/a><a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/original.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone  wp-image-11716\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/original.jpg\" alt=\"original\" width=\"194\" height=\"312\" srcset=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/original.jpg 250w, https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/original-187x300.jpg 187w\" sizes=\"auto, (max-width: 194px) 100vw, 194px\" \/><\/a><\/p>\n<p>De padre jud\u00edo y madre anglicana, fue educada con becas p\u00fablicas. Se destac\u00f3 en las letras desde muy joven; en 1937 se cas\u00f3 con Sydney Oswald Spark, 13 a\u00f1os mayor, de quien se separ\u00f3 en 1944 aunque conserv\u00f3 el apellido. Vivieron en Rhodesia, y Muriel lo considera su primer exilio. Tuvieron un hijo, Robin. A su regreso a Londres pas\u00f3 por diversos trabajos, como el contraespionaje en una repartici\u00f3n de la Inteligencia Brit\u00e1nica. Ya divorciada se inici\u00f3 como escritora. Tom\u00f3 distintos aspectos de la vida colonial africana para nutrir sus primeros relatos, que fueron cr\u00edmenes racistas: negros asesinados por blancos, mujeres negras abandonadas por sus hombres blancos en cuanto llegaban a Inglaterra.<\/p>\n<p>Expres\u00f3 su teor\u00eda sobre el mal en <em>El \u00fanico problema<\/em>, donde afirma que el mal es el \u00fanico problema: \u201cCreo que el infierno est\u00e1 vac\u00edo y todos los demonios est\u00e1n aqu\u00ed\u201d. En 1954 sufri\u00f3 una crisis, en parte por el consumo de pastillas para adelgazar. Fue hospitalizada y recibi\u00f3 tratamiento psiqui\u00e1trico. Se inici\u00f3 en el estudio de la obra del cardenal Newman, escritos que ejercieron gran influencia sobre ella y, como Graham Greene, se convirti\u00f3 al catolicismo. Greene la ayud\u00f3 econ\u00f3micamente.<br \/>\nEn 1963 dej\u00f3 Inglaterra para siempre; vivi\u00f3 primero en Nueva York, luego en Roma. En 1970 inici\u00f3 su relaci\u00f3n con Penelope Jardine y se instalaron en Toscana hasta su muerte.<\/p>\n<p><em>La plenitud de la se\u00f1orita Brodie<\/em> fue publicada en 1961 y es su novela m\u00e1s exitosa, traducida a varios idiomas y adaptada al cine. Maggy Smith gan\u00f3 el Oscar a la mejor actriz por su interpretaci\u00f3n. La acci\u00f3n comienza en 1930, en una escuela de se\u00f1oritas de Edimburgo, donde Miss Brodie es maestra y sus alumnas tienen diez a\u00f1os. Soltera de mediana edad, atractiva y de fuerte car\u00e1cter, admiradora de Mussolini y muy comprometida con su rol. Abunda en sentencias: \u201cSeguridad no es lo primero. La Bondad, la Verdad y la Belleza est\u00e1n antes\u201d; \u201cLa palabra es plata pero el silencio es oro\u201d. Su objetivo es que las ni\u00f1as lleguen a ser la cr\u00e8me de la cr\u00e8me. Para lograrlo elige a seis chicas, cada una muy diferente de la otra, y les da clases extracurriculares: les habla de arte, \u00e9tica, religi\u00f3n, pol\u00edtica y de su vida privada. Gracias a su don de mundo y seducci\u00f3n, ejerce sobre ellas una fuerte influencia. Las invita a su casa a tomar el t\u00e9, les hace confidencias sobre su vida amorosa y les promete que ser\u00e1n mujeres sobresalientes si consiguen lo que ella sabe ahora de s\u00ed misma: reconocer el momento de apogeo de cada una.<\/p>\n<p>El relato es divertido e ir\u00f3nico, aunque igualmente severo, con personajes muy bien definidos y una t\u00e9cnica cuidada e inteligente. En 170 p\u00e1ginas despliega una inusitada complejidad. Apela a material autobiogr\u00e1fico, la escritura como inter\u00e9s desde la temprana juventud, la expresa admiraci\u00f3n por la econom\u00eda de estilo. Su personaje central, Sandy, bajo el dominio de Miss Brodie hace tareas de esp\u00eda e informante, se interesa por la psicolog\u00eda y se convierte al catolicismo.<br \/>\nLa obra en cuesti\u00f3n es un trabajo sobre la \u00e9tica. Muriel Spark tiene la habilidad de ubicar la acci\u00f3n en un momento hist\u00f3rico clave que sustentar\u00e1 su hip\u00f3tesis, pre y post Segunda Guerra Mundial. La ense\u00f1anza de Miss Brodie sobre los secretos del amor y la sexualidad fue una de las faltas que las autoridades de la escuela hubieran querido probar para expulsarla, pero sus m\u00e9todos desarrollaron en las chicas una singular forma de lealtad y no son esas tem\u00e1ticas las que hacen al cl\u00edmax de la obra.<\/p>\n<p>Inclusi\u00f3n y exclusi\u00f3n, deseo y renuncia, lealtad y traici\u00f3n son algunos de los ejes, y queda planteada la cuesti\u00f3n del bien y del mal como un conflicto que se impone. Como Hannah Arendt, Muriel parece decir que en realidad la se\u00f1orita Brodie en su apogeo no se da cuenta de lo que hace. \u201cPermanecer\u00e9 en esta f\u00e1brica educativa. Tiene que haber levadura en la masa. Denme una ni\u00f1a en edad susceptible y ser\u00e1 m\u00eda para toda la vida\u201d, puede leerse. Y tambi\u00e9n: \u201cMientras estaban bajo su influencia, tanto ella como sus acciones se hallaban situadas fuera del contexto del bien y del mal\u201d. \u201cAs\u00ed como un sentido excesivo de culpabilidad puede llevar a alguien a cometer demas\u00edas, as\u00ed era llevada a ello la se\u00f1orita Brodie por una desmesurada carencia de sentido de culpabilidad\u201d.<\/p>\n<p>La trasgresi\u00f3n de Miss Brodie es a su funci\u00f3n de maestra. Este es el planteo de la autora. Georges Bataille, en <em>Literatura y el mal<\/em>, nos permite esta discusi\u00f3n sobre \u00e9tica y literatura. La literatura como v\u00eda de acceso, como una forma de indagaci\u00f3n. Gracias a los artilugios de la escritura y del estilo, \u201cim\u00e1genes crudas y nauseabundas son posibles\u201d (pienso en Lolita de Nabokov, Cumbres borrascosas de Bronte, o El se\u00f1or de las moscas de Golding). La conmoci\u00f3n del lector es inevitable y no hay una respuesta \u00fanica, pero esa conmoci\u00f3n no se alcanza sin arte y sin estilo.<\/p>\n<p>Miss Brodie elige a Sandy, su alumna estrella, confidente e informante, pero un hecho tr\u00e1gico hace que Sandy reflexione y act\u00fae en consecuencia. Es el principio de la transfiguraci\u00f3n, del anhelo de cambio profundo y completo en diferentes aspectos de su personalidad.<\/p>\n<p>En mi opini\u00f3n, la entrega de la autora a su nueva fe es la que le proporciona el cierre a este trabajo. En la adultez, Sandy, ya psic\u00f3loga, monja cat\u00f3lica y escritora, aferrada a las rejas del convento, puede hacer una revisi\u00f3n, y publica La transfiguraci\u00f3n de lo trivial, que la pondr\u00e1 de nuevo en contacto con sus compa\u00f1eras de la adolescencia.<\/p>\n<p><em>La autora es psic\u00f3loga y escritora.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Econom\u00eda de estilo y transfiguraci\u00f3n en La plenitud de la se\u00f1orita Brodie, de Muriel Spark. &nbsp; Hab\u00eda advertido Edgar Allan Poe en el siglo XIX&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[982],"class_list":["post-11715","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura","tag-lecturas"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-32X","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11715","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=11715"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11715\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":11719,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11715\/revisions\/11719"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=11715"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=11715"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=11715"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}