{"id":11720,"date":"2015-11-02T21:00:45","date_gmt":"2015-11-03T00:00:45","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=11720"},"modified":"2015-11-02T20:51:46","modified_gmt":"2015-11-02T23:51:46","slug":"a-proposito-de-la-sal-de-la-tierra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=11720","title":{"rendered":"A prop\u00f3sito de La sal de la tierra"},"content":{"rendered":"<p><strong>El documental sobre el fot\u00f3grafo de las guerras silenciosas invita a repensar la potencia de las im\u00e1genes m\u00e1s terribles sobre el dolor humano.<\/strong><\/p>\n<p>\u201cUstedes son la sal de la tierra, y si la sal se vuelve desabrida<br \/>\n\u00bfcon qu\u00e9 se le puede devolver el sabor?\u201d (Mt 5,1)<\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9n no se sinti\u00f3 aterrorizado y a la vez atra\u00eddo por las im\u00e1genes tremendas del ataque a las Torres Gemelas? \u00bfO por las filmaciones apocal\u00edpticas de los hongos nucleares de Hiroshima y Nagasaki? \u00bfO las im\u00e1genes terribil\u00edsimas de la \u201climpieza \u00e9tnica\u201d en la ex Yugoslavia?<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/Nueva-imagen-9.bmp\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone  wp-image-11721\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/Nueva-imagen-9.bmp\" alt=\"Nueva imagen (9)\" width=\"380\" height=\"243\" srcset=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/Nueva-imagen-9.bmp 514w, https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/Nueva-imagen-9-300x192.bmp 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 380px) 100vw, 380px\" \/><\/a><br \/>\nCabe preguntarse entonces, \u00bfpuede lo terrible, el espanto, referirnos a un sentimiento sagrado? \u00bfPuede tener incluso belleza? El te\u00f3logo protestante Rudolph Otto rescat\u00f3 la frase\/intuici\u00f3n del mysterium tremendum et fascinans (el misterio terrible y fascinante). Tremendum proviene de \u201ctremor\u201d (temor) pero el mysterium tremendum se refiere seg\u00fan Otto al \u201ctemor que es m\u00e1s que temor\u201d (natural). Se referencia a lo \u201ctemible-desasosegante\u201d que se perfecciona con su sublimaci\u00f3n. Otto dice: \u201cEl \u2018espanto\u2019 retorna la forma infinitamente ennoblecida de aquel \u00edntimo y profundo estremecimiento y enmudecimiento del alma hasta sus \u00faltimas ra\u00edces\u201d. Por ello la intuici\u00f3n humana es inmediatamente atra\u00edda hacia el otro polo: \u201clo fascinante\u201d. En palabras de Otto: \u201cPor otra parte, es al mismo tiempo evidentemente algo peculiar, atrayente, cautivante, fascinante, que aparece en una extra\u00f1a mezcla de contraste y armon\u00eda con el momento distanciador de lo tremendum\u201d. En ambos polos se revela una de las formas de lo sagrado. Esta breve digresi\u00f3n sobre lo tremendo y lo fascinante (tal vez incluso lo bello) es motivada por el paso por las salas de cine argentinas del documental sobre el influyente fot\u00f3grafo brasile\u00f1o Sebasti\u00e3o Salgado.<br \/>\nSalgado, un \u201cfot\u00f3grafo social\u201d, como se denomina a s\u00ed mismo, es mundialmente conocido por su trabajo que algunos, entre los que me incluyo, considerar\u00edan como tremendum et fascinans. Salgado fotografi\u00f3 algunos de los dramas colectivos m\u00e1s desoladores que azotaron a la humanidad en el \u00faltimo cuarto del siglo XX y es un referente actual ineludible de los \u201cfot\u00f3grafos de conciencia\u201d, esa \u201cespecie\u201d que cubre, con su lente implacable, hambrunas, migraciones forzadas, poblaciones viviendo en la miseria extrema. Primos cercanos de los reporteros de guerra, su actividad y sus fotos son igualmente elogiadas y cuestionadas. Salgado a\u00f1ade a esto su particular percepci\u00f3n est\u00e9tica, que hace de sus exposiciones y libros verdaderos \u201cacontecimientos de arte\u201d, si es pertinente llamarlos as\u00ed.<\/p>\n<p><strong>Salgado, la pel\u00edcula<\/strong><br \/>\nSin ser el \u00fanico documental sobre Salgado, quiz\u00e1s por la fuerza espectacular de sus im\u00e1genes y por ser el m\u00e1s reciente (2014), <em>La sal de la tierra sea<\/em> el m\u00e1s conocido mundialmente. Respaldado por la co-direcci\u00f3n del reconocido cineasta alem\u00e1n Wim Wenders (director de, entre otras, <em>Pina<\/em>, <em>Las alas del deseo<\/em> y <em>Paris, Texas<\/em>) y en colaboraci\u00f3n con Juliano Ribeiro Salgado, el hijo de Sebasti\u00e1n, el film obtuvo el Premio Especial de la secci\u00f3n Un Certain Regard del Festival de Cannes del 2014, entre otros reconocimientos. La pel\u00edcula presenta un itinerario de la vida y obra del conocido fot\u00f3grafo, desde sus referencias biogr\u00e1ficas, comenzando en su ni\u00f1ez en la Fazenda Bulc\u00e3o, en el interior del estado de Minas Gerais, a sus estudios de Econom\u00eda, su matrimonio con L\u00e9lia (su mujer y hoy colaboradora imprescindible) y su exilio en Francia, a su inicial carrera como economista del desarrollo para el \u00c1frica, y su descubrimiento fortuito de la fotograf\u00eda.<br \/>\nLos caminos cruzados de la vida y la obra de Salgado se alternan. En el inicio de su carrera como \u201cfot\u00f3grafo social\u201d en los \u201970, sus primeros trabajos de envergadura cubrieron la tr\u00e1gica sequ\u00eda y consecuente hambruna de la regi\u00f3n conocida como Sahel (el largo cintur\u00f3n de 5000 km. que constituye la transici\u00f3n del Sahara a las sabanas del \u00c1frica Central). Con \u201cterribil\u00edsimas\u201d im\u00e1genes del hambre y la devastaci\u00f3n, represent\u00f3 el \u201cotro rostro\u201d de Am\u00e9rica en la serie que dar\u00eda lugar al libro Otras Am\u00e9ricas, con fotos de su Brasil natal, o su controvertido proyecto \u00c9xodos, donde su ojo paciente y alerta capta im\u00e1genes de migraciones forzadas.<br \/>\nVale la pena resaltar su giro en el siglo XXI, tal vez como compensaci\u00f3n emocional a los dramas humanos que presenci\u00f3 y retrat\u00f3 tantos a\u00f1os, con su \u00faltimo gran proyecto de largo aliento: G\u00e9nesis. En \u00e9l abandona su tradicional enfoque social y emprende una peregrinaci\u00f3n de ocho a\u00f1os por todos los continentes para registrar la mitad del mundo cuya naturaleza, bella e imponente, se encuentra casi intocada. Hielos gigantes y florestas, osos polares y tribus ignotas son las nuevas realidades que Salgado registra con maestr\u00eda igualmente admirable. En este \u201cgiro\u201d ecol\u00f3gico (que ocupa la \u00faltima parte de la pel\u00edcula) influy\u00f3 notablemente el proyecto de reforestaci\u00f3n de la fazenda de su infancia, que se encontraba casi totalmente desertificada. Por idea de L\u00e9lia, sobre la tierra yerma de la anta\u00f1o floreciente hacienda Bulc\u00e3o, la familia Salgado emprende la tarea de replantar los \u00e1rboles que la erosi\u00f3n y la ganader\u00eda hab\u00edan devastado. La iniciativa fue tan exitosa que consigui\u00f3 transformar la fazenda en una reserva natural, sede actual del Instituto Terra, orientado a recuperar la devastada \u201cMata Atl\u00e1ntica\u201d, una floresta que se extend\u00eda un mill\u00f3n de km2 desde Rio Grande do Norte hasta el Paraguay. Estas luces (la serie de fotos de G\u00e9nesis) alumbran las terribles sombras que la pel\u00edcula muestra del drama humano.<\/p>\n<p><strong>Ante el dolor de los dem\u00e1s<\/strong><br \/>\nLa pol\u00e9mica sobre las im\u00e1genes de seres humanos sufrientes, heridos, agonizantes o directamente sin vida es casi tan antigua como la fotograf\u00eda misma. Uno de los mejores escritos sobre este tema es el excepcional libro de la escritora e intelectual norteamericana Susan Sontag, <em>Regarding the pain of others<\/em> (Ante el dolor de los dem\u00e1s), donde problematiza el tema desde gran cantidad de perspectivas y con referencias a materiales ic\u00f3nicos de las \u201cfotograf\u00edas del dolor ajeno\u201d. Inicialmente enfocado a las pol\u00e9micas sobre la moralidad de la publicaci\u00f3n de fotos de guerra, con una erudici\u00f3n apabullante (fruto de sucesivas elaboraciones de un ensayo original) y una gran agudeza, Sontag hace la genealog\u00eda del fotoperiodismo de guerra. Sit\u00faa el inicio real de este \u201cg\u00e9nero\u201d en la Guerra Civil Espa\u00f1ola, donde la conjunci\u00f3n de las primeras m\u00e1quinas fotogr\u00e1ficas port\u00e1tiles, como la famosa Leica, con una camada de fot\u00f3grafos aventureros dispuestos a arriesgarse por una buena toma, retrataron los horrores de la guerra \u201cmoderna\u201d. Tal vez como \u00edcono de aquella \u00e9poca recordemos la famosa foto \u201cMuerte de un soldado republicano\u201d de Bob Capa de septiembre de 1936. Seg\u00fan Sontag, \u201cel fotoperiodismo madur\u00f3 a comienzos de los cuarenta, durante la guerra. El menos controvertido de los conflictos modernos, cuya justicia qued\u00f3 confirmada con la plena revelaci\u00f3n del mal nazi cuando conclu\u00eda en 1945, ofreci\u00f3 a los fotoperiodistas una nueva legitimidad\u201d. Relata que, como consecuencia, \u201cCapa y algunos amigos (entre ellos David \u201cChim\u201d Seymour y Henri Cartier-Bresson) formaron una cooperativa, la Magnum Photo Agency, en Par\u00eds, en 1947. El prop\u00f3sito inmediato de <em>Magnum<\/em> \u2013la cual se convirti\u00f3 muy pronto en el consorcio de fotoperiodistas m\u00e1s influyente y prestigioso\u2013 era pr\u00e1ctico: representar a audaces fot\u00f3grafos aut\u00f3nomos ante las revistas ilustradas y peri\u00f3dicos que les asignaban un trabajo\u201d. Por la cercan\u00eda tem\u00e1tica (el sufrimiento) no es casualidad que reconocidos fot\u00f3grafos de Magnum terminaran cubriendo innumerables temas humanitarios: Werner Bischof fotografi\u00f3 a las v\u00edctimas de la hambruna en la India en 1951 y Don McCullin inmortaliz\u00f3 las im\u00e1genes de las v\u00edctimas de la guerra y la hambruna en Biafra. No casualmente Sebasti\u00e1n Salgado se uni\u00f3 a Magnum en 1979 para posteriormente independizarse.<br \/>\nSontag tambi\u00e9n, y fundamentalmente, analiza los dilemas \u00e9ticos y morales que de muy diversas aristas el tema \u201cfotograf\u00eda y dolor ajeno\u201d proporciona (entre ellas las reiteradas cr\u00edticas a su costado \u201cm\u00f3rbido\u201d). Agudamente se balancea entre una posici\u00f3n cr\u00edtica (especialmente a sus instrumentalizaciones, desde las m\u00e1s burdas a las m\u00e1s subconscientes) y cierta valoraci\u00f3n mesurada del rol de las mismas (bajo ciertas cualificaciones que no cesa de puntualizar). Ya cerca del final se pregunta \u201c\u00bfCu\u00e1l es el objeto de exponerlas? \u00bfConcitar la indignaci\u00f3n? \u00bfHacernos sentir \u2018mal\u2019, es decir, repugnancia y tristeza? \u00bfPara consolarnos en la aflicci\u00f3n? \u00bfVer semejantes fotos es realmente necesario, dado que estos horrores yacen en un pasado lo bastante remoto como para ser inalcanzables al castigo? \u00bfSomos mejores porque miramos estas im\u00e1genes? \u00bfEn realidad nos instruyen en algo? \u00bfNo se trata m\u00e1s bien de que s\u00f3lo confirman lo que ya sabemos (o queremos saber)?\u201d Las dudas son muchas y las certezas flaquean.<br \/>\nEntonces \u00bfPor qu\u00e9 ver esta pel\u00edcula, estas im\u00e1genes? Sontag deja claro que los efectos de las fotos \u201ctremendas\u201d no son un\u00edvocos ni deterministas. Pueden ser tanto llamados a la conciencia y a\u00fan m\u00e1s a la acci\u00f3n, como meras autoconfirmaciones de que estas cosas pasan y que no se puede hacer nada por ellas (sobre todo en esos \u201cmundos ajenos, ex\u00f3ticos y lejanos\u201d donde son irremediables).<br \/>\nRefiri\u00e9ndose al proyecto \u00c9xodo de Salgado, Sontag se\u00f1ala: \u201cRealizadas en 39 pa\u00edses, las fotos de migraci\u00f3n de Salgado agrupan, bajo un \u00fanico encabezamiento, un conjunto de causas diversas y de clases de pesadumbre. Al hacer que el sufrimiento parezca m\u00e1s amplio, al globalizarlo, acaso lo vuelva acicate para que la gente sienta que ha de \u2018importarle\u2019 m\u00e1s. Tambi\u00e9n incita a que sienta que los sufrimientos y los infortunios son demasiado vastos, demasiado irrevocables, demasiado \u00e9picos para que la intervenci\u00f3n pol\u00edtica local los altere de modo perceptible\u201c.<br \/>\nPero a los cristianos (como a todo ser humano creyente o no) las im\u00e1genes deber\u00edan interpelarnos. En particular, los cristianos deber\u00edamos, en palabras de la Madre Teresa de Calcuta, recordar que \u201cDios cuida siempre de sus criaturas, pero lo hace a trav\u00e9s de los hombres. Si alguien muere de hambre o pena, no es que Dios no la haya cuidado; es que nosotros no hicimos nada por ayudarla, no fuimos instrumentos de su amor, no supimos reconocer a Cristo bajo la apariencia de ese hombre desamparado, de ese ni\u00f1o abandonado\u201d. Lo sagrado en el mysterium tremendum et fascinans que rescata Otto, deber\u00eda no s\u00f3lo llevarnos a reconocer la intr\u00ednseca dignidad de los sufrientes, sino tambi\u00e9n la dimensi\u00f3n activa de la caridad: \u201cPorque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; estaba de paso, y me alojaron; desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver\u201d (Mateo 25, 35-36).<\/p>\n<p>Tal vez la inmensidad de las tragedias nos deje sin aliento, con una sensaci\u00f3n de imposibilidad, como se\u00f1ala Sontag. Sin embargo en el caso del documental La sal de la tierra es posible otra reflexi\u00f3n m\u00e1s pertinente y oportuna: que nuestro futuro puede estar en el pasado que nos muestra Salgado, abierto a dos opciones posibles. El cambio clim\u00e1tico nos interpela a cuidar \u201cnuestra casa com\u00fan\u201d y a quienes la habitamos como parte de ella. Como se\u00f1ala la enc\u00edclica Laudato Si: \u201cEl cambio clim\u00e1tico est\u00e1 intr\u00ednsecamente vinculado a la salud p\u00fablica, a la seguridad del agua y de los alimentos, a los movimientos migratorios, a la paz y la seguridad\u201d. En t\u00e9rminos m\u00e1s crudos, a las epidemias, a las sequ\u00edas y hambrunas, las migraciones forzadas, las guerras. Todo lo que nos muestran las fotos m\u00e1s tremendas de Salgado. Si no hacemos nada, y teniendo en cuenta que el cambio clim\u00e1tico, como se\u00f1ala la enc\u00edclica, afectar\u00e1 fundamentalmente a los m\u00e1s pobres, los rostros sufrientes que muestra Salgado ser\u00e1n nuestro futuro como humanidad. Pero el documental, como Laudato Si, nos presenta otra alternativa: \u201ccuidar la casa com\u00fan\u201d de la gran familia humana (como llama Salgado a la humanidad): replantando sus \u00e1rboles, evitando la deforestaci\u00f3n y la degradaci\u00f3n ambiental, reduciendo la contaminaci\u00f3n de nuestros r\u00edos, tierras, cielos y mares, erradicando la pobreza extrema, promoviendo vidas humanas dignas. Reconciliarnos con nuestra \u201cmadre Tierra\u201d, nuestra ra\u00edz bio-ecol\u00f3gica, como el gran proyecto fotogr\u00e1fico G\u00e9nesis nos muestra, el Instituto Terra ejemplifica, y Laudato Si urge, nos reconciliar\u00e1 tambi\u00e9n como \u201cfamilia humana\u201d y aliviar\u00e1 los efectos \u201ctremend\u00edsimos\u201d que pueden afectarnos como humanidad. Porque, en palabras de Wim Wenders, despu\u00e9s de todo, los hombres son \u201cla sal de la tierra\u201d.<\/p>\n<p><em>Referencias<\/em><br \/>\n<em>Sebasti\u00e3o Salgado, \u201cDa minha terra a Terra\u201d -Traducci\u00f3n de Julia Da Rosa Sim\u00f5es \u2013 2014.<\/em><br \/>\n<em>EDITORA SCHWARCZ S.A. S\u00e3o Paulo<\/em><br \/>\n<em>Susan Sontag, \u201cRegarding the pain of others\u201d- 2003, Picador\u00a9 &#8211; Farrar, Straus &amp; Giroux<\/em><br \/>\n<em>(Pan Books Limited). New York.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El documental sobre el fot\u00f3grafo de las guerras silenciosas invita a repensar la potencia de las im\u00e1genes m\u00e1s terribles sobre el dolor humano. \u201cUstedes son&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-11720","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-332","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11720","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=11720"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11720\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":11724,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11720\/revisions\/11724"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=11720"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=11720"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=11720"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}