{"id":11757,"date":"2015-11-19T11:23:21","date_gmt":"2015-11-19T14:23:21","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=11757"},"modified":"2015-11-19T11:23:21","modified_gmt":"2015-11-19T14:23:21","slug":"conciencia-de-la-igualdad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=11757","title":{"rendered":"Conciencia de la igualdad"},"content":{"rendered":"<p>Lo que en estas horas hemos visto sucederse ante nuestras miradas, en distintas zonas de Par\u00eds, es tremendo y execrable porque es cruel y sin sentido atacar a personas inermes en su momento de relax. En Francia, Europa y, de manera acaso m\u00e1s atenuada, en muchas otras partes del mundo se condena esta violencia gratuita.<br \/>\nHe vivido la noche del viernes 13 profundamente impresionado por lo que suced\u00eda en Par\u00eds, mientras me encontraba en un congreso internacional sobre el di\u00e1logo isl\u00e1mico-cristiano en Roma, obviamente preparado mucho tiempo atr\u00e1s. Pr\u00e1cticamente todos los participantes, tanto cristianos como musulmanes, siguieron las noticias durante toda la noche a trav\u00e9s de la televisi\u00f3n tratando de comprender lo que suced\u00eda. El s\u00e1bado mis amigos y colegas, incluso los que encontraba por primera vez, no dejaban de referirse a lo que hab\u00eda acontecido. Las impresiones fundamentales part\u00edan de una convicci\u00f3n: tenemos que avanzar en el di\u00e1logo entre cristianos y musulmanes. No es este el momento de ceder ante quienes quieren el enfrentamiento. All\u00ed radica precisamente la tentaci\u00f3n de quien, independientemente de su fe religiosa, est\u00e1 intentando aprovechar lo sucedido: una tercera guerra mundial \u201cpor partes\u201d, como la define el Papa en una formulaci\u00f3n convertida ya en categor\u00eda pol\u00edtica.<br \/>\nLamentablemente muchos caen en la trampa que conduce al odio, a la venganza y a la islamofobia que, como todas las fobias, es una patolog\u00eda. Esta estrategia del terror nos torna a todos enfermos e incapaces de descifrar la realidad. No es posible que algunos creyentes invoquen a gritos el nombre de Dios mientras desencadenan una masacre. Muchos musulmanes y cristianos, muchos hombres y mujeres de fe, sea esta cual fuere, creen que se trata de una verdadera profanaci\u00f3n del nombre divino. Precisamente en estos d\u00edas, mientras conced\u00eda una entrevista, un im\u00e1n amigo hablaba de lo absurdo que es convertir una frase tan hermosa y dulce como Allah Akbar -Dios es m\u00e1s grande- en un grito de guerra y de muerte. El Cor\u00e1n mismo afirma que \u201cSi alguien mata a una persona, ser\u00eda como si matase a toda la humanidad: y si alguien salva una vida, ser\u00eda como si hubiera salvado la vida de toda la humanidad\u201d (5, 32).<br \/>\nNos sentimos todos cercanos a las familias de las v\u00edctimas, y a quienes se salvaron pero quedar\u00e1n shockeados de por vida, pero de ninguna manera admitimos que el crimen perpetrado justifique el odio. Habiendo vivido estos d\u00edas junto a hermanos y hermanas musulmanes (quiero subrayarlo: hermanos y hermanas) advert\u00ed cu\u00e1nto ellos se sienten tan o m\u00e1s v\u00edctimas que nosotros. Se sienten heridos, marginados y excluidos en cuanto fieles de su religi\u00f3n. Y esto atenta contra la dignidad y los derechos fundamentales del ser humano. No podemos ceder ante esta estrategia.<br \/>\nAdem\u00e1s, hay otros elementos que suscitan perplejidad. Desde hace a\u00f1os, cada semana hay atentados en Irak, en Nigeria, en Afganist\u00e1n, en Siria, en Turqu\u00eda, en Pakist\u00e1n. Quienes mueren a menudo son personas inermes, como las de Par\u00eds. A veces, como en la localidad pakistan\u00ed de Peshawar, en diciembre las v\u00edctimas fueron ni\u00f1os. Hace una semana alrededor de cuarenta personas murieron en un ataque en el L\u00edbano. Cabe preguntarse porqu\u00e9 esas muertes no tienen igual relieve medi\u00e1tico. Se trata de hombres, mujeres y ni\u00f1os como los de Par\u00eds y como nosotros.<br \/>\nUno se interroga sobre la proclamada civilizaci\u00f3n que queremos defender y sobre los valores, como la igualdad de la que Francia es palad\u00edn. Hombres y mujeres fueron v\u00edctimas de la violencia gratuita en Nigeria, frente a las iglesias o en las escuelas y mercados de Pakist\u00e1n, Siria o por las calles de Irak, tal como sucedi\u00f3 en el Stade de France o en el Bataclan.<br \/>\n\u00bfLlegamos a sentir el mismo horror por todos? \u00bfTodas las muertes nos hacen transcurrir la noche espantados frente a la televisi\u00f3n?<br \/>\nLamentablemente la respuesta nos deja insatisfechos. Frente a las leg\u00edtimas horas de informaci\u00f3n sobre Francia, apenas pocos segundos se le dedican a las cat\u00e1strofes en muchos rincones del mundo, donde sin embargo las personas son igualmente importantes.<br \/>\nRecuerdo la frase conclusiva del reciente libro de una ensayista norteamericana, Karen Armstrong, Fields of blood. Religion and the History of Violence: \u201cTenemos que recordar la historia de Cain y de Abel. Cuando son asesinados musulmanes en Siria, Palestina, Nigeria, Pakist\u00e1n o Irak -pa\u00edses cuyo tr\u00e1gico destino fue signado por la pol\u00edtica occidental- los pueblos de Occidente tienen que darse cuenta de que la sangre de sus hermanos les grita desde la tierra\u201d.<br \/>\nMuchas veces nos falta la convicci\u00f3n de que realmente todos somos hermanos y hermanas. Esta ser\u00eda el arma m\u00e1s eficaz contra la estrategia del terror.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lo que en estas horas hemos visto sucederse ante nuestras miradas, en distintas zonas de Par\u00eds, es tremendo y execrable porque es cruel y sin&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[958],"tags":[],"class_list":["post-11757","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-criterio-digital-2"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-33D","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11757","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=11757"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11757\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":11758,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11757\/revisions\/11758"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=11757"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=11757"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=11757"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}