{"id":11770,"date":"2015-11-26T16:43:03","date_gmt":"2015-11-26T19:43:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=11770"},"modified":"2015-11-26T16:48:39","modified_gmt":"2015-11-26T19:48:39","slug":"11770","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=11770","title":{"rendered":"Carta a los amigos de Am\u00e9rica Latina"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 Par\u00eds, 19 de noviembre de 2015<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Queridos colegas y amigos,<\/p>\n<p>Ustedes han reaccionado con mucha emoci\u00f3n a la ola de atentados que sacudi\u00f3 Par\u00eds el 13 de noviembre \u00faltimo, y que nadie puede certificar que no ser\u00e1n seguidos de otras mayores tensiones en los d\u00edas, semanas o meses siguientes. Yo quisiera, como respuesta y a modo de gratitud, intentar formular los principales problemas que ocupan mi esp\u00edritu desde el viernes pasado (me pronuncio en mi nombre, porque la manipulaci\u00f3n \u00e9tica y pol\u00edtica de un \u201cnosotros\u201d en muchos panfletos a partir del 7 de enero de 2015, me ha chocado muy a menudo, inclusive en el \u201cyo un\u00e1nime\u201d del \u201cYo soy Charlie\u201d.<\/p>\n<p>Estoy ante todo impresionado (en el tiempo que sigui\u00f3 a la noche del 13 y durante el cual recib\u00eda sus cartas), por el efecto de estupor provocado en Par\u00eds por la ultra-violencia. Pensaba en Uds., que viven en ciudades menos apacibles, y pensaba tambi\u00e9n en no perder de vista a todos aquellos de quienes se habla evidentemente menos \u2013salvo para escrutar all\u00ed a otros jihadistas infiltrados\u2013, y que huyen desde hace meses, a\u00f1os, de las ciudades donde ellos viv\u00edan, y aquellos quienes, cotidianamente, en Bagdad, en Homs, en Damasco, en Bangui, en Bamako, en Beirut hace una semana, vieron cuerpos despedazados, cuerpos sin cabezas, cabezas sin cuerpos, ni\u00f1os sin madre y madres sin hijos. Y \u00bfcu\u00e1ntos entre ustedes han tenido tambi\u00e9n que huir por exilios cuyos sufrimientos conozco, en los a\u00f1os terribles? Y yo me dec\u00eda: si me viniera la idea de dejar este pa\u00eds, \u00bfad\u00f3nde ir\u00eda? Y de alguna manera ve\u00eda esta Europa corriendo, desde hace mucho tiempo, en un callej\u00f3n sin salida: se sab\u00eda, pol\u00edticamente, pero no se lo conoc\u00eda como puede conocerlo aquel cuyo vecino acaba de ser ametrallado. Y para Uds. que me escrib\u00edan a m\u00ed, que escrib\u00edan a sus amigos de aqu\u00ed que, todos, han recibido los llamados inquietos de Uds., Par\u00eds, esa noche dejaba de ser un oasis. Era la trampa que no pod\u00eda esquivarse, y que, tal vez, ya no ser\u00eda el refugio que han amado.<br \/>\nPero, \u00bfqu\u00e9 era Par\u00eds para aquellos que esa noche la atacaron? A esta pregunta, se responde demasiado velozmente exaltando la libertad, el orgullo, la fuerza ciudadana de un pueblo nacido de Voltaire y de Rousseau, el pueblo que cre\u00eda en el cielo y que no cre\u00eda en \u00e9l, un pueblo de individuos aut\u00f3nomos, soberanos, solidarios: \u00bfnos olvidamos que a partir del d\u00eda siguiente a los desfiles del 11 de enero nos interrog\u00e1bamos sobre la Francia que era y la Francia que no era? \u00bfNos olvidamos que esa misma Francia se prepara, en estas elecciones inminentes, a rechazar una democracia agotada, no votando o queriendo regenerarla votando el Frente Nacional? La memoria corta es un mal presagio. \u00bfC\u00f3mo se puede, de un solo golpe, transfigurar este cuerpo enfermo para hacer de \u00e9l una Marianne del primer d\u00eda?<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 ven \u00e9sos que matan? \u00bfUna Francia sin Dios, s\u00ed, seguramente; una Francia poblada de \u201cmusulmanes de origen\u201d, como se dice de los \u201ccat\u00f3licos de origen\u201d, y que merecen tanto unos como otros morir? S\u00ed, tambi\u00e9n sin duda, y la opci\u00f3n \u2013si hay opci\u00f3n, nosotros debemos quedarnos con la mayor prudencia delante de un diluvio de exegesis que, ella tambi\u00e9n, intenta cubrir la desnudez de la violencia\u2013 de una parte de Par\u00eds poblada de una juventud que est\u00e1 presente, que es parte de lo que Francia conserva todav\u00eda como riquezas, y en particular puede ser de una juventud \u201cmusulmana de origen\u201d, esa opci\u00f3n debe ser meditada. \u00bfQu\u00e9 ven a\u00fan estos que matan, si se lo puede discernir en la ceguera y en la sordera de la ultra-violencia? Una Francia dominadora, tal vez, tambi\u00e9n, la que ha combatido y que combate en el cielo de tierras dominadas. All\u00ed tambi\u00e9n, la mayor prudencia se impone: pero, \u00bfno es un deber de pensamiento \u2013es en todo caso una de las razones por las que estoy apegado a una instituci\u00f3n que Uds. conocen bien y que piensa la historia con quien no es ella\u2013 tomar la medida de lo que se llama una memoria, confusa, oscura, deformada, pero que acarrea bloques de historia? La segunda guerra de Argelia y el sost\u00e9n de Francia al FLN contra el FIS no est\u00e1 lejos: la primera guerra de Argelia y la denegaci\u00f3n obstinada del factor religioso en la Guerra de Independencia no est\u00e1, tampoco, tan lejos. Est\u00e1 al alcance de generaci\u00f3n, est\u00e1 al alcance de la memoria \u2013y, como se sabe bien, la memoria de una historia no se detiene en sus \u00faltimos testigos\u2013. Como se sabe tambi\u00e9n, desde Maurice Halbwachs, Ignacio de Loyola y otros \u2013yo entremezclo sus nombres en mi propia memoria\u2013 la memoria ama apegarse a los lugares, y mucho m\u00e1s a los lugares profanados. No hay que subestimar la obsesi\u00f3n del pasado en nuestro extremo contempor\u00e1neo; la obsesi\u00f3n, el olvido y la pesadilla.<\/p>\n<p>Para quienes se han enfrentado con ella, Francia estaba en guerra. El Presidente de la Rep\u00fablica se equivoca al declarar el 16 de noviembre: \u201chemos entrado en guerra\u201d. Est\u00e1bamos en guerra desde hace a\u00f1os, en Afghanistan, en Irak, en Siria. El ataque de Par\u00eds, preparado desde hac\u00eda meses no puede ser de ninguna manera comprendido como una r\u00e9plica de la intensificaci\u00f3n de la guerra de Siria; sino que \u00e9ste se inscribe en un ciclo de conflictos en donde \u201cnosotros\u201d (como franceses) estamos bien ubicados para saber las tensiones pol\u00edticas que ellos han provocado en nuestro pa\u00eds desde hace veinte a\u00f1os. No hay absoluta necesidad de hacer de estos que han matado el 13 de noviembre historiadores demon\u00edacos de la colonizaci\u00f3n; <em>basta con que recordemos nuestro tiempo<\/em>.<\/p>\n<p>Yo estoy impresionado tambi\u00e9n, todos estos d\u00edas, por otra obsesi\u00f3n: la del <em>martirio<\/em>. Los que han matado en Par\u00eds son calificados a menudo como \u201cm\u00e1rtires\u201d. No insistir\u00eda aqu\u00ed, por la urgencia de esta carta, en la confusi\u00f3n que parece estar alrededor del uso de esta vieja noci\u00f3n, cuya definici\u00f3n doctrinal, seg\u00fan una tradici\u00f3n cristiana que da vueltas en la memoria de los que hacen de los jhadistas su monstruoso avatar, nunca signific\u00f3 la simple exposici\u00f3n a una muerte voluntaria, sino a un testimonio de fe, <em>hasta la muerte<\/em>; lo esencial est\u00e1 en otro lado y puede seguramente alcanzar el sentido de un testimonio tal, pero solamente si se considera esto: nada permite decir que los miembros del comando se hab\u00edan condenado ellos mismos a morir, y todo nos conducir\u00eda, por el contrario, a pensar que el intento de supervivencia no los ha dejado: la muerte de la joven mujer del inmueble de Saint-Denis, en la noche del 18 de noviembre, es una suicida, en una situaci\u00f3n desesperada. No, lo que hay concebir, y que es dif\u00edcil de concebir \u2013el \u201cmartirio\u201d que ahoga esa dificultad\u2013 es que los hombres hayan podido exponerse al <em>riesgo extremo de morir<\/em>; y que ning\u00fan dirigente \u201coccidental\u201d no tome el riesgo inverso de exponer sus armas a esa misma extremidad. La unanimidad es total en esta posici\u00f3n \u2013y yo no tengo evidentemente el candor tranquilo de lamentarlo \u2013 salvo puede ser en la Rusia de Vladimir Putin\u2013 si bien el retorno de los \u201cc\u00edrculos de zinc\u201d chechenos incitan probablemente a Putin mismo a una cierta prudencia. \u00c9l tambi\u00e9n bombardea.<\/p>\n<p>Ahora bien, nosotros tocamos seguramente aqu\u00ed uno de los abscesos m\u00e1s dolorosos, m\u00e1s all\u00e1 de la pena irreparable de las vidas destruidas o eliminadas para siempre por la masacre del 13 de noviembre, de lo que nosotros, sobrevivientes, vivimos hoy: es que los que afrontan el peligro supremo de morir lo afrontan <em>en su propio pa\u00eds<\/em>, en un pa\u00eds en el que ellos se perciben a s\u00ed mismos como los guerreros de una guerra interior, que es tambi\u00e9n evidentemente en su esp\u00edritu una guerra global: pero esta globalidad tiene, ten\u00eda tambi\u00e9n para ellos un suelo, el de su pa\u00eds \u2013lo que no ser\u00eda evidentemente la <em>situaci\u00f3n<\/em> de un soldado franc\u00e9s proyectado sobre el frente sirio\u2013.<\/p>\n<p><strong>Dolorosa tierra de Francia, s\u00ed.<\/strong><\/p>\n<p>El resorte no debe, no debe en ning\u00fan caso, ser el de la culpabilidad. \u201cNosotros\u201d, hoy, en Francia, en Par\u00eds, ya no somos culpables de Guy Mollet en la \u00e9poca de la guerra de Argelia y de la siniestra extrema marcial de la izquierda francesa, nosotros no seremos culpables ma\u00f1ana, de Fran\u00e7ois Hollande, no somos culpables de nada. Pero el resorte de la lucidez, de la lucidez en el mundo, es de rigor. Porque en esta lucidez sobre el mundo que es tambi\u00e9n una lucidez sobre el hombre, corremos el riesgo de la idiotez ang\u00e9lica \u2013corremos el riesgo de esta f\u00f3rmula muchas veces entendida y que ning\u00fan hombre sabio sabr\u00eda decir: \u201cesos asesinos han cesado de ser hombres\u201d\u2013.<\/p>\n<p>*<br \/>\nAcabamos de vivir, ello es una certeza, una de las raras certezas en este oc\u00e9ano de interrogantes, una <em>tragedia hist\u00f3rica<\/em>: primero porque la amplitud de la operaci\u00f3n y m\u00e1s precisamente la potencia de la determinaci\u00f3n de sus autores hacen surgir inmediatamente esa sola tarde del viernes 13 de noviembre de 2015 como una fecha hist\u00f3rica, no s\u00f3lo por el n\u00famero de muertes sino tambi\u00e9n por la onda de shock que esas muertes producen en la conducci\u00f3n de los asuntos del Estado a algunas semanas de una cita electoral probablemente dram\u00e1tica para el poder actual y para la conducci\u00f3n de los asuntos del mundo, si se lo juzga por el ballet diplom\u00e1tico y militar de estos \u00faltimos d\u00edas en el cielo del Cercano Oriente; enseguida porque la historia del siglo XX, de la descolonizaci\u00f3n a las guerras del Golfo, se encuentra recogida, en forma oscura, dir\u00eda tenebrosamente, en esta \u201cnoche de horror\u201d ; y finalmente porque los nudos inextricables de ese pasado y de nuestro presente, las consecuencias de una nueva intervenci\u00f3n masiva \u2013masivamente a\u00e9rea\u2013 de las \u201cfuerzas occidentales\u201d en esa regi\u00f3n postergan la perspectiva de una paz duradera en un planeta equilibrado a un plazo tan lejano que, de una manera u otra, \u201cnosotros\u201d habremos muerto todos.<\/p>\n<p>Gracias, queridos amigos de Am\u00e9rica Latina. Uds. que han enfrentado y enfrentan una violencia tan grande en ese continente, por estar m\u00e1s atentos a \u201cnosotros\u201d que lo que nosotros lo estamos, generalmente, a \u201custedes\u201d.<\/p>\n<p>En amistad viva, y en gratitud,<\/p>\n<p>Pierre Antoine Fabre<\/p>\n<p>El autor es historiador y fil\u00f3sofo, director del Centro de antropolog\u00eda religiosa europea y director de la revista <em>Archives de Sciences sociales des religions.<\/em><\/p>\n<p>(<em>Traducci\u00f3n<\/em> de <em>Alejandro Poirier<\/em>)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[958],"tags":[],"class_list":["post-11770","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-criterio-digital-2"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/s6FC4i-11770","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11770","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=11770"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11770\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":11772,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11770\/revisions\/11772"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=11770"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=11770"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=11770"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}