{"id":11892,"date":"2015-12-18T11:04:56","date_gmt":"2015-12-18T14:04:56","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=11892"},"modified":"2015-12-18T11:04:57","modified_gmt":"2015-12-18T14:04:57","slug":"diez-anos-en-erice-un-lugar-para-pensar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=11892","title":{"rendered":"Diez a\u00f1os en Erice, un lugar para pensar"},"content":{"rendered":"<p>En la cima del monte San Giuliano, sobre la ciudad de Tr\u00e1pani, no lejos de Marsala uno de los v\u00e9rtices de ese tri\u00e1ngulo m\u00e1gico que es la Sicilia, la Trinacria cl\u00e1sica, se encuentra un peque\u00f1o pueblo que parece construido \u201cpara pensar\u201d. Lleva el nombre del m\u00edtico h\u00e9roe Erice, hijo de Venus y contiene un concentrado de civilizaciones dentro de un per\u00edmetro tambi\u00e9n triangular. Guarda dentro de sus antiguos muros la memoria de fenicios, griegos, cartagineses, romanos, bizantinos, \u00e1rabes, normandos, espa\u00f1oles y\u2026sicilianos, sucesores de los antiguos \u00e9limos que poblaron la regi\u00f3n en \u00e9pocas remotas.<\/p>\n<p>Virgilio hizo c\u00e9lebre el lugar al asignarle el honor de custodiar los restos de Anquises, el padre de Eneas, como narra en el libro V de la Eneida, que recomiendo leer antes de subir a Erice. <em>Fraterna Erycis<\/em>, dice el texto incomparable cuando relata la llegada a esas costas de la flota troyana a mando de Eneas camino a Roma, viniendo de Cartago, despu\u00e9s del dram\u00e1tico episodio del suicidio de Dido. \u201cRemember me but forget my fate!\u201d clamaba la despechada reina ante la partida de Eneas en la \u00f3pera maravillosa de Purcell. En estas playas Eneas organiza los juegos funerarios en homenaje a su padre, una competencia de trirremes, concursos de arco y flecha, carreras a pi\u00e9 y a caballo, pugilato, todo magnificado por grandiosas liturgias y honores a los vencedores. El poema de Virgilio alcanza aqu\u00ed un exquisito momento de desaf\u00edos y alegr\u00edas compartidas. Y quien llega hoy a Erice podr\u00e1 tambi\u00e9n gozar de nuevos desaf\u00edos y alegr\u00edas, si est\u00e1 dispuesto a recostarse en tanta belleza.<\/p>\n<p>Erice es de una belleza austera, un laberinto de calles empedradas, que trepan y descienden a veces por escaleras estrechas, con jardines que se asoman a la inmensidad del mar azul y de los montes morados, de iglesias y conventos, ruinas precristianas, palacios barrocos y torres medievales, tiendas pintorescas, casas de piedra con peque\u00f1os patios y jardines, exquisiteces culinarias en cada recodo y el rumor habitual de las conversaciones de los vecinos en las calles que son como melod\u00edas cantadas. A veces unas nubes la envuelven por completo y pareciera que Erice flotara (deja una sensaci\u00f3n extra\u00f1a una nube cuando entra por la ventana\u2026). En invierno hace fr\u00edo pero nunca mucho calor en verano, debido a la altura del lugar, 751metros dicen las gu\u00edas. Por eso es un lugar tan apreciado por el turismo estivo. Ahora muchos llegan a Erice utilizando el funicular de Tr\u00e1pani en lugar de subir por sinuosas y empinadas rutas evitando precipicios. Erice es un desaf\u00edo para peatones y autom\u00f3viles por igual. Los primeros deben tener buenas piernas y mejor calzado, los segundos, felizmente, son escasos pues hay un acceso restringido, las calles son muy estrechas y de pasajes imposibles de sortear.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 fuimos a Erice? Porque nos invit\u00f3 el profesor Antonino Zichichi, Presidente del <em>Ettore Majorana Foundation and Centre for Scientific Culture<\/em>, mi colega de la Pontificia Academia de Ciencias y f\u00edsico eminente, nativo de Tr\u00e1pani. Vale la pena contar, brevemente, la historia de este centro cient\u00edfico de fama mundial, que lleva el nombre de un joven genio de la f\u00edsica, nacido en Cat\u00e1nia en 1906 y desaparecido misteriosamente en el trayecto mar\u00edtimo de Palermo a N\u00e1poles en 1938, evento dram\u00e1tico que fue narrado de forma magistral por el escritor siciliano Leonardo Sciascia en<em> La scomparsa di Majorana<\/em> (1975). Los fundadores fueron Antonino Zichichi, John Bell, Patrick M.S. Blackett, Isidor I. Rabi y Victor Weisskopf quienes en 1962 inauguraron en Erice la prestigiosa Escuela Internacional de F\u00edsica Subnuclear. Desde entonces se multiplicaron los temas y las disciplinas, llegando en la actualidad a unas 150 escuelas internacionales cuyas actividades se pueden consultar en Internet. En 2015 han sido m\u00e1s de 30 los cursos impartidos (www.ccsem.infn.it)<\/p>\n<p>Una de las mayores atracciones de este Centro proviene de los antiguos monasterios de Erice que fueron admirablemente reciclados a los efectos de brindar alojamiento y salas de reuni\u00f3n a los invitados, San Domenico, San Rocco y San Francesco, ejemplos de un buen gusto sobrio y moderno. Es notable adem\u00e1s el equipamiento inform\u00e1tico, de proyecciones y de comunicaciones que est\u00e1 disponible en todos esos ambientes centenarios y luminosos. El buen trato y la amabilidad de los miembros del equipo del Centro convierten toda estada en Erice en una experiencia memorable. Es m\u00e1s, cada invitado al llegar recibe una identificaci\u00f3n que le permite elegir de una lista de restaurantes de Erice aqu\u00e9l que m\u00e1s le plazca para almorzar o cenar sin costo alguno. Despu\u00e9s de haber participado en los seminarios y conferencias los invitados se dispersan por el pueblo en peque\u00f1os grupos para seguir las discusiones entorno a una mesa con buen vino y deliciosos platos regionales. Son en esos momentos distendidos y alegres cuando se anudan nuevas amistades y se proyectan inesperadas y fruct\u00edferas colaboraciones cient\u00edficas. Esta confraternidad se traslada tambi\u00e9n en las visitas que se organizan a los incomparables templos griegos de Segesta y Selinunte de la regi\u00f3n. Todo contribuye a establecer lazos de amistad entre los participantes venidos de las m\u00e1s diversas partes del mundo.<\/p>\n<p>Entre las numerosas propuestas surgidas de este Centro tan peculiar se debe mencionar la declaraci\u00f3n firmada durante la Guerra Fr\u00eda por 10.000 cient\u00edficos a favor de un uso pac\u00edfico de la ciencia, conocida como el Erice Statement. Tambi\u00e9n podemos recordar la muy significativa visita de Juan Pablo II a Erice en 1993 que marc\u00f3 un encuentro significativo entre religi\u00f3n y ciencia y dej\u00f3 se\u00f1ales bien claras a la comunidad mundial. M\u00e1s de ochenta premios Nobel han participado en las variadas escuelas, y alguna vez me he cruzado con un eminente laureado en una sesi\u00f3n de trabajo en pleno verano.<\/p>\n<p>Gracias a la generosa invitaci\u00f3n de Antonino Zichichi tuvimos el privilegio de fundar en 2005 en Erice con Kurt W. Fischer, profesor de la Escuela de Educaci\u00f3n de Harvard, una \u201cEscuela Internacional sobre Mente, Cerebro y Educaci\u00f3n\u201d, (<em>International School on Mind, Brain and Education<\/em>, www.mbe-erice.org). En 2015 hemos cumplido 10 a\u00f1os de actividades donde han participado unos 200 cient\u00edficos de 24 pa\u00edses, algunos de ellos asiduos concurrentes a todos los cursos anuales, focalizados en distintos temas como: neuroeducaci\u00f3n; ritmos biol\u00f3gicos y aprendizaje; neurociencias y \u00e9tica; educaci\u00f3n de las ciencias en la era digital; aprendizaje, artes y cerebro; cuerpo, cerebro e identidad personal; el cerebro docente. Los diez cursos que hemos organizado se han realizado en los meses de verano, durante unos cinco d\u00edas, donde se entrelazan los aportes de j\u00f3venes talentosos que se inician en la investigaci\u00f3n cient\u00edfica con expertos de reconocido prestigio en di\u00e1logos siempre vivos y constructivos. Cada a\u00f1o nuestra Escuela otorga un premio, una obra de arte, al trabajo m\u00e1s destacado entre los j\u00f3venes. Se han forjado as\u00ed s\u00f3lidas amistades y muchos proyectos en colaboraci\u00f3n que han dado lugar a decenas de publicaciones. Lo que nos confirma que la ciencia es amistad y que la belleza, la verdad y el bien son inseparables.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la cima del monte San Giuliano, sobre la ciudad de Tr\u00e1pani, no lejos de Marsala uno de los v\u00e9rtices de ese tri\u00e1ngulo m\u00e1gico que&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-11892","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-35O","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11892","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=11892"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11892\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":11893,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11892\/revisions\/11893"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=11892"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=11892"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=11892"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}