{"id":11900,"date":"2016-01-06T17:33:34","date_gmt":"2016-01-06T20:33:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=11900"},"modified":"2016-01-07T11:56:03","modified_gmt":"2016-01-07T14:56:03","slug":"bicentenario-lo-que-ensenan-200-anos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=11900","title":{"rendered":"Bicentenario: lo que ense\u00f1an 200 a\u00f1os"},"content":{"rendered":"<p>Mucho m\u00e1s que el resto de los aniversarios, los centenarios se prestan a las celebraciones. En los peores casos, derivan en evocaciones triunfalistas que suponen groseras manipulaciones del pasado. En los mejores, permiten una reflexi\u00f3n cr\u00edtica que s\u00f3lo puede tomar como base una lectura desmitologizada de la historia. El bicentenario de la declaraci\u00f3n de la independencia de las \u201cProvincias Unidas en Sudam\u00e9rica\u201d, que se celebrar\u00e1 este a\u00f1o con innumerables iniciativas, ofrece una nueva ocasi\u00f3n para acercarnos al pasado, no con la intenci\u00f3n de \u201caprender de la historia\u201d, sino m\u00e1s bien con la de interrogarnos cr\u00edticamente con vistas a la construcci\u00f3n de nuestro futuro como pa\u00eds. Para ello creemos importante recordar a grandes rasgos no s\u00f3lo lo ocurrido en 1816, sino tambi\u00e9n la situaci\u00f3n de nuestro pa\u00eds en el momento de las celebraciones del primer centenario de la independencia.<\/p>\n<p><strong>La revoluci\u00f3n acorralada<\/strong><br \/>\nLas circunstancias en que el Congreso de Tucum\u00e1n declar\u00f3 la independencia fueron de las m\u00e1s dif\u00edciles desde 1810. Al convocar el congreso que ser\u00e1 conocido p\u00f3stumamente como Asamblea del a\u00f1o XIII, tras dos a\u00f1os de guerra y disidencias facciosas, el movimiento revolucionario declar\u00f3 insubsistentes los derechos del Fernando VII a causa de su \u201ceterno cautiverio\u201d en manos de Napole\u00f3n. Pero en 1814 Fernando fue repuesto en su trono por las potencias restauradoras que acababan de derrotar al Corso, en medio de un clima pol\u00edtico e ideol\u00f3gico enemigo de cualquier experimento revolucionario y, ante todo, de cualquier veleidad republicana. Tras la celebraci\u00f3n del Congreso de Viena, en Europa los antiguos monarcas recuperaban sus coronas y hac\u00edan lo posible por retrotraer el estado de cosas al antiguo sistema mon\u00e1rquico de origen divino. En ese contexto, hasta Inglaterra, que si no se hab\u00eda sumado a la Santa Alianza tampoco se hab\u00eda declarado su enemiga, decidi\u00f3 el embargo de armas a los insurgentes hispanoamericanos.<br \/>\nEn Am\u00e9rica los avances reconquistadores de la causa realista se abren paso y triunfan de Venezuela a Chile, con lo que la revoluci\u00f3n rioplatense, \u00fanico foco de resistencia superviviente, se encuentra acorralada. Sobre ella pesa siempre la amenaza portuguesa \u2013la familia reinante se ha instalado en R\u00edo de Janeiro en 1808\u2013, y una inminente expedici\u00f3n espa\u00f1ola que ataque directamente a Buenos Aires se considera en 1815 pr\u00e1cticamente un hecho. Por eso Rivadavia y Belgrano, comisionados en Europa, hacen lo que pueden a lo largo de ese a\u00f1o aciago por obtener una reconciliaci\u00f3n con Madrid, en principio tratando \u2013infructuosamente\u2013 de conseguir el apoyo de Carlos IV. Rivadavia llega a pedirle a Fernando VII que, como \u201cpadre de sus pueblos\u201d, les d\u00e9 \u201ca entender los t\u00e9rminos que han de reglar su gobierno y administraci\u00f3n\u201d. Pero los funcionarios regios reclaman como condici\u00f3n para cualquier acuerdo un \u201csincero arrepentimiento\u201d; hacen notar a Rivadavia la debilidad de su situaci\u00f3n y que no es propio de vasallos entablar negociaciones con sus soberanos, y lo invitan a abandonar el reino. Tras cruzar las fronteras, el emisario porte\u00f1o descubre que no es m\u00e1s s\u00fabdito de Fernando, porque en Tucum\u00e1n el congreso ha declarado la independencia.<br \/>\nFronteras adentro la situaci\u00f3n no es menos adversa. En 1815 la disidencia federal que lidera Jos\u00e9 Gervasio de Artigas se ha expandido desde la Banda Oriental hacia Entre R\u00edos, Corrientes, Santa Fe, C\u00f3rdoba y La Rioja. Incluso en Salta ha surgido un fugaz polo de resistencia a Buenos Aires capitaneado por Mart\u00edn de G\u00fcemes. Mientras a la guerra revolucionaria se suman los enfrentamientos con las provincias que han adherido a la liga federal artiguista, que en 1820 pondr\u00e1 fin al poder central con la ca\u00edda del Directorio, en el seno mismo de Buenos Aires las luchas facciosas \u2013con sus cambios de bando y sus intrigas interminables\u2013 provocan sucesivos derrumbes pol\u00edticos.<br \/>\nTodos estos hechos conducen a una suerte de callej\u00f3n sin salida. El congreso de Tucum\u00e1n, que sucede a la Asamblea, declara la independencia de las \u201cProvincias Unidas en Sudam\u00e9rica\u201d \u2013que no se sabe exactamente cu\u00e1les son\u2013 en medio de una situaci\u00f3n de incertidumbre y un clima de zozobra. Pero si hay unanimidad en cuanto a la necesidad de declarar la independencia, visto que la coyuntura no permite en ese plano medias tintas, no la hay en cuanto a la forma de gobierno. Las salidas republicanas tienen muy mala prensa y es preferible adoptar alguna mon\u00e1rquica, capaz de despertar simpat\u00edas en las cortes europeas. Mientras Belgrano \u2013que ha vuelto de su misi\u00f3n diplom\u00e1tica en Europa convencido de las virtudes de esa forma de gobierno\u2013 propone coronar a un descendiente de los Incas y consigue el apoyo de G\u00fcemes, los emisarios que trabajan en Europa exploran las posibilidades de encontrar alg\u00fan candidato dispuesto a tomar asiento en un hipot\u00e9tico trono sudamericano, desde alg\u00fan pariente pobre de la casa real inglesa hasta el pr\u00edncipe de Lucca, que tiene la ventaja de pertenecer a la familia Borb\u00f3n, que reina de nuevo en Espa\u00f1a, en Francia y en algunos estados italianos.<br \/>\nLa coyuntura de 1816 est\u00e1 marcada por las vacilaciones, las incertidumbres, las indefiniciones y los temores. Problemas como el del federalismo, que el auge del movimiento artiguista pone dr\u00e1sticamente sobre el tapete, han de acompa\u00f1ar la tr\u00e1gica historia del pa\u00eds naciente a lo largo de buena parte del siglo XIX.<\/p>\n<p><strong>El pa\u00eds celebra el primer centenario<\/strong><br \/>\nEn 1916 las enigm\u00e1ticas \u201cProvincias Unidas en la Am\u00e9rica del Sur\u201d se han transformado en un pr\u00f3spero pa\u00eds conocido con el nombre de Rep\u00fablica Argentina y con el justiciero sobrenombre de \u201cgranero del mundo\u201d. Las incertidumbres y el p\u00e1nico de 1815 y 1816 han pasado al olvido y los escolares pueden abocarse a dibujar, con plum\u00edn y tinta china, la Casita de Tucum\u00e1n y el heroico cruce de los Andes.<br \/>\nCiertos indicios suger\u00edan que la historia hab\u00eda terminado bien: tras decenios de luchas civiles, la Argentina hab\u00eda logrado la unidad pol\u00edtica durante las \u201cpresidencias hist\u00f3ricas\u201d de Mitre, Sarmiento y Avellaneda. A partir de 1880 las fronteras se hab\u00edan consolidado y la econom\u00eda argentina hab\u00eda encontrado su lugar en el mundo, b\u00e1sicamente a trav\u00e9s de las exportaciones de alimentos. El crecimiento econ\u00f3mico sobre la base del sector externo hab\u00eda dado lugar a la conformaci\u00f3n de un mercado interno expansivo que satisfac\u00edan pujantes empresas nacionales y extranjeras. El territorio se hab\u00eda cubierto de l\u00edneas f\u00e9rreas y se hab\u00edan construido puertos, trazado caminos y edificado puentes. Atra\u00eddos por la prosperidad, centenares de miles de inmigrantes, sobre todo europeos, hab\u00edan elegido el pa\u00eds para establecerse y echar ra\u00edces. Recientemente, adem\u00e1s, un sector reformista de la \u00e9lite gobernante, cr\u00edtico del sistema pol\u00edtico excluyente urdido por el Partido Autonomista Nacional, hab\u00eda logrado la sanci\u00f3n de una ley electoral que impon\u00eda el voto masculino universal, secreto y obligatorio.<br \/>\nCon todo, si la coyuntura promisoria de 1916 recuerda muy poco la de un siglo antes, no por ello deja de presentar importantes desaf\u00edos. Mientras las adversidades econ\u00f3micas graves parec\u00edan haber quedado atr\u00e1s luego de la superaci\u00f3n de la crisis financiera de 1890, se percib\u00edan inquietantes problemas de \u00edndole pol\u00edtica y social. El clima cosmopolita del siglo XIX hab\u00eda ido dejando paso \u2013en todo el mundo\u2013 a nociones de la nacionalidad m\u00e1s estrechas, vinculadas a una definici\u00f3n cultural de la pertenencia que enfatizaba la necesidad de la homogeneidad. La \u201cidentidad nacional\u201d ha de construirse sobre la base de la uniformidad de la lengua, de las costumbres y de las tradiciones. Europa, sumida entonces en la Primera Guerra Mundial, muestra del modo m\u00e1s descarnado los extremos a que puede conducir ese tipo de nacionalismo.<br \/>\nEn el caso de la Argentina, donde la proporci\u00f3n de extranjeros en 1914 alcanza casi al 30% de la poblaci\u00f3n total \u2013en los Estados Unidos nunca lleg\u00f3 a la mitad de esa cifra\u2013, el desaf\u00edo de transformar a los habitantes en ciudadanos \u201cverdaderamente argentinos\u201d constituye una tarea cicl\u00f3pea. Para lograrlo se ponen en funcionamiento diferentes mecanismos: la escuela, con su ense\u00f1anza de la historia atenta a las efem\u00e9rides de las glorias nacionales y con su liturgia patri\u00f3tica obsesiva; el servicio militar obligatorio, que entre otras cosas se propone transmitir valores patri\u00f3ticos a los hijos de inmigrantes y a otros ciudadanos a los que se considera necesitados de ellos, como los ind\u00edgenas; la Iglesia, cuya acci\u00f3n se eval\u00faa crecientemente importante, en la medida en que se advierte que la enorme mayor\u00eda de los inmigrantes proviene de pa\u00edses cat\u00f3licos y que su pr\u00e9dica podr\u00eda contener las tendencias \u201cdisolventes\u201d de los \u201cmaximalistas\u201d.<br \/>\nEn el plano pol\u00edtico, Hip\u00f3lito Yrigoyen, tras organizar varias intentonas revolucionarias, acaba de acceder a la Presidencia de la Rep\u00fablica gracias a la aplicaci\u00f3n de la nueva ley electoral. Con ello, la clase pol\u00edtica que condujo los destinos del pa\u00eds desde 1880 ha perdido las riendas de la situaci\u00f3n, con lo que la coincidencia entre poder econ\u00f3mico y poder pol\u00edtico tiende a desdibujarse. A ese factor de potencial inestabilidad se suman otros: el crecimiento del Partido Socialista, fundado por Juan B. Justo en 1896; pero sobre todo la acci\u00f3n de otro actor cuyo accionar se juzga desde el poder m\u00e1s peligroso: el anarquismo, de fuerte penetraci\u00f3n en un mundo obrero cada vez m\u00e1s vasto.<br \/>\nEn s\u00edntesis, si el pa\u00eds que en 1916 celebra el centenario de su independencia pol\u00edtica pod\u00eda hacer gala de una prosperidad econ\u00f3mica que parec\u00eda m\u00e1s s\u00f3lida de lo que era en realidad, enfrentaba a la vez una serie de problemas. Algunos de ellos habr\u00e1n de encararse, a lo largo del lacerante siglo XX, con diferentes f\u00f3rmulas \u2013a menudo tr\u00e1gicas\u2013 y con \u00e9xito dispar.<\/p>\n<p><strong>La Argentina que celebra el bicentenario<\/strong><br \/>\nDijimos al comienzo que las celebraciones de los centenarios son propicias a los balances. Si los argentinos de hoy recordamos lo ocurrido en 1816 dejando de lado los relatos mitol\u00f3gicos, podemos jactarnos, al igual que hace un siglo, de haber llevado a buen t\u00e9rmino la decisi\u00f3n de aquellos hombres que, en medio de una situaci\u00f3n desesperada, optaron por crear un pa\u00eds independiente.<br \/>\nPero el ejercicio retrospectivo es m\u00e1s fructuoso si ponemos como punto de comparaci\u00f3n la situaci\u00f3n del pa\u00eds en 1916, porque si en este caso el balance es menos favorable, es sin embargo m\u00e1s instructivo. Hace un siglo no ten\u00edamos ya una reuni\u00f3n de provincias sudamericanas que saltaban al vac\u00edo de la independencia movidas m\u00e1s por el terror que por el hero\u00edsmo, sino un pa\u00eds que hab\u00eda sorteado con \u00e9xito muchos de los escollos opuestos al proyecto de naci\u00f3n que cristalizara en 1853, y que aun en el contexto cr\u00edtico de la Primera Guerra Mundial exhib\u00eda orgulloso al mundo su prosperidad econ\u00f3mica y un gran optimismo en cuanto a sus posibilidades futuras. Un pa\u00eds que se planteaba el desaf\u00edo de transformar a sus habitantes en ciudadanos y que aspiraba a encontrar mecanismos que le permitieran administrar exitosamente los ineludibles conflictos que conllevan la econom\u00eda capitalista, el ejercicio de la pol\u00edtica moderna, el nunca bien resuelto problema del federalismo \u2013que se arrastraba desde la revoluci\u00f3n y a\u00fan no hemos solucionado\u2013, la instauraci\u00f3n de un sistema pol\u00edtico y otros que ser\u00eda largo enumerar.<br \/>\nEn este 2016 la democracia est\u00e1 consolidada. Aprendimos que se trata del mejor sistema de gobierno. Pero tambi\u00e9n coincidimos en que puede mejorarse. Las peripecias de las \u00faltimas d\u00e9cadas invitan a ser prudentes, aprovechando los logros y sobreponi\u00e9ndonos a los problemas. Estamos en un momento crucial de nuestra historia. Es tiempo de trabajar para construir una nueva etapa pol\u00edtica.<br \/>\nA diferencia de 1916, ya no sirve el excesivo triunfalismo, ya no conquista la idea de que el pa\u00eds tiene el porvenir asegurado, o que \u201cest\u00e1 condenado al \u00e9xito\u201d, seg\u00fan la frase que se escuch\u00f3 muchas veces. No existen destinos inexorables. Son siempre impredecibles y cambiantes. Y hay construirlos. Por lo tanto, los acontecimientos requieren de adaptaciones y acciones creativas. En perspectiva de futuro, es fundamental la construcci\u00f3n de consensos y el fortalecimiento de las instituciones que permitan una acci\u00f3n colectiva eficaz y equitativa en un contexto cada vez m\u00e1s global e interdependiente.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mucho m\u00e1s que el resto de los aniversarios, los centenarios se prestan a las celebraciones. 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