{"id":11929,"date":"2016-01-06T18:12:24","date_gmt":"2016-01-06T21:12:24","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=11929"},"modified":"2016-01-07T11:55:07","modified_gmt":"2016-01-07T14:55:07","slug":"el-cosmos-bien-temperado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=11929","title":{"rendered":"El cosmos bien temperado"},"content":{"rendered":"<p>Los cambios en la cosmolog\u00eda, la metaf\u00edsica, el sentido del universo y la existencia de Dios, debates que se actualizan de la mano de la ciencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>\u201cUna interpretaci\u00f3n atinada de los hechos nos lleva a pensar que alg\u00fan super-intelecto anduvo metiendo mano en la f\u00edsica, la qu\u00edmica y la biolog\u00eda\u201d.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Fred Hoyle (1959)<\/em><\/p>\n<p>El materialismo, la forma m\u00e1s popular del ate\u00edsmo filos\u00f3fico, tiene un n\u00facleo metaf\u00edsico que se mantuvo casi inc\u00f3lume desde Dem\u00f3crito hasta Jacques Monod.<br \/>\nPara la tradici\u00f3n materialista, el mundo f\u00edsico es infinito y eterno. Todo lo que hay en \u00e9l se agota en el juego de los \u00e1tomos en el vac\u00edo, que est\u00e1 regido por el azar y la necesidad.<br \/>\nDesde la Ilustraci\u00f3n, el materialismo ha pretendido identificarse con la ciencia y la llamada \u201cvisi\u00f3n cient\u00edfica del mundo\u201d. Como prueba, suele mencionar el elevado porcentaje de cient\u00edficos ateos y agn\u00f3sticos, que es un argumento de car\u00e1cter pol\u00edtico, porque las opiniones personales de los cient\u00edficos pueden ser tan relevantes como las de los miembros de cualquier otra profesi\u00f3n.<br \/>\nExplicar c\u00f3mo funciona la naturaleza sin apelar a causas sobrenaturales es una actitud leg\u00edtima y recomendable para cualquiera que se dedique a la ciencia. Como principio \u00e9tico, equivale a aquel otro que obliga al juez a no dejarse llevar por sus inclinaciones personales. Pero la metodolog\u00eda no est\u00e1 necesariamente unida a una filosof\u00eda atea, ni es un tema que pueda decidirse en base a encuestas, entrevistas o \u00e9xitos de venta.<br \/>\nNo est\u00e1 de m\u00e1s recordar que el ate\u00edsmo, en cuanto actitud existencial, es una pasi\u00f3n que hunde sus ra\u00edces en la historia personal. Al igual que la fe, puede depender de los testimonios recibidos. Los dos son inclinaciones de la personalidad que preceden al conocimiento filos\u00f3fico o cient\u00edfico. Esto es lo que mueve al ateo a buscar pruebas cient\u00edficas, del mismo modo que el creyente busca signos que refuercen su fe.<br \/>\nEl ate\u00edsmo te\u00f3rico suele estar montado sobre una previa actitud antite\u00edsta. El ateo pasional no se conforma con tener una explicaci\u00f3n racional de las cosas que prescinda de la divinidad. Parecer\u00eda sentirse obligado a postular que el universo es absurdo, aunque sepa que con esto reduce los motivos que tiene para vivir y aspirar a la justicia. Si defiende el sinsentido es porque teme dejar un resquicio por donde pueda colarse lo sobrenatural.<br \/>\nPara capitalizar el prestigio moral de la ciencia, el naturalismo ateo suele invocar la opini\u00f3n de figuras como el f\u00edsico Steven Weinberg, quien dijo que \u201ccuanto m\u00e1s comprensible nos resulta el universo, menos sentido parece tener\u201d. Stephen Hawking quiso ser a\u00fan m\u00e1s \u00e9patant cuando sentenci\u00f3 que \u201cla especie humana es apenas la espuma qu\u00edmica de un planeta de mediano tama\u00f1o\u201d: una espuma peculiar, se dir\u00eda, que es capaz de pensar hasta en un cuerpo tan limitado como el suyo.<br \/>\nPor supuesto, no todo lo que dicen los cient\u00edficos es ciencia. Estas duras sentencias son opiniones que se apoyan en el prestigio de sus autores, pero no son hip\u00f3tesis que puedan ser falsadas por la experiencia. En todo caso, habr\u00e1 que verlas como profesiones de fe o exhortaciones filos\u00f3ficas al amor fati.<br \/>\nEn principio, la fe no deber\u00eda necesitar pruebas (son muy pocos los que se han convertido por una demostraci\u00f3n l\u00f3gica, aunque no es imposible) pero no deja de ser leg\u00edtimo que las busque, si quiere evitar de embrutecerse. Es lo que descubrieron los medievales a la hora de plantear sus \u201cpruebas de la existencia de Dios\u201d: no s\u00f3lo se trata de creer, sino tambi\u00e9n de comprender, en la medida que esa comprensi\u00f3n est\u00e9 a nuestro alcance.<br \/>\nEn rigor, tampoco deber\u00eda necesitar pruebas el ateo que dedica parte de sus esfuerzos a buscar el respaldo cient\u00edfico. \u00bfPor qu\u00e9 necesita probar que el mundo carece de sentido, que Dios no existe o bien que es un torpe demiurgo? \u00bfBusca pruebas para salvarse de caer en la tentaci\u00f3n de la fe? \u00bfPiensa que con esas pruebas lograr\u00e1 convencer a los creyentes, a pesar de que nunca deja de calificarlos como necios?<br \/>\nM\u00e1s all\u00e1 del sensacionalismo de los medios o la ignorancia de ciertos comunicadores, ya hace tiempo que nadie sostiene seriamente la tesis positivista del conflicto inevitable entre ciencia y religi\u00f3n.<br \/>\nNo obstante, los atentados del 2001sirvieron de ocasi\u00f3n para que el ate\u00edsmo militante reciclara todos los argumentos de la Ilustraci\u00f3n radical y de los ide\u00f3logos decimon\u00f3nicos. Este ate\u00edsmo posmoderno (que de hecho responde a otro paradigma) sali\u00f3 a identificar calumniosamente al terrorismo jihadista con la religi\u00f3n en general y el monote\u00edsmo en especial. Esta ofensiva vino a sumarse al conflicto pol\u00edtico que en los Estados Unidos enfrentaba a creacionistas y darwinianos, lo cual se tradujo en un brote de apolog\u00e9tica ate\u00edsta.<br \/>\nPara entender las nuevas circunstancias hay que tener en cuenta los cambios que ha experimentado la cosmolog\u00eda en el \u00faltimo medio siglo, en especial el principio antr\u00f3pico y la sinton\u00eda fina. Estos cambios han llevado la cuesti\u00f3n hasta el umbral de la metaf\u00edsica y han sacudido los cimientos del materialismo cl\u00e1sico.<br \/>\nLas cosas se han complicado bastante desde Dem\u00f3crito, Newton y Einstein, al punto que hoy pareciera haberse invertido la carga de la prueba. Que el universo carezca de sentido es algo a demostrar, del mismo modo que lo es la existencia de Dios. Ante la presunci\u00f3n de que el universo encierre alguna intencionalidad, el naturalismo ateo es el que tiene que probar que todo se debe al azar y que el cosmos es algo absurdo.<\/p>\n<p><strong>El principio biog\u00e9nico<\/strong><br \/>\nSi Darwin hab\u00eda mostrado que la selecci\u00f3n natural s\u00f3lo permite sobrevivir a las especies que mejor se adaptan a las condiciones ambientales, otro bi\u00f3logo, Lawrence J. Henderson, invirti\u00f3 la cuesti\u00f3n y propuso indagar La aptitud del medio (1913); esto es, las condiciones que requiere la vida.<br \/>\nPero no fueron los bi\u00f3logos sino los f\u00edsicos quienes profundizaron en el tema, cuando entendieron que las posibilidades de la vida no eran infinitas, puesto que tampoco el universo lo es. La vida tal como la conocemos s\u00f3lo puede existir si las leyes y las constantes del universo tienen los valores que tienen, con una \u00ednfima tolerancia. Cualquier variaci\u00f3n infinitesimal de esos valores no hubiera permitido la aparici\u00f3n de la vida ni menos de la inteligencia, tanto la Tierra como en el resto del cosmos.<br \/>\nEl universo parec\u00eda estar tan afinado para la vida como ese \u201cclave bien temperado\u201d para el cual Bach compon\u00eda sus fugas. Todas las partituras de la vida depend\u00edan de la riqueza de unas pocas notas fijadas en la f\u00edsica. Descubrir esta sinton\u00eda fina de los par\u00e1metros del universo, llev\u00f3 a pensar que la aparici\u00f3n de la vida y la conciencia era algo que estaba impl\u00edcito en su propia estructura f\u00edsica.<br \/>\nEn 1974, cuando Brandon Carter plante\u00f3 esta tesis, la llam\u00f3 Principio Antr\u00f3pico. M\u00e1s tarde tuvo que arrepentirse por haber usado un nombre equ\u00edvoco, puesto que \u201cantr\u00f3pico\u201d parec\u00eda evocar el viejo antropocentrismo, que pon\u00eda a la Tierra y al hombre el centro de todo. Pero ya era tarde para cambiarlo.<br \/>\nDel Principio Antr\u00f3pico se conocen dos versiones de distinto alcance. La versi\u00f3n d\u00e9bil (Robert Dicke) se reduce a afirmar que si la estructura del universo fuera distinta, no estar\u00edamos aqu\u00ed para saberlo. Como dijera Frank J. Tipler parafraseando a Descartes: \u201cPienso, luego el mundo es como es\u201d.<br \/>\nAfirmar que las cosas son porque antes fueron posibles puede parecer una perogrullada, pero significa admitir que nuestra presencia en el mundo depende de una asombrosa ingenier\u00eda, aunque pudiera ser distinto y hasta provenir del azar.<br \/>\nAlgunos cosm\u00f3logos se inclinan por la versi\u00f3n fuerte (Brandon Carter): el universo tiene necesariamente que generar vida porque requiere de la existencia de seres inteligentes. Esto supone tres Big Bangs sucesivos (la creaci\u00f3n de la materia\/energ\u00eda, de la vida y de la conciencia ), concebidos como fases de un solo \u201cprograma\u201d en curso.<br \/>\nEn sentido estricto, el principio antr\u00f3pico s\u00f3lo prueba \u201cque los seres vivos no habr\u00edan evolucionado si las condiciones hubieran sido ligeramente diferentes\u201d, tal como lo resume el fil\u00f3sofo John Leslie. No lleva necesariamente a admitir ni menos a probar que Dios fue quien lo dispuso. Pero aun haciendo esta salvedad, resulta compatible con la hip\u00f3tesis te\u00edsta y con la fe del creyente.<br \/>\nLos f\u00edsicos llaman \u201csinton\u00eda fina\u201d (fine tuning) al preciso ajuste que exhiben las leyes y las constantes f\u00edsicas; un ajuste tan sutil que es casi imposible atribuirlo al azar. Para entender esta asombrosa afinaci\u00f3n, tenemos que pensar en las leyes y las constantes f\u00edsicas universales y en las condiciones con que comenz\u00f3 el Big Bang. Tan importante como eso es la calibraci\u00f3n de las cuatro fuerzas fundamentales: la gravedad, el electromagnetismo y las interacciones nucleares fuerte y d\u00e9bil.<br \/>\nTodas las formas de vida que conocemos tienen como base qu\u00edmica el carbono y el agua. El carbono es uno de los elementos m\u00e1s abundantes del universo y a la vez uno de los m\u00e1s vers\u00e1tiles. Si combinamos el hidr\u00f3geno, el elemento m\u00e1s simple, con el ox\u00edgeno, podremos obtener s\u00f3lo agua o agua oxigenada. De la combinaci\u00f3n del hidr\u00f3geno con el carbono pueden surgir, en cambio, miles de sustancias distintas .<br \/>\nHaci\u00e9ndose eco de las especulaciones de la ciencia ficci\u00f3n, los qu\u00edmicos han tratado de imaginar formas de vida alternativas, cuya base fuera el silicio o el nitr\u00f3geno, teniendo al amon\u00edaco o al metanol como solventes. Pero son apenas conjeturas, que s\u00f3lo podr\u00edan ser puestas a prueba si se descubriera vida extraterrestre.<br \/>\nSeg\u00fan el modelo cosmol\u00f3gico est\u00e1ndar, en el instante del Big Bang s\u00f3lo hab\u00eda hidr\u00f3geno. Los elementos complejos que son necesarios para la vida reci\u00e9n iban a \u201ccocinarse\u201d en el seno de las estrellas, que entonces todav\u00eda no exist\u00edan. La explosi\u00f3n de las supernovas los diseminar\u00eda por el espacio y los sembrar\u00eda en los planetas. Es lo que nos permite pensar que estamos hechos de polvo de estrellas, como dijera gente tan dispar como Novalis, Hoagy Carmichael y Carl Sagan.<br \/>\n\u00bfEra necesario que la vida contara con estas condiciones? Aun suponiendo que hubiese surgido por azar, sus ingredientes qu\u00edmicos tendr\u00edan que haber estado presentes en el momento oportuno, y eso depende de las condiciones f\u00edsico-qu\u00edmicas.<\/p>\n<p><strong>La \u201csinton\u00eda fina\u201d<\/strong><br \/>\nConocemos muchas de las constantes universales y hemos aprendido a medirlas. Sabemos cu\u00e1l es la masa del electr\u00f3n y cu\u00e1l es la velocidad de la luz. Pero no existe teor\u00eda alguna que nos explique por qu\u00e9 tienen esos valores en lugar de otros.<br \/>\nSin embargo, sin la \u201csinton\u00eda fina\u201d de las leyes y constantes no habr\u00eda vida, y quiz\u00e1s tampoco universo. Para el astr\u00f3nomo Martin Rees \u201clo m\u00e1s notable del cosmos\u201d est\u00e1 en que, de haber sido otra la energ\u00eda cin\u00e9tica del Big Bang, ni siquiera habr\u00eda galaxias.<br \/>\nBastar\u00eda con hacer cambios infinitesimales en las fuerzas de interacci\u00f3n nucleares, o simplemente en la masa del electr\u00f3n, para que la vida no fuera posible. Si la fuerza nuclear d\u00e9bil hubiera sido menor, todo el hidr\u00f3geno del Big Bang se hubiera quemado. Cambiando la constante de estructura fina (\uf061), que rige la interacci\u00f3n electromagn\u00e9tica, el carbono ser\u00eda escaso y dif\u00edcilmente habr\u00eda vida. Tampoco la habr\u00eda si la constante cosmol\u00f3gica (\uf06c, la fuerza m\u00e1s d\u00e9bil de todas), hubiera tenido otro valor.<br \/>\nSi la constante gravitatoria (G) fuera apenas un 10-34 mayor<br \/>\n(es decir, 0000000000000000000000000000000001m\u00e1s)<br \/>\nno habr\u00eda estrellas ni planetas. Tampoco existir\u00edan si en el comienzo no hubiese habido m\u00e1s materia que antimateria.<br \/>\nEl tama\u00f1o y la edad del universo tambi\u00e9n son condiciones esenciales. Si el universo fuera diez veces m\u00e1s joven no habr\u00eda estrellas ni n\u00facleo s\u00edntesis. Si fuera diez veces m\u00e1s viejo, s\u00f3lo habr\u00eda estrellas enanas blancas, demasiado fr\u00edas para la vida.<br \/>\nIgualmente determinantes son las condiciones iniciales del Big Bang, los valores con los cuales se puso en marcha la expansi\u00f3n del universo.<br \/>\nDe haber sido otra la tasa de expansi\u00f3n, el cosmos ser\u00eda demasiado denso o excesivamente difuso. Si su densidad fuera un 10-15 (000000000000001) mayor o menor, colapsar\u00eda sobre s\u00ed mismo.<br \/>\nNadie sabe por qu\u00e9 estos par\u00e1metros fundamentales tienen esos valores y no otros, pero no ser\u00eda posible tocar ninguno de ellos sin provocar cambios radicales en la estructura del mundo f\u00edsico. El propio Fred Hoyle (1915-2001), que fue el gran adversario de la teor\u00eda del Big Bang y jam\u00e1s reneg\u00f3 de su ate\u00edsmo, admit\u00eda ya en 1959 que \u201cel universo presenta aspectos que tendr\u00edan que ser monstruosas coincidencias de no ser porque nos sugieren que tiene un prop\u00f3sito.\u201d<\/p>\n<p>Los indicios de cierta \u201cafinaci\u00f3n\u201d para la vida aparecen en unos cincuenta o m\u00e1s par\u00e1metros de la f\u00edsica. Aun descartando aquellos que pudieran ser arbitrarios, el conjunto es una evidencia que la comunidad cient\u00edfica acepta, aunque no coincide a la hora de explicarla. La filosof\u00eda baraja todas las posibilidades, incluyendo la te\u00edsta, pero la ciencia requiere buscar la hip\u00f3tesis m\u00e1s simple, que sea compatible con lo que sabemos y que pueda ser contrastada con los hechos.<\/p>\n<p>Entre quienes admiten la sinton\u00eda pero se niegan a verle sentido est\u00e1 el f\u00edsico V\u00edctor J. Stenger (1935-2014) un prol\u00edfico apologista del ate\u00edsmo y autor de libros como Dios: la hip\u00f3tesis fallida (2007), La locura de la fe (2009) o Los \u00e1tomos y el vac\u00edo (2013).<br \/>\nCon argumentos de gran tecnicismo, Stenger cuestiona la sinton\u00eda fina y defiende el materialismo cl\u00e1sico. Piensa que los n\u00fameros de la sinton\u00eda son meras coincidencias y antes que de leyes naturales prefiere hablar de par\u00e1metros fijados por el hombre. Le dedica muchas p\u00e1ginas al Big Bang pero jam\u00e1s menciona a Lema\u00eetre, porque fue miembro del clero.<br \/>\nStenger insiste en que es la vida la que se ha adaptado al universo y no viceversa. Esto podr\u00eda ser obvio, de no ser porque aqu\u00ed no se trata de la evoluci\u00f3n de la vida sino de las condiciones que la hicieron posible.<br \/>\nSi existe Dios y es omnipotente, sostiene Stenger, podr\u00eda haber creado un universo sin vida ni conciencia. El creyente le responder\u00eda que ese ser no ser\u00eda Dios, sino un demiurgo caprichoso que crea jugando y abandona su juguete en cuanto se harta.<br \/>\nPara descartar cualquier hip\u00f3tesis te\u00edsta Stenger vuelve a una pregunta que suelen hacer los ni\u00f1os: \u00bfQui\u00e9n cre\u00f3 a Dios? Imaginar una mente m\u00e1s compleja que el universo \u2013sostiene\u2013 no hace m\u00e1s que crearnos nuevos problemas.<br \/>\nPara evitarlos, apela a la hip\u00f3tesis multiversal, que ya hab\u00eda planteado la f\u00edsica cu\u00e1ntica y hoy regresa con las teor\u00edas de cuerdas. Aun admitiendo que este universo pudiera estar programado para la vida, algunos creen que existen infinitos universos, ya fueran paralelos o sucesivos. El azar ha hecho que nos tocara vivir en uno que tiene vida, y podr\u00eda haber otros que no la tuvieran, porque en el infinito caben todas las posibilidades.<br \/>\nLa hip\u00f3tesis es altamente especulativa, y es dif\u00edcil imaginar c\u00f3mo podr\u00eda probarse la existencia de universos paralelos. Adem\u00e1s de violar el Principio de Parsimonia, que recomienda buscar la explicaci\u00f3n m\u00e1s simple posible, crea un nuevo problema: encontrar cu\u00e1l es el mecanismo generador de universos.<br \/>\nEstas dificultades no parecen poner l\u00edmites a la exuberancia especulativa de que hacen gala algunos te\u00f3ricos: un festival de hip\u00f3tesis que incursionan en la ciencia ficci\u00f3n. Hay quien ha imaginado un Dios que nace al cabo de la evoluci\u00f3n, y reci\u00e9n entonces puede crear, retroactivamente, al universo. Otros llegaron a pensar en la ingenier\u00eda c\u00f3smica de una super-civilizaci\u00f3n de otro cosmos que habr\u00eda creado al nuestro. Una de las versiones m\u00e1s caprichosas es la de Nick Bostrom, un fil\u00f3sofo de Oxford e ide\u00f3logo del Trans-humanismo, quien sostiene que el universo en que vivimos es un programa de computaci\u00f3n, un simulacro an\u00e1logo a los videojuegos. Nada nuevo, si pensamos que hace dos mil a\u00f1os los gn\u00f3sticos dec\u00edan algo parecido.<br \/>\nCon todo, hay te\u00edstas que consideran a la hip\u00f3tesis multiversal compatible con la omnipotencia divina, aunque no necesariamente con un Dios personal. Pero tambi\u00e9n hay ateos y esc\u00e9pticos que la rechazan y sostienen que este mundo es el \u00fanico que hay.<br \/>\nLos creacionistas que se atrincheran en el fundamentalismo b\u00edblico, se excluyen del debate y enfrentan a la ciencia. Menos crudos son los partidarios del dise\u00f1o inteligente, que hacen hincapi\u00e9 en la sutileza de algunos \u201cdise\u00f1os\u201d naturales (el ojo humano y el \u00f3rgano impulsor de los rot\u00edferos), pero suelen presentarlos como precisas intervenciones divinas. Un dios \u201cdise\u00f1ador\u201d que mete mano en su propia obra y viola sus propias leyes para producir milagros no pasa de ser una caricatura. M\u00e1s cre\u00edble ser\u00eda un Dios que hubiera puesto en marcha un cosmos con reglas abiertas, capaz de auto-dise\u00f1arse e interactuar con su Autor. Se dir\u00eda que esta imagen podr\u00eda estar m\u00e1s cerca del Dios de la fe, que obra por amor.<br \/>\nDespu\u00e9s de Darwin quedaron desacreditadas las pruebas de la \u201cTeolog\u00eda natural\u201d de Paley o Sedgwick, que infer\u00edan la presencia de un Dise\u00f1ador a partir del sutil dise\u00f1o de los organismos. Pero no deja de ser sugestivo que el problema vuelva a plantearse ya no en la apolog\u00e9tica cristiana sino en el seno de las ciencias m\u00e1s \u201cduras\u201d. Con la sinton\u00eda fina parecer\u00eda reanudarse el debate en torno a la prueba a contingentia mundi.<br \/>\nLa fe no necesita de pruebas, pero el intelecto se reconforta con ellas, y la fe dialoga con el intelecto.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los cambios en la cosmolog\u00eda, la metaf\u00edsica, el sentido del universo y la existencia de Dios, debates que se actualizan de la mano de la&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[30,965],"tags":[954,1424,1423,1427,1051,1428,1425,1429,1426],"class_list":["post-11929","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-debates","category-opinion-2","tag-comentarios","tag-cosmologia","tag-cosmos","tag-dios","tag-evolucion","tag-fisica","tag-metafisica","tag-principio-biogenico","tag-universo"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-36p","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11929","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=11929"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11929\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":11974,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11929\/revisions\/11974"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=11929"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=11929"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=11929"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}