{"id":11945,"date":"2016-01-06T18:48:21","date_gmt":"2016-01-06T21:48:21","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=11945"},"modified":"2016-01-06T18:48:21","modified_gmt":"2016-01-06T21:48:21","slug":"una-pastoral-de-la-misericordia-urgida-por-la-belleza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=11945","title":{"rendered":"Una pastoral de la misericordia urgida por la belleza"},"content":{"rendered":"<p><em>Podr\u00eda establecerse un fecundo paralelismo entre las figuras femeninas del musical-pel\u00edcula Los miserables (T. Hooper, 2012) y las actitudes pastorales requeridas para el A\u00f1o de la Misericordia en un Santuario. En ambos casos, partiendo de la narraci\u00f3n \/ canto de las mujeres\u2026<\/em><\/p>\n<p><strong>La humanidad m\u00e1s hermosa<\/strong><br \/>\nLa figura de Cosette cantando una melod\u00eda infantil (Castle on a cloud)representa lo m\u00e1s puro de la humanidad en sus aspiraciones m\u00e1s bellas. Acunando una mu\u00f1eca de trapo, p\u00e1lido reflejo de la que contempla de lejos en la vidriera de una tienda, con evocaciones maternas que ella misma anhela y espera en su nube-cielo, donde no se llora ni trabaja, donde finalmente se podr\u00e1 jugar, la peque\u00f1a Cosette se convierte en emblema de la fe esperante. Su mam\u00e1 en el cielo nos remite a la persona de Fantine, recientemente partida despu\u00e9s de una agon\u00eda por tuberculosis, habiendo en cierto modo dado la vida por su hija. Del mismo modo en que ella se siente cuidada, cantando con talante maternal a modo de tierna plegaria orante, Cosette convierte el oscuro no-lugar de la mundana taberna en c\u00e1lido espacio habitado por la trascendencia.<br \/>\nJean Valjean descubrir\u00e1 a Cosette de noche, temerosa en medio de un bosque con nieve al que hab\u00eda sido enviada por la patrona (\u00bfbruja?) a buscar agua, s\u00edmbolos todos que remiten a las cavernas del inconsciente y al mundo infrahumano, una especie de infierno. All\u00ed se producir\u00e1 el encuentro que transformar\u00e1 sendas vidas, en torno a un pozo de agua an\u00e1logo al que propici\u00f3 el di\u00e1logo de Jes\u00fas con la mujer samaritana de Jn 4,1-42. Casi de inmediato, Cosette sonreir\u00e1 y confiar\u00e1 intuitivamente en Jean Valjean. Con \u00e9l regresar\u00e1 balance\u00e1ndose l\u00fadicamente de su brazo izquierdo, y recuperar\u00e1 la libertad despu\u00e9s de un doble pago red-emptor (=comprar dos veces) hecho a los inescrupulosos y avaros Tenardieu que la explotaban y maltrataban en su \u201cmiserable\u201d taberna.<br \/>\nFantine es la madre que da su vida por Cosette, yendo en este amor \u201chasta el extremo\u201d (cf. Jn 13,1). Es tambi\u00e9n la que encomienda a Jean Valjean el cuidado de su hija, viendo ya cercana e ineludible la propia muerte, y quien regresar\u00e1 a\u00f1os despu\u00e9s a buscarlo desde el m\u00e1s all\u00e1 (o desde el m\u00e1s ac\u00e1), cuando el antiguo presidiario deba partir para encontrar finalmente esa paz tan anhelada como hasta el momento esquiva: \u201cHas cuidado bien de Cosette\u201d (Come with me). Fantine se convierte entonces para \u00e9l en una mezcla de figura angelical, entre materna y esponsal, portadora de una delicada ternura transfigurada.<br \/>\nEl paralelismo con el reci\u00e9n estrenado y primaveral amor humano entre Cosette y Marius pone esto \u00faltimo de manifiesto justo en el invierno de la vida del 2-4-6-0-1, pero ahora desde una perspectiva eminentemente teologal-trascendente: vinculado a la figura del Padre-Obispo, manifestaci\u00f3n de la misericordia y el perd\u00f3n en su propia vida, que lo recibe al final del resplandeciente camino-jard\u00edn nupcial, y al canto de innumerables elegidos que encarnaron nobles (aunque limitados) ideales en una plaza de Par\u00eds convertida ahora en inmensa barricada. De este modo, la escena con rostros iluminados y por primera vez sonrientes se convierte en s\u00edmbolo del desposorio entre la nueva Jerusal\u00e9n y el Cordero degollado (cf. Ap 21-22), y del mismo Jes\u00fas (=Jean Valjean) que retorna al seno del Padre (=Obispo) en virtud del Esp\u00edritu (=Fantine).<br \/>\nEn conjunto, Cosette y Fantine son figuras marianas. Evocan, respectivamente y por apropiaci\u00f3n, a la inmaculada y a Mar\u00eda asunta, nueva Eva. Pero tambi\u00e9n a la Iglesia-Esposa (cf. LG 65) \u201cllena (finalmente) de limpia hermosura\u201d. El camino pascual-teodram\u00e1tico de Fantine, que transita de la ca\u00edda (cantada narrativamente en su conmovedor solo I dream a dream)a la gloria (cantada dulcemente en Come with me), as\u00ed lo sugiere. A partir del encuentro con el Padre-Obispo, estas figuras femeninas acompa\u00f1ar\u00e1n y contribuir\u00e1n decididamente en la transformaci\u00f3n del imaginario simb\u00f3lico y de la misma vida de Jean Valjean, haci\u00e9ndolo pasar del odio herido, polarizado en torno a un imaginario regresivo asociado a la caricaturesca (por implacable) justicia de Javert, hacia el amor transfigurado, centrado \u00e9ste en un imaginario progresivo de misericordia primero experimentada con gratitud y luego comunicada con gratuidad.<br \/>\nLa fragilidad inicial de Cosette como ni\u00f1a y de Fantine enferma en el burdel portuario, necesitadas ambas de la compasi\u00f3n y disponibilidad samaritana (cf. Lc 10,25-35) del ex presidiario, como as\u00ed tambi\u00e9n el cari\u00f1o filial de Cosette con Marius y la ternura materno-esponsal de Fantine al final de su vida, posibilitar\u00e1n la definitiva transfiguraci\u00f3n de Jean Valjean, en un camino existencial que hasta el momento, jalonado de cruces, parec\u00eda haber sido tan solo recurrente Calvario. Un itinerario en el que se fueron convirtiendo las autorreferenciales y endurecidas tinieblas idol\u00e1tricas en autotrascendente y tierna luz ic\u00f3nica.<\/p>\n<p><strong>Una pastoral de la misericordia<\/strong><\/p>\n<p>En el ministerio de la reconciliaci\u00f3n y la sanaci\u00f3n que encuentra privilegiado espacio celebrativo en los Santuarios, haci\u00e9ndonos cargo de la fragilidad de muchas personas \u201cheridas\u201d de nuestro pueblo, descubrimos como pastores lo m\u00e1s lindo de la humanidad nueva a modo de acontecimiento, manifestaci\u00f3n y donaci\u00f3n (J. L. Marion ): tambi\u00e9n de la nuestra. Empe\u00f1arse en encontrarnos con el hijo, y sobre todo la hija de Dios que hay en cada persona, posibilita experimentar el don que adviene gratuitamente y excesivamente nos supera y trasciende.<br \/>\nAl acoger y bendecir, perdonar o ungir como crist\u00f3foros, la belleza original de una humanidad concreta nos sale al encuentro y vuelve a resplandecer incluso con mayor luz y gloria que en sus tiempos primordiales. Somos part\u00edcipes del acto red-emptor de Dios que en Cristo sigue reconciliando al mundo consigo, infundiendo su Esp\u00edritu Santo que convierte a cada creatura libre en \u201ctemplo\u201d santo y \u201cnueva creaci\u00f3n\u201d (cf. 1 Co 3,16; 2 Co 5,17). Esta interioridad resurgida de la oscuridad m\u00e1s tenebrosa, llena ahora de serena alegr\u00eda y paz como la llama del cirio en pleno Preg\u00f3n Pascual, se convierte en piedra viva (cf. 1 Pe 2,5) del Templo santo de Dios que es la Iglesia. Esta multitud de personas renacidas de lo alto son ahora las verdaderas \u201cjoyas de la Virgen\u201d que enriquecen y coronan con nuevo esplendor el rostro de la Esposa (cf. Ap 12,1).<br \/>\nVisto en esta perspectiva, lo mariano de cada persona que viene a este mundo, y que para el creyente es siempre capaz de sobreponerse a la miseria del pecado, aflora de un modo m\u00e1s natural y rico en la vida, coraz\u00f3n, rostro y mirada de las mujeres, en particular en el contexto celebrativo y festivo de un santuario consagrado a Mar\u00eda. Me animar\u00eda a decir que de modos propios e in\u00e9ditos en cada etapa de sus itinerarios vitales como peregrinas: en la infancia y la juventud (=Cosette), en la mitad y pascua de sus vidas (=Fantine), produciendo un efecto cuasi-sacramental tambi\u00e9n red-emptor en la existencia de los pastores, padres, hijos, hermanos, amigos y esposos. Como si la santidad de Dios se derramase a modo de \u00f3leo de misericordia en el coraz\u00f3n de cada ministro, dejando el interrogante verdadero de qui\u00e9n sale de cada encuentro en realidad m\u00e1s sanado, ungido y transformado. Parafraseando a Fiodor Dostoievski, \u00e9sta es la belleza donada por el Esp\u00edritu \u201cque est\u00e1 salvando al mundo\u201d. Es la fragilidad y ternura filial-materno-esponsal del pueblo fiel de Dios que posibilita, muchas veces a partir de su propia desfiguraci\u00f3n, el don transfigurante de lo alto.<br \/>\nPara que el pueblo-esposa se exprese y manifieste hay que darle tiempo, acompa\u00f1arlo, escucharlo y mantenerse disponible. Hay que aguardarlo\/a pacientemente a la puerta, como a la Sabidur\u00eda b\u00edblica, esperando su kair\u00f3s, la manifestaci\u00f3n de su sancta santorum. La pastoral de la misericordia, tanto en relaci\u00f3n a las concretas obras corporales como a la pastoral de la escucha, a los sacramentos de la reconciliaci\u00f3n y la unci\u00f3n o a las mismas bendiciones ocasionales, exige un delicado y activo discernimiento, hecho de silencios y palabras, intuiciones y gestos oportunos e in\u00e9ditos. Pide dejarse conducir por las mociones del Esp\u00edritu, que \u201cno se sabe de d\u00f3nde viene ni a d\u00f3nde va\u201d (cf. Jn 3,8), experimentando su don en los rostros y miradas narrativas del \u201csanto pueblo fiel de Dios\u201d (Francisco) antes que en el intento apresurado por comunicarlo o querer resolver \u201cproblemas\u201d, no sin un dejo de presuntuosa impaciencia. El paso de Dios tiene como indicadores inconfundibles un gozo y paz suav\u00edsimos, anticipos de la gloria, que conducen\u00a0de la gratitud discipular (=misericordia experimentada) a la gratuidad misionera (=misericordia comunicada).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Podr\u00eda establecerse un fecundo paralelismo entre las figuras femeninas del musical-pel\u00edcula Los miserables (T. 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