{"id":11961,"date":"2016-01-06T19:06:54","date_gmt":"2016-01-06T22:06:54","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=11961"},"modified":"2016-01-07T11:35:47","modified_gmt":"2016-01-07T14:35:47","slug":"intimo-homenaje","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=11961","title":{"rendered":"\u00cdntimo homenaje"},"content":{"rendered":"<p>Rese\u00f1a de<em> Rond\u00f3 para Beverly,\u00a0<\/em>de John e Yves Berger (Buenos Aires, 2015, Alfaguara).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En 2013, al mes de morir su mujer, el escritor y cr\u00edtico de arte ingl\u00e9s John Berger escuch\u00f3 una grabaci\u00f3n del rond\u00f3 n\u00b0 2 para piano (op.51) de Beethoven yevoc\u00f3 el recuerdo de la amada Beverly. Esa forma musical basada en la repetici\u00f3n de un tema principal que se alterna con otros intermedios, parec\u00eda el indicado porque \u201cdurante casi nueve minutos, por lo menos, fuiste ese rond\u00f3, o ese rond\u00f3 se convirti\u00f3 en ti. Conten\u00eda tu levedad, tu persistencia, tus cejas arqueadas, tu ternura\u201d. Y en seguida confiesa: \u201cEstamos escribiendo esta eleg\u00eda para ti, y es algo parecido a una respuesta a ese rond\u00f3. Al mismo tiempo es un mensaje al lector sobre ti. Para ti y sobre ti. Y sobre los cuarenta a\u00f1os que vivimos juntos y trabajamos en las mismas cosas\u201d.<br \/>\nBeverly Bancroft era editora de PenguinBooksy la primera lectora de los textos de su marido. El breve y exquisito libro a ella dedicado est\u00e1 compuesto a cuatro manos: John (1926) y su hijo menor Yves (1976), pintor. Los dos escriben e ilustran sus p\u00e1ginas como un tierno e \u00edntimo homenaje a quien los ha dejado luego de una dolorosa enfermedad,aunque \u201cla belleza de tu valent\u00eda te acompa\u00f1\u00f3 hasta el final\u201d.<br \/>\nEn una de las \u00faltimas anotaciones,refiere John Berger: \u201cMiramos atr\u00e1s y tenemos la sensaci\u00f3n de que est\u00e1s con nosotros en el momento de mirar. Es absurdo, porque est\u00e1s m\u00e1s all\u00e1 del tiempo, donde no existe ni atr\u00e1s ni adelante. Y, sin embargo, est\u00e1s con nosotros\u201d. Y el hijo, Yves, se despide: \u201cCuando tengo un buen d\u00eda, te siento. Una presencia difusa. Tengo la sensaci\u00f3n de que sonr\u00edes. Tiendo a creer que apruebas lo que hago, pero supongo que la aprobaci\u00f3n, como cualquier otro juicio de valor, no es relevante para ti all\u00ed donde est\u00e9s. Esto es un asunto nuestro, aqu\u00ed abajo, en la tierra\u201d.<br \/>\nLa peque\u00f1a obra est\u00e1 acompa\u00f1ada por algunas fotograf\u00edas (el escritorio de Beverly, el matrimonio en un paseo, ella con sus plantas o fumando un cigarrillo, la caba\u00f1a en los Alpes franceses donde vivieron) y varios dibujos y pinturas de ambos sobre ella.<br \/>\nJohn Berger, rebelde desde su adolescencia, simpatizante del marxismo, a veces pol\u00e9mico en sus escritos pol\u00edticos, es uno de los mayores referentes intelectuales de Gran Breta\u00f1a. Resulta tan original ser ingl\u00e9s y comunista que, como sucede con el historiador Eric Hobsbawn (1917-2012) o el director cinematogr\u00e1fico Ken Loach(1936), tambi\u00e9n Berger nos depara admirables sorpresas. Su ensayo de introducci\u00f3n a la cr\u00edtica de arte, Modos de ver, se ha convertido en un texto de importancia acad\u00e9mica.La famosa trilog\u00eda De sus fatigas, que inicia Puerca tierra, da cuentadel cambio hist\u00f3rico en una Europa que pasa en el siglo XX de la vida rural a la urbana.<br \/>\nY a la manera de un artista que intercala entre grandes \u00f3leos algunas peque\u00f1as acuarelas o carbonillas, John Berger tambi\u00e9n sabe transmitirnos con asombrosa sensibilidad peque\u00f1os relatos o testimonios. Vaya como ejemplo aquel recuerdo de la relaci\u00f3n con su t\u00edo Edgar, soltero y fracasado pero sensible y sobrio, que fue a vivir con su familia cuando John era un chico. El librito se titula El toldo rojo de Bolonia y es una maravillosa declaraci\u00f3n de cari\u00f1o por aquel hombre parco con quien \u00e9l se sent\u00eda en perfecta sinton\u00eda. As\u00ed arranca: \u201cDeber\u00eda comenzar por c\u00f3mo lo quer\u00eda, de qu\u00e9 manera, con qu\u00e9 tipo de incomprensi\u00f3n. Y cu\u00e1nto\u201d. Con el t\u00edo compart\u00edan silenciosas horas de lectura y una entra\u00f1able amistad que nunca conoci\u00f3 la efusi\u00f3n gestual. Los un\u00eda la com\u00fan sensibilidad por el arte y los viajes. Y sobre todo por el enigma de los regalos que se hac\u00edan en determinadas ocasiones, y que s\u00f3lo ellos sab\u00edan apreciar. Recuerda que \u201chab\u00edan de ser peque\u00f1os y raros y apelar a un gusto particular bien conocido por el otro\u201d. Da algunos ejemplos: una abrecartas, un mapa de Islandia, una edici\u00f3n de bolsillo de la \u00c9tica de Spinoza, una docena y media de ostras, una biograf\u00eda de Dickens, una botella de tequila&#8230; Y cuando Edgar estaba muriendo en el hospital \u201cuna corbata de seda de colores chillones, que le at\u00e9 bajo el cuello del pijama de franela rayado, ri\u00e9ndome para no aullar. \u00c9l tambi\u00e9n sab\u00eda por qu\u00e9 me re\u00eda\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Rese\u00f1a de Rond\u00f3 para Beverly,\u00a0de John e Yves Berger (Buenos Aires, 2015, Alfaguara). &nbsp; En 2013, al mes de morir su mujer, el escritor y&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[1448,31,1447,1449],"class_list":["post-11961","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura","tag-john-berger","tag-libros","tag-rondo-para-beverly","tag-yves-berger"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-36V","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11961","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=11961"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11961\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":11964,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11961\/revisions\/11964"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=11961"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=11961"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=11961"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}