{"id":12026,"date":"2016-03-01T10:38:04","date_gmt":"2016-03-01T13:38:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=12026"},"modified":"2016-02-25T21:41:46","modified_gmt":"2016-02-26T00:41:46","slug":"la-doctrina-social-de-la-iglesia-un-proyecto-fracasado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=12026","title":{"rendered":"La Doctrina Social de la Iglesia, \u00bfun proyecto fracasado?"},"content":{"rendered":"<p>A primera vista, la pregunta que da t\u00edtulo a esta reflexi\u00f3n parece ociosa. Para demostrar el \u00e9xito y la vitalidad de la Doctrina Social de la Iglesia (en adelante, DSI), bastar\u00eda con citar,por ejemplo, los documentos y ense\u00f1anzas de los tres \u00faltimos pont\u00edfices, Juan Pablo II, Benedicto XVI, y el mismo Francisco\u2013que public\u00f3 hace s\u00f3lo unos meses su enc\u00edclica ecol\u00f3gica <em>Laudato sii<\/em>\u2013, textos que en todos los casos lograron una vasta repercusi\u00f3n. La DSI, lejos de presentar hoy el aspecto de un \u201cproyecto fallido\u201d, parece gozar complexivamente de buena salud. Es m\u00e1s, con el presente pont\u00edfice se dir\u00eda que la misma ha entrado en un per\u00edodo de franco apogeo en t\u00e9rminos de aprobaci\u00f3n general dentro y fuera de la Iglesia. Sin embargo, considero que aquella pregunta sigue siendo pertinente.<br \/>\nHace unos meses particip\u00e9 en una cena con profesionales cat\u00f3licos, personas bien formadas en la fey con un profundo compromiso con los temas sociales. En el curso de nuestra conversaci\u00f3n surgi\u00f3 la cuesti\u00f3n de la DSI, y en ese contexto, uno de los comensales confes\u00f3 su perplejidad ante el hecho de que en 1991, en la enc\u00edclica <em>Centesimus Annus<\/em>, Juan Pablo II hab\u00eda expresado su apoyo al capitalismo entendido como econom\u00eda libre o econom\u00eda de empresa, criticando fuertemente al \u201cEstado asistencial\u201d, y tan s\u00f3lo veinte a\u00f1os m\u00e1s tarde, otro Papa, Francisco, sin condenar expl\u00edcitamente al capitalismo como sistema, lo hace responsable de todos los males sociales, declar\u00e1ndolo corrupto en su misma ra\u00edz.\u00bfQu\u00e9 pensar\u00e1 el pr\u00f3ximo Papa? \u00bfC\u00f3mo tomar en serio unmensaje sujeto a tan bruscasoscilaciones?<br \/>\nEste comentario obr\u00f3 como un disparador, y varios de los presentes se animaron adirigir a la DSI serias e incisivas cr\u00edticas: los documentos est\u00e1n repletos de generalidades que abren la puerta a interpretaciones dispares e incluso contrapuestas; con frecuencia las ense\u00f1anzas se contradicen entre s\u00ed; muchas afirmaciones carecen de base emp\u00edrica y no surgen de una seria confrontaci\u00f3n con las ciencias humanas, etc. El resultado ser\u00eda un discurso vago, voluntarista, poco atento a la realidad y susleyes, y en \u00faltima instancia, irrelevante, o peor a\u00fan, contraproducente. Esto explicar\u00eda c\u00f3mo, de hecho, tanto liberales como socialistas, conservadores como progresistas, han podido invocarlo plausiblemente en su favor.<br \/>\nYo podr\u00eda haber ensayado alg\u00fan argumento de ocasi\u00f3n para sostener, por ejemplo, que Juan Pablo II y Francisco en el fondo no se contradicen (\u201cson coyunturas hist\u00f3ricas distintas\u201d, \u201cson perspectivas diversas y complementarias\u201d, etc.), pero aunque este recurso fuera formalmente correcto, no habr\u00eda tocado el fondo de la cuesti\u00f3n. Los problemas que se\u00f1alaban estas personas son sin duda reales, y no pueden ser tratados con ligereza. Pero para apreciar su verdadero importe es preciso ubicarlos en el marco conceptual adecuado, a saber, el de una correcta comprensi\u00f3n de qu\u00e9 es la DSI.<br \/>\nSi por DSI entendemos exclusivamente, como se hace con frecuencia, el conjunto de las ense\u00f1anzas sociales de los pont\u00edfices (dejemos de lado, para no complicar las cosas, a los obispos), es decir, si todo lo que dicen o escriben los papas, por el hecho de provenir de ellos, es DSI, entonces debemos rendirnos ante la evidencia de que esta colecci\u00f3n de documentos no cumple con los m\u00ednimos est\u00e1ndares para ser considerada un \u201ccuerpo de doctrina\u201d coherente y sistem\u00e1tico. En este marco, las objeciones apuntadas ser\u00edan contundentes.<br \/>\nSin embargo, junto a esta definici\u00f3n de la DSI por el sujeto que la produce, los mismos documentos se han preocupado de describirla tambi\u00e9n como una verdadera disciplinaacad\u00e9mica, perteneciente al \u00e1mbito de la teolog\u00eda moral, y con un car\u00e1cteraut\u00f3nomo, es decir, dotada de una epistemolog\u00eda propia: con un sujeto (\u00a1no los papas y los obispos aisladamente, sino \u201cla comunidad cristiana bajo la gu\u00eda de sus pastores\u201d!); un objeto (la dignidad de la persona humana en su dimensi\u00f3n social), fuentes propias (en las que interact\u00faan la fe y la raz\u00f3n, la teolog\u00eda, la filosof\u00eda, las ciencias, la experiencia);y una jerarqu\u00eda de contenidos (en la que se distinguen unos principios de car\u00e1cter universal y permanente, y una serie de juicios hist\u00f3ricos y de orientaciones para la acci\u00f3n de car\u00e1cter m\u00e1s contingente). Esta disciplina incluye adem\u00e1s un conjunto de reglas hermen\u00e9uticas, entre otras cosas, para interpretar correctamente los documentos en su contexto hist\u00f3rico y determinar su mayor o menor vigencia en el presente. Y sobre todo, la DSI ha elaborado un m\u00e9todo para conectar los principios y los dem\u00e1s contenidos con la realidad concreta, y orientar as\u00ed a cada comunidad cristiana en el discernimiento de sus cursos de acci\u00f3n pastoral. Los documentos pontificios son su expresi\u00f3n m\u00e1s autorizada, pero no podemos saber qu\u00e9 aportan sin interpretarlos a la luz del conjunto de esta doctrina y los principios en que se funda. Si admitimos la necesidad de interpretaci\u00f3n de la Sagrada Escritura, \u00bfcon qu\u00e9 argumentos la rechazar\u00edamos cuando se trata de textos eclesi\u00e1sticos?<br \/>\nEn este segundo marco conceptual, es posible reconocer los problemas se\u00f1alados m\u00e1s arriba, pero al mismo tiempo demostrar que no son insuperables, que pueden ser afrontados dentro de la DSI de un modo sistem\u00e1tico y susceptible de control racional. Aplicando los criterios propios de la DSI como disciplina es posible especificar los contenidos generales en orden a su concreci\u00f3n pr\u00e1ctica, discernir una continuidad doctrinal de fondo por debajo de las discontinuidades m\u00e1s visibles, corregir formulaciones equivocadas, dar al conjunto una forma sistem\u00e1tica que evite las manipulaciones interesadas, y sobre todo,proponer un estilo de reflexi\u00f3n social para todo el Pueblo de Dios.<br \/>\nClaro que, si tomamos en serio esta segunda definici\u00f3n, que es de car\u00e1cter ideal, es preciso reconocer que no todo lo que encontramos en los documentos sociales se ci\u00f1e a las exigencias de la DSI como disciplina, aunque hayan sido escritos por un Papa. Por ejemplo, la DSI exige un di\u00e1logo abierto y plural con las disciplinas cient\u00edficas involucradas. En algunos casos este requisito no se cumple, o se cumple insuficientemente. La <em>Populorum progressio<\/em> no tuvo en cuenta mucha informaci\u00f3n cient\u00edfica s\u00f3lida y disponible sobre el problema del comercio y la ayuda internacional; <em>Caritas in veritate<\/em> es d\u00e9bil en su diagn\u00f3stico de las ra\u00edces de la crisis del 2008, y hace una opci\u00f3n por un concepto poco claro de la \u201ceconom\u00eda de la gratuidad\u201d; <em>Laudato sii<\/em> adhiere a una teor\u00eda particular sobre la crisis ecol\u00f3gica sin mayor explicaci\u00f3n, e ignora importantes aspectos del impacto del desarrollo en el comportamiento ecol\u00f3gico. Hay que reconocer que a la luz del ideal de la DSI, los textos del magisterio social son de muy diferente calidad, valor intr\u00ednseco y perspectivas de vigencia.<br \/>\nY no se trata s\u00f3lo de afirmaciones puntuales o de algunos documentos en particular. En su estado actual, por ejemplo, la DSI tendr\u00eda grandes dificultades para explicar por qu\u00e9 los pa\u00edses con mayores \u00edndices de libertad econ\u00f3mica son los que ostentan invariablemente los mejores indicadores de desarrollo humano. \u00bfC\u00f3mo esperar que esta ense\u00f1anza pueda ocupar hoy un rol de liderazgo no s\u00f3lo en la proposici\u00f3n de metas y valores sino tambi\u00e9n en la b\u00fasqueda de caminos para su realizaci\u00f3n?<br \/>\nEn conclusi\u00f3n, la DSI no es un hoy un \u201cproyecto fallido\u201d, pero tampoco uno que est\u00e9 \u201ccondenado al \u00e9xito\u201d. Todo depender\u00e1 de cu\u00e1nto inter\u00e9s suscite el cultivo de la epistemolog\u00eda propia de esta disciplina, y de la disponibilidad a ce\u00f1irse a ella por parte de quienes la elaboran. Es necesario mantener estrechamente unidos los dos aspectos se\u00f1alados: el de disciplina teol\u00f3gica y el de ense\u00f1anza pontificia.En la medida en que lo hagamos, nos veremos ante el gran desaf\u00edo de liberar la DSI de ciertos prejuicios hist\u00f3ricos, ayudarla a sacar a la luz aspectos olvidados de su propia tradici\u00f3n y dotarla de una base cient\u00edfica y t\u00e9cnica m\u00e1s s\u00f3lida, para que pueda estar a la altura de su propio ideal y constituirse como un interlocutor atendible en el di\u00e1logo social a nivel nacional e internacional en el siglo XXI. De lo contrario, aunque ense\u00f1anza social en alguna forma siempre habr\u00e1, ese proyecto tan importante y ambicioso que llamamos DSI no tendr\u00eda futuro.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A primera vista, la pregunta que da t\u00edtulo a esta reflexi\u00f3n parece ociosa. 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