{"id":12047,"date":"2016-03-01T17:12:35","date_gmt":"2016-03-01T20:12:35","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=12047"},"modified":"2016-03-01T17:12:48","modified_gmt":"2016-03-01T20:12:48","slug":"daniel-burman-la-vuelta-al-barrio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=12047","title":{"rendered":"Daniel Burman: la vuelta al barrio"},"content":{"rendered":"<p><em>El reencuentro del padre con un hijo, lo jud\u00edo en la vida porte\u00f1a, la recuperaci\u00f3n de lo que se cre\u00eda perdido, el hallazgo de una voz propia\u2026 todo eso y mucho m\u00e1s cuenta El rey del Once, la \u00faltima pel\u00edcula del aclamado director argentino.<br \/>\n<\/em><br \/>\nA\u00f1os atr\u00e1s, durante el Festival de Cine de Venecia 2008, el Ente Dello Spettacolo decidi\u00f3 otorgar su premio Bresson a Daniel Burman, que ven\u00eda de hacer Esperando al Mes\u00edas, El abrazo partido y Derecho de familia. El premio es cat\u00f3lico, patrocinado por dos organismos vaticanos: el Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales y el Pontificio Consejo para la Cultura. Burman es jud\u00edo, y recuerda esa tarde con un chiste: \u201cNo s\u00e9 porqu\u00e9 me lo dieron, y por las dudas no pregunt\u00e9\u201d.<br \/>\nQuien aquella tarde explic\u00f3 las razones fue monse\u00f1or Claudio Maria Celli, presidente del primero de esos Consejos, y experto en la Argentina, por haber trabajado durante tres a\u00f1os en nuestra Nunciatura Apost\u00f3lica. \u201cSus pel\u00edculas son un testimonio significativo sobre el dif\u00edcil camino de b\u00fasqueda de sentido espiritual en nuestras vidas \u2013dijo\u2013. Ellas tienen la capacidad para leer en el coraz\u00f3n de la angustiosa b\u00fasqueda humana de identidad, y lo hacen con decencia y discreci\u00f3n\u201d.<br \/>\nA esa altura, Derecho de familia le hab\u00eda dado a Burmanlas llaves dela comedia cordial y el entendimiento con un p\u00fablico m\u00e1s amplio. Sin perder el testimonio, hizo entonces El nido vac\u00edo, Dos hermanos(la m\u00e1s celebrada) y El misterio de la felicidad. Pero ahora volvi\u00f3 al barrio de Esperando al Mes\u00edas y El abrazo partido, que no es un barrio cualquiera. Es el Once, al que todav\u00eda le dicen \u201cel barrio jud\u00edo\u201d. M\u00e1s a\u00fan, el Once de su infancia, aunque la historia se ambiente en nuestros d\u00edas.\u201cDe alg\u00fan modo, la comunidad y el barrio se confunden. Son nuestra fortaleza y el origen de nuestras contradicciones, como una b\u00f3veda que nos asfixia y nos contiene\u201d, nos ha dichoBurman.<br \/>\nY volvi\u00f3 tambi\u00e9n al tema del dif\u00edcil reencuentro con el padre ausente, mitificado, desmitificado y vuelto a querer de El abrazo partido, y el tema del dif\u00edcil entendimiento con el padre presente, vergonzante, tard\u00edamente comprendido y al fin continuado del Derecho de familia.<br \/>\nEn El rey del Once un joven profesional vuelve de Nueva York por pocos d\u00edas para ver a su padre y presentarle a su prometida. Pero la novia tiene sus indecisiones y sus planes. El viejo tambi\u00e9n tiene sus planes. No est\u00e1 en Ezeiza para recibirlo, no est\u00e1 en ninguna parte, pero le ha preparado un lugar donde alojarse, y cada d\u00eda lo llama por tel\u00e9fono para darle instrucciones, como imponi\u00e9ndole una serie de pruebas, una b\u00fasqueda del tesoro muy particular, que lo haga digno de heredar el trono.<br \/>\nPorque de eso se trata. El rey del Once bien podr\u00eda ser es el nombre de un negocio. O un comerciante exitoso. Tambi\u00e9n puede ser un ni\u00f1o brillante que de grande s\u00f3lo tiene una corona de cotill\u00f3n. O un hombre al que casi todos quieren, necesitan y admiran. Un rey sin corona, sin dinero en efectivo ni cuenta bancaria, ni siquiera tiempo para atender a su hijo, porque se ha dedicado a los dem\u00e1s antes que a su propia familia. O quiz\u00e1s esa sea su manera de darle al hijo lo mejor de s\u00ed mismo, y prepararlo para recibir su herencia.<br \/>\n\u201cUn tema que siempre me atrajo: la relaci\u00f3n padre-hijo, la construcci\u00f3n de la figura paterna. Las razones por las que, a veces, el peso de un padre ausente tiene m\u00e1s importancia que un padre presente. Creo en la transmisi\u00f3n de valores. Aunque \u00e9l no te vea, vas colocando balizas en la vida de tu hijo para que le sirvan de gu\u00eda. Pero no quisiera que supongan algo autobiogr\u00e1fico en mis historias\u201d, ha dicho.<br \/>\nAs\u00ed es como el hijo se ir\u00e1 reencontrando con su barrio, su gente y sus costumbres, que al comienzo le resultan ajenas. Ha perdido la fe, hace mucho que abandon\u00f3 todo eso. Lo ayudar\u00e1n las personas que trabajan con su padre en una curiosa organizaci\u00f3n ben\u00e9fica, una joven que hizo voto de silencio (aunque no de castidad), pero cuando habla es para decirle \u201cEl tuyo es el padre que yo hubiera querido tener\u201d; un locuaz compa\u00f1ero de viejos tiempos, comerciante a tiempo completo que admira a ese hombre tan personal y generoso; tambi\u00e9n otro comerciante que reclama un pago y sospecha de tanta bondad. Y en particular lo ayudar\u00e1 un pelirrojo alt\u00edsimo, medio chiflado pero bien despierto, que primero reclama algo (otra prueba). Su clase de \u201ccatequesis lunfarda\u201d es la piedra de toque donde el hijo puede al fin entender lo que le falta.<br \/>\nComedia asordinada de malentendidos, resentimientos, re-entendimientos y aceptaciones (no siempre lograda pero siempre interesante).C\u00e1lida pintura de un rinc\u00f3n entra\u00f1able y muy particular de Buenos Aires, hecha con los pinceles de alguien que creci\u00f3 entre sus calles y negocios. F\u00e1bula de una relaci\u00f3n familiar donde se evidencia la uni\u00f3n del hombre con su medio y su mandato. Par\u00e1bola sobre la bondad, la comunidad y el sentido de pertenencia. Y adem\u00e1s, gozosa descripci\u00f3n de la picaresca, porque para hacer el bien no siempre es bueno ser demasiadolegalista (as\u00ed lo ense\u00f1aba Derecho de familia). Inesperada descripci\u00f3n de un Once por donde todos transitamos pero no conocemos, y de un lugar especial\u00edsimo: la Fundaci\u00f3n Pele Ioetz, que no parece una Fundaci\u00f3n pero funciona mejor que varias (y luce una foto de la Madre Teresa en la pared). Y por \u00faltimo, la revelaci\u00f3n: UsherBanilka. Que no es actor sino el aut\u00e9ntico conductor de esa organizaci\u00f3n ben\u00e9fica, y a quien Burman le ha dado un papel clave como padre ficcional del protagonista. Todos los personajes, y los mismos artistas, giran alrededor de Usher, persona y personaje.<br \/>\n\u201cEra comerciante, pero poco a poco la actividad solidaria fue ocupando toda su vida. Desde hace a\u00f1os conduce esa organizaci\u00f3n de ayuda a los pobres, jud\u00edos o no jud\u00edos. Eso lo he visto, a nadie le preguntan su religi\u00f3n. Est\u00e1 en Anchorena y Zelaya, Fundaci\u00f3n Pele Ioetz, por el t\u00edtulo de un viejo libro de moral \u2013dice Burman\u2013. Conoc\u00ed a Usher a trav\u00e9s de un amigo com\u00fan, me fui metiendo, y me pas\u00f3 algo que reproduzco en la pel\u00edcula. Me pidieron que consiga unos zapatos n\u00famero 46 con velcro en vez de cordones, les llev\u00e9 unos mocasines y me los devolvieron. Yo no lo pod\u00eda creer. Pero el beneficiario hab\u00eda pedido zapatos con velcro, y ellos, cuando dan algo, lo hacen atentos a lo que el otro pide. Trabajan mucho en eso. \u00bfDesde qu\u00e9 lugar damos algo? \u00bfMiramos a los ojos al que nos pide algo? \u00bfRealmente lo estamos escuchando?Esta gente le presta atenci\u00f3n. Algo m\u00e1s: lo hace sin esperar nada a cambio, ni siquiera que le agradezcan. Uno ah\u00ed percibe eso que se llama \u2018el misterio del bien\u2019\u201d.<br \/>\nLa pel\u00edcula entremezcla ficci\u00f3n y realidad, actrices y aut\u00e9nticas colaboradoras de la Fundaci\u00f3n, extras y reales beneficiarios reunidos en uno de los almuerzos solidarios que se hacen en la sinagoga de calle Paso, o en la puertade Anchorena y Zelaya esperando su bolsa de carne y cotill\u00f3n para la fiesta de purim. Atendi\u00e9ndolos aparece, por ejemplo, \u201cel flaco H\u00e9rcules, que vivi\u00f3 en la calle y ahora es la mano derecha de Usher. No s\u00e9 c\u00f3mo se llama, todos le dicen H\u00e9rcules\u201d.<br \/>\nClaro, tal vez alguien se encuentre medio perdido con esas costumbres de la gente del Once, de ponerse filacterias, darse ba\u00f1os rituales, valorar el minian, respetar el shabaty festejar alegremente el purim, esa celebraci\u00f3n de las grandes casualidades que Dios suele poner en nuestro camino para salvarnos. Pero ninguno de esos detalles es excluyente: esta historia es tan universal y tan porte\u00f1a como la calle Corrientes. Esquina Paso.       <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El reencuentro del padre con un hijo, lo jud\u00edo en la vida porte\u00f1a, la recuperaci\u00f3n de lo que se cre\u00eda perdido, el hallazgo de una&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4,6],"tags":[1474,32,1462,1475],"class_list":["post-12047","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura","category-nota-tapa","tag-burman","tag-cine","tag-cultura","tag-el-rey-del-once"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-38j","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12047","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=12047"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12047\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":12050,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12047\/revisions\/12050"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=12047"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=12047"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=12047"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}