{"id":12059,"date":"2016-03-01T17:46:10","date_gmt":"2016-03-01T20:46:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=12059"},"modified":"2016-03-01T17:46:10","modified_gmt":"2016-03-01T20:46:10","slug":"la-reforma-de-la-iglesia-segun-francisco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=12059","title":{"rendered":"La reforma de la Iglesia seg\u00fan Francisco"},"content":{"rendered":"<p><em>El director de la revista <\/em>La Civilta Cattolica<em>, \u00f3rgano de los jesuitas en Roma, escribe sobre las ra\u00edces ignacianas en las propuestas de Jorge Bergoglio sobre cambios institucionales.<\/em><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/el-papa-francisco-es-un-jesuita-paraguayo-dice-eco.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright  wp-image-12060\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/el-papa-francisco-es-un-jesuita-paraguayo-dice-eco.jpg\" alt=\"el-papa-francisco-es-un-jesuita-paraguayo-dice-eco\" width=\"295\" height=\"221\" srcset=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/el-papa-francisco-es-un-jesuita-paraguayo-dice-eco.jpg 640w, https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/el-papa-francisco-es-un-jesuita-paraguayo-dice-eco-300x225.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 295px) 100vw, 295px\" \/><\/a>El 15 de agosto de 1537 san Ignacio de Loyola y sus primeros seis compa\u00f1eros se comprometieron en Montmartre (Par\u00eds) a dedicar la vida al servicio de las almas. Desde hac\u00eda veinte a\u00f1os la cristiandad estaba herida por la rebeli\u00f3n contra la Iglesia de Roma iniciada en 1517 por Mart\u00edn Lutero, con la publicaci\u00f3n de las famosas 95 tesis contra las indulgencias papales. Lutero morir\u00eda en 1546, pocos meses despu\u00e9s de la apertura del Concilio de Trento.<br \/>\nYa al comienzo del Concilio fueron propuestos algunos jesuitas como peritos teol\u00f3gicos. Hay una carta en la que Ignacio da instrucciones a sus hermanos sobre c\u00f3mo comportarse en el Concilio. Lo m\u00e1s interesante es que no hace referencia a ninguna cuesti\u00f3n doctrinal ni teol\u00f3gica, sino que se preocupa por el testimonio de vida que los jesuitas deber\u00edan dar. Lo cual indica c\u00f3mo Ignacio entend\u00eda la reforma de la Iglesia. Para \u00e9l no se trataba principalmente de cambiar la estructura sino de reformar a las personas desde su interior. Por ejemplo, recomienda visitar a los enfermos en los hospitales, confesar y consolar a los pobres, llevarles lo que se pudiera y pedirles que rezaran por el Concilio.<\/p>\n<p><strong>La elecci\u00f3n del papa Marcelo<\/strong><br \/>\nDespu\u00e9s de la muerte de Julio III, el 9 de abril de 1555, fue elegido Marcelo Cervini. Hab\u00eda sido uno de los enviados papales al Concilio de Trento, donde conoci\u00f3 a los te\u00f3logos jesuitas. Cervini sosten\u00eda que la reforma de la Iglesia no pod\u00eda consistir solamente en la eliminaci\u00f3n de algunos abusos, sino que deb\u00eda ser radical: ten\u00eda que partir de la \u201cautorrenovaci\u00f3n del Papa y de la curia\u201d. Ve\u00eda con claridad que esta renovaci\u00f3n deb\u00eda ir paralela a una incisiva reforma conciliar. \u201cEl mundo no puede quedar desilusionado con la reforma que se espera del Concilio \u2013le escrib\u00eda al cardenal Bernardino Maffei\u2013, de lo contrario el \u00faltimo error ser\u00e1 peor que el primero\u201d. En oportunidad de su elecci\u00f3n, a trav\u00e9s de algunas cartas dirigidas a toda la Compa\u00f1\u00eda, Ignacio revela c\u00f3mo entend\u00eda que deb\u00eda ser la reforma de la Iglesia.<br \/>\nA trav\u00e9s de ellas puede intuirse que su deseo era contar con un Papa que hubiera hecho los Ejercicios Espirituales. Puede ser que el cardenal Marcelo Cervini, habiendo estado en contacto con los jesuitas La\u00ednez y Salmer\u00f3n en Trento, haya conocido los Ejercicios, al menos en parte. De todas maneras, su esp\u00edritu se demostr\u00f3 en sinton\u00eda con ellos.<br \/>\nIgnacio estaba convencido de que partiendo de la \u201creforma de la propia vida\u201d, y teniendo frente a los ojos el modelo de Cristo pobre y humillado, se llegar\u00eda necesariamente a una reforma de las estructuras.<\/p>\n<p><strong>Ignacio y el papa Francisco<\/strong><br \/>\nEl actual es un Papa jesuita. Y su idea de la reforma de la Iglesia se corresponde a la visi\u00f3n ignaciana. Se trata de un proceso espiritual que cambia necesariamente tambi\u00e9n las estructuras. Uno de los grandes modelos inspiradores de Bergoglio es san Pedro Fabro, que Michel de Certeau defin\u00eda como \u201cun sacerdote reformado\u201d, para el cual la experiencia interior, la expresi\u00f3n dogm\u00e1tica y la reforma estructural son inseparables. En este tipo de reforma se inspira el papa Francisco. \u00bfPero cu\u00e1n clara est\u00e1 la ra\u00edz ignaciana en su modo de interpretarse, incluso como Pont\u00edfice?<br \/>\nEn la tarde del 19 de agosto de 2013 entr\u00e9 por primera vez en la habitaci\u00f3n del Papa en Santa Marta. Hab\u00edamos acordado la entrevista que luego se public\u00f3 en La Civilt\u00e1 Cattolica y en otras revistas (N.E.: entre ellas, CRITERIO. Ver revistacriterio.com.ar secci\u00f3n Documentos). La primera pregunta que le dirig\u00ed no estaba en mis apuntes: \u201c\u00bfQui\u00e9n es Jorge Mario Bergoglio?\u201d.<br \/>\nRecuerdo que me mir\u00f3 en silencio. Pens\u00e9 que hab\u00eda dado un paso en falso. En seguida hizo un gesto de aceptaci\u00f3n y dijo: \u201cNo s\u00e9 cu\u00e1l puede ser la respuesta exacta\u2026 Soy un pecador. Esta es la definici\u00f3n m\u00e1s exacta. Y no se trata de una manera de decir o un recurso literario. Soy un pecador\u201d. Francisco sigui\u00f3 reflexionando y agreg\u00f3: \u201cLa s\u00edntesis mejor, la que me sale m\u00e1s desde adentro y siento m\u00e1s verdadera es: \u2018Soy un pecador en quien el Se\u00f1or ha puesto los ojos\u2019\u201d.<br \/>\nAl escuchar estas palabras comprend\u00ed que el Papa daba una doble respuesta. La primera dice que se percibe como un pecador salvado. Pero, al dirigirse a m\u00ed, jesuita como \u00e9l, me respond\u00eda tambi\u00e9n defini\u00e9ndose a la luz de su espiritualidad y opci\u00f3n de vida. En efecto, en 1974, el padre Jorge Mario Bergoglio hab\u00eda participado de la XXXII Congregaci\u00f3n General de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas. El primer decreto emanado por esa asamblea mundial de representantes de la Orden comenzaba con la pregunta: \u201c\u00bfQu\u00e9 quiere decir ser jesuita?\u201d. Y la respuesta fue: \u201cQuiere decir reconocerse pecador, pero llamado por Dios a ser compa\u00f1ero de Jesucristo como Ignacio\u201d. El Papa me habl\u00f3 de s\u00ed mismo a la luz de un carisma que marca profundamente su identidad.<br \/>\nLa espiritualidad ignaciana es la \u201cc\u00e1mara oscura\u201d de elaboraci\u00f3n profunda y, dir\u00edamos, \u201cqu\u00edmica\u201d de las experiencias de Bergoglio y de su ministerio episcopal primero y petrino despu\u00e9s. Francisco es un \u201cfruto\u201d de los Ejercicios Espirituales. Y su visi\u00f3n de la reforma de la Iglesia est\u00e1 radicada en la \u201creforma de vida\u201d, resultado de los Ejercicios.<\/p>\n<p><strong>El reformador, \u201cvac\u00edo de s\u00ed\u201d<\/strong><br \/>\nSi leemos lo que Francisco ha dicho sobre los jesuitas comprendemos c\u00f3mo considera que debe ser alguien \u201cvac\u00edo de s\u00ed\u201d. En su homil\u00eda en la iglesia del Sant\u00edsimo Nombre de Jes\u00fas en Roma (Il Ges\u00fa), el 3 de enero de 2014, afirm\u00f3: \u201cCada uno de nosotros, jesuitas, que sigue a Jes\u00fas, tendr\u00eda que estar dispuesto a vaciarse de s\u00ed mismo. Estamos llamados a este anonadamiento: estar vac\u00edos. Ser hombres que no viven centrados en s\u00ed mismos porque el centro de la Compa\u00f1\u00eda es Cristo y su Iglesia. Y Dios es el Deus semper maior, el Dios que nos sorprende siempre. Y si el Dios de las sorpresas no est\u00e1 en el centro, la Compa\u00f1\u00eda se desorienta. Ser jesuita significa ser una persona de pensamiento incompleto, de pensamiento abierto: porque piensa siempre mirando hacia el horizonte, que es la mayor gloria de Dios, que nos sorprende sin interrupci\u00f3n. Es \u00e9sta la inquietud de nuestro abismo, una santa y bella inquietud\u201d.<br \/>\nLa Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas fue fundada por Ignacio de Loyola y sus primeros compa\u00f1eros. Vac\u00edos de proyectos, se pusieron al servicio del Papa para ser enviados a cualquier parte del mundo donde hubiera mayor urgencia. Esta inmediata disponibilidad, expresada en el \u201ccuarto voto\u201d, est\u00e1 motivada por el hecho de que el Pont\u00edfice tiene una visi\u00f3n m\u00e1s universal y conoce las necesidades de la Ecclesia universa, donde quiera que surjan. Para Francisco, la reforma est\u00e1 radicada en el vac\u00edo de s\u00ed. De no ser as\u00ed, si fuera solamente una idea, un proyecto ideal, fruto de los propios deseos, por buenos que fueran, se convertir\u00eda en la en\u00e9sima ideolog\u00eda de cambio.<\/p>\n<p><strong>Discernimiento no ideol\u00f3gico<\/strong><br \/>\nLa espiritualidad de Ignacio de Loyola est\u00e1 relacionada con la din\u00e1mica de la historia. Es m\u00e1s, hace levar la historia, y organiza y estructura una instituci\u00f3n. El ministerio espiritual de Ignacio se institucionaliza en el servicio a la Iglesia, dando forma a la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas y a su capacidad de di\u00e1logo con la cultura y con la historia.<br \/>\nEn realidad \u00e9ste es el fondo sobre el cual se dise\u00f1a un cuadro m\u00e1s complejo, de capital importancia para comprender el modo de proceder de Bergoglio en su pontificado. \u00c9l advierte que en la vida de Ignacio se encuentra la coherencia interna de su proyecto. Pero \u00bfcu\u00e1l es el proyecto de Ignacio? \u00bfUna visi\u00f3n te\u00f3rica para ser aplicada a la realidad, encerr\u00e1ndola en sus l\u00edmites? \u00bfEs una abstracci\u00f3n que puede utilizarse en lo concreto?<br \/>\nNada de eso. \u201cSu proyecto consiste en hacer expl\u00edcito y concreto lo que hab\u00eda vivido en su experiencia interior\u201d, escribi\u00f3 Bergoglio. Se comprende entonces que la pregunta sobre el \u201cprograma\u201d de Francisco no tenga sentido. El Papa no cuenta con ideas claras y distintas para aplicar a la realidad, sino que avanza sobre la base de una experiencia espiritual y de oraci\u00f3n compartida en el di\u00e1logo y la consulta.<br \/>\nEste modo de proceder se denomina \u201cdiscernimiento\u201d: se trata de descifrar la voluntad de Dios en la vida cotidiana. Si bien se realiza en el \u00e1mbito del coraz\u00f3n, de la interioridad, su materia prima es siempre el eco que la realidad cotidiana refleja en esa intimidad. Se trata de una actitud interior que lleva a la apertura del di\u00e1logo, al encuentro, a hallar a Dios en donde \u00c9l se deja encontrar, y no solamente en los per\u00edmetros angostos y bien definidos de los recintos. Con este prop\u00f3sito el papa Francisco pidi\u00f3 a los obispos estadounidenses: \u201cNo tengan miedo de emprender el \u00e9xodo necesario en todo di\u00e1logo aut\u00e9ntico. De lo contrario no se pueden entender las razones de los dem\u00e1s, ni comprender plenamente que el hermano al que llegar y rescatar, con la fuerza y la cercan\u00eda del amor, cuenta m\u00e1s que las posiciones que consideramos lejanas de nuestras certezas, aunque sean aut\u00e9nticas\u201d.<br \/>\nLas acciones y decisiones, entonces, deben estar acompa\u00f1adas por una lectura atenta, meditada y orante de los signos de los tiempos. Para Bergoglio, el mundo est\u00e1 siempre en movimiento: no funciona la perspectiva ordinaria, con sus par\u00e1metros de juicio para clasificar lo que es importante y lo que no. La vida del esp\u00edritu tiene otros criterios.<br \/>\nNo se discierne sobre las ideas, incluso las ideas de reforma, sino sobre la realidad, las historias, el pasado concreto de la Iglesia. Para el Papa, la realidad es superior a la idea (Evangelii gaudium). Por eso el punto de partida es siempre hist\u00f3rico y consiste sobre todo en reconocer que Dios \u201ctrabaja y labora por m\u00ed en todas cosas criadas sobre la haz de la tierra\u201d (Ejercicios Espirituales) y, por lo tanto, el mundo es la cantera de Dios.<\/p>\n<p><strong>Un proceso abierto e hist\u00f3rico<\/strong><br \/>\nLa tarea del reformador es, por lo tanto, iniciar o acompa\u00f1ar los procesos hist\u00f3ricos. \u00c9ste es uno de los principios fundamentales de la visi\u00f3n bergogliana: el tiempo es superior al espacio. Reformar significa encaminar procesos abiertos y no \u201ccortar cabezas\u201d o conquistar espacios de poder. Es precisamente con este esp\u00edritu de discernimiento que Ignacio y sus primeros compa\u00f1eros afrontaron el desaf\u00edo de la Reforma.<br \/>\nEl Papa tiene muy claro el contexto, el punto de partida. Est\u00e1 informado y escucha pareceres; vive s\u00f3lidamente adherido al presente. Sin embargo, el camino que pretende recorrer est\u00e1 abierto, no es una hoja de ruta te\u00f3rica; el camino se abre al caminar. Por lo tanto, su \u201cproyecto\u201d en realidad es una experiencia espiritual que toma forma gradualmente y se traduce en t\u00e9rminos concretos, en acci\u00f3n. No se trata de una visi\u00f3n referida a ideas y conceptos sino de lo vivido con referencia a \u201clugares, tiempos y personas\u201d; y no a abstracciones ideol\u00f3gicas. Por lo tanto, esa visi\u00f3n interior no pretende organizar la historia seg\u00fan sus propias coordenadas, sino que dialoga con la realidad, se inserta en la vida de los hombres y se desarrolla en el tiempo.<br \/>\nFrancisco es el Papa de los procesos, de los \u201cejercicios\u201d. Como el superior de una comunidad, que debe ser \u201cconductor de los procesos y no mero administrador\u201d. \u00c9sta es, seg\u00fan su parecer, la forma del verdadero \u201cgobierno espiritual\u201d. El pontificado bergogliano y su voluntad de reforma no son ni ser\u00e1n solamente de car\u00e1cter \u201cadministrativo\u201d, sino de inicio y acompa\u00f1amiento de procesos: algunos r\u00e1pidos y fulgurantes, otros extremadamente lentos.<br \/>\nEl proceso debe ser abierto porque s\u00f3lo Dios conoce su conclusi\u00f3n y su fruto. Es muy diferente y mayor que todo proyecto humano, y es superior a \u201cnuestras expectativas\u201d; aunque sean las de un Papa. En Meditaciones para religiosos (reflexiones escritas cuando era un sacerdote jesuita y durante su cargo de provincial en la Argentina) explica esta din\u00e1mica del proceso con inteligencia espiritual y pr\u00e1ctica. Usa una imagen muy eficaz de ra\u00edz evang\u00e9lica y sostiene que estamos invitados a \u201cedificar la ciudad\u201d, pero ser\u00e1 necesario derrumbar el \u201cmodelito\u201d que nos hab\u00edamos dise\u00f1ado en nuestra cabeza. Dice que tenemos que tomar coraje y dejar que el cincel de Dios esculpa nuestro rostro, si bien los golpes borran algunos tics. La parte negativa, que consiste en abatir el \u201cmodelito\u201d, es funcional a abandonar el cincel en las manos de Dios. Esta es otra nota interesante para comprender la acci\u00f3n de Francisco.<br \/>\nPor otro lado, constituye un ejemplo notable el movimiento impuesto a la Iglesia entera en la III Asamblea Extraordinaria del S\u00ednodo de Obispos. Fue pensado como un proceso a partir de un amplio cuestionario dirigido a todo el pueblo de Dios, que confluy\u00f3 en el S\u00ednodo Extraordinario e inici\u00f3 un a\u00f1o de reflexi\u00f3n previo a la Asamblea Ordinaria. Pero la din\u00e1mica de parresia (libertad para decirlo todo), de claridad y de escucha del proceso orient\u00f3 a la Iglesia entera hacia una din\u00e1mica que lleg\u00f3 a asustar a muchos. Sin embargo, ya en los lejanos a\u00f1os \u201880 Bergoglio certificaba su radical confianza en el Esp\u00edritu Santo: la sabidur\u00eda del discernimiento que \u201cimplica abandonarse a la voluntad de Dios, lo cual comporta la renuncia a controlar los procesos con criterio meramente humano\u201d. Y m\u00e1s adelante: \u201cen los procesos, esperar significa creer que Dios es m\u00e1s grande que nosotros, y que el Esp\u00edritu mismo nos gobierna, que es el Due\u00f1o quien hace crecer la semilla\u201d.<br \/>\nEl Papa vive una constante din\u00e1mica de discernimiento que lo abre al futuro. Tambi\u00e9n al futuro de la reforma de la Iglesia, que no es un proyecto sino un ejercicio del esp\u00edritu, que no ve solamente blanco y negro, como sucede con quienes quieren siempre confrontar. Bergoglio percibe matices y gradualidad; trata de reconocer la presencia del Esp\u00edritu en la realidad humana y cultural, la semilla ya plantada de su presencia en los acontecimientos, en las sensibilidades, en los deseos, en las tensiones profundas de los corazones y de los contextos sociales, culturales y espirituales. La semilla no es el \u00e1rbol. A menudo est\u00e1 enterrada y por lo tanto es invisible a ojos poco atentos. Tal fue lo expresado por la XXXIV Congregaci\u00f3n General de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas, realizada en 1995: \u201cen el ejercicio de su ministerio sacerdotal, los jesuitas tratan de descubrir lo que Dios ya ha realizado en la vida de las personas, de las sociedades y de las culturas, para discernir c\u00f3mo Dios continuar\u00e1 su obra\u201d.<br \/>\nSe trata de una actitud interior que impulsa a la apertura al di\u00e1logo, al encuentro, a hallar a Dios donde quiera que \u00c9l se deje encontrar y no solamente en los per\u00edmetros angostos y bien definidos de un recinto. Sobre todo no teme la ambig\u00fcedad de la vida y la afronta con coraje. No es un saber intelectual, sino que integra los valores del coraz\u00f3n y de la mente. Por lo tanto, las acciones y las decisiones deben radicarse en profundidad y ser acompa\u00f1adas por una lectura atenta, meditativa y orante de los signos de los tiempos, que se encuentran por doquier.<\/p>\n<p><strong>Lo m\u00e1ximo en lo m\u00ednimo<\/strong><br \/>\nEl principio que sintetiza esta visi\u00f3n evolutiva es una frase latina que podr\u00eda traducirse como: \u201cNo estar condicionado por lo m\u00e1s grande, sino estar contenido en lo m\u00e1s peque\u00f1o: eso es divino\u201d. La expresi\u00f3n forma parte de un largo epitafio literario compuesto por un an\u00f3nimo jesuita en honor a Ignacio de Loyola. Le gustaba tanto a H\u00f6lderlin que lo puso como ep\u00edgrafe en su Hyperion. Y es sabido que H\u00f6lderlin es un autor amado por Bergoglio, al punto que lo cita al recibir a los cardenales en la Sala Clementina dos d\u00edas despu\u00e9s de su elecci\u00f3n.<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 quiere significar el papa Francisco al volver a ese texto? Que en el horizonte del reino de Dios lo infinitesimal puede ser infinitamente grande y la inmensidad, una jaula. Parece una paradoja, pero no para Dios, que se hizo hombre. El gran proyecto de reforma se realiza en el gesto m\u00ednimo, en el peque\u00f1o paso: Dios est\u00e1 escondido en lo que est\u00e1 creciendo, aunque no seamos capaces de verlo. Este es un pensamiento que acompa\u00f1a a Bergoglio al menos desde los a\u00f1os en que era provincial, como documenta un ensayo que lleva el t\u00edtulo de Conducir en lo grande y en lo peque\u00f1o, significativo para \u00e9l dado que ha citado varias veces las reflexiones all\u00ed contenidas.<\/p>\n<p><strong>Afrontar l\u00edmites, conflictos y problemas<\/strong><br \/>\nBergoglio nunca habla de un deseo heroico y sublime, distante del devenir cotidiano de los d\u00edas. No es \u201cmaximalista\u201d. No cree en un idealismo r\u00edgido ni en un \u201ceticismo\u201d o en un \u201cabstracci\u00f3n espiritualista\u201d. El camino espiritual no tiene nada que ver con una \u201cpseudo m\u00edstica\u201d que suscita f\u00e1bulas inventadas por nuestros corazones ansiosos y no purificados. El verdadero camino interior implica hacerse cargo de nuestra edad, de nuestras pobrezas, de la historia que nos pertenece. Por eso los l\u00edmites, los conflictos y los problemas son parte integrante del camino espiritual.<br \/>\nEn el crecimiento es necesario \u201cno maltratar los l\u00edmites\u201d. Con esta expresi\u00f3n Bergoglio quiere ponernos en guardia frente a la agresi\u00f3n del idealismo, \u201cque tiene siempre la tentaci\u00f3n de proyectar en la realidad el esquema ideal, sin tener en cuenta los l\u00edmites de esa realidad (cualquiera sea). Este peligro puede aparecer tambi\u00e9n en el nivel asc\u00e9tico: maltratar los l\u00edmites por exceso (pretensi\u00f3n absolutista), o bien por defecto (ceder y no fijar las demarcaciones que debieran proponerse)\u201d.<br \/>\nLa relaci\u00f3n entre deseo y l\u00edmite es proficua, realista y humanizante: al poner de relieve nuestra peque\u00f1ez nos abre a la grandeza \u201csiempre mayor\u201d de Dios. Incluso nos ayuda a atender nuestro l\u00edmite, porque \u00e9l mismo \u201cse expresa limitadamente\u201d, y por lo tanto es necesario \u201caceptar los l\u00edmites de nuestra expresi\u00f3n pastoral (tan distante de la concepci\u00f3n de quien tiene la clave del mundo, que no conoce espera ni cansancio, que vive de histerismos e ilusiones)\u201d.<br \/>\nNo hay que tener miedo de los conflictos, que a veces sacuden y asustan. El papa Francisco emple\u00f3 una hermosa imagen dirigi\u00e9ndose a los superiores de las \u00f3rdenes religiosas masculinas en 2013: \u201cacariciar los conflictos\u201d. Y para Bergoglio la caracter\u00edstica de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas es \u201chacer posible la armonizaci\u00f3n de las contradicciones\u201d. Presenta una r\u00e1pida lista de ellas: \u201cnosotros como jesuitas deber\u00edamos ser contemplativos y hombres de acci\u00f3n; hombres de discernimiento y de obediencia; de obras consolidadas y de misiones que casi parecen incursiones; hombres que se dedican a lo que hacen con afecto total y, por otra parte, con gran disponibilidad (jesuitas que lo eran cuando forjaban pueblos y cuando su casa se reduc\u00eda a un carro: as\u00ed fueron nuestros misioneros)\u201d. Las contradicciones forman parte de una historia fecunda.<br \/>\nTambi\u00e9n los problemas. No est\u00e1 dicho \u2013escribe Bergoglio\u2013 que un problema deba ser resuelto enseguida, inmediatamente. Hay un discernimiento que implica la historia y verifica tiempos y momentos. A veces un problema se resuelve cuando no se pretende afrontarlo enseguida. Es necesario entonces comprender los procesos en acci\u00f3n, renunciando incluso a las cosas del momento. Una verdadera tentaci\u00f3n es la de \u201cquerer separar antes de tiempo el trigo de la ciza\u00f1a\u201d. Estas son palabras importantes para comprender la actitud de Francisco frente a los tiempos del proceso reformador.<\/p>\n<p><strong>Afrontar las tentaciones<\/strong><\/p>\n<p>Tambi\u00e9n las tentaciones y la lucha contra ellas forman parte de este proceso. La reforma, para Bergoglio, es ag\u00f3nica. El Papa tiene una visi\u00f3n \u201cmilitante\u201d de la realidad. Esta dramaticidad le llega de san Ignacio y de sus Ejercicios Espirituales, en particular de la meditaci\u00f3n sobre \u201clas dos banderas\u201d. Algo que conviene leer con calma. Ignacio presenta un campo de batalla en el que se confrontan \u201cCristo, nuestro sumo capit\u00e1n y se\u00f1or\u201d, y \u201cLucifer, enemigo mortal de nuestra naturaleza humana\u201d. Para Bergoglio, hay una inevitable dimensi\u00f3n de beligerancia en el modus vivendi cristiano. En definitiva, \u201cla vida cristiana es una milicia\u201d y \u201cnuestra fe es revolucionaria y fundante, es una fe combativa\u201d.<br \/>\nPero atenci\u00f3n: no se puede ser ingenuos, y sin embargo \u2013escribe Bergoglio, derribando una vez m\u00e1s estereotipos\u2013 es necesario tener \u201cla combativa ternura que se presenta en la seriedad de un ni\u00f1o que hace la se\u00f1al de la cruz y en la profundidad de una anciana que recita sus oraciones: he aqu\u00ed la fe, la medicina contra el esp\u00edritu desanimado\u201d. Es m\u00e1s: \u201ccuando al seguir al Se\u00f1or faltan la lucha y la vigilancia, a menudo aparece una latente tentaci\u00f3n de idolatr\u00eda: la de convertir los dones del Se\u00f1or o al Se\u00f1or mismo en un objeto reducible a nuestras categor\u00edas ego\u00edstas\u201d. No aceptar la \u00edndole b\u00e9lica de nuestra vocaci\u00f3n implica, por miedo al conflicto, recurrir \u201ca toda forma de componenda con tal de estar en paz. Lo que quiere decir que no aparezca ninguna contradicci\u00f3n. El resultado son hombres y mujeres que no conocen la verdadera paz sino que viven en la cobard\u00eda o, si se quiere, en la paz de los sepulcros\u201d.<br \/>\nLa tentaci\u00f3n anida a menudo en las instituciones. \u201cEl esp\u00edritu malvado \u2013observa Bergoglio\u2013 es suficientemente astuto como para saber que su batalla es realmente dif\u00edcil si tiene pocas posibilidades de victoria al afrontar a hombres y comunidades cuyo rasgo dominante es la sabidur\u00eda del Esp\u00edritu\u201d. En este caso act\u00faa tratando de tentar bajo apariencia de bien. Lo sutil de la argumentaci\u00f3n del \u201cenemigo\u201d se torna extremo, porque quien es tentado cree que debe actuar por el bien de la Iglesia. La mayor sutileza consiste en \u201chacernos creer que la Iglesia se est\u00e1 desnaturalizando e intentar convencernos de que debemos salvarla, incluso a su pesar. Se trata de una tentaci\u00f3n constante y presente bajo una infinidad de m\u00e1scaras diversas, pero que en \u00faltimo t\u00e9rmino tienen todas algo en com\u00fan: la falta de fe en el poder de Dios que vive desde siempre en su Iglesia\u201d.<br \/>\nDe aqu\u00ed \u201clos infecundos enfrentamientos con la Jerarqu\u00eda, los conflictos desgastantes entre \u2018alas\u2019 (por ejemplo, \u2018progresista\u2019 o \u2018reaccionaria\u2019) dentro de la Iglesia\u2026 En una palabra, todas las cosas a trav\u00e9s de las cuales \u2018absolutizamos\u2019 lo que es secundario; seducidos por \u2018una gran c\u00e1tedra de fuego y humo\u2019, terminamos por darle m\u00e1s importancia a las partes que al todo\u201d. Bajo la apariencia del bien, la tentaci\u00f3n surte el efecto de separar la Iglesia de la realidad y de la historia: este es uno de los efectos m\u00e1s desastrosos y perversos. Lo experimentamos cuando surgen figuras que parecen querer ocupar el lugar del Papa en defensa de la doctrina o cuando siembran incertidumbres y confusi\u00f3n imaginando incluso peligros para la ortodoxia. No nos estamos refiriendo a los esc\u00e1ndalos, que son tentaciones evidentes a identificar, sino a las tentaciones sutiles sub specie boni. Ellas tienden a generar ofuscaci\u00f3n y supersticiones en muchos \u00e1mbitos de la Iglesia. Ciega es la pretensi\u00f3n de poseer el esp\u00edritu en muchos movimientos carism\u00e1ticos, ciega es la necesidad de quedar encerrados en la duda cr\u00edtica, ciego es el opio de los recuerdos, tan caracter\u00edstico en los tradicionalistas\u2026 que nos apartan de la creatividad de la memoria fiel, porque ciego es el individualismo que traza un programa de \u00e9tica ideal sin el coraje de abrazar la realidad.<br \/>\nLa conclusi\u00f3n es que pastores o \u00e9lites espirituales y teol\u00f3gicas \u2013tanto progresistas como conservadoras\u2013 lleguen a pensarse como conciencias aisladas del \u201cpueblo fiel de Dios\u201d. Bergoglio invita a preguntarse qu\u00e9 se defiende con este aislamiento. \u00bfUna autocracia pastoral? \u00bfUn rol exquisito? En la realidad, la gente quiere que la religi\u00f3n la acerque a Dios, que el sacerdote sea un pastor y no un tirano. Volvemos a encontrar estas palabras en las im\u00e1genes que Bergoglio utiliza como Pont\u00edfice cuando ataca \u201cla mundanidad espiritual\u201d en la Iglesia.<\/p>\n<p><strong>Los ministros de la Iglesia y su formaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>El papa Francisco es consciente de que la reforma de la Iglesia de la que habla exige una formaci\u00f3n amplia y profunda, especialmente de sus pastores. En este sentido, est\u00e1 en sinton\u00eda con la misi\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas de formar un clero de pastores. Personas que deben ser \u201ccapaces de enardecer el coraz\u00f3n de la gente, de caminar con ellos en la noche, de entrar en di\u00e1logo con sus ilusiones y desilusiones, de recomponer su fragmentaci\u00f3n\u201d.<br \/>\nSe exige formar personas misericordiosas, capaces de entrar en un mundo de \u201cheridos\u201d que necesitan comprensi\u00f3n, perd\u00f3n y amor.<br \/>\nHoy la Iglesia demanda ministros \u201ccapaces de bajar en la noche sin verse dominados por la oscuridad y perderse; de escuchar la ilusi\u00f3n de tantos, sin dejarse seducir; de acoger las desilusiones, sin desesperarse y caer en la amargura; de tocar la desintegraci\u00f3n del otro, sin dejarse diluir y descomponerse en su propia identidad\u201d.<br \/>\nEl Papa deduce as\u00ed una profunda revisi\u00f3n de las estructuras de formaci\u00f3n y de preparaci\u00f3n del clero y del laicado en la Iglesia en funci\u00f3n pastoral. La formaci\u00f3n debe plasmar este tipo de pastores maestros que sean capaces de decir, como el jesuita chileno san Alberto Hurtado: \u201cMi Misa es mi vida, y mi vida es una Misa prolongada\u201d.<\/p>\n<p><strong>Obispos, estructuras eclesiales y misi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Para Bergoglio el cambio no es, como muchos esperan, fruto de un estudio de la organizaci\u00f3n de las estructuras eclesi\u00e1sticas. Ser\u00eda una reorganizaci\u00f3n est\u00e1tica. El cambio debe guardar relaci\u00f3n con la din\u00e1mica de la misi\u00f3n.<br \/>\nTambi\u00e9n la imagen del obispo surge renovada. En el retrato que ofrece en di\u00e1logo con los responsables del CELAM afirma: \u201cLos obispos han de ser pastores, cercanos a la gente, padres y hermanos, con mucha mansedumbre; pacientes y misericordiosos. Hombres que amen la pobreza, sea la pobreza interior como libertad ante el Se\u00f1or, sea la pobreza exterior como simplicidad y austeridad de vida. Hombres que no tengan \u2018psicolog\u00eda de pr\u00edncipes\u2019. Hombres que no sean ambiciosos y que sean esposos de una Iglesia sin estar a la expectativa de otra. Hombres capaces de estar velando sobre el reba\u00f1o que les ha sido confiado y cuidando todo aquello que lo mantiene unido: vigilar a su pueblo con atenci\u00f3n sobre los eventuales peligros que lo amenacen, pero sobre todo para cuidar la esperanza: que haya sol y luz en los corazones. Hombres capaces de sostener con amor y paciencia los pasos de Dios en su pueblo. Y el sitio del obispo para estar con su pueblo es triple: delante para indicar el camino, en medio para mantenerlo unido y neutralizar los desbandes, o detr\u00e1s para evitar que alguno se quede rezagado; pero tambi\u00e9n, y fundamentalmente, porque el reba\u00f1o mismo tiene su olfato para encontrar nuevos caminos\u201d.<br \/>\nEn un escrito de los or\u00edgenes de la Compa\u00f1\u00eda, bien conocido y comentado por Bergoglio, se encuentran expresiones que ayudan a comprender estas ra\u00edces. Se trata de un texto del jesuita Pedro de Ribadeneira, contempor\u00e1neo del fundador, que se refiere al modo de gobierno de Ignacio. En ese texto, citado entonces por el padre Bergoglio en su meditaci\u00f3n a los superiores jesuitas, se dice: \u201c\u2026es muy necesario que el que trata con los pr\u00f3jimos para curarlos sea como un buen m\u00e9dico, y que ni se espante de sus enfermedades, ni sienta asco de sus llagas, y que sufra con gran paciencia y mansedumbre sus flaquezas e importunidades; y para esto, que los mire no como a hijos de Ad\u00e1n ni como vasos fr\u00e1giles de vidrio o de barro, sino como una imagen de Dios, comprados con la sangre de Jesucristo, procurando que ellos mismos se ayuden y, con buenas obras, se dispongan para recibir la gracia del Se\u00f1or o para crecer en ella, en quien deben esperar, que pues le llam\u00f3 a tan alto ministerio, le har\u00e1 digno ministro suyo, si desconfiare de s\u00ed y confiare en la bondad del mismo Se\u00f1or que lo llam\u00f3\u201d.<\/p>\n<p><strong>Tensi\u00f3n entre Esp\u00edritu e instituci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Finalmente hay que decir que, para Francisco, la reforma de la Iglesia vive una fuerte tensi\u00f3n dial\u00e9ctica entre Esp\u00edritu e instituci\u00f3n. En su exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica Evangelii gaudium escribi\u00f3: \u201cLa Iglesia debe aceptar esa libertad inaferrable de la Palabra, que es eficaz a su manera, y de formas muy diversas que suelen superar nuestras previsiones y romper nuestros esquemas\u201d. Y m\u00e1s adelante: \u201cNo quiero una Iglesia preocupada por ser el centro y que termine clausurada en una mara\u00f1a de obsesiones y procedimientos\u201d. Para afirmar despu\u00e9s que la Iglesia es \u201cun pueblo peregrino y evangelizador, lo cual siempre trasciende toda necesaria expresi\u00f3n institucional\u201d.<br \/>\nEs interesante advertir esta tensi\u00f3n entre la Iglesia como \u201cpueblo peregrino\u201d y como instituci\u00f3n: \u201cpueblo fiel de Dios en camino\u201d (Lumen gentium) y \u201csanta madre Iglesia jer\u00e1rquica\u201d (san Ignacio de Loyola). La reforma, para Francisco, es hacer que la santa madre Iglesia jer\u00e1rquica sea el pueblo fiel de Dios en camino.<\/p>\n<p><em>Traducci\u00f3n y edici\u00f3n de Jos\u00e9 Mar\u00eda Poirier<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El director de la revista La Civilta Cattolica, \u00f3rgano de los jesuitas en Roma, escribe sobre las ra\u00edces ignacianas en las propuestas de Jorge Bergoglio&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[1479,562,538,1063,391],"class_list":["post-12059","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-iglesia","tag-antonio-spadaro","tag-compania-de-jesus","tag-francisco","tag-papa-jesuita","tag-reforma"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-38v","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12059","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=12059"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12059\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":12061,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12059\/revisions\/12061"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=12059"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=12059"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=12059"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}