{"id":12115,"date":"2016-04-01T17:10:30","date_gmt":"2016-04-01T20:10:30","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=12115"},"modified":"2016-04-08T14:32:14","modified_gmt":"2016-04-08T17:32:14","slug":"un-papa-populista-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=12115","title":{"rendered":"Un Papa populista"},"content":{"rendered":"<p><em>El autor pone en discusi\u00f3n la visi\u00f3n de pueblo del papa Francisco con la historia del populismo en Am\u00e9rica latina como tel\u00f3n de fondo. El art\u00edculo fue publicado en la edici\u00f3n de marzo de la revista italiana <em>Il Mulino.<\/em>  <\/em><\/p>\n<p>En cuanto no creyente, me impresiona ver las bofetadas que resuenan en la Iglesia; como historiador, me incomoda volver a encontrar en las trincheras los ej\u00e9rcitos que se bat\u00edan durante el Concilio: el mundo est\u00e1 tan cambiado desde entonces\u2026 Despu\u00e9s de haber estudiado durante veinte a\u00f1os a la Iglesia argentina, me sobresalto viendo la figura del papa Francisco utilizada por unos y otros. Por lo tanto, creo que es \u00fatil reflexionar a partir del lugar del que \u00e9l proviene: el catolicismo argentino. Y hacerlo desde lejos, esquivando las disputas que agitan a la Iglesia sin la pretensi\u00f3n de ense\u00f1ar nada, sino s\u00f3lo se\u00f1alar el contexto hist\u00f3rico y cultural donde se ubica la par\u00e1bola de Bergoglio.<br \/>\nAntes, dos premisas. Una se refiere a la c\u00e9lebre etiqueta de \u201cPapa peronista\u201d que desde el primer momento Bergoglio carga consigo. Muchos bromearon con ello, pocos se esforzaron por comprenderlo. Ser\u00e1 porque del peronismo los italianos tenemos nociones vagas, y suele pensarse como un fen\u00f3meno ex\u00f3tico de lugares remotos. Error: el peronismo es el caso m\u00e1s t\u00edpico de populismo latinoamericano, y dado que para los italianos es el pan cotidiano, har\u00edamos bien en tomarlo en serio. \u00bfBergoglio es peronista? Absolutamente s\u00ed. Pero no tanto porque adhiri\u00f3 a \u00e9l en su juventud. M\u00e1s bien en el sentido de que el peronismo es el movimiento que determin\u00f3 el triunfo de la Argentina cat\u00f3lica frente a la liberal, que salv\u00f3 los valores cristianos del pueblo frente al cosmopolitismo de las elites. Por lo tanto, para Bergoglio el peronismo encarna la saludable conjugaci\u00f3n entre pueblo y naci\u00f3n en la defensa de un orden temporal basado en los valores cristianos, e inmune a los liberales. En pocas palabras, Bergoglio es hijo de una catolicidad embebida de antiliberalismo visceral, que se erigi\u00f3 a trav\u00e9s del peronismo en gu\u00eda de la cruzada cat\u00f3lica contra el liberalismo protestante, cuyo ethos se proyecta como una sombra colonial en la identidad cat\u00f3lica de Am\u00e9rica latina.<br \/>\nEntonces, \u00bfBergoglio es populista? Absolutamente, a condici\u00f3n de que ese concepto sea entendido como se debe. Ll\u00e1mese peronismo o de otra manera, los rasgos ideales del populismo antiliberal son siempre los mismos. En efecto, el populismo del Papa no tiene nada original, salvo la proyecci\u00f3n global que su cargo le confiere. Pero antes de ver sus contenidos, corresponde se\u00f1alar la segunda premisa. \u00bfEl tema? El universo terminol\u00f3gico del Papa: en sus grandes viajes del a\u00f1o pasado \u2013Ecuador, Bolivia, Paraguay; Cuba y los Estados Unidos; Kenia, Uganda, Rep\u00fablica Centroafricana\u2013 Francisco pronunci\u00f3 356 veces la palabra pueblo. El populismo del Papa est\u00e1 ya en sus palabras. Menos familiaridad tiene en cambio Bergoglio con otros t\u00e9rminos: democracia la mencion\u00f3 apenas 10 veces, individuo 14 veces, y generalmente en su acepci\u00f3n negativa. La palabra libertad  la repiti\u00f3 m\u00e1s a menudo, 73 veces, y en la mitad de los casos en los Estados Unidos. En Cuba la pronunci\u00f3 s\u00f3lo dos veces.<br \/>\n\u00bfSon n\u00fameros sin sentido? No tanto. Confirman lo que se intu\u00eda: que la noci\u00f3n de pueblo es el arquitrabe de su imaginario social. No tiene nada malo: pueblo es una hermosa palabra, potente y evocadora. Pero tambi\u00e9n resbalosa y ambigua. \u00bfCu\u00e1l es la idea de pueblo en Francisco? Su pueblo es bueno, virtuoso, y la pobreza le confiere una innata superioridad moral. En los barrios populares, dice el Papa, se conservan la sabidur\u00eda, la solidaridad, los valores evang\u00e9licos. All\u00ed est\u00e1 la sociedad cristiana, el dep\u00f3sito de la fe. M\u00e1s a\u00fan: ese pueblo no es para \u00e9l una suma de individuos sino una comunidad que los trasciende, un organismo viviente animado por una fe antigua, natural, donde el individuo se disuelve en el Todo. En cuanto tal, ese pueblo es el Pueblo Elegido que custodia una identidad en peligro. No por nada la identidad es otro de los pilares del populismo de Bergoglio: una identidad eterna e impermeable frente al devenir de la historia, propiedad exclusiva del pueblo; una identidad ante la cual toda instituci\u00f3n o Constituci\u00f3n humana debe inclinarse para no perder la legitimidad que le confiere el pueblo.<br \/>\nEs claro que tal noci\u00f3n rom\u00e1ntica de pueblo es discutible y que tambi\u00e9n lo es la superioridad moral del pobre. No hay que ser antrop\u00f3logo para saber que las comunidades populares tienen, como toda comunidad, vicios y virtudes. Y lo reconoce, contradici\u00e9ndose el mismo Pont\u00edfice, cuando establece un nexo de causa y efecto entre pobreza y terrorismo fundamentalista; un nexo por otra parte improbable. Pero idealizar al pueblo ayuda a simplificar la complejidad del mundo, en lo cual los populismos no tienen rivales. El l\u00edmite entre Bien y Mal se presentar\u00e1 entonces tan di\u00e1fano que puede desatar la enorme fuerza \u00ednsita en toda cosmolog\u00eda maniquea. Es as\u00ed como el Papa contrapone el pueblo bueno y solidario a una oligarqu\u00eda depredadora y ego\u00edsta. Una oligarqu\u00eda transfigurada, carente de rostro y nombre, esencia del Mal en cuanto rinde culto al dios pagano del dinero: el consumo es consumismo; el individuo, ego\u00edsta; la atenci\u00f3n al dinero, adoraci\u00f3n sin alma. Tal es el enemigo del pueblo para Bergoglio; s\u00ed, enemigo, como en un tiempo lo defin\u00eda la \u201cracionalidad iluminista\u201d, la \u201cpretensi\u00f3n liberal\u201d de homogeneizar la creaci\u00f3n.<br \/>\n\u00bfCu\u00e1l es el peor da\u00f1o provocado por esta oligarqu\u00eda? La corrupci\u00f3n del pueblo. La oligarqu\u00eda mina las virtudes, la homogeneidad, la espont\u00e1nea religiosidad, como un Diablo tentador. Vistas as\u00ed, las cruzadas de Bergoglio contra la oligarqu\u00eda, por m\u00e1s que repitan el lenguaje de la cr\u00edtica post-colonial, son herederas de la cruzada antiliberal que los cat\u00f3licos integristas llevan adelante desde hace dos siglos. Algo que no debe extra\u00f1ar: el antiliberalismo cat\u00f3lico que en el plano secular simpatiz\u00f3 con las ideolog\u00edas antiliberales de turno, fascismo y comunismo in primis, es natural que hoy abrace con ardor la vulgata no global. Ciertamente hay en la historia del catolicismo una fuerte tradici\u00f3n cat\u00f3lico-liberal, interesada en la laicidad pol\u00edtica, los derechos del individuo, la libertad econ\u00f3mica y civil. Pero no fue esa la familia que vio crecer a Francisco. Si el colegio de cardenales hubiera elegido un Papa chileno quiz\u00e1s hubiera podido encontrarlo en ese universo cultural. Pero la Iglesia argentina es la tumba de los cat\u00f3licos liberales, muertos por la ola nacional popular.<br \/>\n\u00bfTiene fundamento la visi\u00f3n populista del mundo propia de Bergoglio? \u00bfSer\u00e1 eficaz para volver a darle a la Iglesia y a su mensaje el relieve perdido? \u00bfPara resistir a la progresiva secularizaci\u00f3n del mundo? No est\u00e1 dicho. Si es cierto que el mundo sufre desigualdades cr\u00f3nicas, no lo es que las causas sean precisamente aquellas a las que el Papa se\u00f1ala su dedo. Tampoco est\u00e1 tan polarizado como su esquema maniqueo pretender\u00eda. En los \u00faltimos quince a\u00f1os, en muchos pa\u00edses desarrollados ha crecido la distancia entre ricos y pobres pero tambi\u00e9n se ha dado una discreta redistribuci\u00f3n de las riquezas entre el norte y el sur del mundo. En Asia y en Am\u00e9rica latina decenas de millones de personas han ingresado en la clase media: son m\u00e1s instruidas y secularizadas que el pueblo que ama Bergoglio. Una cronista le pregunt\u00f3 al Papa por qu\u00e9 nunca habla de la clase media. \u00bfQu\u00e9 rol tendr\u00e1 en el mundo bipolar del populismo papal? Con amabilidad, Francisco le agradeci\u00f3 la sugerencia y le prometi\u00f3 decir algo al respecto. Luego record\u00f3 que algo hab\u00eda dicho en el pasado. Y es verdad: la clase media es una clase colonial que contagia al pueblo con el ethos individualista. Por lo tanto nunca escondi\u00f3 su predilecci\u00f3n por los movimientos pol\u00edticos y sociales populares y su rechazo a las clases medias. A Cristina Kirchner le concedi\u00f3 cinco audiencias en un par de a\u00f1os no porque la amara sino porque es peronista, el partido del pueblo. A Mauricio Macri ni siquiera lo felicit\u00f3 cuando gan\u00f3 las elecciones: explic\u00f3 que as\u00ed lo exig\u00eda el protocolo; \u00e9l, que se r\u00ede de las formas. Es obvio: Macri representa a la clase media porte\u00f1a, laica y cosmopolita, y tuvo el descaro de avalar en la Argentina el matrimonio gay. Habr\u00e1 que aprender a vivir en libertad, dijo, gan\u00e1ndose una turbulenta reuni\u00f3n con Bergoglio para el cual estas leyes violan la catolicidad del pueblo, su identidad, su sentido moral. Por m\u00e1s que despu\u00e9s el pueblo, el soberano que vota, haya elegido a Macri.<br \/>\nEn esa visi\u00f3n de pueblo se apoya el resto de los elementos del populismo de Francisco. En primer lugar, la idea de que la democracia es un concepto social, y solamente social. Y que, por lo tanto, es democr\u00e1tico todo orden que respete el Evangelio realizando la Justicia Social; admitiendo que \u00e9sta exista. En ese caso, la forma que adquiera el r\u00e9gimen pol\u00edtico es secundaria: una autocracia popular que distribuya la riqueza y sea respetuosa de la religiosidad del pueblo seguramente ser\u00e1 una democracia; incluso cuando deba exagerar poniendo bajo su control a los medios, los tribunales, el Parlamento, las finanzas p\u00fablicas, etc\u00e9tera. La dimensi\u00f3n pol\u00edtica e institucional de la democracia, el delicado equilibrio de los poderes del Estado de derecho, la tutela jur\u00eddica de las libertades individuales, no son temas ante los cuales Bergoglio haya sido muy sensible. En las pocas oportunidades en las que los trata, acostumbra proponer la antigua distinci\u00f3n entre democracia formal y sustancial. Y, sin embargo, precisamente la violenta historia latinoamericana tendr\u00eda que haber ense\u00f1ado que en democracia la forma es sustancia. Las \u201cdemocracias participativas\u201d latinoamericanas de nuestros tiempos son en\u00e9simas reediciones del m\u00e1s reaccionario patrimonialismo del Estado, con un corolario de abusos clientelares, autoritarismo pol\u00edtico, desastres econ\u00f3micos. Lo recuerda el drama venezolano.<br \/>\nUnas pocas an\u00e9cdotas de los momentos en que el Papa se aparta de los textos escritos ilustran lo dicho. En Paraguay, como se sabe, Bergoglio cometi\u00f3 una gaffe. Le pasa tambi\u00e9n a los papas, am\u00e9n. Pero una gaffe se presta a consideraci\u00f3n. En pocas palabras: alguien le pidi\u00f3 a Francisco de realizar un llamado por la liberaci\u00f3n de un prisionero. \u00c9l dio por descontado que se trataba de un abuso del Estado y recrimin\u00f3 al Presidente de Paraguay. Pero despu\u00e9s descubri\u00f3 que el prisionero en cuesti\u00f3n estaba en manos de un grupo terrorista y que el Estado paraguayo, por defectuoso que sea, no ten\u00eda nada que ver. Su reacci\u00f3n espont\u00e1nea y de buena fe nos sorprende. Por lo pronto revela las predilecciones del Papa: bueno o malo, el Gobierno paraguayo no entra dentro de la calificaci\u00f3n de gobiernos del pueblo que ama Bergoglio; a diferencia de los de Ecuador y Bolivia, donde se mostr\u00f3 muy cauto con las autoridades locales, de las que no puede decirse que sean inmaculadas. El episodio demuestra que el silencio mantenido luego sobre los derechos humanos en Cuba o Uganda no se debe a una precisa voluntad de evitar tensiones con las autoridades pol\u00edticas. Cuando lo considera oportuno, Bergoglio no teme llamarlas al orden, tal como sucedi\u00f3 en Paraguay y en la Rep\u00fablica Centroafricana. La convicci\u00f3n de que algunos reg\u00edmenes tutelan la esencia religiosa del pueblo mejor que otros ser\u00eda su br\u00fajula.<br \/>\nA prop\u00f3sito de Cuba, viaje que merecer\u00eda un cap\u00edtulo aparte, sobresalen algunos pasajes. El primero es el discurso de Bergoglio a los j\u00f3venes cubanos. No s\u00f3lo no hay menci\u00f3n a la libertad y a la democracia, sino que el Papa los alert\u00f3: atenci\u00f3n con el consumismo, les dijo a quienes apenas saben qu\u00e9 es el consumo; cu\u00eddense del individualismo, alert\u00f3 all\u00ed donde el individuo est\u00e1 obligado a hacer lo que dice el Estado, arriesgando la c\u00e1rcel si desobedece. Parecer\u00edan chistes grotescos si no respondieran a su idea de pueblo: sabe bien que el castrismo es hijo leg\u00edtimo de la tradici\u00f3n populista; que el comunismo de Castro es una desviaci\u00f3n secular del mensaje evang\u00e9lico, fen\u00f3meno difundido en toda la catolicidad latina. En efecto, lo que dice el Papa recuerda los largos discursos en los que Fidel Castro ilustraba la transformaci\u00f3n de Cuba como una reducci\u00f3n jesu\u00edtica de nuestros tiempos. Lo que le preocupa a Bergoglio es mantener a Cuba en el recinto populista evitando que el pueblo pierda la religiosidad que ese r\u00e9gimen tan austero ha preservado, si bien bajo otro nombre. El imperativo no es liberarlo, sino salvarlo de las sirenas capitalistas, del contagio liberal.<br \/>\nPero la manera en que el Papa mira a Cuba se manifest\u00f3 con candor cuando un periodista le pregunt\u00f3 por qu\u00e9 no hab\u00eda recibido a los disidentes. \u00bfSabe que muchos fueron arrestados para que no se encontraran con usted? No s\u00e9 nada, respondi\u00f3 Francisco, y de todas maneras no concedi\u00f3 entrevistas privadas a nadie, \u201cNo s\u00f3lo los disidentes pidieron audiencias, incluso un jefe de Estado lo hizo\u201d. As\u00ed, puso en el mismo plano la foto con el Papa que un dignatario esperaba llevar a su pa\u00eds y los familiares de los prisioneros pol\u00edticos en busca de consuelo. \u00bfC\u00f3mo es posible? \u00c9l mismo nos ayuda a entenderlo: poco antes hab\u00eda dicho que los derechos humanos no se respetan en muchos pa\u00edses del mundo. Para luego agregar: hay pa\u00edses europeos que por diferentes motivos no te permiten siquiera llevar signos religiosos. Por lo tanto, las leyes laicas francesas, ya que a ellas alud\u00eda Bergoglio, violar\u00edan los derechos humanos no menos que la sistem\u00e1tica negaci\u00f3n cubana de todo derecho civil y pol\u00edtico. \u00bfUna enormidad? Claro que s\u00ed. Pero as\u00ed son las cosas para el Papa: la medida de la legitimidad del orden social es su fidelidad o no a la identidad religiosa del pueblo, entendido como lo entiende el populismo. De laicidad ni siquiera el sabor.<br \/>\nA esta altura, no sorprende que Francisco repita a menudo uno de sus mantras m\u00e1s amados: el Todo es superior a la Parte. Es una manera de decir que el pueblo, entidad m\u00edtica y divina, trasciende al individuo. A\u00fan menos sorprende que tal condena del individualismo haya servido hist\u00f3ricamente para legitimar numerosas tiran\u00edas ejercidas en nombre del pueblo, prontas a sacrificar los derechos individuales en el altar de una justicia social de la que nunca se vio huella: peronismos, castrismos, chavismos y otros. Otro momento de un viaje pontificio ilustra este punto: al menos dos veces en \u00c1frica el Papa aval\u00f3 la subordinaci\u00f3n de la parte al todo, del individuo al pueblo, de los derechos de una minor\u00eda a la supuesta identidad del pueblo. En primer lugar en Uganda, donde Francisco no les concedi\u00f3 voz ni audiencia a los gay, amenazados de ir a la c\u00e1rcel por el \u201cdelito\u201d de homosexualidad; medida felizmente derogada por la Corte constitucional. Desde la \u00f3ptica populista, el reconocimiento de los derechos de los homosexuales es un t\u00edpico ejemplo de colonialismo ideol\u00f3gico, de contagio de la santa religiosidad del pueblo africano con caprichos inmorales del decadente Occidente. En t\u00e9rminos similares Bergoglio hab\u00eda reaccionado frente al matrimonio gay en la Argentina.<br \/>\nEst\u00e1n tambi\u00e9n las sorprendentes consideraciones de Francisco sobre el SIDA. A un periodista alem\u00e1n que le pregunt\u00f3 si la Iglesia no deber\u00eda cambiar de posici\u00f3n a prop\u00f3sito de los profil\u00e1cticos, Bergoglio respondi\u00f3: \u201cEl problema es mayor. La malnutrici\u00f3n, la explotaci\u00f3n de las personas, el trabajo esclavo, la falta de agua potable&#8230; esos son los problemas. No nos preguntemos si se puede usar tal o cual  banda adhesiva para una peque\u00f1a herida. La gran herida es la injusticia social\u201d. Si bien el SIDA compromete a millones de individuos, no es sino una \u201cpeque\u00f1a herida\u201d frente a la tit\u00e1nica tarea de restaurar el imperio de la justicia en el mundo. Hay una humanidad por salvar, \u00bfpor qu\u00e9 perderse tras los individuos que probablemente hayan pecado?<br \/>\nSi este es el prisma ideal a trav\u00e9s del cual el Papa interpreta el mundo, tiene raz\u00f3n quien se\u00f1ala su l\u00ednea apocal\u00edptica, cuya otra cara es la redentora. Es un nudo clave porque el binomio apocalipsis-redenci\u00f3n es el alma de la visi\u00f3n maniquea del mundo t\u00edpica del populismo; una visi\u00f3n hostil de las aproximaciones pragm\u00e1ticas a los problemas del mundo, donde Francisco ve la amenaza del imperio \u201ctecnocr\u00e1tico\u201d que domina a todos.<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 decir del aspecto apocal\u00edptico del Papa? Francisco tiene toda la raz\u00f3n cuando denuncia las desigualdades, las injusticias, las nuevas marginalidades, los abusos contra los migrantes, las guerras, la bomba ambiental. Al mismo tiempo, no recuerdo \u00e9pocas en las que no haya estado presente el fantasma del apocalipsis. \u00bfAcaso vivimos un tiempo m\u00e1s tr\u00e1gico, decadente y enfermo que otros? Podr\u00eda ser, aunque no lo creo. Depende mucho de c\u00f3mo se mida. Si la medida es el Reino de los Cielos, no hay \u00e9poca que escape a la ira de Dios. Pero si se trata de la medida laica y desencantada, esta \u00e9poca es como todas las dem\u00e1s: un vaso medio vac\u00edo y medio lleno. Pero el an\u00e1lisis apocal\u00edptico del mundo induce al Papa a evocar una consigna redentora: \u201chagan l\u00edo\u201d, les dice a los j\u00f3venes; sigan grandes valores, imiten a los m\u00e1rtires, luchen por la utop\u00eda evang\u00e9lica. Se dir\u00e1 que ese es su oficio. Es verdad, pero el terreno de las utop\u00edas redentoras es uno de los m\u00e1s delicados. Por m\u00e1s que se diga, los hombres tienden a legitimar la violencia y a entablar guerras en nombre de tales utop\u00edas, m\u00e1s que meros intereses econ\u00f3micos. En lo que se refiere a los tremendos efectos de las utop\u00edas redentoras, tan amadas por los movimientos sociales ante los que el Papa lanza encendidos discursos, la historia argentina viene en ayuda: ese pa\u00eds sufri\u00f3 sus efectos como pocos. Militares, peronistas, Iglesia y guerrilleros se enfrentaron violentamente en nombre de la naci\u00f3n cat\u00f3lica y de la catolicidad del pueblo, con desprecio por la democracia burguesa y el Estado de derecho. El resultado es conocido por el mundo.<br \/>\nTomemos en consideraci\u00f3n un episodio citado por un vaticanista italiano. Escribe que Bergoglio recuerda conmovido al padre Vernazza, de cuyo apostolado permanece viva la memoria en las villas de Buenos Aires. Es verdad: como otros sacerdotes, Vernazza le hab\u00eda dedicado la vida a los pobres. Pero tal dedicaci\u00f3n ten\u00eda tambi\u00e9n otros aspectos. Vernazza viaj\u00f3 en el avi\u00f3n que en 1972 llev\u00f3 de vuelta a Per\u00f3n a su patria, entre pol\u00edticos, sindicalistas, guerrilleros y religiosos peronistas. Estaba incluso Licio Gelli en ese avi\u00f3n. Todos pensaban que la Argentina era una naci\u00f3n cat\u00f3lica inmune al virus liberal, que el peronismo encarnaba la catolicidad del pueblo y que Per\u00f3n habr\u00eda restaurado el orden cristiano; un orden sobre el cual no hab\u00eda acuerdo, y que provoc\u00f3 que terminaran dispar\u00e1ndose entre ellos. Del ba\u00f1o de sangre sobre el que despu\u00e9s los militares colocaron una horrible l\u00e1pida participaron tambi\u00e9n los amigos de sacerdotes llenos de buenas intenciones como Vernazza. Los Montoneros, grupo armado peronista que ve\u00eda reflejado el Evangelio en el socialismo, y que en su nombre mataba sin vacilaciones, se hab\u00edan formado en las parroquias. Eran j\u00f3venes que \u201chab\u00edan hecho l\u00edo\u201d.<br \/>\nEsto sucede donde se impone el populismo: la defensa de la identidad del pueblo, especie de ave f\u00e9nix, oscurece el Estado de derecho, cuyos principios son considerados inapropiados instrumentos de las clases coloniales contra la virtud del pueblo. El populismo vuelca as\u00ed su impulso maniqueo en la arena pol\u00edtica. Resultado: la dial\u00e9ctica pol\u00edtica se transforma en guerra entre pueblo y anti pueblo; el Apocalipsis es una profec\u00eda auto cumplida; la redenci\u00f3n sigue siendo un sue\u00f1o insatisfecho. Lo cual no impide, sin embargo, que Francisco, afligido por la idea de que la globalizaci\u00f3n infecta y mata las identidades del pueblo, diversas entre ellas pero todas signadas por la religiosidad, invoca una defensa a ultranza. A ello apunta cuando se rebela contra la uniformidad que el capital impondr\u00eda al mundo; cuando reclama pluralismo, un concepto que Bergoglio conjuga de manera personal: nuevamente como pluralidad de pueblos y no de individuos; por m\u00e1s que muchos pueblos no admitan pluralismo en su interior. No obstante es obvio que las identidades no son inmunes al cambio, que est\u00e1n sujetas a mezclarse entre s\u00ed. La imputaci\u00f3n del Papa que acusa a la globalizaci\u00f3n de colonizar la identidad del pueblo fue antes dirigida a la cristiandad, cuando se plasmaron las identidades populares que hoy Francisco defiende como si fueran eternas y est\u00e1ticas.<br \/>\nPero cu\u00e1ntas charlataner\u00edas abstrusas, se me dir\u00e1: la sustancia es que el Papa defiende a los pobres y denuncia a los poderosos. El resto es artificio intelectual, actividad que Francisco ama tan poco que a menudo repite que la Realidad es superior a las Ideas. La tradici\u00f3n populista es, por otra parte, anti-intelectual por definici\u00f3n. El argumento es tan fuerte, tan definitivo al poner a quien lo afirma en una posici\u00f3n de superioridad moral, que no deja mucho margen a las objeciones. Al laico, enfermo de dudas, a quien el estudio de la historia le ha ense\u00f1ado que a menudo las mejores intenciones hacen m\u00e1s da\u00f1o que el granizo y alejan los objetivos que se quer\u00edan alcanzar, algunas preguntas le surgen espont\u00e1neamente. La primera es si las imprecisas ideas que el Papa expone sobre econom\u00eda son las m\u00e1s adecuadas para reducir las desigualdades sociales y la pobreza. Lo dudo. Y s\u00e9 que muchos tambi\u00e9n lo hacen. El Papa no es un economista y no est\u00e1 obligado a dar recetas. Me parece justo. Pero dado que es sacrosanto y se manifiesta sobre tales materias, tambi\u00e9n ser\u00e1 l\u00edcito expresarse sobre si est\u00e1n fundados o no sus diagn\u00f3sticos y las terapias a las que alude: en s\u00edntesis, mucho menos mercado, mucho m\u00e1s Estado; la econom\u00eda tendr\u00eda que basarse en principios morales y no en la l\u00f3gica de los beneficios. Lo cual, dig\u00e1moslo, no constituye una gran novedad. El hecho es que los modelos econ\u00f3micos populistas a los que alude Francisco nunca dieron buenos resultados: ni en t\u00e9rminos de creaci\u00f3n de riqueza para distribuir, ni en la reducci\u00f3n estructural de las desigualdades. Las econom\u00edas populistas fabricaron pobreza en nombre del pobre y su herencia suele pesar sobre las generaciones futuras. \u00bfNo ser\u00e1 excesiva la hostilidad del Papa por el mercado?<br \/>\nEl m\u00e1s intrigante nudo del pensamiento social de Francisco nos lleva a su reflexi\u00f3n sobre los pobres, entendidos como categor\u00eda sociol\u00f3gica, y al Pobre, en el sentido espiritual. El dilema es claro: por un lado, el Papa lanza dardos contra el injusto sistema econ\u00f3mico, causa de la difundida pobreza en el mundo; pero, por otro lado, se\u00f1ala al Pobre como la quintaesencia de las virtudes que hay que preservar. \u00bfFrancisco suscribir\u00eda la famosa frase de Olor Palme, \u201cNuestro enemigo no es la riqueza, sino la pobreza\u201d? Frente al riesgo de que con la pobreza desaparezcan las virtudes cristianas del Pobre, \u00bfprefiere entonces un mundo de pobres? Esto se desprende de su expl\u00edcita postura frente a la pobreza. No queda claro. Bergoglio se expresa algunas veces contra la pobreza, y en otras, en defensa del Pobre. Quiz\u00e1s piense, como Fidel Castro, que cuando la riqueza comienza a corromper y a contaminar al pueblo, entonces hay que preservar algo m\u00e1s potente que el dinero: la conciencia. L\u00e1stima que esto presuponga la existencia de un Estado \u00e9tico que se arrogue el derecho de plasmar la \u201cconciencia\u201d del pueblo y de establecer lo que est\u00e1 bien o mal para \u00e9l: un Estado totalitario, heredero del antiguo ideal del Estado confesional, por el cual no excluyo que Francisco sienta nostalgia.<br \/>\nMientras tanto, suceden muchas cosas y se plantean enormes interrogantes sobre los fundamentos de su visi\u00f3n del mundo y sobre la noci\u00f3n de pueblo que lo inspira; y, por ende, sobre la eficacia de que la Iglesia restituya su relevancia perdida. Las sociedades modernas, tambi\u00e9n en el sur del mundo, siempre son m\u00e1s articuladas y plurales. Hablar de un pueblo que protege identidades puras e intr\u00ednsecas de religiosidad es ha menudo un mito que no se corresponde con la realidad. No tiene sentido seguir considerando a las clases medias, que han crecido enormemente y est\u00e1n ansiosas por poder consumir m\u00e1s y tener mejores oportunidades, como clases coloniales enemigas del pueblo. Muchos pobres de ayer hoy forman parte de las clases medias. El mercado religioso se encuentra en una r\u00e1pida evoluci\u00f3n y la secularizaci\u00f3n avanza a pasos agigantados. Incluso en el plano pol\u00edtico, los populismos con los que el Papa comparte muchas afinidades, sufrieron muchos golpes, especialmente en Am\u00e9rica latina, tanto que lleva a sospechar si no est\u00e1n quedando hu\u00e9rfanas del pueblo que invocan. No casualmente Francisco pareci\u00f3 desorientado cuando un periodista le pidi\u00f3 su opini\u00f3n sobre la elecci\u00f3n de Mauricio Macri y el nuevo curso antipopulista que algunos piensan que se est\u00e1 dando en Am\u00e9rica latina. \u201cHe escuchado alguna opini\u00f3n \u2013murmur\u00f3 el Papa\u2013, pero de esta geopol\u00edtica en este momento no sabr\u00eda qu\u00e9 decir. Hay muchos pa\u00edses latinoamericanos en esta situaci\u00f3n de cambio, es verdad, pero no sabr\u00eda explicarlo\u201d. Es evidente que no se mostr\u00f3 entusiasta considerando el perfil m\u00e1s secular y cosmopolita de las fuerzas que se proponen suplantar a los populismos en crisis. Pero con ellas deber\u00e1 confrontarse el Santo Padre. Adorado por los fieles pero tambi\u00e9n hu\u00e9rfano, al menos un poco, de pueblo. <\/p>\n<p><em>Traducci\u00f3n: Jos\u00e9 Mar\u00eda Poirier<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p>El autor es profesor de Historia de Am\u00e9rica latina en la Universidad de Bolonia, autor de numerosos trabajos sobre el peronismo y la Iglesia argentina. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El autor pone en discusi\u00f3n la visi\u00f3n de pueblo del papa Francisco con la historia del populismo en Am\u00e9rica latina como tel\u00f3n de fondo. El&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[8,6,965],"tags":[538,14,1496,685],"class_list":["post-12115","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-iglesia","category-nota-tapa","category-opinion-2","tag-francisco","tag-iglesia","tag-movimientos-sociales","tag-populismo"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-39p","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12115","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=12115"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12115\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":12180,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12115\/revisions\/12180"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=12115"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=12115"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=12115"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}