{"id":12129,"date":"2016-04-01T16:44:34","date_gmt":"2016-04-01T19:44:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=12129"},"modified":"2016-04-01T16:46:08","modified_gmt":"2016-04-01T19:46:08","slug":"elogio-del-respeto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=12129","title":{"rendered":"Elogio del respeto"},"content":{"rendered":"<p><em>Impresiones de un espa\u00f1ol a partir de una visita a Jap\u00f3n, un pa\u00eds de contrastes donde conviven la tradici\u00f3n y la tecnolog\u00eda m\u00e1s avanzada, y donde la educaci\u00f3n es el gran impulsor de su desarrollo.<\/em><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/biblioteca-tama-art-university-de-tokio-japc3b3n-4.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright  wp-image-12131\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/biblioteca-tama-art-university-de-tokio-japc3b3n-4.jpg\" alt=\"biblioteca-tama-art-university-de-tokio-japc3b3n-4\" width=\"517\" height=\"287\" srcset=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/biblioteca-tama-art-university-de-tokio-japc3b3n-4.jpg 720w, https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/biblioteca-tama-art-university-de-tokio-japc3b3n-4-300x167.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 517px) 100vw, 517px\" \/><\/a>Visitar Jap\u00f3n con mente abierta y honestidad intelectual deber\u00eda suponer una cura de humildad \u2013la mejor vacuna, la \u00fanica medicina contra la depresi\u00f3n\u2013 para los todav\u00eda prepotentes europeos. Coherente con esa reflexi\u00f3n, necesitar\u00eda saber y conocer m\u00e1s, mucho m\u00e1s, para escribir con rigor sobre uno de los m\u00e1s viejos imperios del mundo; una semana no da tiempo para m\u00e1s, y bastante tengo con descubrir y disfrutar las costumbres de un pueblo esforzado y trabajador hasta el extremo, respetuoso sobre todas las cosas, amante de las tradiciones, de su historia y del cuidado de los detalles, que es lo que \u2013seg\u00fan Winston Churchill\u2013 atrae a la suerte.<br \/>\nJap\u00f3n ha sido capaz de sobreponerse a su reciente, atormentada y dura historia para ocupar un rol protag\u00f3nico en el concierto mundial a pesar de que, seg\u00fan los economistas, lleve instalado en la recesi\u00f3n casi dos d\u00e9cadas. Para el visitante ocasional, la primera impresi\u00f3n es que se trata de una vieja naci\u00f3n con historia y cultura propias, muy civilizada y con alto nivel de vida, sede de grandes multinacionales, con una pujante industria y un alt\u00edsimo desarrollo, tanto como su inexplicable \u00edndice de suicidios. La tercera econom\u00eda mundial, con un PIB cercano a 4.6 billones de d\u00f3lares, alcanza casi los 130 millones de habitantes; es una poblaci\u00f3n envejecida con alta esperanza de vida.<br \/>\nParece que Jap\u00f3n \u201cfunciona\u201d, y eso se nota en el d\u00eda a d\u00eda: los trenes y el metro son puntuales y est\u00e1n limpios, muy limpios, como lo est\u00e1n los taxis, los autobuses, los ba\u00f1os p\u00fablicos, las calles, los parques, los edificios; inclusos las obras, p\u00fablicas o privadas, est\u00e1n limpias y dotadas de grandes medidas de seguridad; las gentes felices\/infelices van a su trabajo o disfrutan al aire libre sin ruidos y sin molestar a los que comparten el espacio com\u00fan. Sin olvidarlos nunca, pero dejando atr\u00e1s muy dif\u00edciles y no tan lejanos momentos, hasta la vida p\u00fablica parece regenerarse y los pol\u00edticos se purifican e intentan liberarse de pasadas corrupciones. Afortunadamente, en Jap\u00f3n ya no se estila el harakiri ante errores o equivocaciones, o por un enga\u00f1o descubierto, pero la dimisi\u00f3n se practica \u2013tambi\u00e9n, y sobre todo, en el mundo empresarial\u2013 con normalidad: dar cuentas p\u00fablicamente nunca es una humillaci\u00f3n sino una obligaci\u00f3n para con los dem\u00e1s, exigencia que se considera una se\u00f1al de respeto que los occidentales no practicamos con frecuencia.<br \/>\nUna reflexi\u00f3n sobre el Jap\u00f3n de hoy: leo en la primera p\u00e1gina de The Japan Times que casi el 97 por ciento de los estudiantes universitarios japoneses que se graduaron est\u00e1n trabajando en muchas empresas un mes despu\u00e9s; un porcentaje que es superior en 2.3 puntos al del a\u00f1o anterior, y la tasa m\u00e1s alta desde 1992. La noticia se ilustra con una fotograf\u00eda de centenares de j\u00f3venes y nuevos empleados de Toyota Motor Corp. en la ceremonia de bienvenida a la compa\u00f1\u00eda. Aunque no sabemos si el sistema es de excelencia, parece claro que resulta efectivo y que funciona con precisi\u00f3n oriental, probablemente fruto o consecuencia de una \u201centente\u201d no escrita en la propia sociedad, en las empresas y en las universidades que, tutelada por los poderes p\u00fablicos, estuvo en la base del llamado milagro econ\u00f3mico japon\u00e9s de los a\u00f1os \u201870 y \u201880 del pasado siglo. Adem\u00e1s, una certeza: este viejo y sabio pueblo siempre supo que la educaci\u00f3n no era una cuesti\u00f3n p\u00fablica ni privada, sino com\u00fan, de todas y cada una de las personas que habitan sus millares de islas e integran esa gran naci\u00f3n. Alg\u00fan indicio avala esta impresi\u00f3n: en el \u00faltimo Informe PISA, correspondiente a 2012, Jap\u00f3n ocupa el segundo lugar en comprensi\u00f3n lectora y ciencias, y el tercero en matem\u00e1ticas, siempre por detr\u00e1s de Singapur. En ese estudio Espa\u00f1a se encuentra, respectivamente, en los puestos 27, 25 y 29, m\u00e1s o menos en la mitad de la tabla en todas las \u00e1reas de conocimiento, siempre por detr\u00e1s de Letonia, por ejemplo, y sin una explicaci\u00f3n satisfactoria del porqu\u00e9 de tan magros resultados. Pareciera como si los espa\u00f1oles no quisi\u00e9ramos ser ciudadanos adultos cuando de educaci\u00f3n se trata y, a pesar de tantas voces que lo exigen, los que debi\u00e9ramos dar respuestas \u2013todos y cada uno de los espa\u00f1oles y no s\u00f3lo los gobernantes\u2013 seguimos pensando que las soluciones son siempre tema de los dem\u00e1s y, como somos as\u00ed, nos hemos instalado en una burbuja viviendo de espaldas a la realidad en lugar de estar en contacto con ella. Presumimos de sabelotodo y nos cuesta dejar de mirarnos el ombligo y alzar los ojos hacia un horizonte que nos provoca y nos llama, al tiempo que se aleja tantos pasos como los que nosotros avanzamos; esa es, precisamente, la raz\u00f3n \u00faltima que explica la situaci\u00f3n. La universidad espa\u00f1ola no ha salido a la calle, no se ha puesto en contacto con el pueblo ni con las empresas o las grandes instituciones; y las empresas \u2013ignorando su propio poder transformador\u2013 no han sido capaces de articular medidas\/alianzas de acercamiento a la universidad, la instituci\u00f3n que deber\u00eda co-liderar el cambio y transformarse no s\u00f3lo en templo del saber y de la investigaci\u00f3n sino en la conciencia cr\u00edtica, social y \u00e9tica de la ciudadan\u00eda. Despu\u00e9s de tantas alucinaciones, tras la malhaya crisis, tendr\u00edamos que haber llegado a la edad de la raz\u00f3n y reflexionar sobre aquello que en el prefacio de El esp\u00edritu de las leyes dejara sentado Montesquieu: \u201cSer\u00eda el m\u00e1s feliz de los mortales si pudiera hacer que los hombres se curaran de sus prejuicios. Y llamo prejuicios no a lo que hace que se ignoren ciertas cosas, sino a lo que hace ignorarse a s\u00ed mismo\u201d.<br \/>\nPara escapar de nuestra orgullosa ignorancia podr\u00edamos encontrar apoyo en el sabio mensaje y en la ense\u00f1anza que encierran las palabras de un hermoso poema japon\u00e9s, copiado de las paredes del Internacional Forum de Tokyo: \u201cLas flores\/ siempre florecen\/ en las nuevas ramas\/ las nuevas ramas\/ inevitablemente crecen a partir\/ de troncos viejos\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>El autor es Presidente de la Asociaci\u00f3n de Directivos de Responsabilidad Social de Espa\u00f1a.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Impresiones de un espa\u00f1ol a partir de una visita a Jap\u00f3n, un pa\u00eds de contrastes donde conviven la tradici\u00f3n y la tecnolog\u00eda m\u00e1s avanzada, y&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[971,965,5],"tags":[277,17,643,44,1485,758,196],"class_list":["post-12129","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-internacional","category-opinion-2","category-sociedad","tag-desarrollo","tag-educacion","tag-internacional","tag-japon","tag-opinion","tag-sociedad","tag-tecnologia"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-39D","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12129","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=12129"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12129\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":12133,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12129\/revisions\/12133"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=12129"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=12129"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=12129"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}