{"id":12141,"date":"2016-04-01T17:21:47","date_gmt":"2016-04-01T20:21:47","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=12141"},"modified":"2016-04-01T17:21:47","modified_gmt":"2016-04-01T20:21:47","slug":"xavier-zubiri-y-la-cuestion-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=12141","title":{"rendered":"Xavier Zubiri y la cuesti\u00f3n de Dios"},"content":{"rendered":"<p><em>Para el fil\u00f3sofo espa\u00f1ol \u2013maestro de Mar\u00eda Zambrano y de Ignacio Ellacur\u00eda, entre otros\u2013, Dios no puede ser nunca objeto del hombre, sino en todo caso fundamento.<\/em><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/zubiri1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright  wp-image-12142\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/zubiri1-714x1024.jpg\" alt=\"zubiri1\" width=\"381\" height=\"546\" srcset=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/zubiri1-714x1024.jpg 714w, https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/zubiri1-209x300.jpg 209w, https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/zubiri1.jpg 750w\" sizes=\"auto, (max-width: 381px) 100vw, 381px\" \/><\/a>Frente a la Geworfenheit heideggeriana (el estar arrojado) el fil\u00f3sofo espa\u00f1ol Xavier Zubiri cree posible afirmar la constitutiva \u201creligaci\u00f3n\u201d del hombre a la realidad.<br \/>\nComienza con la aprehensi\u00f3n humana, acto elemental de la inteligencia. Sin aprehensi\u00f3n no habr\u00eda actos siguientes, pero sin actos siguientes no podr\u00edamos saber lo que son las cosas m\u00e1s all\u00e1 de esa aprehensi\u00f3n, es decir, en la realidad del mundo.<br \/>\nLa religaci\u00f3n es un hecho real dado en aprehensi\u00f3n. Pero ella no agota ni de lejos el problema de Dios; s\u00f3lo lo plantea, lo mismo que la aprehensi\u00f3n de la luz plantea el problema de la f\u00edsica de los colores. La religaci\u00f3n nos lanza m\u00e1s all\u00e1 de la aprehensi\u00f3n, en busca de lo que sea el \u201cfundamento\u201d del poder de lo real. Esa b\u00fasqueda ha de ser racional, obra de un tipo de raz\u00f3n, la raz\u00f3n teol\u00f3gica.<br \/>\nEn cualquier caso, en todos los casos, el m\u00e9todo de la raz\u00f3n es siempre el mismo, y consta, seg\u00fan Zubiri, de cuatro pasos, que denomina \u201csistema de referencia\u201d, \u201cesbozo\u201d, \u201cexperiencia\u201d y \u201cverificaci\u00f3n\u201d.<br \/>\nEn el tema de Dios esos cuatros pasos van a consistir, concretamente, en \u201cvoluntad de verdad\u201d, en el \u201cesbozo de una realidad absolutamente absoluta\u201d, en la \u201cexperiencia de Dios\u201d y en la \u201cfe de Dios\u201d. Lo analizaremos sucesivamente.<br \/>\nEl sistema de referencia de la marcha racional del hombre a Dios es, obviamente, todo lo dado en la aprehensi\u00f3n, es decir, el poder de lo real, la religaci\u00f3n. Pero adem\u00e1s de esto, la marcha en busca del fundamento exige como requisito previo lo que Zubiri llama, con expresi\u00f3n que procede de Nietzsche, \u201cvoluntad de verdad\u201d.<br \/>\nDios, en el caso de que posea existencia, no es una idea, sino la realidad-fundamento. La voluntad de ideas ha llevado a la filosof\u00eda a \u201centificar\u201d la realidad divina (convirti\u00e9ndola en un \u201cobjeto\u201d) y a \u201clogificar\u201d su conocimiento (haciendo de su acceso intelectual una \u201cprueba\u201d l\u00f3gica). Por el contrario, la voluntad de verdad no busca un \u201cobjeto\u201d, sino el \u201cfundamento\u201d de la religaci\u00f3n, es decir, el poder de lo real.<br \/>\nA esto es lo que Zubiri llama \u201cdeidad\u201d. Dios, de existir, es la realidad-fundamento, y por tanto algo que no s\u00f3lo se \u201cesboza\u201d con la mente, sino que tambi\u00e9n se \u201cexperimenta\u201d.<br \/>\nEl momento del esbozo tiene que ver con la inteligencia, con la verdad; el de experiencia, con la voluntad. S\u00f3lo la aut\u00e9ntica voluntad de verdad es verdadera voluntad de fundamentalidad, sin la cual es imposible la marcha racional hacia Dios.<br \/>\nTomados de la mano de ese sistema de referencia, la raz\u00f3n tiene que esbozar la realidad divina. El esbozo ha de ser siempre una construcci\u00f3n racional y l\u00f3gica. As\u00ed se han intentado construir siempre las llamadas \u201cpruebas de la existencia de Dios\u201d. Zubiri las somete a dura cr\u00edtica. En su opini\u00f3n, el esbozo racional sobre Dios debe partir de la necesidad de fundamentar la realidad mundana, y sobre todo la realidad humana. Esta \u00faltima realidad tiene, debido a su inteligencia, un car\u00e1cter \u201ctrascendental\u201d o \u201cabsoluto\u201d; el hombre est\u00e1 ab-suelto o desligado de toda otra realidad. Ahora bien, a la vez est\u00e1 religado a ella. Esto lo lleva a formular una c\u00e9lebre expresi\u00f3n zubiriana: el hombre es un \u201cabsoluto relativo\u201d.<br \/>\nEn efecto, el esbozo racional sobre Dios debe partir de la necesidad de fundamentar la realidad relativamente absoluta del hombre, en una realidad absolutamente absoluta, es decir, en un absoluto de realidad. Esta realidad habr\u00e1 de ser persona absoluta, y fundamento de todas las cosas reales. Tal es el esbozo racional sobre Dios.<br \/>\nPero el esbozo solo, no es suficiente. En el tema de Dios el esbozo tiene que ir seguido de la experiencia. Pensemos, por ejemplo, en c\u00f3mo act\u00faa la raz\u00f3n cient\u00edfica. Las hip\u00f3tesis cient\u00edficas son esbozos que es preciso comprobar en la experiencia. Zubiri define la experiencia como \u201cprobaci\u00f3n f\u00edsica de realidad\u201d, de modo que es \u00e9sta, la realidad, la que en la experiencia \u201caprueba\u201d o \u201creprueba\u201d el esbozo. La experiencia es, pues, una \u201cprueba\u201d, que tiene distinto car\u00e1cter seg\u00fan el tipo de realidad esbozada. Por eso Zubiri distingue cuatro tipos de experiencia, que denomina, respectivamente, \u201cexperimento\u201d (la prueba propia de las realidades f\u00edsicas), \u201ccomprobaci\u00f3n\u201d (la prueba propia de las realidades matem\u00e1ticas), \u201ccompenetraci\u00f3n\u201d (o experiencia interpersonal) y \u201cconformaci\u00f3n\u201d (o experiencia de la propia vida). Es obvio que la experiencia de Dios no puede consistir ni en experimento ni en comprobaci\u00f3n, sino en compenetraci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>La experiencia de la compenetraci\u00f3n<\/strong><br \/>\nPara que pueda darse la compenetraci\u00f3n es preciso que est\u00e9n presentes dos personas. Y si nos planteamos el problema de si Dios \u201cse hace presente\u201d en el mundo, nuestro autor dir\u00e1 que s\u00ed, y que esa \u201cpresencia\u201d es la que antes denomin\u00f3 \u201creligaci\u00f3n\u201d, \u201cpoder de lo real\u201d y \u201cdeidad\u201d. Por eso lo que hace el momento de experiencia es reactualizar la presencia aprehensiva del poder de lo real. Ahora, tras el esbozo, aquel poder de lo real aparece como experiencia de un Dios personal en el mundo. De hecho, ahora el mundo aparece como una \u201cdonaci\u00f3n personal\u201d de Dios.<br \/>\nAs\u00ed las cosas, el fil\u00f3sofo contin\u00faa su an\u00e1lisis y va ahora por el hombre. El fundamento nos arrastra; si ello no ocurriera, pues no podr\u00edamos acceder a \u00e9l. Por otra parte, ese arrastre, que en el fondo es la presencia de Dios en las cosas, exige de nosotros una \u201centrega\u201d, como respuesta voluntaria al arrastre. De donde se deduce que la compenetraci\u00f3n propia de la experiencia de Dios es la compenetraci\u00f3n entre la presencia de Dios como arrastre y la donaci\u00f3n del hombre como entrega.<br \/>\n\u201cEl sujeto formal de la religaci\u00f3n es la naturaleza personalizada. Estamos religados primariamente, no en cuanto dotados naturalmente de ciertas propiedades, sino en cuanto subsistentes personalmente. Por esto, mejor que de religi\u00f3n natural, hablar\u00edamos de religi\u00f3n personal\u201d, escribi\u00f3 Zubiri en Naturaleza, historia, Dios (Editora Nacional, Madrid, 1978). Luego la fe personal verifica esa instancia.<\/p>\n<p><strong>Palabras finales<\/strong><br \/>\nSi algo queda lejos del pensamiento zubiriano es pensar que Dios sea una idea o un motor inm\u00f3vil. Dios es el ser que se acata, al que suplica y en quien se refugia el hombre; es decir, un ser con el que se compenetra y al que puede orar. Si el esbozo ha correspondido siempre a lo que Pascal llamaba \u201cel Dios de los fil\u00f3sofos\u201d, el momento de experiencia tiene que ver con \u201cel Dios de las religiones\u201d.<br \/>\nZubiri es un pensador con peso propio, un metaf\u00edsico de hondura, un buscador del ser, un hombre al que le es ajena la mera repetici\u00f3n. Despojado de convencionalismos de \u00e9poca, el fil\u00f3sofo crea conceptos para explicar la rica complejidad de lo real. Logra as\u00ed tematizar la ontolog\u00eda, y para nuestro inter\u00e9s, la cuesti\u00f3n de Dios que se compenetra en la \u00edntima realidad de la condici\u00f3n humana.<\/p>\n<p><em>El autor es Vicerrector de la Universidad Cat\u00f3lica de Cuyo<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Para el fil\u00f3sofo espa\u00f1ol \u2013maestro de Mar\u00eda Zambrano y de Ignacio Ellacur\u00eda, entre otros\u2013, Dios no puede ser nunca objeto del hombre, sino en todo&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4,1456],"tags":[1507,1462,1508,355,1509,1506],"class_list":["post-12141","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura","category-filosofia","tag-compenetracion","tag-cultura","tag-deidad","tag-filosofia","tag-religacion","tag-xavier-zubiri"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-39P","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12141","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=12141"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12141\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":12143,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12141\/revisions\/12143"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=12141"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=12141"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=12141"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}