{"id":12189,"date":"2016-05-01T17:50:12","date_gmt":"2016-05-01T20:50:12","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=12189"},"modified":"2016-04-28T17:53:59","modified_gmt":"2016-04-28T20:53:59","slug":"editorial-juegos-de-azar-una-muestra-de-la-desmesura-argentina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=12189","title":{"rendered":"Editorial: Juegos de azar, una muestra de la desmesura argentina"},"content":{"rendered":"<p>Entre los diversos temas que la opini\u00f3n p\u00fablica conoce a partir de denuncias formuladas por referentes pol\u00edticos de la oposici\u00f3n o del propio oficialismo, los juegos de azar ocupan un lugar preponderante. Sin embargo, esta materia est\u00e1 atravesada por variedad de argumentos que se superponen, sin voces mesuradas que expliquen racionalmente de lo que implica.<br \/>\nEn la actualidad, en la Argentina las casas de juego est\u00e1n abiertas permanentemente, listas para recibir a sus clientes. Tanto en la ciudad de Buenos Aires como en el conurbano y la mayor\u00eda de las ciudades del interior del pa\u00eds se brinda una enorme cantidad de oferta l\u00fadica, signada principalmente por las denominadas m\u00e1quinas tragamonedas, casinos y bingos (oferta que hasta unas d\u00e9cadas atr\u00e1s se limitaba a las ciudades de veraneo).<br \/>\nEn los medios se formulan graves denuncias: el juego no es bueno porque extrae recursos de las clases m\u00e1s pobres, genera malos h\u00e1bitos, es caldo de cultivo para otras actividades il\u00edcitas (el manejo de efectivo que se presta para el lavado de dinero y la corrupci\u00f3n), financia de manera opaca la pol\u00edtica y tiene conexiones con el narcotr\u00e1fico y la prostituci\u00f3n. Por otra parte, se habla tambi\u00e9n del problema de la ludopat\u00eda, la adicci\u00f3n al juego que afecta la vida y la salud de las personas, las que no pueden detener su pulsi\u00f3n a jugar y ponen en riesgo su patrimonio y sus familias.<br \/>\nDesde anta\u00f1o, los juegos de azar han tenido una connotaci\u00f3n negativa. Esto tiene que ver con la dimensi\u00f3n moral. Vale decir, se los considera una actividad cuyo desarrollo no es bueno. Una somera revisi\u00f3n de las leyes originales de la loter\u00eda de beneficencia, en los albores del siglo XX, permite confirmarlo, cuando se sosten\u00eda que los juegos de azar no eran una actividad a promover; no obstante al Estado le compet\u00eda su regulaci\u00f3n para aplicar su producido a fines sociales (escuelas, educaci\u00f3n, salud, desarrollo social, etc.). Pareciera que el legislador toma conciencia de que el juego es malo, pero debiera ser una actividad tolerada y regulada.<br \/>\nEn efecto, el juego es una actividad humana casi insoslayable, es decir, que en caso de que fuera prohibida, existir\u00eda de todas maneras por v\u00edas clandestinas. En este contexto, la regulaci\u00f3n se presentar\u00eda como el camino adecuado, para que \u2013al menos\u2013 las ganancias de la actividad sean aprovechadas en beneficio de la sociedad.<br \/>\nHasta aqu\u00ed, un breve repaso del estado de situaci\u00f3n: una actividad severamente cuestionada desde el punto de vista moral, que se vincula con lo peor de la pol\u00edtica y el narcotr\u00e1fico, y cuyo responsable es el Estado. Sin embargo, hay varios planos de an\u00e1lisis que es importante diferenciar, para entender y ordenar la discusi\u00f3n. En primer lugar, el planteo de fondo: \u00bfest\u00e1 bien jugar? Esta pregunta, sencilla, no parece siquiera articularse en los debates sobre el tema. Los detractores dan por sentada la respuesta negativa. \u00bfPor qu\u00e9 habr\u00eda que promover una actividad que destruye a la persona, genera una ganancia desmesurada para sus propietarios, financia de manera oscura la pol\u00edtica, genera adicci\u00f3n y se vincula a otros rubros delictivos? En estos t\u00e9rminos, no existe la posibilidad de una respuesta positiva: el juego es malo. No obstante, una mirada m\u00e1s aut\u00f3noma permitir\u00eda considerar que no lo es per se, sino que requiere de ciertas regulaciones e informaci\u00f3n para que las personas puedan tomar una decisi\u00f3n madura sobre qu\u00e9 hacer. Si el juego de azar es parte del plan de vida de una persona, pareciera que no le corresponde al Estado prohibirlo, sino informar de manera pormenorizada sobre sus consecuencias.<br \/>\nEn segundo lugar, est\u00e1 el plano de la regulaci\u00f3n. Como referimos m\u00e1s arriba, el Estado toma el monopolio de la reglamentaci\u00f3n, ya que realiza un juicio de valor sobre la actividad, la califica de problem\u00e1tica y resuelve regularla para que su producido se aplique a obras vinculadas al bien com\u00fan. No obstante, para complejizar a\u00fan m\u00e1s el problema, la legislaci\u00f3n al respecto es lo que los constitucionalistas entienden como \u201cfacultad no delegada al Estado Federal\u201d. Vale decir, se trata de una actividad que depende de cada provincia. Existen, entonces, tantas normas como jurisdicciones provinciales conviven en el pa\u00eds.<br \/>\nEn tercer lugar, est\u00e1 el \u201ccliente\u201d, que tampoco puede unificarse en un solo perfil. Hay quienes concurren de manera peri\u00f3dica a las salas de juego a entretenerse; est\u00e1n los tah\u00fares, que juegan grandes sumas de dinero pero no ponen en serio riesgo su patrimonio; o aquellos jugadores \u201csociales\u201d, que van de manera espor\u00e1dica a entretenerse. Finalmente, est\u00e1n los lud\u00f3patas, con una patolog\u00eda que debe ser tratada, como el alcoh\u00f3lico o quien fuma de manera compulsiva. Como toda realidad humana, no debe caerse en el facilismo de mirarla de manera monocorde.<br \/>\nEst\u00e1n tambi\u00e9n los empresarios del juego, que son las personas o sociedades que obtienen por parte del Estado las autorizaciones para gerenciar y explotar los juegos de azar. Tambi\u00e9n en este punto el universo es variopinto. Se encuentran en este grupo operadores como Crist\u00f3bal L\u00f3pez, ayer y hoy tristemente c\u00e9lebre, que se lo sindica como parte de un entramado de corrupci\u00f3n cuyas ramificaciones est\u00e1n siendo objeto de investigaci\u00f3n. Durante el gobierno kirchnerista expandi\u00f3 de manera vertiginosa su emporio de juego, tanto en la ciudad de Buenos Aires como en el interior. Hay, probablemente, otros empresarios que pueden tener las caracter\u00edsticas de L\u00f3pez. Tambi\u00e9n Daniel Angelici, hombre cercano a Mauricio Macri, es un referente del sector.<br \/>\nFinalmente, nos encontramos con los trabajadores de la industria del juego, que seg\u00fan fuentes sindicales son cerca de 200 mil.<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 implica esta descripci\u00f3n? Por lo pronto, un panorama complejo que no admite respuestas simples. Una primera aproximaci\u00f3n indica que hay una paradoja: por una parte, el juego en la Argentina es considerado una actividad que requiere ser regulada por el Estado, es decir, est\u00e1 prohibida salvo que se cuente con una expresa autorizaci\u00f3n; y tales permisos son otorgados por las provincias, cuyos recursos son siempre escasos. Consecuentemente, la mirada del regulador tiene fines \u2013casi siempre\u2013 recaudatorios: cuanto m\u00e1s se juega, m\u00e1s ingresos para las provincias. Este an\u00e1lisis no implica corrupci\u00f3n o mal uso del dinero. Simplemente, un tema de incentivos.<br \/>\nEn esta coyuntura, el empresario de juegos se encuentra con que su regulador le pide la mayor cantidad de recursos, y har\u00e1 todo lo posible para que sus clientes jueguen m\u00e1s. As\u00ed, los horarios son sumamente flexibles, la ambientaci\u00f3n de las salas hace que el jugador se quede la mayor cantidad de tiempo y \u2013como cualquier actividad\u2013 organiza programas de marketing y publicidad para aumentar el n\u00famero de clientes.<br \/>\nEn la Argentina, la desmesura es una marca registrada. Tanto en el Estado como desde la cr\u00edtica. Ni tanto, ni tan poco. Lamentablemente, los problemas en general son complejos, y no permiten respuestas simples.<br \/>\nEl debate sobre los juegos de azar necesita, entonces, que los Estados provinciales resuelvan qu\u00e9 quieren hacer, y c\u00f3mo actuar en consecuencia. Si el fin de los juegos de azar es meramente recaudatorio, la desmesura continuar\u00e1. Por una parte, los pol\u00edticos oficialistas promover\u00e1n sotto voce la actividad para obtener dinero, y la oposici\u00f3n, la utilizar\u00e1 como bandera de la corrupci\u00f3n, el narcotr\u00e1fico y dem\u00e1s males. Los empresarios del juego operar\u00e1n en esta coyuntura, y las personas participar\u00e1n de una actividad que puede causar severos da\u00f1os.<br \/>\nQuiz\u00e1 sea hora de plantear la actividad desde otra perspectiva. En primer lugar, las provincias deber\u00edan informar de manera transparente las concesiones de juego, sus resultados econ\u00f3micos, regulaciones, horarios, etc. Si esa informaci\u00f3n existe, deber\u00eda ser agrupada, sistematizada y puesta a consideraci\u00f3n de la sociedad, para poder debatir sobre base cierta.<br \/>\nSer\u00eda \u00fatil tambi\u00e9n que una parte de lo recaudado se aplique a realizar estudios de campo serios y competentes que muestren el verdadero impacto del juego en la sociedad: \u00bfcu\u00e1l es el porcentaje de lud\u00f3patas? \u00bfY cu\u00e1les los mecanismos psicol\u00f3gicos que los llevan a esa situaci\u00f3n?<br \/>\nCon este bagaje informativo, puede debatirse qu\u00e9 hacer con el juego y cu\u00e1l ser\u00eda el nivel de regulaci\u00f3n necesario para una actividad cuya mirada social parece ser cr\u00edtica pero, por otra parte, prolifera sin mayores controles, incentivada por el propio Estado, que dice gobernar para y por sus ciudadanos.<br \/>\nDe m\u00e1s est\u00e1 decir que toda actividad il\u00edcita que pudiera rodear este rubro deber\u00e1 ser tambi\u00e9n severamente combatida (corrupci\u00f3n, lavado de dinero, pr\u00e9stamos ilegales, etc.).<br \/>\nHoy, el debate tiene caracter\u00edsticas bien argentinas: desmesurado, falto de informaci\u00f3n y \u2013como siempre\u2013 un poco maniqueo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Entre los diversos temas que la opini\u00f3n p\u00fablica conoce a partir de denuncias formuladas por referentes pol\u00edticos de la oposici\u00f3n o del propio oficialismo, los&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[7,6],"tags":[1537,1536,1538,1535,1123,1534],"class_list":["post-12189","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-editoriales","category-nota-tapa","tag-adiccion","tag-bingo","tag-caja-politica","tag-casino","tag-editorial","tag-juegos-de-azar"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-3aB","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12189","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=12189"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12189\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":12192,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12189\/revisions\/12192"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=12189"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=12189"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=12189"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}