{"id":12197,"date":"2016-05-01T18:01:52","date_gmt":"2016-05-01T21:01:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=12197"},"modified":"2016-04-28T18:06:58","modified_gmt":"2016-04-28T21:06:58","slug":"amoris-laetitia-entre-la-verdad-y-la-misericordia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=12197","title":{"rendered":"Amoris Laetitia: entre la verdad y la misericordia"},"content":{"rendered":"<p><em>La reciente exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica sobre la familia del papa Francisco ofrece una perspectiva amplia del tema con \u00e9nfasis en el amor conyugal, pero deja algunas incertidumbres respecto del tratamiento de las situaciones irregulares.<\/em><\/p>\n<p>El 8 de abril se dio a conocer la esperada exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica <em>Amoris Laetitia<\/em> (\u201cLa alegr\u00eda del amor\u201d) en la cual el papa Francisco recoge, desarrolla y completa las conclusiones del S\u00ednodo ordinario sobre la Familia celebrado el a\u00f1o pasado. En este texto, Francisco afronta un desaf\u00edo que compromete a toda la Iglesia: el de anunciar la verdad del mensaje evang\u00e9lico sobre la familia, acogiendo al mismo tiempo con misericordia aquellas situaciones que no coinciden con el ideal.<br \/>\nPara alcanzar este objetivo, el documento evita partir de un \u201cideal teol\u00f3gico abstracto\u201d, prefiriendo un enfoque \u201canal\u00edtico y diversificado\u201d que procura mantenerse en el nivel de la realidad concreta, haci\u00e9ndose sensible a su complejidad y ambig\u00fcedad irreductibles. Por otro lado, Francisco es consciente del peligro de confundir el ideal evang\u00e9lico con\u201cla pervivencia indiscriminada de formas y modelos del pasado\u201d.M\u00e1s a\u00fan, el Papa invita a la Iglesia a la autocr\u00edticapor haber presentado con frecuencia el matrimonio \u201cde tal manera que su fin unitivo, el llamado a crecer en el amor y el ideal de ayuda mutua, qued\u00f3 opacado por un acento casi excluyente en el deber de la procreaci\u00f3n\u201d.<br \/>\nA partir de este enfoque, el documento desarrolla una reflexi\u00f3n pastoral que define como \u201cpastoral positiva, acogedora, que posibilita una profundizaci\u00f3n gradual de las exigencias del Evangelio\u201d, y la contrapone a una pastoral de car\u00e1cter defensivo, que en el pasado agotaba sus energ\u00edas en un \u201cataque al mundo decadente\u201d, con escasa\u201ccapacidad proactiva para mostrar caminos de felicidad\u201d. Precisamente, el texto se propone \u201cpresentar al matrimonio m\u00e1s como un camino din\u00e1mico de desarrollo y realizaci\u00f3n que como un peso a soportar toda la vida\u201d, que permita experimentar en el matrimonio y en la familia la verdadera alegr\u00eda del amor. Esto explica el tono espiritual y existencial del discurso, as\u00ed como su estilo directo y mayormente exhortativo.<br \/>\nDe este modo, si bien el Papa no silencia las cr\u00edticas a lo que considera una \u201cdecadencia cultural\u201d que afecta a la familia hoy, marcada por el narcisismo, el consumismo, la l\u00f3gica del mercado que cosifica las relaciones, el anti-natalismo y el debilitamiento de la fe, entre otros factores, es claro que el eje de toda la reflexi\u00f3n es el amor conyugal y familiar.<br \/>\nEl documento toma como punto de partida para su reflexi\u00f3n sobre el matrimonio la definici\u00f3n que de \u00e9ste da Concilio Vaticano II (constituci\u00f3n pastoral Gaudium et spes): el matrimonio es \u201cen primer lugar\u201d, una \u201c\u00edntima comunidad conyugal de vida y amor\u201d, es una \u201calianza\u201d entre los esposos, inaugurada en la creaci\u00f3n y que recibe la plena revelaci\u00f3n de su significado en la Alianza de amor entre Cristo y su Iglesia. En una palabra, el amor no es un componente secundario o accidental del matrimonio, sino que constituye su esencia y su sentido. Lejos quedan (no tanto en el tiempo, cuanto en el pensamiento) las \u00e9pocas en que todav\u00eda se hablaba del matrimonio principalmente como un contrato.<br \/>\nDesde esta premisa, el cap\u00edtulo cuarto del documento (\u201cEl amor en el matrimonio\u201d) presenta una reflexi\u00f3n sobre las actitudes que, seg\u00fan un c\u00e9lebre texto de San Pablo (1 Corintios 13), traducen en la vida cotidiana el amor verdadero: paciencia, servicio, amabilidad, desprendimiento, y otras actitudes virtuosas son desgranadas sin prisa, en clave sapiencial y exhortativa. Pero el documento no se detiene en esta descripci\u00f3n moral y espiritual, sino que desciende a sus fundamentos psicol\u00f3gicos y antropol\u00f3gicos. El amor maduro es una elecci\u00f3n, pero est\u00e1 profundamente arraigada en el mundo de los afectos. El amor fiel y estable no se funda en la represi\u00f3n de las pasiones, sino en su adecuada integraci\u00f3n al servicio de la comuni\u00f3n. Y una vez admitido este desaf\u00edo, la dimensi\u00f3n er\u00f3tica del amor se torna una cuesti\u00f3n insoslayable. Si en el pasado, el gozo y el placer de la uni\u00f3n sexual resultaban problem\u00e1ticos, y se identificaban con alg\u00fan grado de pecaminosidad o eran simplemente soslayados, en el presente documento son tratados con total naturalidad, subrayando su importancia en la vida de los esposos. Al mismo tiempo, no se pasa por alto la posibilidad de violencia y de manipulaci\u00f3n, \u201cque son producto de una desviaci\u00f3n del significado de la sexualidad y que sepultan la dignidad de los dem\u00e1s y el llamado al amor debajo de una oscura b\u00fasqueda de s\u00ed mismo\u201d.<br \/>\nUna vez descripto el amor conyugal en sus rasgos fundamentales, el cap\u00edtulo sexto reflexiona sobre su fecundidad.Es importante notar que si bien en el tema de la regulaci\u00f3n de los nacimientos se remite a la ense\u00f1anza sobre la paternidad responsable, el acento est\u00e1 puesto en la prudencia generosa de los esposos, y en su derecho a decidir en modo aut\u00f3nomo frente a la autoridad p\u00fablica. En cuanto a los \u201cm\u00e9todos\u201d, se limita en cambio a un discreto llamado a promover la planificaci\u00f3n natural, sin condenas expl\u00edcitas a los m\u00e9todos contraceptivos. Pero la fecundidad del amor conyugal tambi\u00e9n se manifiesta de otras formas: en el recibimiento gozoso de cada nueva vida, la maduraci\u00f3n del amor conyugal en amor de padre y de madre, el \u201ccoraz\u00f3n grande\u201d que permite acoger a todos los miembros de la familia en la \u201cfamilia grande\u201d, y la actitud de generosidad, alimentada en la eucarist\u00eda, que impulsa a salir al encuentro de los pobres y necesitados fuera del \u00e1mbito de la familia: \u201cLa familia no debe pensar a s\u00ed misma como un recinto llamado a protegerse de la sociedad. No se queda a la espera, sino que sale de s\u00ed en la b\u00fasqueda solidaria. As\u00ed se convierte en un nexo de integraci\u00f3n de la persona con la sociedad y en un punto de uni\u00f3n entre lo p\u00fablico y lo privado\u201d.<br \/>\nEse amor comprometido y fecundo es la fuente de la \u201cespiritualidad matrimonial\u201d, de la cual trata brevemente el \u00faltimo cap\u00edtulo, y que no es otra cosa que \u201cuna espiritualidad del v\u00ednculo habitado por el amor divino\u201d. La vida familiarvivida como comuni\u00f3n, dice el Papa, y alimentada por la oraci\u00f3n asidua y la eucarist\u00eda, es \u201cun verdadero camino de santificaci\u00f3n en la vida ordinaria y de crecimiento m\u00edstico, un medio para la uni\u00f3n \u00edntima con Dios\u201d. En este camino, el amor se fortalece tanto en su car\u00e1cter decisi\u00f3n definitiva de entregarse rec\u00edproca, como en su capacidad de crear espacios de sana autonom\u00eda, y en el cuidado mutuo de los miembros de la familia que saben reconocer en el otro al mismo Cristo.<br \/>\nFinalmente mencionamos las principales orientaciones pastorales. Luego de haber analizado el acompa\u00f1amiento ordinario de prometidos, nuevos matrimonios, matrimonios en dificultades, situaciones de viudez, a partir del cap\u00edtulo VIII (\u201cAcompa\u00f1ar, discernir e integrar la fragilidad\u201d) se entra en el dif\u00edcil terreno de las situaciones \u201cirregulares\u201d, que el Papa tambi\u00e9n llama \u201ccomplejas\u201d o \u201cimperfectas\u201d (un vocabulario que no siempre se utiliza de modo consistente).<br \/>\nEl texto parte de un enfoque amplio de estas situaciones, reconociendo que si bien las formas de uni\u00f3n alternativas a la aut\u00e9ntica uni\u00f3n matrimonial a veces contradicen radicalmente el ideal del matrimonio cristiano, \u201calgunas lo realizan al menos de modo parcial y an\u00e1logo\u201d. En efecto, \u201ccuando la uni\u00f3n alcanza una estabilidad notable mediante un v\u00ednculo p\u00fablico, est\u00e1 connotada de afecto profundo, de responsabilidad por la prole, de capacidad de superar las pruebas, puede ser vista como una ocasi\u00f3n de acompa\u00f1amiento en la evoluci\u00f3n hacia el sacramento del matrimonio\u201d. Para ello es necesario que el discernimiento pastoral sea capaz de identificar \u201celementos que favorezcan la evangelizaci\u00f3n y el crecimiento humano y espiritual\u201d. Hay que tener en cuenta tambi\u00e9n que \u201cla elecci\u00f3n del matrimonio civil o, en otros casos, de la simple convivencia, frecuentemente no est\u00e1 motivada por prejuicios o resistencias a la uni\u00f3n sacramental, sino por situaciones culturales o contingentes\u201d. De ah\u00ed la posibilidad y la conveniencia de afrontar todas estas situaciones de manera constructiva, \u201ctratando de transformarlas en oportunidad de camino hacia la plenitud del matrimonio y de la familia a la luz del Evangelio\u201d.<br \/>\nEn esto consiste precisamente la \u201cley de la gradualidad\u201d propuesta por Juan Pablo II, que se basa en el reconocimiento de que el ser humano \u201cconoce, ama y realiza el bien moral seg\u00fan diversas etapas de crecimiento\u201d. No se trata de una \u201cgradualidad de la ley\u201d, como si \u00e9sta alcanzara a algunas personas y a otras no, sino de \u201cuna gradualidad en el ejercicio prudencial de los actos libres en sujetos que no est\u00e1n en condiciones sea de comprender, de valorar o de practicar plenamente las exigencias objetivas de la ley\u201d.La \u201cley de la gradualidad\u201d es un criterio invalorable para hacer efectiva la \u201cl\u00f3gica de la integraci\u00f3n\u201d y de la misericordia, frente a la l\u00f3gica opuesta, de la marginaci\u00f3n: hay que evitar los juicios \u201cque no toman en cuenta la complejidad de las diversas situaciones, y hay que estar atentos al modo en que las personas viven y sufren a causa de su condici\u00f3n\u201d.<br \/>\nA partir de este punto, lamentablemente, el documento pierde claridad. El texto introduce una distinci\u00f3n clave para comprender y afrontar pastoralmente las situaciones irregulares: \u201cya no es posible decir que todos los que se encuentran en alguna situaci\u00f3n as\u00ed llamada \u00abirregular\u00bb viven en una situaci\u00f3n de pecado mortal, privados de la gracia santificante\u201d. \u00bfPero qu\u00e9 significa esta frase exactamente? \u00bfQu\u00e9 la situaci\u00f3n irregular podr\u00eda en alg\u00fan caso no ser pecado? \u00bfO que siendo siempre pecado, podr\u00eda en alg\u00fan caso no ser un pecado \u201cmortal\u201d, porque la culpa puede estar atenuada? No es lo mismo que un fiel escuche decir a su pastor: \u201chay elementos para pensar que tu situaci\u00f3n actual, pese a todo, es conforme a la voluntad de Dios\u201d, o que escuche decirle m\u00e1s bien: \u201cest\u00e1s en pecado, obraste en contra de la voluntad de Dios, pero tu culpabilidad se ha visto atenuada por tal y tal raz\u00f3n\u201d.<br \/>\nHay algunos motivos que dar\u00edan pie a pensar que el documento admite lo primero como posibilidad. En efecto, reconoce que hay situaciones en que la persona se ve en la imposibilidad de obrar de otra manera sin caer en pecado. Es el caso de quien ha entrado en una segunda uni\u00f3n estable y ha formado una nueva familia. \u00bfC\u00f3mo se podr\u00eda sostener que la persona en cuesti\u00f3n est\u00e1 en pecado si permanece en su nueva situaci\u00f3n, y tambi\u00e9n lo est\u00e1 si la abandona? Esto parece conectarse con la afirmaci\u00f3n de que \u201cla conciencia de las personas debe ser mejor incorporada en la praxis de la Iglesia en algunas situaciones que no realizan objetivamente nuestra concepci\u00f3n del matrimonio\u201d.La conciencia, en efecto, \u201cpuede reconocer con sinceridad y honestidad aquello que, por ahora, es la respuesta generosa que se puede ofrecer a Dios, y descubrir con cierta seguridad moral que esa es la entrega que Dios mismo est\u00e1 reclamando en medio de la complejidad concreta de los l\u00edmites, aunque todav\u00eda no sea plenamente el ideal objetivo\u201d. Si es lo que \u201cDios mismo le est\u00e1 reclamando\u201d, se trata sin duda de un obrar objetivamente correcto, aunque no coincida con la ley general. Y ello es posible \u2013explica el documento\u2212 porque, como ense\u00f1a Santo Tom\u00e1s, en el nivel de los principios generales hay necesidad, pero en sus aplicaciones particulares no se puede evitar la indeterminaci\u00f3n. Y precisamente por esa raz\u00f3n, esas aplicaciones particulares forman parte de un discernimiento pr\u00e1ctico que compete a la conciencia.<br \/>\nDesafortunadamente, olvid\u00e1ndose de sus propias afirmaciones, el documento se decide por otro camino: las situaciones irregulares son siempre pecado desde el punto de vista objetivo, aunque ese pecado no sea \u201c mortal\u201d debido a \u201ccircunstancias atenuantes\u201d de la responsabilidad subjetiva, de la culpa, afirmaci\u00f3n que apoya con variadas citas del Catecismo. Pero el hecho de que la situaci\u00f3n sea (objetivamente) pecaminosaa que \u201cse pueda vivir en gracia de Dios, se pueda amar, y tambi\u00e9n se pueda crecer en la vida de la gracia y la caridad, recibiendo para ello la ayuda de la Iglesia\u201d. Una frase sorprendente que merecer\u00eda muchas explicaciones, pero que por lo pronto muestra una clara identificaci\u00f3n entre situaciones irregulares y \u201csituaciones objetivas de pecado\u201d.<br \/>\nSin duda, la intenci\u00f3n de este tratamiento de las situaciones irregulares puede ser loable en s\u00ed misma. Por eso, seg\u00fan la \u201cl\u00f3gica de la integraci\u00f3n\u201d, se llama a \u201cdiscernir cu\u00e1les de las diversas formas de exclusi\u00f3n actualmente practicadas en el \u00e1mbito lit\u00fargico, pastoral, educativo e institucional pueden ser superadas\u201d. Ahora bien, la eucarist\u00eda est\u00e1 incluida expl\u00edcitamente entre ellas, aunquecuriosamente, algo tan relevante se menciona s\u00f3lo en una nota a pie de p\u00e1gina (\u00bfser\u00e1 para atenuar su impacto?): \u201cEn ciertos casos, (la ayuda de la Iglesia) podr\u00eda ser tambi\u00e9n la ayuda de los sacramentos\u201d. Y por si no queda suficientemente claro, contin\u00faa: \u201cla Eucarist\u00eda \u00abno es un premio para los perfectos sino un generoso remedio y un alimento para los d\u00e9biles\u00bb\u201d.<br \/>\nLamentablemente el fundamento para este discernimiento pastoral es d\u00e9bil. La disciplina anterior nunca puso en duda que en las situaciones irregulares pudiera haber diferentes grados de responsabilidad subjetiva, s\u00f3lo que el acceso a la comuni\u00f3n no era considerado posible en raz\u00f3n de la contradicci\u00f3n objetiva entre dichas situaciones y el significado de la eucarist\u00eda. La argumentaci\u00f3n de este documento, al poner el acento en los factores atenuantes de la responsabilidad subjetiva, y no en el aspecto objetivo del problema, se desv\u00eda del foco sin remedio.<br \/>\nAdem\u00e1s, al quedar librada la implementaci\u00f3n concreta a las Iglesias locales, habr\u00e1 que ver c\u00f3mo y con qu\u00e9 premura los obispos encaran este tema, y c\u00f3mo se prepara a los sacerdotes para acompa\u00f1ar estas situaciones. No es dif\u00edcil imaginarse lo que suceder\u00e1 en los confesionarios, y las peregrinaciones que en adelante se encaminar\u00e1n hacia los confesores m\u00e1s \u201cben\u00e9volos\u201d. \u00c9stos, a su vez, competir\u00e1n entre s\u00ed por mostrar que no son \u201ccontroladores sino facilitadores de la gracia\u201d, y que sus confesionarios no son \u201caduanas\u201d sino puertas de la \u201ccasa paterna\u201d.<br \/>\nPor supuesto, que ante la perspectiva de una integraci\u00f3n sacramental para los divorciados en nueva uni\u00f3n,muchos encontrar\u00e1n estas cr\u00edticas irrelevantes y \u201cmezquinas\u201d (como el documento sugiere), y apenas reparar\u00e1n en el peligro para la estabilidad del matrimonio sacramental que encierra esta precipitaci\u00f3n, sentir\u00e1n poca preocupaci\u00f3n por la debilidad l\u00f3gica de los argumentos, por la falta de claridad en el procedimiento que amenaza con fragmentar la praxis pastoral, o por el hecho de que personas que han obrado en su caso concretocorrectamente y en conciencia sean consideradas \u201cpecadores con culpabilidad atenuada\u201d. Muchos sacerdotes impartir\u00e1n una misericordia dudosa desde sus confesionarios, y muchos fieles quedar\u00e1n agradecidos de su benevolencia sin pedir razones.<br \/>\n\u00bfPor qu\u00e9 se ha elegido el camino de seguir considerando a todas las situaciones irregulares como \u201csituaciones objetivas de pecado\u201d (un rigorismo sorprendente) para despu\u00e9s buscar una salida sacramental a trav\u00e9s de \u201ccircunstancias atenuantes de la responsabilidad\u201d (toda una obviedad, irrelevante para este tema)? Probablemente, para \u201cblindar\u201d la \u201cdoctrina\u201d ylas normas generales, como si todo se pudiera arreglar dej\u00e1ndolas como est\u00e1n y dedic\u00e1ndose a graduar las culpas. Pero muchos problemas se originan, precisamente, en dificultades de la doctrina, sobre todoen una interpretaci\u00f3n r\u00edgida de la indisolubilidad que armoniza m\u00e1s con la idea de matrimonio como contrato, que con la de matrimonio como alianza de amor. \u00bfPiensa acaso Francisco que su llamado a considerar el amor como la esencia del matrimonio puede no traer aparejadas consecuencias doctrinales?<br \/>\nCon el argumento de que las normas generales no pueden abarcar todos los casos, se est\u00e1 introduciendo una separaci\u00f3n entre uno y otro plano. La indisolubilidad significar\u00e1 una cosa en el plano de la doctrina y las normas, y otro en la pr\u00e1ctica. En una palabra, estamos ante un ejemplo claro de separaci\u00f3n entre la doctrina y las \u201caplicaciones pastorales\u201d, entre la verdad y la misericordia, que desvirt\u00faa tanto la una y como la otra. Parad\u00f3jicamente, aquello que el <em>Amoris Laetitia<\/em> se propon\u00eda evitar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La reciente exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica sobre la familia del papa Francisco ofrece una perspectiva amplia del tema con \u00e9nfasis en el amor conyugal, pero deja algunas&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[8,6],"tags":[1542,915,496,538,1438,1517],"class_list":["post-12197","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-iglesia","category-nota-tapa","tag-amoris-laetitia","tag-divorciados-vueltos-a-casar","tag-eucaristia","tag-francisco","tag-misericordia","tag-sacramento"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-3aJ","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12197","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=12197"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12197\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":12200,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12197\/revisions\/12200"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=12197"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=12197"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=12197"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}