{"id":12216,"date":"2016-05-03T17:58:35","date_gmt":"2016-05-03T20:58:35","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=12216"},"modified":"2016-05-03T18:53:47","modified_gmt":"2016-05-03T21:53:47","slug":"sin-dignidad-para-todos-no-hay-union-posible","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=12216","title":{"rendered":"Sin dignidad para todos no hay uni\u00f3n posible"},"content":{"rendered":"<p><em>Publicamos la conferencia que brind\u00f3 el ensayista Alejandro Katz en el Foro Llao Llao, en marzo de este a\u00f1o. Se trata de una versi\u00f3n corregida por el autor para CRITERIO.<\/em><\/p>\n<p>En las dos intervenciones p\u00fablicas m\u00e1s importantes desde que gan\u00f3 las elecciones \u2013el mismo discurso de asunci\u00f3n de la presidencia y la apertura del per\u00edodo de sesiones ordinarias del Congreso\u2013 el Presidente Macri se\u00f1al\u00f3 que uno de los tres grandes objetivos de su gobierno consiste en \u201cunir a los argentinos\u201d. \u201cArgentina es un pa\u00eds con enormes diversidades \u2013se\u00f1al\u00f3 en el discurso inaugural\u2013. Estas deben integrarse en un pa\u00eds unido en la diversidad, queremos el aporte de todos, de la gente que se siente de derecha y de la gente que se siente de izquierda; de los peronistas y de los antiperonistas; de los j\u00f3venes que est\u00e1n en la edad de la transgresi\u00f3n y de los mayores, que aportan su experiencia, porque es precisamente esa diversidad la que nos enriquece y nos hace mejores. [\u2026] Todo esto \u2013dijo el mismo d\u00eda\u2013 puede sonar incre\u00edble despu\u00e9s de tantos a\u00f1os de enfrentamientos in\u00fatiles [\u2026]El pa\u00eds tiene sectores que piensan de diferentes maneras, pero no est\u00e1 dividido [\u2026]lleg\u00f3 el momento en el que todos debemos unirnos para crecer y mejorar para que nuestro pa\u00eds avance\u201d.<br \/>\nEl pasado primero de marzo, en la apertura del per\u00edodo de sesiones ordinarias del Congreso, Macri regres\u00f3 al tema: \u201cLa democracia, afirm\u00f3, es un sistema de uni\u00f3n y entendimiento, un mecanismo para resolver conflictos, m\u00e1s que para generarlos. Es momento de unir a los argentinos y respetar nuestras diferencias\u201d.<br \/>\nLa intenci\u00f3n expresada por el Presidente sin duda es noble, pero no por ello es necesariamente evidente su significado. \u00bfQu\u00e9 significa \u201cunir\u201d? El diccionario de la Academia informa catorce acepciones del verbo. El Diccionario de Uso del espa\u00f1ol, de Mar\u00eda Moliner, por su parte, incluye la voz \u201cunir\u201d bajo la voz \u201cuno\u201d, de la que dice que \u201cexpresa unidad\u201d. Y Joan Corominas, en su Breve diccionario etimol\u00f3gico de la lengua castellana, muestra c\u00f3mo \u201cunir\u201d comparte la ra\u00edz con \u201cuno\u201d, en un encadenamiento de sentidos: \u201cuno\u201d, \u201cuno solo\u201d, \u201c\u00fanico\u201d, del cual derivan \u201cunicidad\u201d, \u201cunidad\u201d, \u201cuni\u00f3n\u201d, \u201cunificar\u201d, pero tambi\u00e9n \u201cdesunir\u201d y \u201cdesuni\u00f3n\u201d.<br \/>\nEs posible suponer que, al proponer la \u201cuni\u00f3n\u201d como uno de los tres objetivos principales de su gobierno, el Presidente tuviera en mente el clima de los a\u00f1os previos, de los a\u00f1os kirchneristas. Pero, \u00bfes acaso la divisi\u00f3n entre kirchneristas y no kirchneristas la principal causa de la desuni\u00f3n de los argentinos? M\u00e1s a\u00fan, \u00bfcuando se piensa en esa desuni\u00f3n, se est\u00e1 pensando en la des-uni\u00f3n de qu\u00e9? \u00bfQu\u00e9 era lo que estaba unido y ha dejado de estarlo, de qu\u00e9 modo lo estaba y de qu\u00e9 modo desear\u00edamos que volviera a estarlo? \u00bfSe trata acaso, la formulada por el Presidente, de una aspiraci\u00f3n a la uni\u00f3n como unicidad, es decir, de la vocaci\u00f3n de encontrar los rasgos irrepetibles e insustituibles del \u201cpueblo argentino\u201d, aquello que lo hace \u00fanico y por tanto portador de un destino que le es propio? \u00bfSubyace entonces, en la voluntad presidencial, una concepci\u00f3n del pueblo, o de la Naci\u00f3n, como una unidad primordial, \u201clo uno\u201d que fue dividido por quienes se benefician de esa divisi\u00f3n? La apelaci\u00f3n a la unidad \u2013m\u00e1s a\u00fan: a la unidad recuperada en oposici\u00f3n a la unidad perdida\u2013 \u00bfqu\u00e9 idea de pa\u00eds y de sociedad expresa?<br \/>\nComo fundamento filos\u00f3fico de la vida en com\u00fan, la uni\u00f3n \u2013la unidad\u2013 resulta un concepto insuficiente o peligroso. Peligroso si remite a la identidad, a la simplicidad y a la uniformidad del ser, en oposici\u00f3n a lo m\u00faltiple y plural. Insuficiente si es la base conceptual de una sociedad consensual que s\u00f3lo debe tramitar desacuerdos d\u00e9biles.<br \/>\nDesacuerdos d\u00e9biles son los desacuerdos enumerados por el Presidente en su discurso inaugural, al mencionar a los que pueden existir entre, como dijo, la gente \u201cque se siente\u201d de derecha y la gente \u201cque se siente\u201d de izquierda. En la visi\u00f3n presidencial \u00e9stos ser\u00edan desacuerdos entre sentimientos, no entre ideas; no son conflictos entre visiones del mundo, de la sociedad o de la pol\u00edtica ni, mucho menos, conflictos de intereses. Al mencionar en la misma frase a quienes \u201cse sienten\u201d de izquierda o de derecha, a los peronistas y los antiperonistas, a los j\u00f3venes transgresores y a los mayores experimentados la fuente de los desacuerdos es, en la concepci\u00f3n presidencial, identitaria, y la llamada a la unidad es entonces la apelaci\u00f3n a subsumir esas identidades parciales en una identidad que las abarque a todas y les permita convivir \u201cen la diversidad\u201d. En tanto sentimientos, las fuentes de la desuni\u00f3n son eminentemente subjetivas, como subjetivo es el camino de una superaci\u00f3n que se realizar\u00e1 gracias a que cada subjetividad ponga una totalidad por encima de las partes, y as\u00ed \u201ccrecer y mejorar para que nuestro pa\u00eds avance\u201d.<br \/>\n<a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/congreso.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft  wp-image-12219\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/congreso.jpg\" alt=\"congreso\" width=\"330\" height=\"212\" srcset=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/congreso.jpg 1200w, https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/congreso-300x193.jpg 300w, https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/congreso-1024x657.jpg 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 330px) 100vw, 330px\" \/><\/a>Pero, \u00bfqu\u00e9 ocurrir\u00eda si la desuni\u00f3n fuera el resultado de problemas verdaderamente graves? \u00bfQu\u00e9 ocurrir\u00eda si no se tratara de conflictos de identidades parciales, de sentimientos, que pueden por tanto subsumirse en una identidad mayor que los englobe, si fueran por el contrario conflictos en los viejos y nunca definitivamente enterrados t\u00e9rminos con los que la pol\u00edtica dio cuenta de las tensiones humanas? Es m\u00e1s: \u00bfqu\u00e9 ocurrir\u00eda si ni siquiera estuvi\u00e9ramos ante los tradicionales conflictos \u2013de inter\u00e9s, de clase, de g\u00e9nero\u2013 sino ante el desmembramiento de cualquier suelo com\u00fan, ante la imposibilidad misma de pensar en com\u00fan? \u00bfSi lo que hubiera no fuera des-uni\u00f3n, sino ruptura, quiebre, hundimiento de toda idea de comunidad?<br \/>\nLa des-uni\u00f3n entre los argentinos existe, pero no comenz\u00f3 durante el kirchnerismo. Es m\u00e1s: la desuni\u00f3n provocada por el kirchnerismo se sit\u00faa antes en el registro de la incomodidad que en el de la fragmentaci\u00f3n; una incomodidad, \u00e9sta s\u00ed, causada por ver c\u00f3mo las emociones pol\u00edticas articulan discursos que se pretenden racionales, discursos que sin embargo no tienen punto de contacto entre ellos y vuelven as\u00ed imposible cierto tipo de di\u00e1logo y determinadas formas de la interacci\u00f3n.<br \/>\nEl kirchnerismo fue muy h\u00e1bil para interpelar la subjetividad de algunos sectores medios urbanos, sectores que se sent\u00edan en falta con el conjunto de la sociedad sobre dos cuestiones fundamentales: la callada indiferencia ante los cr\u00edmenes de la dictadura cuando \u00e9stos estaban ocurriendo, y la conciencia culpable ante un creciente paisaje de pobreza. A esos sectores, aquel gobierno les ofreci\u00f3 atajos morales, coartadas para calmar la perturbaci\u00f3n de las conciencias culpables. Se trata de personas que ven con horror las violaciones de los derechos humanos pero que no hicieron gran cosa para denunciarlas, combatirlas o sancionarlas, de individuos que carecen del cinismo necesario para experimentar con indiferencia el dolor social, pero que tambi\u00e9n carecen de las convicciones morales necesarias para no ser c\u00f3mplices de aquello que lo provoca.<br \/>\nLas divisiones introducidas por el kirchnerismo son por tanto posiblemente irreductibles pero tambi\u00e9n bastante intrascendentes. Hacen, en algunos \u00e1mbitos, inc\u00f3moda la convivencia. Pero, dejando de lado el dispositivo kirchnerista de poder, que tambi\u00e9n parece estar extingui\u00e9ndose a una velocidad sorprendente, no se trata de una divisi\u00f3n que ponga en crisis el futuro de la vida en com\u00fan.<br \/>\nY, sin embargo, la apelaci\u00f3n presidencial a la unidad de los argentinos no carece de sentido. Porque, en efecto, hay algo roto entre nosotros, algo profundamente desunido, algo que hace pensar antes que en un suelo com\u00fan en un archipi\u00e9lago, continentes m\u00e1s bien que, como la antigua Pangea, se han ido separando como resultado de los intensos movimientos tect\u00f3nicos que sacuden a nuestra sociedad desde hace d\u00e9cadas, provocando fracturas cada vez m\u00e1s hondas. Algo tan profundamente quebrado que ya no parece posible hablar de una comunidad.<br \/>\nEl primer sentido del sustantivo comunidad (y del adjetivo com\u00fan) es el que se obtiene por oposici\u00f3n a \u201cpropio\u201d. Com\u00fan es lo que no es propio, lo que empieza all\u00ed donde lo propio termina. Es \u2013escribe Roberto Esposito\u2013 \u201clo que concierne a m\u00e1s de uno, a muchos o a todos, y que por lo tanto es p\u00fablico por oposici\u00f3n a privado\u201d. Una idea, esta de comunidad, seg\u00fan la cual la extensi\u00f3n del dominio de lo privado se hace a expensas del territorio compartido. No se trata de poner bajo complejas categor\u00edas filos\u00f3ficas la experiencia que todos conocemos: la ampliaci\u00f3n del dominio de lo privado a la educaci\u00f3n, a la salud, al transporte, a la seguridad \u2013incluso, como ocurri\u00f3 estos a\u00f1os, a la provisi\u00f3n de energ\u00eda el\u00e9ctrica\u2013. Pero si la ampliaci\u00f3n del dominio de lo privado deja exhausto el espacio compartido de lo p\u00fablico, la carencia total o casi total de lo propio tambi\u00e9n suprime la idea misma de que algo es com\u00fan. As\u00ed como el mundo de la opulencia se hace a espaldas de lo compartido, de lo que nos interesa a todos, del inter\u00e9s general, en el mundo de la privaci\u00f3n o, m\u00e1s justamente, de la de-privaci\u00f3n tampoco hay lugar para lo com\u00fan: hasta lo p\u00fablico resulta, entonces, ajeno.<br \/>\nPero no es s\u00f3lo en los extremos de la riqueza y de la miseria donde se pierde lo com\u00fan. Es en todo el cuerpo social, como escribe Pierre Rosanvallon , \u201cen todos los niveles de la escala social (donde) se desarrollan comportamientos de exclusi\u00f3n\u201d. De las gatedcommunities (o, m\u00e1s vern\u00e1culamente, los countries y los barrios cerrados) que se expanden en la periferia de todas las ciudades del pa\u00eds a los modos de organizaci\u00f3n del espacio urbano, somos testigos de un repliegue de cada uno sobre lo id\u00e9ntico, de modo que aquello que una vez fue una comunidad se constituye cada vez m\u00e1s como \u201cuna yuxtaposici\u00f3n de espacios homog\u00e9neos y aislados unos de otros\u201d.<br \/>\nDesde Tocqueville sabemos que la democracia no es una forma de gobierno sino una forma de sociedad, construida sobre la base de instituciones de la vida en com\u00fan, instituciones jur\u00eddicas pero tambi\u00e9n simb\u00f3licas, formas de sociabilidad que no s\u00f3lo permiten sino que propician el desarrollo de aquello que, como escribe el mismo Rosanvallon, \u201cdesde los griegos define la esencia del orden democr\u00e1tico: la organizaci\u00f3n deliberada de una vida en com\u00fan entre gente diferente\u201d. Una comunidad es entonces ese grupo de personas unidas no por lo privado sino por lo p\u00fablico, pero que adem\u00e1s tienen, respecto de los otros, un deber, en el sentido de que est\u00e1n dispuestas a perder algo de lo propio (de lo privado) a favor de los dem\u00e1s.<br \/>\nEs esa disposici\u00f3n a dar, a compartir en el espacio p\u00fablico, lo que explica el rasgo a mi entender m\u00e1s importante de la comunidad, y cuya ausencia marca la gravedad de la crisis argentina: lo que Edgar Morin llam\u00f3 la comunidad de destino , la convicci\u00f3n compartida de que el destino de uno est\u00e1 inexorablemente atado al de los dem\u00e1s, que mi futuro ser\u00e1 menos angustiante e incierto en la medida en que el de los otros tambi\u00e9n lo sea.<br \/>\nNo es dif\u00edcil comprender ese sentimiento: mi generaci\u00f3n, nacida entre la segunda mitad de los a\u00f1os cincuenta y la primera mitad de los sesenta, al igual que la generaci\u00f3n de mis mayores, creci\u00f3 convencida de que era as\u00ed. Creci\u00f3 con la seguridad de que el nuestro ser\u00eda un pa\u00eds cada vez m\u00e1s integrado, a la vez diverso en las subjetividades y homog\u00e9neo en los bienes y en los derechos, una sociedad de confluencias, educada, en cierta medida feliz de compartir con los dem\u00e1s y, sobre todo, persuadida de que la prosperidad propia ser\u00eda resultado de la prosperidad general.<br \/>\nSobra decir que esto no es as\u00ed, desde hace mucho tiempo. No s\u00f3lo entre los m\u00e1s ricos de nuestro pa\u00eds, cuyo destino no depende de lo que ocurra o deje de ocurrir a la mayor\u00eda, ni entre los marginados, que han aprendido, a fuerza de evidencia, que est\u00e1n desacoplados del porvenir general. Tambi\u00e9n entre los sectores medios, que intentan poner lo que pueden a salvo de lo com\u00fan. Poner a salvo la educaci\u00f3n de sus hijos o sus ahorros. Los ahorros, escribo, no casualmente. M\u00e1s de medio PBI argentino se encuentra fuera del pa\u00eds, en un caso \u00fanico en el mundo. Pero, \u00bfqu\u00e9 es el ahorro sino un modo de relaci\u00f3n con el futuro? \u00bfY qu\u00e9 nos dice esa expatriaci\u00f3n de nuestros ahorros, si no que no estamos dispuestos a tener un futuro com\u00fan, que no confiamos en estar juntos, nosotros, en el futuro? Quiz\u00e1 all\u00ed, en el quiebre del sentimiento de ser una comunidad de destino, sea donde la desuni\u00f3n muestra su rostro m\u00e1s deformado.<br \/>\nLa Argentina no fue grande por su producto nacional, ni por la riqueza de sus habitantes, ni por el lugar que ocupaba en el mundo. Todas esas son, en \u00faltima instancia, medidas triviales, porque ninguna hace referencia a la virtud. Son medidas de cantidad, no de valor. El valor no es una funci\u00f3n del producto bruto, sino de la justicia. Seguramente, la Argentina no fue nunca una sociedad justa, pero s\u00ed fue una sociedad m\u00e1s justa que la actual y, sobre todo, una sociedad que pensaba de s\u00ed misma que ser\u00eda cada vez un poco m\u00e1s justa que en el pasado, una sociedad preocupada por la idea de justicia.<br \/>\nEs dif\u00edcil, y est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de las pretensiones y posibilidades de este texto, definir qu\u00e9 es una sociedad justa, as\u00ed como es dif\u00edcil proponer soluciones para que una sociedad lo sea. Los moralistas, encabezados por Plat\u00f3n, estaban convencidos de que una distribuci\u00f3n injusta de la riqueza tiene desventajas \u00e9ticas no s\u00f3lo para quienes tienen demasiado poco, sino tambi\u00e9n para quienes tienen demasiado. Al finalizar su \u00faltimo libro, Ronald Dworkin escribe: \u201cLa justicia (\u2026) no est\u00e1 a favor de un gobierno grande ni de un gobierno peque\u00f1o: s\u00f3lo de un gobierno justo. Surge de la dignidad y aspira a la dignidad. Hace m\u00e1s f\u00e1cil y m\u00e1s probable para cada uno de nosotros vivir bien una vida buena. (\u2026) Sin dignidad nuestra vida no es m\u00e1s que parpadeos de duraci\u00f3n\u201d.<br \/>\nLa desuni\u00f3n de los argentinos no es producto, como dijo el Presidente, de enfrentamientos in\u00fatiles. Es producto de la p\u00e9rdida de dignidad. La Argentina fue grande cuando fue mestiza. Cuando las instituciones, el espacio p\u00fablico, las formas de sociabilidad permit\u00edan que gente diferente habitara un espacio com\u00fan, creando as\u00ed esa comunidad de destino reclamada por Edgar Morin, una comunidad en la cual el porvenir de cada uno estaba anudado al destino de los otros. Volver a crear una comunidad entre nosotros exige mucho m\u00e1s que la apelaci\u00f3n a la buena voluntad: exige que dejemos de arrojar gente a la vera del camino de la prosperidad, exige que retomemos nuestros deberes hacia los dem\u00e1s, exige que invitemos a todos a compartir nuestro propio futuro.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>1Palabras del Presidente de la Naci\u00f3n, Mauricio Macri, ante la Asamblea Legislativa en el Congreso de la Naci\u00f3n, en http:\/\/www.casarosada.gob.ar\/informacion\/discursos\/35023-palabras-del-presidente-de-la-nacion-mauricio-macri-ante-la-asamblea-legislativa-en-el-congreso-de-la-nacion<\/p>\n<p>2Palabras del presidente Mauricio Macri en la 134\u00b0 apertura de sesiones ordinarias del Congreso, en http:\/\/www.casarosada.gob.ar\/informacion\/discursos\/35651-palabras-del-presidente-mauricio-macri-en-la-134-apertura-de-sesiones-ordinarias-del-congreso<br \/>\n3Roberto Esposito, Communitas. Origen y destino de la comunidad, Buenos Aires, Amorrortu, 2003<\/p>\n<p>4Pierre Rosanvallon, La sociedad de iguales, Buenos Aires, Manantial, 2012, pp. 339 y ss.<\/p>\n<p>5Edgar Morin, \u00abLe tempsestvenu de changer de civilisation\u00bb, entrevista de Denis Lafay, Par\u00eds, La Tribune, 11 de febrero de 2016, accesible en http:\/\/acteursdeleconomie.latribune.fr\/debats\/grands-entretiens\/2016-02-11\/edgar-morin-le-temps-est-venu-de-changer-de-civilisation.html<br \/>\nRonald Dworkin, JusticeforHedgehogs, Harvard UniversityPress, 2011 (hay edici\u00f3n en espa\u00f1ol en FCE)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicamos la conferencia que brind\u00f3 el ensayista Alejandro Katz en el Foro Llao Llao, en marzo de este a\u00f1o. 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