{"id":12278,"date":"2016-05-31T20:02:54","date_gmt":"2016-05-31T23:02:54","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=12278"},"modified":"2016-05-31T20:02:54","modified_gmt":"2016-05-31T23:02:54","slug":"la-pareja-en-cuatro-peliculas-recientes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=12278","title":{"rendered":"La pareja en cuatro pel\u00edculas recientes"},"content":{"rendered":"<p>Al comienzo de <em>Koblic<\/em>, dos escenas definen el antes y el despu\u00e9s en la dram\u00e1tica suerte de un oficial aeron\u00e1utico, y en la vida de su matrimonio. Campo, invierno, despedida sin efusiones. El hombre erguido, reservado. La mujer, debidamente \u201cpresentable\u201d, como correspond\u00eda sobre todo a la \u00e9poca, la edad y la profesi\u00f3n de su marido. En ella hay arrugas, dolor, y un reproche. \u201cQu\u00e9 triste terminar as\u00ed\u201d, dice. Cuando falta tan poco para el retiro. Con otra frase le recrimina al marido los destinos militares siempre miserables que tuvieron.<br \/>\nEl hombre se limita a darle una instrucci\u00f3n para la supervivencia de ambos. Cuando \u00e9l, mucho m\u00e1s adelante, vuelva a ponerse el uniforme, veremos que apenas ha llegado a capit\u00e1n de corbeta. Eso dice algo sobre su pasado. No supo \u201chacer carrera\u201d. O no pudo hacerla \u201cpor las buenas\u201d. Le tocaron tiempos dif\u00edciles. Corre 1977 y acaba de desertar, asqueado por los \u201cvuelos de la muerte\u201d. Lo perseguir\u00e1n como a un traidor y en busca de paz deber\u00e1 enfrentarse a la corrupci\u00f3n.<br \/>\nS\u00f3lido relato de acci\u00f3n y suspenso, con algo de western bien adaptado a nuestras pampas, y con un elenco de lujo, desde los protagonistas hasta el \u00faltimo extra, Koblic presenta otra manera de acercarse a esa \u00e9poca. Al fin, otra manera. Porque nos sumerge en la realidad cotidiana de aquel entonces eludiendo totalmente el cine pol\u00edtico. M\u00e1s a\u00fan, le quita al cine pol\u00edtico la exclusividad que hasta ahora tuvo sobre ciertos temas, \u201cdesacraliza\u201d la obligaci\u00f3n de tratarlos desde una \u00fanica perspectiva, posibilita otros acercamientos. Y eso no le resta seriedad: obs\u00e9rvese que esta pel\u00edcula \u201ccomercial\u201d describe mejor que una pel\u00edcula \u201ccomprometida\u201d lo que habr\u00e1n sido esos \u201cvuelos de la muerte\u201d.<br \/>\nEntre esas novedades est\u00e1 ese detalle que observamos al comienzo: la obra pinta, en dos di\u00e1logos m\u00ednimos entre Ricardo Dar\u00edn y Mercedes Oderico, el drama de tantas esposas de buenos militares que nuestro cine nunca dijo. Despu\u00e9s aparece otra mujer, joven, linda, con la que el hombre entabla relaci\u00f3n, pero no de amor (algunos planos convencionales pueden llamar a enga\u00f1o, y llaman a la boleter\u00eda, pero la historia tomar\u00e1 otro camino).<br \/>\nCuriosamente, su estreno coincidi\u00f3 con el de una cinta francesa ampliamente alabada por un sector de la cr\u00edtica: <em>A la sombra de las mujeres<\/em>, de Philippe Garrel, suerte de continuador del estilo Nouvelle Vague, al punto que, especialmente en este caso, su pel\u00edcula pareciera hecha a comienzos de los \u201860, a juzgar por la fotograf\u00eda de un espec\u00edfico blanco y negro, la puesta en escena, los paseos por una Par\u00eds cotidiana, la levedad general, hasta algunos aparatos colocados ex profeso, la ausencia de otros, y en especial el tratamiento del tema, a la manera de un cuento moral superficialmente contado.<br \/>\nUna mujer quiere a un hombre sin mayores m\u00e9ritos y lo respalda como \u201cuna sombra que lo empuja al estrellato\u201d, seg\u00fan dice un comentarista en off. \u00c9l pretende ser documentalista. Luego hay dos situaciones muy diferentes de adulterio, y el hombre descubre su costado m\u00e1s necio.<br \/>\nComo una suerte de espejo, vemos un matrimonio de ancianos. Sospechamos de inmediato que el viejo es un mit\u00f3mano. La esposa lo deja que hable. El hombre sin mayor talento le cree y lo filma. Cuando es desenga\u00f1ado, decide seguir adelante como si nada. Curiosamente, su mujer act\u00faa con \u00e9l de igual manera. \u00bfPero hasta cu\u00e1ndo? \u00bfSe pueden curar las heridas del amor? \u00bfPodr\u00e1n convivir despu\u00e9s, como si nada, o como si no hubiera nada mejor? B\u00e1sicamente, esa es la historia que nos cuenta Garrel, dejando las respuestas a nuestro cargo.<br \/>\nTampoco hay nada mejor para una profesora inglesa, ya jubilada, que prepara una fiesta de aniversario en 45 a\u00f1os, de Andrew Haigh, basado en el cuento de David Constantine \u201cIn Another Country\u201d. Celebran los 45 de casados porque cuando los 40, el hombre estaba enfermo. Y ahora ya est\u00e1 medio reblandecido. La vida para ellos es s\u00f3lo una amable rutina sin sobresaltos. \u201cLa monoton\u00eda diaria no est\u00e1 exenta de sus propios encantos\u201d, ha dicho el novelista. Pero el viejo acaba de recibir una carta desde los Alpes. Un glaciar en retirada dej\u00f3 al descubierto el cuerpo bien conservado de su novia de juventud. \u00c9l podr\u00eda ir a reconocerlo. Da unas vueltas sobre ese asunto. Con mayor lucidez, la esposa da m\u00e1s vueltas. Hay un recuerdo contra el que no puede competir. Un \u201chubiera sido\u201d que le pesa.<br \/>\nConstantine ha dicho, tambi\u00e9n, \u201cSi sobrevive tanto tiempo, entonces el pasado es extraordinariamente potente\u201d. Nada hubo quiz\u00e1s, y seguramente no habr\u00e1 nada, en ese largo matrimonio, que pueda ser tan intenso como el noviazgo de juventud de su marido, y el recuerdo de esa juventud. La vida seguir\u00e1, la fiesta de aniversario tambi\u00e9n ha de cumplirse. Una dulce alegr\u00eda, a la vista de los seres queridos. Charlotte Rampling y Tom Courtenay, tan lindos que los hemos conocido cuando j\u00f3venes, encarnan ahora a estos viejos.<br \/>\n\u00bfPero es que no hay matrimonios enteramente felices en esta nota? Claro que s\u00ed. All\u00e1 al pie mismo de la cordillera, en el departamento de Malarg\u00fce, Mendoza, est\u00e1n don Eliseo Parada, su esposa y su hijo mayor, con sus 500 cabras, cuatro perros arrieros, los caballos, la mula y los tres puestos: ese de invernada, otro intermedio, y el de veranada, casi a 3.000 metros de altura, donde crece el pastito de engorde. Hasta que empiezan las primeras nieves y hay que ir bajando.<br \/>\nCada tanto viene el hijo menor, a dar una mano y renovar sus ra\u00edces. Es que de chico le tom\u00f3 el gusto al estudio y ahora es profesor de Historia en la ciudad. Pero tambi\u00e9n tiene un programa de radio para la gente de campo. La familia sigue unida, m\u00e1s all\u00e1 de las distancias. Y la tradici\u00f3n se mantiene, aunque qui\u00e9n sabe hasta cu\u00e1ndo. La Ley de Arraigo tiene sus bemoles, y el creciente tr\u00e1nsito de camiones afecta el de los animales.<br \/>\nEllos, mientras puedan, van a seguir con la vida que aman. Dura, exigida, \u201cprimitiva\u201d para algunos, pero hermosa, en plena cordillera, con el aire puro, el cielo inmenso, los balidos constantes de los bichos y las piedras quej\u00e1ndose bajo los cascos del caballo, o las ruedas de una camioneta, porque el progreso tambi\u00e9n tiene sus cosas buenas, que se van incorporando. Y don Eliseo va cantando, o haciendo versos, mientras trabaja. Coplas, d\u00e9cimas, rancheras que \u00e9l mismo compone con alegr\u00eda y orgullo de paisano.<br \/>\nLa vida y la rutina de estos criollos, la vemos ahora en el documental <em>Arreo<\/em>, de Tato Moreno. Hermosa pel\u00edcula. Quienes aman la vida rural estar\u00e1n emocionados casi todo el tiempo. Otros aprender\u00e1n a conocerla. Y todos terminar\u00e1n admirados, porque esa familia es admirable. Lo mismo, el trabajo de Moreno, hecho a pulm\u00f3n, con un equipo m\u00e1s que reducido, sin pedir subsidio y tom\u00e1ndose sus tiempos, a la manera del recordado maestro Jorge Prelor\u00e1n: primero fue amigo sincero de la gente, mucho despu\u00e9s pidi\u00f3 permiso para traer la c\u00e1mara, film\u00f3 a lo largo de dos a\u00f1os, se tom\u00f3 otros dos para armar la pel\u00edcula, pidi\u00f3 permiso para mostrarla. El resultado, ya lo dijimos, es hermoso. Y tambi\u00e9n nos deja pensando, pero cosas lindas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Al comienzo de Koblic, dos escenas definen el antes y el despu\u00e9s en la dram\u00e1tica suerte de un oficial aeron\u00e1utico, y en la vida de&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[1558,32,1462,1557],"class_list":["post-12278","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura","tag-arreo","tag-cine","tag-cultura","tag-koblic"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-3c2","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12278","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=12278"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12278\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":12279,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12278\/revisions\/12279"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=12278"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=12278"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=12278"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}