{"id":12280,"date":"2016-05-31T20:07:35","date_gmt":"2016-05-31T23:07:35","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=12280"},"modified":"2016-05-31T20:07:35","modified_gmt":"2016-05-31T23:07:35","slug":"la-palabra-de-dios-segun-erri-de-luca-y-emmanuel-carrere","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=12280","title":{"rendered":"La Palabra de Dios seg\u00fan Erri de Luca y Emmanuel Carrere"},"content":{"rendered":"<p><em>Fragmentos y reflexiones para aproximarse a dos notables libros de autores europeos que presentan el tema religioso desde perspectivas novedosas y a veces desconcertantes.<\/em><\/p>\n<p>Nos proponemos contemplar dos lecturas recientes de la Palabra de Dios hechas desde fuera del marco eclesial: la del napolitano Erri De Luca y la del parisino Emmanuel Carrere. Miradas a contraluz y compar\u00e1ndolas, ayudan a ver lo que es el regalo, el don de la Palabra en tierra ya cristiana, y c\u00f3mo esa Palabra refleja la Palabra personal del Padre, que es resplandor e imagen incomparable suya.<br \/>\nAmbos se mueven en el \u00e1mbito del relato (novela, cuento) m\u00e1s o menos hist\u00f3rico, lo cual les confiere una libertad de inventiva que no ha de ser mirada con criterios estrictamente acad\u00e9micos. Y sin embargo, como la historicidad (concepto an\u00e1logo) es algo tan esencial a la fe judeocristiana, el juego del relato con ella no deja de sacudir al lector, como si llevara consigo una cierta presunci\u00f3n de validez.<\/p>\n<p><strong>Erri de Luca: El Nombre de la Madre<\/strong><br \/>\nDe Luca, ex militante de la izquierda extraparlamentaria, se reconoce cuasi agn\u00f3stico, pero con una simpat\u00eda manifiesta por la Palabra, en especial la del Antiguo Testamento. Cuenta que aprendi\u00f3 hebreo en forma autodidacta, en sus madrugadas tempranas antes de partir a la f\u00e1brica o la cantera, y c\u00f3mo ese arduo trabajo con la Palabra le abr\u00eda el coraz\u00f3n para sobrellevar las durezas del trabajo manual, reflejadas en sus fuertes manos huesudas que transmiten confianza.<br \/>\nEn su libro sobre El Nombre de la Madre, donde describe los meses de embarazo de Mar\u00eda y el nacimiento del Ni\u00f1o, De Luca hace plausible la anunciaci\u00f3n del \u00e1ngel, descripta como un ventarr\u00f3n s\u00fabito y un gozoso asentimiento: \u201cen el cuerpo, en mi seno, se hab\u00eda abierto un espacio. Una peque\u00f1a \u00e1nfora de arcilla se hab\u00eda depositado en la cavidad de mi vientre\u201d. La alegr\u00eda que colma a Mar\u00eda no le impide reconocer el asombro de Jos\u00e9 y sus dificultades frente al consejo de ancianos que interpretaba la ley de lapidaci\u00f3n. \u201cCon las manos entrelazadas sobre mi vientre plano me tocaba la piel para sentir en la punta de mis dedos la vida cambiada. Era para m\u00ed el d\u00eda uno de la creaci\u00f3n\u201d (Nm 30), \u201c\u2026no me sonrojaba, la confianza de estar en lo cierto me daba la prontitud necesaria y una conducta nueva\u201c .<br \/>\nCitaremos textualmente varios p\u00e1rrafos para que se pueda percibir la actitud de fondo del autor, llena de pietas, de respeto religioso, de apertura silenciosa a su mensaje, de empat\u00eda fundamental con lo que lee, de genuina humildad y capacidad de escucha ante el misterio: \u201cAquella noche Josef so\u00f1\u00f3\u2026So\u00f1\u00f3 con un \u00e1ngel que le ordenaba lo necesario. Por la ma\u00f1ana reuni\u00f3 a la familia y declar\u00f3 su decisi\u00f3n: desposar\u00eda a Miriam en la fecha prevista de septiembre, aunque estuviera encinta. Bajo la tienda de la ceremonia se ver\u00eda mi gravidez\u201d .<br \/>\nY tambi\u00e9n: \u201cSin embargo, era feliz. Estar llena, crecer como la luna, contar las semanas como para el trasvase del vino, no tener el ciclo, todo era de una pureza que me embriagaba de alegr\u00eda. De noche corr\u00eda la cortina y respiraba el viento del cielo\u201d .<br \/>\nMar\u00eda dialoga con su ni\u00f1o sobre el sol y las estrellas, y empieza a preguntarse sobre qui\u00e9n ser\u00e1 su ni\u00f1o: \u201c&#8230;fuiste colocado en m\u00ed por un h\u00e1lito de palabras, no por una semilla. Estar\u00e1s lleno de viento\u201d . \u201cConoce mis pensamientos. Es un var\u00f3n y me hace reproches. Ocupa todo mi espacio, no s\u00f3lo el del regazo. Est\u00e1 en mis pensamientos, en mi respiraci\u00f3n, huele el mundo a trav\u00e9s de mi nariz. Est\u00e1 en todas las fibras de mi cuerpo. Cuando salga me vaciar\u00e1, me dejar\u00e1 vac\u00eda como la c\u00e1scara de una nuez. Quisiera que no naciera nunca\u2026\u201d.<br \/>\n\u201cAs\u00ed permanec\u00ed virgen y sin embargo esposa, virgen y sin embargo madre. Es potente la fuerza que me mantuvo quieta mientras me trabajaba. As\u00ed le ocurre al jarr\u00f3n que gira entre las manos del alfarero, yo segu\u00eda siendo arcilla, pero excavada, hecha para contener. El embarazo ha sido un tiempo de perfecci\u00f3n a la sombra, la duraci\u00f3n de un secado. Heme aqu\u00ed lista, arcilla con alma de hierro: las piedras que quer\u00edan lanzarme se han hecho a\u00f1icos\u201d .<br \/>\nDe Luca se anima a describir el parto, imaginando un di\u00e1logo materno filial: \u201c\u2026As\u00f3mate, ni\u00f1o m\u00edo, ven a mi encuentro, tu madre est\u00e1 lista para recibirte al vuelo en cuanto asome tu cabeza\u2026es una hermosa noche para que salgas, corderito m\u00edo, noche l\u00edmpida en lo alto y seca en la tierra. El viaje ha terminado y t\u00fa has esperado esta llegada para nacer. Eres un ni\u00f1o muy bueno, sabes esperar. Ahora nace, que tu padre te est\u00e1 esperando\u201d. \u201c\u2026Ieshu ha sacado la cabeza, la he sujetado entre mis manos, me he conmovido, se me ha escapado un sollozo y con el sollozo ha salido entero y lo he aferrado al vuelo. Lo he levantado por los pies para liberar los pulmones y dejar espacio al primer viento que fuerza la entrada cerrada del aliento. Jeshu ha engullido el aire sin llorar\u201d. \u201c\u2026Esta noche aqu\u00ed en Bet lehem es solamente m\u00edo. Mamaba y respiraba, mi sustancia y el aire\u201d.<br \/>\nDe Luca es un hombre del Mediterr\u00e1neo, del Sur, de la costa napolitana y el mar (con sus peces), del sol, la luz y la sombra reparadora, de la piedra, la cantera y el polvo. El desierto y sus vegas le resultan familiares, y por ello se siente en su casa en el ambiente del Antiguo y el Nuevo Testamento. El desierto, el cansancio, la sed, el manantial, los \u00e1rboles con su cobijo protector, el saber c\u00f3mo cuidar los pies en los largos pedregales, provisto de fr\u00e1giles sandalias. \u201cAcost\u00fambrate al desierto\u2026No vienes de un sudor de abrazos, de ninguna gota de hombre, sino del viento seco de una anunciaci\u00f3n. No se fiar\u00e1n de ti, tal como est\u00e1s hecho\u2026 Acost\u00fambrate al desierto que me ha transformado en tu madre. De all\u00ed has venido, del vac\u00edo de los cielos, hijo de un cometa que se inclin\u00f3 hasta mi escal\u00f3n. No es el censo el que nos desplaza, sino un camino trazado all\u00ed en lo alto\u2026\u201d.<br \/>\nAbierto a la realidad, modesto y sencillo, casi t\u00edmido frente al otro y al Otro, De Luca escucha y transmite con piedad la Palabra, con un acento extra\u00f1o, incomparable, casi prof\u00e9tico.<\/p>\n<p><strong>Carrere: El Reino<\/strong><br \/>\nCarrere es un postcristiano muy talentoso, bien contempor\u00e1neo. Ha tenido fe, en momentos de crisis, y la ha perdido. Experiment\u00f3 una conversi\u00f3n en la d\u00e9cada del noventa pero luego dej\u00f3 la fe. Y no manifiesta demasiado pesar por ello: m\u00e1s bien muestra una lejan\u00eda nietzscheana no exenta de humor y de iron\u00eda, y donde se perciben largos di\u00e1logos de div\u00e1n, como lo reconoce en forma expl\u00edcita, siempre en su estilo novelado que roza a prop\u00f3sito lo autobiogr\u00e1fico en su \u00faltimo y multifac\u00e9tico libro. Niega expl\u00edcitamente creer en la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas. El encuentro final con Jean Vanier y su grupo vuelve a dejar una puerta entreabierta, en un claroscuro que no se termina de aclarar, con alg\u00fan sabor nost\u00e1lgico.<br \/>\nCarrere se siente hijo de Renan (Strauss), con quien discute sobre tal o cual opci\u00f3n. Y ha le\u00eddo comentaristas contempor\u00e1neos del Nuevo Testamento, que por supuesto no cita, para mantener la libertad del relato.<br \/>\nDe alg\u00fan modo desea reconstruir noveladamente la composici\u00f3n del Nuevo Testamento apoy\u00e1ndose en la figura de Lucas, desde la cual sube aguas arriba a Pablo, o aguas abajo a los dem\u00e1s sin\u00f3pticos, Juan o el Apocalipsis. Elige arbitrariamente entre otros a Felipe como presunto transmisor de la tradici\u00f3n de la vida de Jes\u00fas, a un Lucas que viene de afuera, de un mundo helen\u00edstico (Filipos), y del c\u00edrculo de Pablo, en ayunas sobre la vida terrena de Jes\u00fas. Luego aparece Lucas, la figura verdaderamente central, leyendo a Marcos (El libro hubo de llamarse Investigaci\u00f3n sobre Lucas).<br \/>\nLlega a mencionar el misterio del canon (p.369), pero dada la posici\u00f3n agn\u00f3stica del autor, el gran ausente en este libro es el Esp\u00edritu, inspirador \u00faltimo de la Palabra, con todas las consecuencias que ello conlleva. El mismo Felipe ser\u00eda uno de los disc\u00edpulos de Ema\u00fas, afirma el autor de nuevo, con arbitrariedad ejemplar. O atribuye a Lucas la autor\u00eda de la carta de Santiago.<br \/>\nEl g\u00e9nero elegido por Carrere \u2013novela hist\u00f3rica\u2013 navega en forma ambigua entre el relato novelesco y la historia (se llega a autodesignar como historiador). Esto le permite indudablemente una libertad envidiable en el relato, pero cuestiona sin embargo la seriedad, sobriedad y modestia del historiador, consciente de las limitaciones de su oficio, abierto a un acercamiento al objeto siempre m\u00e1s preciso, o no, en tanto aparezcan nuevas pruebas o documentos que lo permitan. Por ello, el lector desprevenido debe ser bien consciente de que el relato no es en rigor exeg\u00e9tico ni hist\u00f3rico. Puede para ello utilizar, si lo considera necesario, cualquier buena obra general sobre el Nuevo Testamento, como por ejemplo el siempre actual An Introduction to the New Testament, de Raymond Brown, y sus traducciones correspondientes.<br \/>\nComo dijimos, muestra una amplitud erudita de lecturas de comentaristas del Nuevo Testamento, junto a lecturas importantes de Flavio Josefo y de diversos romanos como S\u00e9neca, T\u00e1cito y Suetonio. Tiene un talento literario notable para zambullirnos en un posible clima de \u00e9poca, que podr\u00eda recordarnos algo a la Marguerite Yourcenar de Memorias de Adriano, mucho m\u00e1s serena y recatada.<br \/>\nP\u00e1rrafo aparte merecen los par\u00e9ntesis pornogr\u00e1ficos, con tintes voyeuristas, m\u00e1s o menos dignos de marketing, que no ahorran ni a\u00fan a la figura de Mar\u00eda (p.327). Resulta penoso ver semejante talento literario puesto al servicio de pasajes poco tolerables.<br \/>\nComo dijimos, el encuentro final con Vanier deja una puerta entreabierta hacia la fe y el reino, que podr\u00eda indicar un nuevo camino futuro. Concluye su libro con estas palabras llenas de misterio: \u201cHe escrito de buena fe este libro que acabo aqu\u00ed, pero aquello a lo que intenta acercarse es tan m\u00e1s grande que yo, que esta buena fe, lo s\u00e9, es irrisoria. Lo he escrito entorpecido por lo que soy: un hombre inteligente, rico, de posici\u00f3n: otros tantos impedimentos para entrar en el reino. Con todo, lo he intentado. Y lo que me pregunto en el momento de abandonar este libro es si traiciona al joven que fui, y al Se\u00f1or en quien cre\u00ed, o si, a su manera, les ha sido fiel. No lo s\u00e9\u201d.<br \/>\nComo afirma R. K\u00e4mmerling, el comentarista del Welt: \u201cun testamento de la duda\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>[1] En el nombre de la madre, Siruela, 2007, p.27, en adelante NM.<\/p>\n<p>[1] NM 37.<\/p>\n<p>[1] NM 41<\/p>\n<p>[1] NM 43.<\/p>\n<p>[1] NM 49<\/p>\n<p>[1] NM 51.<\/p>\n<p>[1] NM 81.<\/p>\n<p>[1] NM 87.<\/p>\n<p>[1] NM 88.<\/p>\n<p>[1] NM 90.<\/p>\n<p>[1] NM 92.<\/p>\n<p>[1] Anagrama, Madrid, 2015.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fragmentos y reflexiones para aproximarse a dos notables libros de autores europeos que presentan el tema religioso desde perspectivas novedosas y a veces desconcertantes. 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