{"id":12282,"date":"2016-05-31T20:10:09","date_gmt":"2016-05-31T23:10:09","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=12282"},"modified":"2016-05-31T20:10:09","modified_gmt":"2016-05-31T23:10:09","slug":"la-reconciliacion-una-cuestion-necesaria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=12282","title":{"rendered":"La reconciliaci\u00f3n \u00bfuna cuesti\u00f3n necesaria?"},"content":{"rendered":"<p>Hoy en d\u00eda conceptos como reconciliaci\u00f3n, justicia, paz y perd\u00f3n son poco frecuentados. Memoria, verdad y justicia aparecen con fuerza y son sostenidas con fervor en algunos \u00e1mbitos. \u00bfAcaso son antag\u00f3nicas? En circunstancias en que nuevamente han aparecido disensos y otra vez afloran resabios de enfrentamientos e im\u00e1genes de grietas y fracturas, puede ser oportuno registrar algunos puntos a tener en cuenta, a modo de notas en borrador de una cuesti\u00f3n compleja.<br \/>\nUna primera consideraci\u00f3n entonces es si esos cuatro conceptos a\u00fan tienen vigencia o han sido dejados de lado en la agenda p\u00fablica. Sucede que \u201cno siempre se renuncia al objetivo de la reconciliaci\u00f3n, pero se difiere <em>sine die<\/em> o se da por cancelado apresuradamente\u201d. M\u00e1s all\u00e1 de si ello sucede o no en nuestro pa\u00eds, tema sobre el que volveremos, conviene aclarar que la cita pertenece al libro La reconciliaci\u00f3n, publicado por Salterrae en 2013 e impreso en esta ciudad por \u00c1gape. Su autor es Juan Mar\u00eda Uriarte, que se autodefine como un obispo espa\u00f1ol jubilado. Se trata de un libro escrito con lenguaje sencillo y accesible. Tambi\u00e9n es minucioso y pormenorizado y articula con bastante \u00e9xito caracter\u00edsticas de manual como de compendio. Aunque enfocado sobre todo en la situaci\u00f3n del Pa\u00eds Vasco, tiene aportes m\u00e1s universales que resultan de inter\u00e9s pues pueden ser disparadores de ejercicios de reflexi\u00f3n e instalaci\u00f3n de temas complejos y dif\u00edciles. De su lectura surgen insumos como para reflexionar sobre oportunidades y modos de llevar o no adelante propuestas acerca de la reconciliaci\u00f3n.<br \/>\nAnalizar estos temas puede parecer un mero ejercicio abstracto, si no una utop\u00eda. No pocos analistas descreer\u00e1n del valor y validez de esfuerzos cuyo objetivo es la reconciliaci\u00f3n social y pol\u00edtica, sea por in\u00fatil o balad\u00ed o simplemente por inviable, argumentando que la lucha por el poder sobre los dem\u00e1s, connatural a la especie humana, siempre conducir\u00e1 a conflictos y antinomias y que es dif\u00edcil siquiera imaginar una sociedad sin antagonismos. Teniendo presente, claro est\u00e1, que ello depende en mucho del alcance que se le pretenda dar a la reconciliaci\u00f3n, a la situaci\u00f3n que se intente resolver con ella, o al objeto del que se predique. Por caso, la llamada grieta que hasta fue propuesta en nuestro pa\u00eds como cuesti\u00f3n a resolver \u2013frente a la virulencia alcanzada y patrocinada por unos y otros\u2013 y se plante\u00f3 como meta en promesa de campa\u00f1a por la coalici\u00f3n gobernante, quedar\u00eda aqu\u00ed fuera de materia, pues se tratar\u00eda m\u00e1s de un intento de acercamiento entre visiones pol\u00edticas y posicionamientos ideol\u00f3gicos que una cuesti\u00f3n de derechos humanos, que son sin duda el tema m\u00e1s central en esta cuesti\u00f3n (y por m\u00e1s que hayan querido ser apropiados desde una bander\u00eda).<br \/>\nPero m\u00e1s all\u00e1 de descreimientos, o de descartarla por ilusoria, \u00bfse ha dejado de lado la reconciliaci\u00f3n en la Argentina? Parece que no del todo, al juzgar por algunos intentos aislados de trabajar en o hacia ella.<br \/>\nConvengamos que lo que signifique o se interprete por reconciliaci\u00f3n estar\u00e1 siempre en el l\u00edmite entre lo sagrado y lo profano, entre el campo de lo religioso y el de la pol\u00edtica, y el concepto estar\u00e1 referenciado como un pedido de iglesias, relacionado con las creencias religiosas, lo que \u201cgenera sospecha y rechazo\u201d. En efecto, no deja de ser una situaci\u00f3n bastante ambigua que puede explicar en parte esa distancia focal o desdibujamiento del tema al que aludimos en las primeras l\u00edneas.<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 es y qu\u00e9 comporta la reconciliaci\u00f3n? Uriarte la define como el \u201cproceso por el que los grupos enfrentados deponen una forma de relaci\u00f3n destructiva y sin salida, y asumen otra forma constructiva de reparar el pasado, de edificar el presente y de preparar el futuro\u201d.<br \/>\nAceptar esta definici\u00f3n acarrea necesariamente un reconocimiento b\u00e1sico: \u201cel primado de la persona humana por encima de otra causa o motivaci\u00f3n\u201d, que es como decir que \u201cninguna instancia humana tiene poder sobre la vida y la muerte de sus semejantes\u201d. Descubrir y aceptar condici\u00f3n de persona es el primer paso necesario a dar y all\u00ed no caben descalificaciones de ninguna clase al adversario.<br \/>\nSon varias las cuestiones que se se\u00f1alan en el libro que contribuyen a que la reconciliaci\u00f3n sea postergada frente a urgencias m\u00e1s actuales:<br \/>\no\tEs innecesaria ya que \u201cser\u00eda mejor recluir el perd\u00f3n en la vida privada y afirmar el imperio de la justicia en la vida p\u00fablica\u201d, cita Uriarte.<br \/>\no\tLa reconciliaci\u00f3n contraviene a la justicia, ya que evitar\u00eda el condigno castigo y esta falta de reparaci\u00f3n ofender\u00eda a las v\u00edctimas.<br \/>\no\t\u201cEs m\u00e1s realista conformarse con un \u2018arreglo\u2019 y renunciar a un \u2018acuerdo\u2019\u201d.<br \/>\no\tEs escaso el inter\u00e9s que los afectados por la violencia pueden tener por la necesidad de mantener fidelidad con sus deudos.<br \/>\no\tSe puede sentir como una imposici\u00f3n.<br \/>\no\tSe trata m\u00e1s bien de una exigencia cristiana y no de un requerimiento del campo socio pol\u00edtico. Como vimos, bien cita Uriarte que \u201cuna raz\u00f3n para que el perd\u00f3n sea un extra\u00f1o candidato para ocupar un lugar central en pol\u00edtica es su asociaci\u00f3n exclusiva durante mucho tiempo con el vocabulario de la religi\u00f3n\u201d.<br \/>\nTodas buenas razones para dejar de lado la reconciliaci\u00f3n.<br \/>\nHab\u00edamos visto en la definici\u00f3n la connotaci\u00f3n \u201csin salida\u201d. Resulta buen rasero para discernir sobre la oportunidad de la reconciliaci\u00f3n. Aqu\u00ed hay dos cuestiones. Una es recordar que Uriarte trabaj\u00f3 el concepto en el marco hist\u00f3rico y actual del Pa\u00eds Vasco. La otra es que en nuestro pa\u00eds los enfrentamientos y distanciamientos no tuvieron el alcance de aqu\u00e9llos, sin por ello disminuir su relevancia e importancia, y no forman parte del presente \u2013s\u00ed sus consecuencias generacionales\u2013.  Y aqu\u00ed inmediatamente aparecen dos \u00e1mbitos de aplicaci\u00f3n en los que en la Argentina la reconciliaci\u00f3n podr\u00eda tener plaza. Uno es el de los derechos humanos, y el otro \u2013por decirlo de un modo general\u2013, la distribuci\u00f3n del ingreso, tema que subyace en todos los enfrentamientos y antagonismos que hemos tenido en la historia de nuestro pa\u00eds, aunque estemos muy lejos a\u00fan de reconciliarnos con esas cuestiones cuando todav\u00eda se discute c\u00f3mo enfrentar la pobreza. Claramente los enfrentamientos y luchas por el poder entre facciones y aun los que \u00faltimamente dividen y oponen a la sociedad no ser\u00edan materia de reconciliaci\u00f3n. El ejercicio democr\u00e1tico pleno sigue siendo la v\u00eda de resoluci\u00f3n; en particular si, como se empieza a vislumbrar, la Justicia se encamina focaliz\u00e1ndose fuertemente en lo que le es propio y espec\u00edfico.<br \/>\nUriarte se detiene en se\u00f1alar a aquellos grupos de la sociedad civil que por la densidad de su responsabilidad ciudadana necesariamente pueden contribuir m\u00e1s con una estrategia definida de reconciliaci\u00f3n: las universidades, los profesionales del derecho, los medios de comunicaci\u00f3n social, los docentes (a quienes dedica un cap\u00edtulo aparte por la importancia que tienen en estos procesos), los municipios y los barrios. Y hablando de responsabilidad, hace un fuerte se\u00f1alamiento: \u201cLa tarea de reconocimiento y reparaci\u00f3n corresponde (aunque en grado diferente) a todos aquellos que por acci\u00f3n u omisi\u00f3n no han estado a la altura de su responsabilidad c\u00edvica y moral\u201d.<br \/>\nLa idea de dise\u00f1ar proyectos apuntados a (o dentro de) la l\u00f3gica de la reconciliaci\u00f3n es poderosa y al parecer fruct\u00edfera. Hay pa\u00edses como Colombia, que sufri\u00f3 fuertes enfrentamientos de largo alcance y a\u00fan actuales, y que han elegido como pol\u00edtica de Estado el desarrollo de este tipo de proyectos. Los hay de lo m\u00e1s diversos, muy centrados en lo vecinal, lo grupal, tanto en el campo de la cultura, la educaci\u00f3n como el desarrollo econ\u00f3mico. Existen alrededor de 370 proyectos en ejecuci\u00f3n identificados expresamente para sostener su programa de reconciliaci\u00f3n y que funcionan bajo la consigna de que \u201caportan a la reconciliaci\u00f3n de Colombia\u201d, y que buscan \u201creconstruir el tejido social afectado por la violencia generada por el conflicto armado, incentivando el respeto por el otro y la confianza entre todos los actores sociales\u201d. Tienen su propia financiaci\u00f3n, que facilita \u201cel acceso de las organizaciones del sector privado, sociedad civil y academia a recursos de capital y t\u00e9cnicos para el fortalecimiento de proyectos empresariales o sociales que aporten a la reconciliaci\u00f3n\u201d.  En ese fondo interact\u00faan m\u00e1s de 250 organizaciones civiles y agrupan en calidad de beneficiarios al 8,5% de la poblaci\u00f3n colombiana.<br \/>\nUriarte sostiene que \u201cla futura sociedad no ser\u00e1 reconciliada si no se instaura desde la familia, la escuela, los movimientos sociales, los medios de comunicaci\u00f3n social y la cooperaci\u00f3n de la comunidad cristiana la cultura del perd\u00f3n\u201d. Agregar\u00eda empresas y sindicatos e insistir\u00eda en que se convirtiera en una pol\u00edtica de Estado.<br \/>\nEste libro suscita reflexiones; pocas aqu\u00ed por razones de espacio. En momentos en que hay intentos de cambiar modos y maneras de gestionar el Estado y se ensayan caminos de independencia real de poderes y de seriedad en el manejo de la res publica, da ocasi\u00f3n de preguntarse si estos esfuerzos de instalar el tema de la reconciliaci\u00f3n merecen la pena. La respuesta parece tan f\u00e1cil como decir que una Argentina reconciliada siempre es mejor, y tan dif\u00edcil como para preparar y recorrer los caminos que conducir\u00edan a ella. Caminos que no pueden ser aislados, ni provenir desde un solo lugar o de grupos restringidos. Es absolutamente impensable transitarlos sin un esfuerzo conjunto, compartido, sostenido y asumido por toda la sociedad, y debe quedar claro el rol colaborativo de la Iglesia, sin pretender erigirse en rectora ni en suplir al Estado.<br \/>\nReconciliaci\u00f3n es un concepto muy amplio y variado; resulta dif\u00edcil imaginar hoy en d\u00eda una aplicaci\u00f3n program\u00e1tica de ella, pero ciertamente hay espacios que pueden y deben ser explorados en pos de una mayor armon\u00eda entre quienes <\/p>\n<p> 1.X. Etxeberria, \u201cPerspectivas pol\u00edticas del perd\u00f3n\u201d, en El perd\u00f3n en la vida p\u00fablica, Univ. de Deusto, Bilbao 1999.<br \/>\n 2.D.W. Schriver, An Ethic for Enemies. Forgiveness in Politics. Oxford Univ. Press, 1998.<br \/>\n3. Punto final quiso decir basta con esto, enterremos el tema tal y como est\u00e1, no hablemos m\u00e1s de ello. Nunca m\u00e1s quiere decir no volvamos a repetirlo; aceptarlo como fue, reconociendo que es un error en el que de ninguna manera se debe incurrir.<br \/>\n4. http:\/\/www.reconciliacioncolombia.com\/web\/bproyectos<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hoy en d\u00eda conceptos como reconciliaci\u00f3n, justicia, paz y perd\u00f3n son poco frecuentados. 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