{"id":12323,"date":"2016-06-18T21:24:48","date_gmt":"2016-06-19T00:24:48","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=12323"},"modified":"2016-06-18T21:24:48","modified_gmt":"2016-06-19T00:24:48","slug":"la-autoridad-del-papa-en-amoris-laetitia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=12323","title":{"rendered":"La autoridad del Papa en Amoris laetitia"},"content":{"rendered":"<p><em>La reciente exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica Amoris laetitia recoge el fruto de los dos \u00faltimos S\u00ednodos sobre la familia. En forma indirecta se tratan tambi\u00e9n otros temas, como la Iglesia, familia de Dios; o la Trinidad, reflejada en la familia. Examinamos ahora el tema de la autoridad del Papa en ese documento.<\/em><\/p>\n<p>Todos tenemos una misi\u00f3n en la vida y de acuerdo a ella poseemos una autoridad determinada. Los gobernantes, los m\u00e9dicos, los padres, todos intentan responder a la misi\u00f3n para la que se sienten llamados. Y seg\u00fan esa misi\u00f3n, les reconocemos la necesaria autoridad. Deber\u00edamos entonces preguntarnos por la misi\u00f3n del Papa. Pero esta expresi\u00f3n puede parecer muy gen\u00e9rica. Para muchos cristianos, el mayor obst\u00e1culo, en apariencia insuperable, para lograr la unidad de todas las Iglesias, es la autoridad del Papa, concebida como autoritarismo. Por eso, conviene aclarar c\u00f3mo concebimos hoy los cat\u00f3licos esa autoridad: como un don de Dios y no como una traba. En la historia encontramos papas que no fueron fieles a esa misi\u00f3n, como ha ocurrido con tantos gobernantes y profesionales. \u00c9sta es la realidad de la condici\u00f3n humana. Pero creo que podemos alegrarnos al ver c\u00f3mo ejerce su autoridad el papa Francisco.<br \/>\nLo primero que llama la atenci\u00f3n es la libertad de expresi\u00f3n que foment\u00f3 el Papa en los dos S\u00ednodos precedentes, en sinton\u00eda con los deseos de los reformadores protestantes. Obispos, te\u00f3logos y asesores expon\u00edan sus convicciones personales sin pensar en el agrado o desagrado del Pont\u00edfice. Por eso vemos la conveniencia de que el obispo de Roma presida estas asambleas, no para imponer sus propias ideas sino para garantizar la libertad de expresi\u00f3n de todos, incluso de los grupos minoritarios. Eso es lo que percibimos ya en el Concilio Vaticano II.<br \/>\nUn rasgo en sinton\u00eda con la Iglesia Ortodoxa es el de la colegialidad episcopal. Los obispos constituyen un cuerpo, que simboliza la unidad de la Iglesia. Y el obispo de Roma es el punto de referencia de dicha unidad. En los S\u00ednodos, Francisco no considera a los obispos como asesores o delegados suyos. Son sus hermanos en el episcopado y juntos, acompa\u00f1ados por te\u00f3logos y otros expertos, intentan responder a los desaf\u00edos actuales en el tema de la familia. Francisco siente la responsabilidad de garantizar el aporte de las diversas tradiciones. Dice, por ejemplo: \u201cPuede ser \u00fatil la experiencia de la larga tradici\u00f3n oriental de los sacerdotes casados\u201d (n.202). Con esta reflexi\u00f3n no le resta valor a la tradici\u00f3n occidental sobre el celibato sino que suma experiencias. No pretende unificar las diversas tradiciones sino percibir mejor, detr\u00e1s de la diversidad, el sentido de la aut\u00e9ntica Tradici\u00f3n apost\u00f3lica.<\/p>\n<p><strong>La c\u00e1tedra de Pedro<\/strong><\/p>\n<p>Muchos piensan que todos los problemas en la Iglesia deben ser resueltos por la autoridad suprema. Pero Francisco afirma: \u201cNo todas las discusiones doctrinales, morales o pastorales deben ser resueltas con intervenciones magisteriales\u201d (n.3), con lo cual parece indicar: no todas las soluciones provienen de la autoridad del Papa. Muchas nacen y se consolidan desde abajo. Poco antes hab\u00eda dicho: \u201cLa reflexi\u00f3n de los pastores y te\u00f3logos, si es fiel a la Iglesia, honesta, realista y creativa, nos ayudar\u00e1 a todos a encontrar mayor claridad\u201d (n.2). La creatividad no es un atributo de alguien en particular sino de toda la comunidad, seg\u00fan los dones recibidos por cada uno. La Iglesia peregrina hacia la Verdad. Por eso, subsistir\u00e1n \u201cdiferentes maneras de interpretar algunos aspectos de la doctrina o algunas consecuencias que se derivan de ella. Esto suceder\u00e1 hasta que el Esp\u00edritu nos lleve a la verdad completa (\u2026), cuando nos introduzca perfectamente en el misterio de Cristo y podamos ver todo con su mirada\u201d (n.3).<br \/>\nLa misi\u00f3n del Papa es recordarnos que peregrinamos hacia la Verdad, para que no nos sintamos due\u00f1os de ella. \u201cAdem\u00e1s, en cada pa\u00eds o regi\u00f3n se pueden buscar soluciones m\u00e1s inculturadas, atentas a las tradiciones y a los desaf\u00edos locales\u201d (n.3). Un duro reto lo plantean las culturas donde la mujer no disfruta de todos los derechos que le corresponden. Se requiere de gran creatividad para responder a los nuevos desaf\u00edos, como el ejemplo de los obispos japoneses, que autorizan la celebraci\u00f3n del matrimonio en nuestras iglesias, de c\u00f3nyuges no bautizados, a quienes agrada el ritual cat\u00f3lico. Y no se trata de un casamiento fingido. En esas ceremonias los no bautizados contraen un verdadero matrimonio, aunque no sacramental en el sentido cristiano.<br \/>\nEs misi\u00f3n del Papa, como ya insinuamos, proteger las diversas tradiciones en la Iglesia. Dice Francisco: \u201cSeg\u00fan la tradici\u00f3n latina de la Iglesia, en el sacramento del matrimonio los ministros son el var\u00f3n y la mujer que se casan\u201d (n.75). M\u00e1s de un lector pensar\u00e1: \u00bfC\u00f3mo \u201cseg\u00fan la tradici\u00f3n latina\u201d y no \u201cseg\u00fan la fe de la Iglesia\u201d? Antes dec\u00edamos que los casaba el cura. Ahora decimos, m\u00e1s exactamente, que se casan ellos. Y es verdad, pero en las Iglesias orientales la bendici\u00f3n que reciben los novios es un signo particular del don del Esp\u00edritu. En esa tradici\u00f3n, el sacerdote no es un simple testigo. Como afirmaba el te\u00f3logo Schmaus antes del Concilio, \u201cparece que lo mejor es decir que los contrayentes y el sacerdote asistente, en una sola acci\u00f3n significativa, ponen la simb\u00f3lica necesaria para la existencia del matrimonio\u201d. Es una hermosa f\u00f3rmula para integrar las tradiciones de Oriente y de Occidente. Quiz\u00e1s otras sean posibles. Por eso a\u00f1ade Francisco: \u201cNecesitamos reflexionar m\u00e1s acerca de la acci\u00f3n divina en el rito nupcial, que aparece muy destacada en las Iglesias orientales\u201d (n.75).<\/p>\n<p><strong>La conciencia de los fieles<\/strong><\/p>\n<p>Como vemos, el conjunto de los cat\u00f3licos debe buscar orientaci\u00f3n en los expertos pero cada creyente, despu\u00e9s de haberse asesorado, decide en forma personal. Dice Francisco: \u201cNos cuesta dejar espacio a la conciencia de los fieles, que muchas veces responden lo mejor posible al Evangelio en medio de sus l\u00edmites y pueden desarrollar su propio discernimiento ante situaciones donde se rompen todos los esquemas. Estamos llamados a formar las conciencias, pero no a pretender sustituirlas\u201d (n.37). A veces los cl\u00e9rigos pretendemos sustituir la conciencia de los fieles, como el cura de Z\u00e1rate que hace poco prohibi\u00f3 a las mujeres entrar a la iglesia en jeans o calzas. Por suerte, su obispo lo desautoriz\u00f3, lo que no significa entrar al templo de cualquier manera sino confiar m\u00e1s en la conciencia de los fieles y, en caso de duda, remitirse al juicio de personas sensatas. Como vemos, antes de formar la conciencia de los fieles, debemos formar la propia y a eso nos ayudan los escritos del Papa, el cual tambi\u00e9n se esfuerza en formar mejor su propia conciencia.<br \/>\nAcepando el principio general de que cada creyente decide seg\u00fan su conciencia, merece una consideraci\u00f3n especial quienes se encuentran en situaci\u00f3n de pobreza. No se trata de casos de excepci\u00f3n, dado que un tercio de la poblaci\u00f3n argentina es pobre. Dice Francisco, vali\u00e9ndose de im\u00e1genes contundentes, que de las personas m\u00e1s necesitadas \u201cla Iglesia debe tener un especial cuidado para comprender, consolar, integrar, evitando imponerles una serie de normas como si fueran una roca, con lo cual se consigue el efecto de hacer que se sientan juzgadas y abandonadas precisamente por esa Madre que est\u00e1 llamada a acercarles la misericordia de Dios. De ese modo, en lugar de ofrecer la fuerza sanadora de la gracia y la luz del Evangelio, algunos quieren \u00abadoctrinarlo\u00bb, convertirlo en \u00abpiedras muertas para lanzarlas contra los dem\u00e1s\u00bb\u201d (n.49). Es misi\u00f3n del Papa, entonces, evitar que adoctrinemos a los fieles con una serie de normas como si fueran una roca.<br \/>\nFrancisco recuerda en diversos momentos la distinci\u00f3n entre el orden objetivo de la doctrina y el orden subjetivo de la conciencia de cada uno: \u201cEl grado de responsabilidad no es igual en todos los casos, y puede haber factores que limitan la capacidad de decisi\u00f3n. Por lo tanto, al mismo tiempo que la doctrina se expresa con claridad, hay que evitar los juicios que no toman en cuenta la complejidad de las diversas situaciones, y hay que estar atentos al modo en que las personas viven y sufren a causa de su condici\u00f3n\u201d (n.79). Aqu\u00ed no se refiere s\u00f3lo a los que est\u00e1n en situaci\u00f3n de pobreza sino a todos. Los divorciados y vueltos a casar sufren cuando desean participar m\u00e1s en la vida de la Iglesia. Expresando con claridad la doctrina, nos sentimos llamados a buscar soluciones.<\/p>\n<p><strong>Normas o valores<\/strong><\/p>\n<p>En otro p\u00e1rrafo dice: \u201cNo se trata solamente de presentar una normativa, sino de proponer valores\u201d (n.201). Hubo \u00e9pocas en que los papas y los obispos ense\u00f1aban normas, restringiendo la libertad de los fieles. Hoy se sienten llamados a proponer valores, ampliando el horizonte de la libertad. Los valores, para no diluirse, necesitan encarnarse en normas que var\u00edan con las necesidades. A diferencia de \u00e9stas, los valores permanecen y se desarrollan en la historia. La \u201cpaternidad responsable\u201d es un valor que cultivan los esposos. Para ello se requiere la formaci\u00f3n de la conciencia que es \u201cel n\u00facleo m\u00e1s secreto y el sagrario del hombre, en el que \u00e9ste se siente a solas con Dios, cuya voz resuena en el recinto m\u00e1s \u00edntimo de aqu\u00e9lla\u201d, dice Francisco (n.222) citando a <em>Gaudium et spes<\/em>. Cuando Pablo VI public\u00f3 la enc\u00edclica <em>Humanae vitae<\/em>, pareci\u00f3 que la autoridad papal anulaba la libertad de conciencia. En cambio, la presentaci\u00f3n que hace hoy Francisco nos deja la impresi\u00f3n de una armon\u00eda de libertades que se ordenan a la felicidad.<br \/>\nEl Papa orienta nuestra mirada hacia los valores que yacen ocultos debajo de situaciones irregulares (Cf. n.292). Pienso en los \u201cno casados por la Iglesia\u201d, que se ayudan mutuamente en las enfermedades y educan con sacrificio a sus hijos. Desde su sitio \u201cm\u00e1s elevado\u201d, Francisco nos permite observar la condici\u00f3n humana con mayor profundidad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La reciente exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica Amoris laetitia recoge el fruto de los dos \u00faltimos S\u00ednodos sobre la familia. 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