{"id":12325,"date":"2016-06-18T21:29:19","date_gmt":"2016-06-19T00:29:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=12325"},"modified":"2016-06-18T21:29:19","modified_gmt":"2016-06-19T00:29:19","slug":"cuenta-la-biblia-una-sesion-de-espiritismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=12325","title":{"rendered":"\u00bfCuenta la Biblia una sesi\u00f3n de espiritismo?"},"content":{"rendered":"<p><em>Escondidas entre las p\u00e1ginas de la Biblia se encuentran historias fascinantes, dignas de ser contadas en una noche fr\u00eda y lluviosa, alrededor de una fogata. Una de ellas es la de la bruja de Endor (1 Samuel 28).<\/em><\/p>\n<p>Sinti\u00e9ndose abandonado por Dios en v\u00edsperas de una decisiva batalla contra los filisteos, el rey Sa\u00fal de Israel acudi\u00f3 a una prestigiosa hechicera que resid\u00eda en Endor, para conocer su destino. La m\u00e9dium invoc\u00f3 entonces al profeta Samuel, el \u00faltimo juez de los israelitas y antiguo consejero de Sa\u00fal, que hab\u00eda muerto hac\u00eda poco. De pronto apareci\u00f3 entre las sombras el esp\u00edritu de Samuel, regresando del reino de la muerte, y le hizo una predicci\u00f3n que confirm\u00f3 los peores temores de Sa\u00fal: \u00e9l y sus hijos morir\u00edan al d\u00eda siguiente en medio del combate; y su rival David ser\u00eda su sucesor en el trono. Tal y como lo augur\u00f3 el espectro, el d\u00eda de la batalla los tres hijos del rey sucumbieron. Y Sa\u00fal, luego de ser herido, se suicid\u00f3 arroj\u00e1ndose sobre su propia espada para evitar caer en manos de los filisteos.<br \/>\nEste episodio es el \u00fanico ejemplo que tenemos, en toda la Biblia, de una sesi\u00f3n de espiritismo, lla-mada tambi\u00e9n necromancia (del griego nekr\u00f3s = muerto, y mant\u00e9ia = adivinaci\u00f3n). La necromancia era un antiguo rito practicado por muchos pueblos, que consist\u00eda en invocar al esp\u00edritu de alg\u00fan muerto para conocer el futuro a trav\u00e9s de \u00e9l.<br \/>\nEl relato de Sa\u00fal y la adivina resulta sorprendente, porque la Biblia condena la consulta a los muer-tos (Lev\u00edtico 19,31), la considera una especie de prostituci\u00f3n (Lv 20,6), la castiga con la muerte (\u00c9xodo 22,17), y la reprueba en\u00e9rgicamente cada vez que la menciona. Excepto en un solo caso: el de Sa\u00fal.<\/p>\n<p><strong>Un turno nocturno<\/strong><br \/>\n\u00bfC\u00f3mo pudo este rey evocar a Samuel y hacerlo volver del m\u00e1s all\u00e1? \u00bfAcaso la Biblia confirma que las sesiones de espiritismo realmente funcionan? \u00bfPor qu\u00e9 el autor b\u00edblico no censura a la bruja de Endor?<br \/>\nSeg\u00fan el relato, los filisteos hab\u00edan reunido un poderoso ej\u00e9rcito y se hab\u00edan instalado en la localidad de Sunem, al norte del pa\u00eds, del otro lado del valle de Esdrel\u00f3n. Enterado Sa\u00fal de que iba a ser ata-cado, llev\u00f3 sus tropas al mismo valle y se estacion\u00f3 frente a ellos, sobre la monta\u00f1a de Gelbo\u00e9, cinco kil\u00f3metros m\u00e1s al sur del campamento filisteo (1 Samuel 28,4).<br \/>\nEsa noche, desde la cima del monte, Sa\u00fal pudo contemplar las fuerzas enemigas y se estremeci\u00f3 de miedo, porque eran muy superiores a las suyas. Quiso entonces consultar a Dios, para averiguar qu\u00e9 posibilidades ten\u00eda de \u00e9xito, pero dice la Biblia que \u201cYahv\u00e9 no le respondi\u00f3, ni en sue\u00f1os, ni por los urim, ni por los profetas\u201d (1 Sm 28,6). Angustiado por el inminente ataque, y ante el silencio de Dios, resolvi\u00f3 en su desesperaci\u00f3n recurrir a una pr\u00e1ctica prohibida por la Ley. Dijo a sus hombres: \u201cB\u00fasquenme una nigromante para que vaya a consultarla\u201d (1 Sm 29,7). El pedido del rey sorprendi\u00f3 a sus soldados. Unos a\u00f1os antes \u00e9l mismo hab\u00eda ordenado expulsar del pa\u00eds a todos los adivinos y hechiceros (1 Sm 28,3). No obstante, sus hombres le dijeron: \u201cAqu\u00ed cerca, en Endor, hay una mujer que evoca a los muertos\u201d. Ignoramos c\u00f3mo sab\u00edan ellos de la existencia de la mujer. Probablemente los mismos soldados sol\u00edan consultarla, a pesar de la prohibici\u00f3n del rey.<\/p>\n<p><strong>Con digna indignaci\u00f3n<\/strong><br \/>\nEndor estaba a 14 kil\u00f3metros de all\u00ed, justo detr\u00e1s del campamento enemigo. Era una maniobra arriesgada. Pero Sa\u00fal estaba decidido. Se disfraz\u00f3, para que la adivina no lo reconociera, y parti\u00f3 en medio de la noche, siguiendo el camino del este para evitar ser descubierto por los filisteos. El trayecto le llev\u00f3 unas cuatro horas, que resultar\u00edan interminables. Cuando finalmente lleg\u00f3 a casa de la mujer, le dijo: \u201cTe ruego que me adivines el futuro por medio de un esp\u00edritu, y me evoques a quien yo te diga\u201d. La hechicera, sin saber que ten\u00eda en frente al propio monarca, le respondi\u00f3: \u201cSabes bien que Sa\u00fal expuls\u00f3 del pa\u00eds a los adivinos y a los que invocan a los muertos. \u00bfPor qu\u00e9 me pones en aprietos que pueden costarme la vida?\u201d Sa\u00fal le respondi\u00f3: \u201cJuro por Dios que si haces esto nada te pasar\u00e1\u201d. La bruja pregunt\u00f3: \u201c\u00bfA qui\u00e9n debo invocar?\u201d El rey le contest\u00f3: \u201cInv\u00f3came a Samuel\u201d (1 Sm 28,8-11).<br \/>\nLo que ocurri\u00f3 aquella noche en Endor la Biblia lo cuenta as\u00ed: \u201cEntonces la mujer vio aparecer a Samuel, y lanz\u00f3 un fuerte grito diciendo: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 me has enga\u00f1ado? \u00a1T\u00fa eres Sa\u00fal!\u00bb El rey le dijo: \u00abNo temas, dime qu\u00e9 has visto\u00bb. La mujer respondi\u00f3: \u00abVeo un espectro que sube de la tierra\u00bb. Pregunt\u00f3 Sa\u00fal: \u00ab\u00bfQu\u00e9 aspecto tiene?\u00bb Ella respondi\u00f3: \u00abEs un hombre anciano, que sube envuelto en su manto\u00bb. Comprendi\u00f3 Sa\u00fal que era Samuel, y cay\u00f3 rostro en tierra. Samuel pregunt\u00f3 a Sa\u00fal: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 me perturbas evoc\u00e1ndome?\u00bb Respondi\u00f3 Sa\u00fal: \u00abEstoy con una gran angustia; los filisteos me han atacado, y Dios no me responde, ni por los profetas ni en sue\u00f1os. Te he llamado para que me indiques qu\u00e9 debo hacer\u00bb. Dijo Samuel: \u00abYahv\u00e9 se ha alejado de ti. Ha arrancado el reino de tus manos y se lo ha dado a otro, a David. Por eso te trata de esta manera. Ma\u00f1ana, t\u00fa y tus hijos estar\u00e1n conmigo, porque Yahv\u00e9 ha entregado tambi\u00e9n al ej\u00e9rcito de Israel en manos de los filisteos\u00bb\u201d.<\/p>\n<p><strong>Dios y el diablo disfrazados<\/strong><br \/>\nEsta ins\u00f3lita escena ha sido explicada de diversas maneras a lo largo de los siglos. Algunos autores (como san Agust\u00edn, o santo Tom\u00e1s) la interpretaron diciendo que quien se apareci\u00f3 a Sa\u00fal fue el diablo disfrazado. Pero resulta extra\u00f1o que el diablo pronuncie siete veces la palabra \u201cYahv\u00e9\u201d (el nombre divino, y en un n\u00famero perfecto).<br \/>\nOtros sugieren que quien se apareci\u00f3 fue Dios, bajo la figura de Samuel. Pero \u00bfpor qu\u00e9 Dios va a querer disfrazarse para enga\u00f1ar a Sa\u00fal?<br \/>\nUna tercera interpretaci\u00f3n (seguida por la tradici\u00f3n jud\u00eda en 1 Cr\u00f3nicas 10,13; Eclesi\u00e1stico 46,20, y por el historiador Flavio Josefo) sostiene que Sa\u00fal vio en verdad a Samuel viniendo del m\u00e1s all\u00e1. Pe-ro el texto en ning\u00fan momento dice que Sa\u00fal vio a nadie. Fue la adivina quien dijo haber visto a un anciano envuelto en su manto, y Sa\u00fal dedujo que era Samuel.<br \/>\nFinalmente, un cuarto grupo cree que nadie habl\u00f3 con Sa\u00fal, y que todo fue un truco de la hechicera para enga\u00f1ar al rey. Pero si se trat\u00f3 de un fraude, \u00bfc\u00f3mo supo ella que Sa\u00fal iba a morir al d\u00eda siguiente, y que David iba a reinar en su lugar? \u00bfEra realmente una adivina?<br \/>\nNinguna soluci\u00f3n resulta aceptable. Y el problema es que todas parten del supuesto de que estamos ante un hecho hist\u00f3rico, e intentan develar lo que en verdad sucedi\u00f3 aquella noche. Pero no es \u00e9sa la intenci\u00f3n del autor b\u00edblico. Si leemos el relato en su contexto m\u00e1s amplio, veremos que lo que quiso mostrarnos fue la diferencia entre el rey Sa\u00fal, que nunca consultaba a Dios para tomar decisiones, y el futuro rey David, que siempre busc\u00f3 conocer la palabra de Dios. Vamos a explicarlo.<\/p>\n<p><strong>Por el h\u00edgado y las flechas<\/strong><br \/>\nEn la antig\u00fcedad, cuando los reyes de Oriente deb\u00edan resolver una cuesti\u00f3n importante, sol\u00edan consultar a magos y hechiceros de la corte para que los orientaran y anunciaran el porvenir. Estos adivinos descifraban el futuro mediante diversas t\u00e9cnicas m\u00e1gicas. La Biblia menciona algunas: la hidromancia o adivinaci\u00f3n por el agua (G\u00e9nesis 44,5); la rabdomancia o adivinaci\u00f3n con un madero (Oseas 4,12); el hor\u00f3scopo o adivinaci\u00f3n por las estrellas (Isa\u00edas 47,13); la oniromancia o adivinaci\u00f3n por los sue\u00f1os (G\u00e9nesis 41,1-4); la belomancia o adivinaci\u00f3n por las flechas (2 Reyes 13,14-19); la hepatoscop\u00eda o adivinaci\u00f3n por el h\u00edgado de un animal inmolado (Ezequiel 21,26). Y la m\u00e1s inquie-tante: la necromancia o adivinaci\u00f3n por los muertos.<br \/>\nYahv\u00e9 hab\u00eda prohibido al pueblo de Israel todas esas pr\u00e1cticas (Deuteronomio 18,11-12), y s\u00f3lo au-torizaba una: la cleromancia o adivinaci\u00f3n por la suerte (del griego kl\u00e9ros = suerte, y mant\u00e9ia = adi-vinaci\u00f3n). Consist\u00eda en tirar a la suerte una especie de dados, llamados urim y tumim, con inscripcio-nes en sus caras. Se hac\u00eda una pregunta a Dios, y seg\u00fan como \u00e9stos ca\u00edan, Dios respond\u00eda \u201cs\u00ed\u201d o \u201cno\u201d (1 Samuel 14,37-42). A veces la consulta duraba mucho tiempo (1 Sm 14,18-19), e incluso Dios po-d\u00eda no responder si ca\u00edan de cierta forma (1 Sm 14,37). Los sacerdotes eran los encargados de portar los urim (\u00c9xodo 28,30), y de comunicar la voluntad divina al interesado.<\/p>\n<p><strong>Que lo digan los dados<\/strong><br \/>\nAhora expliquemos el relato de la bruja de Endor. Antes de narrar este episodio, el autor fue mos-trando c\u00f3mo Sa\u00fal desobedeci\u00f3 permanentemente a Dios, y desoy\u00f3 de manera sistem\u00e1tica su palabra. Por ejemplo, no quiso escuchar las indicaciones divinas para la guerra (1 Sm 13,8-14). No quiso consultar a Dios mediante la cleromancia antes de la batalla de Mikm\u00e1s (1 Sm 14,18-19). Tampoco lo consult\u00f3 si deb\u00eda o no perseguir a los filisteos (1 Sm 14,36). En una ocasi\u00f3n, que utiliz\u00f3 los urim para pedirle consejo, no le hizo caso (1 Sm 14,38-45). Tampoco sigui\u00f3 sus indicaciones en la lucha contra los amalecitas (1 Sm 15,1-10). Desoy\u00f3 sus \u00f3rdenes sobre c\u00f3mo tratar al rey enemigo Amalec (1 Sm 15,22-23). Y lleg\u00f3 a su m\u00e1xima torpeza cuando, en un ataque de rabia y celos, hizo matar a 85 sacerdotes del santuario de Nob (1 Sm 22,18-19).<br \/>\nEn cambio, sigue contando el autor b\u00edblico, David desde muy pronto se aboc\u00f3 a aquello que Sa\u00fal hab\u00eda rechazado: indagar la Palabra de Dios y averiguar su voluntad a trav\u00e9s de la cleromancia. As\u00ed, nos cuenta que le consulta si debe reconquistar la ciudad de Queil\u00e1 (1 Sm 23,1-2), si tendr\u00e1 \u00e9xito en la batalla contra los filisteos (1 Sm 23,3-4), si el rey Sa\u00fal lo atacar\u00e1 (1 Sm 23,9-12), si debe perseguir a los amalecitas (1 Sm 30,8), si debe marchar a Hebr\u00f3n para ser proclamado rey (2 Sm 2,1), y qu\u00e9 es-trategia seguir en su pr\u00f3ximo enfrentamiento con los filisteos (2 Sm 5,23-24).<br \/>\nTodas estas consultas David las hizo mediante la cleromancia, gracias a que un sacerdote llamado Abiatar hab\u00eda logrado escapar de la masacre de Nob y refugiarse con David; y era precisamente el sacerdote que portaba los urim (1 Sm 23,6). As\u00ed que desde ese momento David tuvo a su disposici\u00f3n la t\u00e9cnica oficial que exist\u00eda en el pa\u00eds para conocer la voluntad de Yahv\u00e9, y que Sa\u00fal tanto hab\u00eda despreciado.<\/p>\n<p><strong>Los sonidos del silencio<\/strong><br \/>\nLlegamos as\u00ed al cl\u00edmax de la narraci\u00f3n, con el relato que nos interesa: la escena de la m\u00e9dium. Sa\u00fal est\u00e1 abatido y librado a su propia suerte. El combate decisivo se halla pr\u00f3ximo, y no sabe a qui\u00e9n consultar sobre la estrategia a seguir. Toda su vida hab\u00eda menospreciado los consejos divinos y obra-do seg\u00fan su propio antojo. Pero ahora carece de claridad y necesita que alguien lo ilumine y le diga qu\u00e9 hacer. Decidi\u00f3 entonces consultar a Yahv\u00e9. Pero ya es demasiado tarde. Dios no le responde de ninguna manera (1 Sm 28,6). Ya no cuenta con los beneficios de la palabra divina, que antes ten\u00eda. Dios no quiere hablarle m\u00e1s.<br \/>\nDesesperado, acude entonces a lo \u00faltimo que deber\u00eda haber hecho: consultar a los muertos. Ya que no pudo golpear las puertas del cielo llama a las puertas de los infiernos, donde se cre\u00eda que yac\u00edan descansando los difuntos, en busca de ayuda. Desgraciadamente lo que encontr\u00f3 aquel d\u00eda fue la confirmaci\u00f3n de su propia muerte.<\/p>\n<p><strong>El d\u00eda de los tres d\u00edas<\/strong><br \/>\nEl episodio de la hechicera de Endor no pretende, pues, ense\u00f1arnos que es posible la comunicaci\u00f3n con los muertos, ni que el espiritismo funciona. Esos son temas que al autor b\u00edblico no le interesan. El texto s\u00f3lo quiso mostrarnos la diferente actitud religiosa que tuvieron Sa\u00fal y David. Mientras uno despreci\u00f3 la palabra divina, el otro la am\u00f3 y reverenci\u00f3. Y al final Sa\u00fal, por rechazar a Dios, termin\u00f3 cayendo en los caminos de la magia, que lo arrastraron hacia su propia muerte.<br \/>\nQue \u00e9ste es el sentido del relato se ve claramente en un punto: el texto ha sido desplazado de su si-tio primitivo. Originalmente, despu\u00e9s de la escena de la nigromante (cap\u00edtulo 28) segu\u00eda la batalla de Gelbo\u00e9 con la muerte de Sa\u00fal y sus hijos. Lo sabemos porque el fantasma de Samuel le dice: \u201cMa\u00f1ana, t\u00fa y tus hijos estar\u00e1n conmigo\u201d. Pero al d\u00eda siguiente, en vez de la batalla, el historiador b\u00edblico cuenta una campa\u00f1a militar de David contra los amalecitas que dura tres d\u00edas (cap\u00edtulos 29-30), y s\u00f3-lo despu\u00e9s narra el combate donde muere Sa\u00fal (cap\u00edtulo 31). De esta manera, y seg\u00fan el orden actual, la muerte de Sa\u00fal tiene lugar tres d\u00edas despu\u00e9s de consultar a la pitonisa, con lo que el fantasma de Samuel queda mal parado y su profec\u00eda no se cumple.<br \/>\n\u00bfPor qu\u00e9 fue interrumpido el relato de Sa\u00fal con la campa\u00f1a de David? Porque en \u00e9sta David aparece recurriendo, una vez m\u00e1s, a la cleromancia, justo al d\u00eda siguiente de que Sa\u00fal acude a la m\u00e9dium. De este modo el contraste entre el m\u00e9todo prohibido y el permitido en Israel queda en evidencia, por \u00faltima vez, resaltando la santidad de David sobre la maldad de Sa\u00fal, que de eso se trataba toda la historia.<\/p>\n<p><strong>Lo malo es ser peor<\/strong><br \/>\nEl episodio de la hechicera de Endor era una leyenda popular, compuesta en Israel y transmitida oralmente para burlarse del rey Sa\u00fal. El historiador sagrado la tom\u00f3 e incluy\u00f3 en su relato, para ense\u00f1ar la diferencia entre la verdadera consulta a Dios y el ritual m\u00e1gico perverso. Entre la cleromancia y la necromancia. Y con exquisito humor termin\u00f3 componiendo un relato brillante, cargado de paradojas:<br \/>\n1) El rey Sa\u00fal no quiso obedecer a Dios, y termina obedeciendo a una bruja.<br \/>\n2) La consult\u00f3 para perder el miedo a la batalla, y termin\u00f3 con m\u00e1s miedo que antes.<br \/>\n3) Hab\u00eda advertido que deb\u00edan ser eliminadas del pa\u00eds las hechiceras, y una hechicera le ad-vierte que \u00e9l ser\u00e1 eliminado.<br \/>\n4) Mientras la bruja quiere obedecer las \u00f3rdenes del rey, el rey desobedece sus propias \u00f3rde-nes.<br \/>\n5) Sa\u00fal hab\u00eda comenzado su reinado con una cena servida por el profeta Samuel (1 Sm 9,19-24), y lo termina con una cena servida por la bruja (1 Sm 28,20-25).<br \/>\n6) Ella no es castigada por su actividad, y el rey s\u00ed.<br \/>\n7) Sa\u00fal aparece retratado con rasgos negativos, mientras que no se dice una sola palabra negativa de la bruja.<br \/>\n8) Sa\u00fal no quiso escuchar a Dios por los medios legales, y termin\u00f3 escuch\u00e1ndolo a trav\u00e9s de la t\u00e9cnica m\u00e1s pavorosa.<br \/>\nLa graciosa conclusi\u00f3n que uno saca, al terminar de leer el texto, es que si era malo ser una bruja en Israel, peor era ser el rey Sa\u00fal.<br \/>\nSeg\u00fan la Biblia, David subi\u00f3 al trono de Jerusal\u00e9n gracias a la gu\u00eda divina. Consultaba permanente-mente la palabra de Dios, y le ped\u00eda auxilio en cada ocasi\u00f3n. La obediencia a Yahv\u00e9 fue su caracter\u00edstica, y lo que lo convirti\u00f3 en el gobernante ideal de Israel.<br \/>\nHoy ya no existen los urim para dialogar con Dios. Sin embargo, todo cristiano tiene la posibilidad de hablar con \u00e9l, buscar su luz y su gu\u00eda, mediante la oraci\u00f3n y la lectura de la Biblia. En la pared de cierta Universidad, alguien escribi\u00f3 una vez un c\u00e1ustico grafitti: \u201cLo importante no es saber, sino tener el tel\u00e9fono del que sabe\u201d. Lo que esta frase expresaba de manera burlesca, es una realidad para cualquier creyente. Porque llevamos en nuestro interior a Dios, y podemos consultarlo cuando nos parezca, mediante el di\u00e1logo con \u00e9l. Cu\u00e1ntas dificultades enfrentamos a veces en soledad. Crisis familiares, angustias econ\u00f3micas, graves decisiones podr\u00edan ser vividas de otra manera si permiti\u00e9-ramos que su luz entrara en nosotros.<br \/>\nCierta vez un padre decidi\u00f3 llevar a su hijo a conocer el mar. Durante d\u00edas viajaron rumbo a la costa, mientras el hombre le describ\u00eda lo que ver\u00eda. El ni\u00f1o iba ansioso. Al llegar, se dirigieron a la playa. Su padre le dijo: \u201cPrep\u00e1rate, porque detr\u00e1s de aquellas dunas ver\u00e1s el mar\u201d. El coraz\u00f3n del ni\u00f1o lat\u00eda fuertemente. Se adelant\u00f3 corriendo hacia los m\u00e9danos, sin esperar a su padre, y de pronto lo invadi\u00f3 el espect\u00e1culo del oc\u00e9ano inmenso. El peque\u00f1o qued\u00f3 sin habla. Cuando por detr\u00e1s lleg\u00f3 su padre, el ni\u00f1o emocionado le dijo: \u201c\u00a1Pap\u00e1, es muy grande! \u00bfMe ayudas a mirarlo?\u201d. S\u00f3lo quien tiene la humildad de un ni\u00f1o sabe que necesita a Dios para todo, hasta para mirar la inmensidad del mar.<br \/>\nLa Biblia nos ense\u00f1a a vivir con la gu\u00eda divina, como lo hac\u00eda David. Quiz\u00e1s entonces en nuestra vida empezaremos a ver, como dijo Howard Carter al descubrir el tesoro de Tutankam\u00f3n, cosas mara-villosas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Escondidas entre las p\u00e1ginas de la Biblia se encuentran historias fascinantes, dignas de ser contadas en una noche fr\u00eda y lluviosa, alrededor de una fogata&#8230;.<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[8,973],"tags":[1584,1585,14,171],"class_list":["post-12325","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-iglesia","category-teologia","tag-biblia","tag-espiritismo","tag-iglesia","tag-teologia"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-3cN","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12325","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=12325"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12325\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":12326,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12325\/revisions\/12326"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=12325"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=12325"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=12325"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}