{"id":12398,"date":"2016-07-01T18:34:27","date_gmt":"2016-07-01T21:34:27","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=12398"},"modified":"2016-06-30T18:39:07","modified_gmt":"2016-06-30T21:39:07","slug":"un-dialogo-para-compartir","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=12398","title":{"rendered":"Un di\u00e1logo para compartir"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/Gobierno-existencia-prostitucion-Cuba-EFE_CYMIMA20160309_0001_15.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft  wp-image-12399\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/Gobierno-existencia-prostitucion-Cuba-EFE_CYMIMA20160309_0001_15.jpg\" alt=\"Gobierno-existencia-prostitucion-Cuba-EFE_CYMIMA20160309_0001_15\" width=\"373\" height=\"207\" srcset=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/Gobierno-existencia-prostitucion-Cuba-EFE_CYMIMA20160309_0001_15.jpg 960w, https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/Gobierno-existencia-prostitucion-Cuba-EFE_CYMIMA20160309_0001_15-300x167.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 373px) 100vw, 373px\" \/><\/a>Hace cuatro a\u00f1os, mientras aguardaba la llegada de un taxi que me llevar\u00eda al aeropuerto de La Habana, mantuve con el portero del hotel donde me hab\u00eda alojado una conversaci\u00f3n que resum\u00eda, a mi juicio de modo breve y categ\u00f3rico, algunos rasgos del r\u00e9gimen que gobierna ese pa\u00eds desde hace casi seis d\u00e9cadas.<br \/>\nEl portero, cuyo nombre conozco pero no voy a divulgar para evitarle consecuencias indeseadas, es alto y de piel negra, sin medias tintas, negro azabache. Su altura, recuerdo, estaba en escala con las dimensiones de las puertas del viejo edificio.<br \/>\nHubo detalles de los que, como arquitecto, tom\u00e9 nota: cada una de las dos hojas ten\u00eda siete bisagras de gran tama\u00f1o con diez tornillos por ala. Esto se justificaba al observar esas puertas imponentes, de alrededor de 5 metros de altura y un espesor, de madera maciza, de 10 a 12 cent\u00edmetros. Era el portal que controlaba mi interlocutor en el \u00faltimo di\u00e1logo en la isla antes de partir de regreso.<br \/>\nTodo comenz\u00f3 con la \u00fanica pregunta que pronunci\u00e9 en todo el tiempo: \u00bfY? \u00bfC\u00f3mo van las cosas?<br \/>\n\u201cPues, la pir\u00e1mide est\u00e1 al rev\u00e9s\u201d. Esta frase, dicha con esa m\u00fasica tan particular que traza en el aire el habla cubana, iniciaba un discurso que tratar\u00e9 de reproducir: \u201cMira, mi padre es m\u00e9dico, es cirujano desde hace m\u00e1s de 30 a\u00f1os, y gana 22 pesos (d\u00f3lares) por mes. Mi madre es pediatra y gana 20 d\u00f3lares por mes. Mis dos hermanos son odont\u00f3logos. Pero yo, que no soy profesional y soy el m\u00e1s joven, resulto ser el sost\u00e9n de la familia. Ten en cuenta que un litro de aceite cuesta dos pesos y mi padre no puede usar su auto, modelo 1956, porque no le alcanza el dinero para cargar nafta. Hablando de carros, los nuevos son del Estado, y los viejos, que son la mayor\u00eda, son de particulares. Yo pude comprar el refrigerador para la casa, ya que la vieja nevera andaba pocas horas del d\u00eda\u201d, dijo.<br \/>\nCuando el padre le aconsej\u00f3 que siguiera una carrera, la respuesta fue: \u201c\u00bfPa\u2019qu\u00e9? \u00bfPara sufrir las privaciones que la familia padece durante decenios? \u00bfPara vivir en una casa que se deteriora a\u00f1o a a\u00f1o, con dificultades para vestirse y alimentarse? Recuerda que yo fui el que cambi\u00f3 el televisor por uno actual para reemplazar el viejo, que funcionaba muy mal. Que hice pintar la casa, que estaba en un estado lamentable\u201d.<br \/>\nEl padre tuvo que aceptar la respuesta y despu\u00e9s lo coment\u00f3 en la sede del Partido como un s\u00edntoma preocupante.<br \/>\nPor fortuna el taxi tardaba en llegar y el portero me dijo, como para rematar su alegato, se\u00f1alando un edificio ubicado en la cuadra contigua: \u201c\u00bfVes ese hotel? Pues el ingeniero que instal\u00f3 los ascensores trabaja ahora como barman en el bar del subsuelo. Gana mucho m\u00e1s que como ingeniero y decidi\u00f3 cambiar de oficio. Por eso te dije al comienzo que la pir\u00e1mide est\u00e1 al rev\u00e9s\u201d.<br \/>\nEn el trayecto al aeropuerto, con las vistas fascinantes de la costa en el atardecer, pensaba yo en la pat\u00e9tica historia que acababa de escuchar. Y de la paradoja que presenta un pa\u00eds que, mientras se ufana del progreso alcanzado por la educaci\u00f3n, termina con estos lamentables retrocesos.<br \/>\nPor ejemplo, un par de d\u00edas antes, mientras regresaba al hotel desde el malec\u00f3n cuando ca\u00eda la tarde, dos muchachitas que tendr\u00edan menos de 20 a\u00f1os me hicieron se\u00f1as para que me sentara en el banco que ocupaban. Cuando, apenas iniciada la conversaci\u00f3n, una de ellas me invit\u00f3 a ir a su casa, le pregunt\u00e9 si se permit\u00eda que menores de edad practicaran la prostituci\u00f3n. Con una sonrisa, me contestaron casi a d\u00fao: \u201cEn Cuba todas las mujeres son putas\u201d. Una afirmaci\u00f3n por cierto muy dura, injusta y esquem\u00e1tica, pero que en mi mente evocaba aquella sentencia de Castro: \u201cCuba no ser\u00e1 nunca m\u00e1s el burdel de los Estados Unidos\u201d.<br \/>\nComo pude verlo in situ, los resultados, ciertamente, no se asimilan con los axiomas revolucionarios. Es penoso, pero es as\u00ed.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace cuatro a\u00f1os, mientras aguardaba la llegada de un taxi que me llevar\u00eda al aeropuerto de La Habana, mantuve con el portero del hotel donde&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[1403],"tags":[162,643,1620,357,1471],"class_list":["post-12398","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-testimonios","tag-cuba","tag-internacional","tag-prostitucion","tag-socialismo","tag-testimonios"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-3dY","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12398","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=12398"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12398\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":12402,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12398\/revisions\/12402"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=12398"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=12398"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=12398"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}