{"id":12407,"date":"2016-07-01T18:43:26","date_gmt":"2016-07-01T21:43:26","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=12407"},"modified":"2016-06-30T18:47:00","modified_gmt":"2016-06-30T21:47:00","slug":"mama-antula-la-nueva-beata-argentina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=12407","title":{"rendered":"Mama Antula, la nueva beata argentina"},"content":{"rendered":"<p><em>El 27 de agosto ser\u00e1 beatificada en Santiago del Estero, donde naci\u00f3, Mar\u00eda Antonia de Paz y Figueroa, que vivi\u00f3 en la \u00e9poca colonial (1730-1799), pero la recordamos como una argentina.<\/em><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/mama-antula-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft  wp-image-12408\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/mama-antula-2.jpg\" alt=\"mama antula 2\" width=\"404\" height=\"227\" srcset=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/mama-antula-2.jpg 1400w, https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/mama-antula-2-300x169.jpg 300w, https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/mama-antula-2-1024x576.jpg 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 404px) 100vw, 404px\" \/><\/a>Mar\u00eda Antonia de Paz y Figueroa no era monja sino una mujer consagrada, que colabor\u00f3 con los jesuitas y continu\u00f3 su obra cuando \u00e9stos fueron expulsados por el rey Carlos III, de Espa\u00f1a, en 1767.El papa Francisco deseaba beatificarla \u00e9l mismo, as\u00ed como canonizar al Cura Brochero, en C\u00f3rdoba, pero se le hac\u00eda dif\u00edcil su venida a nuestro pa\u00eds. Lo que tienen en com\u00fan, ella y Brochero, es su dedicaci\u00f3n a los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola. Antula, sobrenombre cari\u00f1oso de Antonia, se dedic\u00f3 a esa tarea cuando los jesuitas se iban, expulsados de estas tierras, y Brochero (1840-1914), cuando ellos regresaban, sobre todo despu\u00e9s de la batalla de Caseros. Ambos realizaron esa tarea por iniciativa o carisma personal, no por delegaci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas. Tienen tambi\u00e9n en com\u00fan su dedicaci\u00f3n a los m\u00e1s pobres, sin excluir a nadie, as\u00ed como la promoci\u00f3n de la sociedad en que vivieron. Pero voy a detenerme en ella, conocida popularmente como Mama Antula.<\/p>\n<p><strong>Peregrina de la fe<\/strong><\/p>\n<p>San Ignacio de Loyola, en su Autobiograf\u00eda, habla de \u00e9l mismo en tercera persona, \u201cel peregrino\u201d. La grave herida de una pierna, en Pamplona, no le impidi\u00f3 recorrer a pie extensas regiones de Europa. Ese caminar f\u00edsico era un s\u00edmbolo de su peregrinar interior. Buscaba siempre el modo de sentirse m\u00e1s amigo de Dios y de reformar la Iglesia. Para lograr estos objetivos, promovi\u00f3 el m\u00e9todo de los Ejercicios Espirituales, una escuela de discernimiento, inspirado en el Evangelio. Ahora bien, Mama Antula, disc\u00edpula de san Ignacio, fue tambi\u00e9n una peregrina de la fe. Recorri\u00f3 a pie desde Jujuy hasta Buenos Aires, incluido un tiempo en Uruguay. Y ese peregrinar f\u00edsico era tambi\u00e9n, en ella, un s\u00edmbolo del peregrinar espiritual. Tuvo que realizar dif\u00edciles discernimientos. El primero, decidirse a continuar la obra de los jesuitas, cuando el rey de Espa\u00f1a los hab\u00eda declarado sujetos peligrosos. Pod\u00eda ser condenada por rebeld\u00eda.<br \/>\nUna opci\u00f3n m\u00e1s dif\u00edcil se le present\u00f3 cuando el papa Clemente XIV, presionado por los reyes cat\u00f3licos, suprimi\u00f3 la orden en 1773, con el argumento de que hab\u00eda deca\u00eddo en su misi\u00f3n espiritual. \u00bfQui\u00e9n era ella para contradecir al Papa, manteniendo viva la tradici\u00f3n de los jesuitas? Era una peregrina de la fe, que viv\u00eda su vocaci\u00f3n en la Iglesia siguiendo sus inspiraciones. Se sent\u00eda llamada a colaborar con los obispos y el Papa, para encontrar la luz de una aut\u00e9ntica renovaci\u00f3n de la Iglesia.<br \/>\nCon motivo de su pr\u00f3xima beatificaci\u00f3n se han publicado diversas obras entre las que destaco la de la doctora Alicia Fraschina, La expulsi\u00f3n no fue ausencia, editada por Prohistoria. La autora no pretende escribir la vida de una santa sino aproximarse a Mar\u00eda Antonia desde la historia y las ciencias sociales. Y presenta nuevos paradigmas para comprender a esa mujer extraordinaria. Uno es el tropos de la \u201cfamilia\u201d (p.84), vigente ya en el imaginario de la sociedad colonial, para mantener la cohesi\u00f3n de sus seguidores. Los jesuitas expulsados ser\u00e1n \u201csus hermanos\u201d; Gaspar Ju\u00e1rez, su confidente jesuita, su \u201camado hermano\u201d; Ambrosio Funes, hermano del De\u00e1n, su \u201chijo\u201d; las mujeres que la acompa\u00f1aban, \u201chermanas de un mismo parto\u201d; todos hijos de una misma madre, \u201cla Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas\u201d y ella es reconocida como \u201cMadre\u201d. Antula peregrina en la fe, no en forma individual sino como l\u00edder de una comunidad espiritual. Se form\u00f3, como el papa Francisco, en la escuela de los Ejercicios, donde aprendi\u00f3 el arte del discernimiento.<\/p>\n<p><strong>Peregrina de la esperanza<\/strong><\/p>\n<p>Mama Antula fue tambi\u00e9n una peregrina de la esperanza. Primero, esperando el retorno de los jesuitas, expulsados por el rey. Segundo, aguardando el renacer de la orden, suprimida por el papa Clemente XIV.<br \/>\nUn grupo de jesuitas sobreviv\u00eda en Rusia, con la tolerancia del papa P\u00edo VI, hasta la restauraci\u00f3n efectuada por P\u00edo VII, en 1814. Durante la etapa latente en Rusia, Mar\u00eda Antonia era conocida por todos los jesuitas en Europa y se convirti\u00f3 para ellos en un signo de esperanza. El superior general de los jesuitas en Rusia le envi\u00f3 una \u201cCarta de hermandad\u201d, en gratitud por \u201ctu constante benevolencia hacia nuestra Compa\u00f1\u00eda\u201d. De los jesuitas expulsados, tres pudieron volver, ocultos, a esta zona, y uno de ellos escribi\u00f3 que los Ejercicios se hac\u00edan mejor que cuando estaban ellos. Antes eran un ministerio exclusivo de los jesuitas. Con Antula se convirtieron en un ministerio de toda la Iglesia. Con ella colaboraban sacerdotes de distintas \u00f3rdenes religiosas.<br \/>\nNo era seguro el restablecimiento de la Compa\u00f1\u00eda, por lo cual ella se debat\u00eda entre la esperanza y el desconsuelo. \u201c\u00c9ste es mi tormento\u201d, escribe. Los primeros hagi\u00f3grafos ignoraban esas luchas interiores. En la oraci\u00f3n f\u00fanebre, en la catedral de Buenos Aires, el dominico Juli\u00e1n Perdriel la defini\u00f3 como \u201cmujer heroica\u201d, \u201csuperior a su sexo, \u00e9mula y aun vencedora del varonil\u201d. No podemos dejar de sonre\u00edr ante esas expresiones, pero en el imaginario de la \u00e9poca el sexo femenino quedaba en un nivel muy inferior al masculino.<br \/>\nYa en vida de la santa se le atribu\u00edan milagros o hechos prodigiosos, como la sanaci\u00f3n de enfermos o la aparici\u00f3n de alimentos para los ejercitantes cuando carec\u00edan de ellos. En realidad el \u201cmilagro\u201d consist\u00eda en que muchas personas colaboraran con ella, como voluntarios.<\/p>\n<p><strong>Madre de la Patria<\/strong><\/p>\n<p>Estamos celebrando el bicentenario de la independencia nacional, de 1816. Mar\u00eda Antula se fue al cielo en 1799. Sin embargo, ella mantuvo contacto personal con varios de los pr\u00f3ceres, formados, casi todos, en la escuela de los Ejercicios Espirituales. Ella fue transformando el esp\u00edritu de la sociedad rioplatense. En 1810, una cuarta parte de la poblaci\u00f3n de Buenos Aires eran esclavos negros. Antula sinti\u00f3 que su vocaci\u00f3n no consist\u00eda en luchar pol\u00edticamente por su libertad sino en lograr un cambio interior que hiciera necesaria la libertad. Cuando daba Ejercicios a esclavas negras, sus amas, que los hab\u00edan hecho previamente, se anotaban para trabajar en la Casa de Ejercicios durante esos diez d\u00edas, preparando la comida, sirviendo la mesa, lavando, limpiando, etc. Era incre\u00edble el cari\u00f1o con que las amas serv\u00edan a sus esclavas. En la opci\u00f3n por los m\u00e1s pobres, hac\u00eda una huella que orientar\u00eda a Brochero. Por todos estos motivos, Mama Antula puede ser considerada una madre de la Patria.<\/p>\n<p><em>El autor es Profesor en la Facultad de Teolog\u00eda de San Miguel<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El 27 de agosto ser\u00e1 beatificada en Santiago del Estero, donde naci\u00f3, Mar\u00eda Antonia de Paz y Figueroa, que vivi\u00f3 en la \u00e9poca colonial (1730-1799),&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[1270,14,1621],"class_list":["post-12407","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-iglesia","tag-beatificacion","tag-iglesia","tag-mama-antula"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-3e7","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12407","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=12407"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12407\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":12411,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12407\/revisions\/12411"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=12407"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=12407"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=12407"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}