{"id":12412,"date":"2016-07-01T18:47:52","date_gmt":"2016-07-01T21:47:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=12412"},"modified":"2016-06-30T19:39:50","modified_gmt":"2016-06-30T22:39:50","slug":"una-oportunidad-que-no-estamos-aprovechando","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=12412","title":{"rendered":"Una oportunidad que no estamos aprovechando"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><em>\u201cEn verdad les digo que ning\u00fan profeta es bien recibido en su patria\u201d (Lc 4, 24)<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/El-papa-Francisco-abraza-a-un-drogadicto-en-Rio-de-Janeiro..jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft  wp-image-12413\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/El-papa-Francisco-abraza-a-un-drogadicto-en-Rio-de-Janeiro..jpg\" alt=\"El-papa-Francisco-abraza-a-un-drogadicto-en-Rio-de-Janeiro.\" width=\"339\" height=\"248\" srcset=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/El-papa-Francisco-abraza-a-un-drogadicto-en-Rio-de-Janeiro..jpg 950w, https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/El-papa-Francisco-abraza-a-un-drogadicto-en-Rio-de-Janeiro.-300x219.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 339px) 100vw, 339px\" \/><\/a>Los argentinos de hoy tenemos un inusual privilegio: somos contempor\u00e1neos del compatriota m\u00e1s importante de nuestra historia, Jorge Mario Bergoglio. El mismo que naci\u00f3 en el barrio de Flores hace casi ochenta a\u00f1os, sacerdote jesuita, ex arzobispo de Buenos Aires, 265\u00b0 sucesor de San Pedro como obispo de Roma.<br \/>\nS\u00ed, m\u00e1s que San Mart\u00edn, Belgrano, Evita, Per\u00f3n, Maradona, Borges\u2026 m\u00e1s relevante que cualquier otro. Un argentino Papa, el primero no europeo desde el a\u00f1o 741 (hace casi 1300 a\u00f1os). Visto en perspectiva hist\u00f3rica, desde \u201cel fin del mundo\u201d compartimos una situaci\u00f3n \u00fanica e impresionante que deber\u00edamos aprovechar para ser mejores personas y construir una Patria mejor.<br \/>\nSin embargo, fieles a nuestra tradici\u00f3n de desperdiciar oportunidades, temo que tambi\u00e9n ahora estemos perdiendo una ocasi\u00f3n providencial para tejer mejores v\u00ednculos sociales entre nosotros. La sociedad argentina no est\u00e1 aprovechando el don que significa Francisco, como tampoco supo aprovechar al cardenal Bergoglio. Buena parte de la relaci\u00f3n de los argentinos con su compatriota m\u00e1s ilustre ha estado signada por una mezcla de folklore, superficialidad, intentos de manipulaci\u00f3n, interpretaciones capciosas (e \u201cint\u00e9rpretes\u201d interesados en sacar tajada personal), viveza ventajera. Pujas por obtener una foto, escandalosos intentos de aprovechar su figura \u2013al punto que el propio Papa expres\u00f3 \u201ca veces yo me he sentido usado por la pol\u00edtica del pa\u00eds\u201d\u2013, comentarios a la ligera que prevalen sobre la escucha atenta, el seguimiento de su programa de conversi\u00f3n para la Iglesia y para la humanidad entera, la b\u00fasqueda de formas concretas de aplicar sus propuestas. Sin dejar de reconocer la (relativa) importancia de algunos sucesos, muchas veces nos hemos empantanado viendo a qui\u00e9n le manda un rosario, con qui\u00e9n habl\u00f3 por tel\u00e9fono, cu\u00e1ntas veces recibi\u00f3 a \u00e9ste o a aqu\u00e9l, por cu\u00e1nto tiempo, con qu\u00e9 cara\u2026.<br \/>\nCuando fue elegido Papa, muchos se alegraron y otros lo descalificaron. \u00daltimamente varios de los que se entusiasmaron en 2013 lo se\u00f1alan como quien ampara al kirchnerismo corrupto, mientras que ahora luce como \u201cdemasiado cat\u00f3lico\u201d para los progresistas zen del siglo XXI. Conceptos y posicionamientos que demuestran lo que acertadamente ha manifestado Marcelo Larraquy: en la Argentina, \u201cel debate sobre el Papa es m\u00e1s parroquial, te\u00f1ido de una visi\u00f3n inmediata y localista, como si Bergoglio todav\u00eda se mantuviera en la Catedral\u201d<br \/>\nEn tres a\u00f1os Francisco ha dicho mucho, ha propuesto mucho, ha invitado al cambio y ha se\u00f1alado horizontes con claridad. Pero si repasamos algunas de sus ideas centrales y que el Papa repite constantemente, constataremos que en la sociedad argentina \u2013m\u00e1s all\u00e1 del folklorismo chauvinista\u2013 esas ideas inspiradoras parecen no resonar con la fuerza y el compromiso que merecer\u00edan.<\/p>\n<p><strong>Ir a las periferias<\/strong><br \/>\nCuando les habl\u00f3 a sus hermanos cardenales, en las reuniones anteriores al C\u00f3nclave de 2013, el entonces arzobispo de Buenos Aires propici\u00f3 una Iglesia \u201cen salida\u201d, que fuera hacia las periferias existenciales. Ya obispo de Roma, alent\u00f3 a los cristianos a \u201csalir de la propia comodidad y atreverse a llegar a todas las periferias\u201d(<em>Evangelii Gaudium<\/em>, 20), porque sin salir de uno mismo (de los propios planteos, ideas, gustos, conceptos y preconceptos) \u201cno se reconoce a las dem\u00e1s criaturas en su propio valor, no interesa cuidar algo para los dem\u00e1s, no hay capacidad de ponerse l\u00edmites para evitar el sufrimiento\u201d (<em>Laudato Sii<\/em>, 208).<br \/>\nHabitualmente estas ideas se han presentado como un grito para que la Iglesia abandone una visi\u00f3n euroc\u00e9ntrica y\/o legalista, para que entre en contacto con la carne viva \u2013y muchas veces, sufriente\u2013, de tantos hombres y mujeres de hoy. Pero cabe preguntarse si a los argentinos, en la vida de todos los d\u00edas, no nos har\u00eda bien salir de nuestra comodidad para asumir \u201cla din\u00e1mica del \u00e9xodo y del don, del salir de s\u00ed, del caminar y sembrar siempre de nuevo, siempre m\u00e1s all\u00e1\u201d (EG, 21), hacia lo que est\u00e1 en las periferias de las zonas de confort personales y sectoriales. Buscar al que piensa distinto, al que no le entiendo su sensibilidad o sus planteos pol\u00edticos, al que conozco superficialmente y juzgo con rapidez. \u00bfNo ser\u00eda positivo que intent\u00e1semos abandonar el ombliguismo de mi reducto, de mi sector? \u00bfNo tendremos como sociedad que caminar, unos hacia otros, para encontrarnos en las periferias donde est\u00e1 el otro? Porque si fu\u00e9semos a las periferias podr\u00edamos enriquecer nuestras miradas y nuestros corazones, dejar de ser jueces y convertirnos en centinelas alertas de todo el contexto, \u201cporque la realidad en conjunto se entiende mejor no desde el centro, sino desde las periferias. Se comprende mejor\u2026\u201d (Homil\u00eda del 26 de mayo de 2013).<\/p>\n<p><strong>Cultura del encuentro<\/strong><br \/>\nFrancisco aboga por \u201cuna cultura que privilegie el di\u00e1logo como forma de encuentro, la b\u00fasqueda de consensos y acuerdos\u201d (EG 239). Querer encontrarse con otro supone reconocerlo y valorarlo. Implica saberse incompleto y desear que el encuentro nos haga mejores. El Papa aboga por trabajar cotidianamente \u201cen lo peque\u00f1o, en lo cercano, pero con una perspectiva m\u00e1s amplia\u201d (EG, 235), como camino para llegar a la verdadera sabidur\u00eda, personal y comunitaria (cf. LS, 47).<br \/>\nEstas palabras, esta mirada, esta propuesta parece ut\u00f3pica en nuestra Argentina. Hay muchos desencuentros (grietas) entre los argentinos; y los conflictos (l\u00f3gicos y que deben asumirse con responsabilidad) nos atrapan, nos hacen perder perspectivas, limitan nuestros horizontes y fragmentan la realidad en la que vivimos (cf. EG, 226). Entonces, \u00bfno ser\u00eda sano e inteligente que intentemos \u201ccrear una nueva mentalidad que piense en t\u00e9rminos de comunidad, de prioridad de la vida de todos sobre la apropiaci\u00f3n de los bienes por parte de algunos\u201d? (EG, 188) \u00bfPor qu\u00e9 no cuidamos, celebramos y valoramos el poliedro de una sociedad multif\u00e1cetica y plural donde se refleja \u201cla confluencia de todas las parcialidades que en \u00e9l conservan su originalidad\u201d? (EG, 236) Porque sin construir, paciente y laboriosamente, una cultura del encuentro entre nosotros es casi imposible que se genere la aut\u00e9ntica amistad social, y \u201cdonde no hay amistad social siempre hay odio y guerra\u201d (Palabras de Francisco en Villa Borghese, Roma, 24 de abril de 2016).<\/p>\n<p><strong>Esta econom\u00eda mata<\/strong><br \/>\nJorge Bergoglio sabe d\u00f3nde poner el dedo en la llaga de la inequidad, lo cual molesta a los poderosos, a quienes detentan privilegios y favorecen, antes que nada, sus intereses. En particular, a los dirigentes pol\u00edticos, sindicales, empresariales y a los distintos gobiernos. Porque siempre ha se\u00f1alado, y vuelve a confirmarlo desde la sede de Pedro, que hemos aceptado mansamente el predominio del dinero (cf. EG 55) y que \u201chasta que no se reviertan la exclusi\u00f3n y la inequidad dentro de una sociedad y entre los distintos pueblos ser\u00e1 imposible erradicar la violencia\u201d (EG, 59), clara oposici\u00f3n a los mecanismos de ordenamiento social basados en la mano dura. El Papa no conf\u00eda en las fuerzas ciegas del mercado, al tiempo que promueve una justa distribuci\u00f3n del ingreso y la creaci\u00f3n de fuentes de trabajo, para lograr \u201cuna promoci\u00f3n integral de los pobres que supere el mero asistencialismo\u201d (EG, 204).<br \/>\nFrancisco se rebela contra una econom\u00eda de la exclusi\u00f3n y de la inequidad, una econom\u00eda que mata (cf. EG, 53). Son palabras fuertes y calificadas por muchos como populistas, peronistas (de Guardia de Hierro, eso s\u00ed), arcaicas, anticapitalistas, de izquierdas\u2026 Sin embargo son palabras que se sustentan en la Doctrina Social de la Iglesia y en el magisterio ordinario de los Papas. Es una pena que, como en otras ocasiones, los argentinos no estemos atentos a aquellas palabras que buscan inspirar soluciones para un sistema que cruje y no brinda todas las respuestas adecuadas a los problemas de la humanidad. Por ejemplo, con ocasi\u00f3n de recibir el Premio Carlomagno, el Papa record\u00f3 la necesidad de buscar \u201cnuevos modelos econ\u00f3micos m\u00e1s inclusivos y equitativos, orientados no para unos pocos, sino para el beneficio de la gente y de la sociedad. Pienso, por ejemplo, en la econom\u00eda social de mercado, alentada tambi\u00e9n por mis predecesores. Pasar de una econom\u00eda que apunta al r\u00e9dito y al beneficio, basados en la especulaci\u00f3n y el pr\u00e9stamo con inter\u00e9s, a una econom\u00eda social que invierta en las personas creando puestos de trabajo y cualificaci\u00f3n\u201d (Sala Regia del Palacio Apost\u00f3lico, 6 de mayo de 2016).<br \/>\nNo suponer la mano invisible del mercado no significa ser \u201cantimercado\u201d, propiciar una econom\u00eda centrada en la persona no supone caer en el asistencialismo permanente. \u00bfSon estas palabras un discurso antiguo o un impulso para buscar una organizaci\u00f3n econ\u00f3mica innovadora? \u00bfQu\u00e9 nos podr\u00edan ense\u00f1ar a los argentinos, quienes desde hace d\u00e9cadas no tenemos una estructura socioecon\u00f3mica ni justa, ni din\u00e1mica, ni creativa ni progresista?<\/p>\n<p><strong>Misericordia y justicia. Santos y pecadores<\/strong><br \/>\nNo hay palabra m\u00e1s utilizada por el papa Francisco que misericordia. La ha postulado y difundido desde el comienzo de su ministerio petrino, llegando a decir que la misericordia \u201ces el mensaje m\u00e1s contundente del Se\u00f1or\u201d (homil\u00eda del 17 de marzo de 2013) y, en el Angelus de esa ma\u00f1ana nos record\u00f3 que \u201cun poco de misericordia hace al mundo menos fr\u00edo y m\u00e1s justo\u201d.<br \/>\nM\u00e1s all\u00e1 de su dimensi\u00f3n religiosa, la misericordia \u201ces un elemento importante, mejor dicho, indispensable, en las relaciones entre los hombres para que haya hermandad\u201d. En primer lugar porque nos impide \u201ccaer en la tentaci\u00f3n de sentirnos como los justos o los perfectos\u201d . En una de las audiencias generales de este a\u00f1o, el Papa record\u00f3 la frase: \u201cNo hay santo sin pasado ni pecador sin futuro\u201d. Los argentinos, cuando juzgamos a otros, deber\u00edamos recordarla y ponerla en pr\u00e1ctica, porque nos har\u00eda mucho bien. \u00bfQui\u00e9n de nosotros est\u00e1 libre de pecado como para arrojarle la piedra a otro argentino y descalificarlo sin escucharlo previamente, sin confrontar con honestidad con sus ideas y su realidad? \u00bfPor qu\u00e9 persisten entre nosotros ep\u00edtetos tales como \u201cgorila\u201d, \u201cvago\u201d, \u201coligarca\u201d, \u201cchoripanero\u201d, \u201cservil\u201d, \u201ccipayo\u201d, que de tanto utilizarse han calado tan hondo en nuestro clima relacional? \u00bfPor qu\u00e9 nos negamos la posibilidad de rectificar, de enmendar errores, de pedir y de aceptar perd\u00f3n? \u00bfPor qu\u00e9 nos cuesta tanto conciliar diferencias, enhebrar acuerdos b\u00e1sicos, dialogar sin temor al qu\u00e9 dir\u00e1n? La necesaria acci\u00f3n de la justicia para establecer la veracidad de los hechos y determinar la responsabilidad de los actores, el debate p\u00fablico con buena informaci\u00f3n y respeto entre las partes, la necesaria din\u00e1mica democr\u00e1tica donde no todos pensamos lo mismo pero todos expresamos respeto por las posiciones del otro, no deben jam\u00e1s cruzar el l\u00edmite del agravio, antesala del odio sin remedio.<br \/>\nNo por cuidar palabras y gestos nos \u201cablandamos\u201d; por el contrario, respetar al pecador no implica avalar el pecado, particularmente la corrupci\u00f3n, \u201cllaga putrefacta de la sociedad, grave pecado que clama al cielo pues mina desde sus fundamentos la vida personal y social. La corrupci\u00f3n impide mirar al futuro con esperanza, porque con su prepotencia y avidez destruye los proyectos de los d\u00e9biles y oprime a los m\u00e1s pobres. Es un mal que se anida en gestos cotidianos para expandirse luego en esc\u00e1ndalos p\u00fablicos (\u2026) Si no se la combate abiertamente, tarde o temprano busca c\u00f3mplices y destruye la existencia\u201d (<em>Misericordiae Vultus<\/em>, 19).<br \/>\nEn segundo lugar, a trav\u00e9s del ejercicio de la misericordia como actitud social ser\u00e1 posible alcanzar la justicia verdadera. La misericordia no es sin\u00f3nimo de olvido o de amnist\u00eda (\u201cquien se equivoca deber\u00e1 expiar la pena\u201d, se\u00f1ala en la Bula de convocatoria al Jubileo Extraordinario de la Misericordia), sino que coloca a la condena jur\u00eddica leg\u00edtima no como fin, sino como \u201cel inicio de la conversi\u00f3n, porque se experimenta la ternura del perd\u00f3n\u201d (MV, 21). En la Argentina hemos asociado frecuentemente perd\u00f3n con olvido, justicia con condena, memoria con rencor. El Papa nos propone, no como opci\u00f3n jur\u00eddico-pol\u00edtica sino como camino de conversi\u00f3n para el \u00e1nimo personal y social, completar la necesaria acci\u00f3n de la justicia con la expiaci\u00f3n de todo rencor de los corazones y el necesario arraigo en la memoria amorosa con la mirada l\u00edmpida hacia el futuro por construir. Este movimiento combinado nos remite a aquella triste constataci\u00f3n que nos ofreciera el ex presidente uruguayo Jos\u00e9 Mujica: \u201cLos argentinos tienen que quererse un poco m\u00e1s\u201d. El llamado a vivir personal y socialmente la misericordia apunta en esa direcci\u00f3n y es una pena que no haya calado a\u00fan en la sociedad argentina. Parafrase\u00e1ndolo al propio Francisco, un poco de misericordia har\u00eda a la Argentina menos fr\u00eda y m\u00e1s justa.<\/p>\n<p><strong>Ep\u00edlogo<\/strong><br \/>\nEsta breve recopilaci\u00f3n de ideas del Santo Padre y las reflexiones surgidas de ellas no pretende divinizar a Francisco. Sus acciones, palabras y gestos pueden ser no comprendidos, no compartidos, criticados, lo cual es natural y l\u00f3gico entre personas libres. Jorge Bergoglio, el papa Francisco, seguramente se equivoca y, en algunas ocasiones, esas equivocaciones tendr\u00e1n que ver con la Argentina. Pero la descalificaci\u00f3n, llenarse de ira contra \u00e9l y casi querer despe\u00f1arlo de la vida argentina \u2013como los habitantes de Nazaret quisieron hacer con Jes\u00fas cuando comenz\u00f3 su predicaci\u00f3n\u2013 es un nuevo s\u00edntoma de una extendida enfermedad que nos carcome: la intolerancia hacia el que \u201cno me gusta\u201d.<br \/>\nEn el art\u00edculo anteriormente citado, Marcelo Larraquy dice que al Papa se lo discute pero no se lo escucha, como no se lo escuchaba mientras viv\u00eda entre nosotros. \u00bfEstaremos enfermos de farise\u00edsmo, del mismo tipo de aquellos que le objetaban a Jes\u00fas \u201ccomer con pecadores y publicanos\u201d? (cf. Mc. 2, 16) Ojal\u00e1 podamos escuchar mejor a Francisco, analizar su conducta, sus gestos, la estrategia global que le ofrece a la Iglesia y al mundo con una mirada menos aldeana y circunscripta a nuestras cuitas dom\u00e9sticas. La Argentina podr\u00eda aprovechar privilegiadamente el don que la humanidad entera ha recibido en la persona del Papa nacido ac\u00e1 nom\u00e1s, en el barrio de Flores.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>[1] Marcelo Larraquy, <em>\u201cLa imagen del Papa, entre el liderazgo global y los tironeos de la pol\u00edtica local\u201d<\/em> (Clar\u00edn, 7 de mayo de 2016)<\/p>\n<p>[2]Papa Francisco, <em>El nombre de Dios es misericordia. <\/em>Una conversaci\u00f3n con Andrea Tornielli. Buenos Aires, Planeta, 2016, p. 88<\/p>\n<p>[3]Ibidem, p. 80<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>El autor es Director Ejecutivo de la Federaci\u00f3n de Asociaciones Educativas Religiosas de Argentina (FAERA)<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cEn verdad les digo que ning\u00fan profeta es bien recibido en su patria\u201d (Lc 4, 24) &nbsp; Los argentinos de hoy tenemos un inusual privilegio:&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[80,538,14,163],"class_list":["post-12412","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-iglesia","tag-bergoglio","tag-francisco","tag-iglesia","tag-papa"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-3ec","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12412","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=12412"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12412\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":12414,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12412\/revisions\/12414"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=12412"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=12412"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=12412"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}